¡Mil gracias por todos los reviews! De verdad, ¡no saben todo lo feliz que me hacen!
Pido ENORMES DISCULPAS porque hasta que mi queridísima HANNIA me dijo que tenia bloqueados los reviews anónimos yo no me había dado cuenta (gracias muñeca ^^), ya los desbloquee. ¡Mil gracias a todas las lectoras que no tienen cuenta por leer! =)
SI! Draco es un idiota. Y Blaise… ¡a mi también me encanta Blaise! Se me hace un personaje misterioso y por eso terriblemente sexy jajajaja ¡Ya verán que nos espera!
Ahora si… disfruten… y vean como reacciona mi querida Hermione.
Un poco de redención
"Me divertí mucho esta noche Drake." La cita había ido de maravilla.
Draco, debido a su increíble buen humor, ignoro el nombre y sonrió. "Me da gusto que lo hicieras."
"¡No puedo creer que te subieras a los juegos!" Stephanie lo tomo de la mano y lo condujo a la oscura noche, fuera del parque de diversiones. "Nunca imagine que fueras ese tipo de persona."
Draco no podía decir si ella se sentía confundida o no. Se encogió de hombros y sonrió, recordando el día que Hermione lo hizo subir a la montaña rusa. "Una amiga me hizo subirme a una," le contesto simplemente, sintiéndose un poco culpable, ya que los boletos para el parque de diversiones habían sido un regalo de Hermione y él había llevado a Stephanie en su lugar.
Al pensar en Hermione, checo su reloj. "Oh, wow, es casi medianoche." Frunció el ceño. "Mira Steph, tengo que—"
Ella lo interrumpió, viéndolo a través de sus largas pestañas. "Podrías quedarte en casa esta noche…" No terminó la frase, optando por mirar fijamente sus manos entrelazadas en vez de a él. No era que nunca hubieran estado juntos —lo habían estado— era sólo que Draco nunca se quedaba a pasar la noche, y nunca la dejaba a ella que se quedara tampoco. Para ella eso era incomprensible.
Meneo la cabeza ligeramente, inclinándose para darle un suave y casto beso para reafirmar. "Tengo que regresar."
Stephanie finalmente lo miro, la tristeza presente en sus ojos. "¿Por qué?" lloriqueó.
¿Por qué?, se cuestionó el joven. Porque quería pasar al menos una parte de su cumpleaños con Hermione, su amiga. Sabía que eso no se iba a oír muy bien delante de su novia, así que en lugar de eso, le dijo que sus padres iban a encontrar extraño que no regresara a casa para que ellos le desearan un feliz cumpleaños antes de que terminara el día.
Eso pareció razonable para ella, porque asintió y con otro largo beso, lo dejo irse.
"Feliz cumpleaños Drake."
Meneó la cabeza sin mirar atrás. "Draco," murmuró. "Draco."
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Draco abrió vacilante la puerta de su casa. No se le había ocurrido, hasta ahorita, que no tenía una explicación para sus padres de porque había estado afuera hasta tarde y Hermione al parecer, no.
Suspiro, aliviado, cuando vio que el vestíbulo estaba vació al tiempo que silenciosamente subía de puntillas las escaleras, estremeciéndose cada vez que el suelo crujía. Su casa era realmente algo tenebrosa por las noches.
Caminó silenciosamente por los pasillos, preguntándose donde estarían todos, hasta que cayó en la cuenta de que faltaban solo veinte minutos para la media noche. Supuso que al día siguiente podía dar una burda broma de porque no había salido de su habitación en todo el día.
Se preguntó si Hermione lo habría esperado, aunque lo dudaba. No le sorprendería encontrarla perdidamente dormida. Cuidadosamente abrió la puerta de su habitación, esperando no despertarla en caso de que si lo estuviera.
Sin embargo, el chico estaba sorprendido por lo que vio. Si, ella estaba dormida. Dormida, enredada en los brazos de nada menos que su mejor amigo, Blaise Zabini, al pie de su cama.
La furia hirvió dentro de él.
¿Qué estaba haciendo ella con él?
Sus ojos brillaron con enojo al tiempo que observaba la serenidad en su rostro. Y aún así, no pudo obligarse a levantarla.
¿Cómo era posible que ella permitiera que Blaise durmiera con sus brazos alrededor de ella, cuando él ni siquiera podía cruzar una línea imaginaria entre ambos?
¿Cuándo se habían vuelto tan íntimos?
Las preguntas le quemaban por dentro mientras los observaba, durmiendo plácidamente, a la luz de la luna.
Se sentía como un idiota, regresando a casa con la esperanza de pasar lo que quedaba de su cumpleaños con ella, sólo para encontrarse con…
"Maldita sea," susurro, aunque salió un poco mas fuerte de lo que esperaba.
No sabía porque se sentía de esta manera. Porque sentía que… lo que fuera que estuviese sintiendo— como que debía ser él con ella, en lugar de Blaise. Maldito Blaise. Siempre era Blaise.
Desde los días en Hogwarts, siempre era Blaise.
Se obligó a mirar a otra parte. Se giró al balcón, caminando lentamente. Abrió las puertas y las empujo para abrirlas, dejando que el frió aire lo calmara. Las transparentes cortinas de seda volaban alrededor de él, rozándolo. Se sentía como una caricia. Se sentía como—volvió a mirar a esos dos— se sentía como la suave piel de Hermione junto a la suya cuando se abrazaban en frente de sus padres. Así era como se sentían.
De repente, escucho el sonido de algo cayendo. Vio una pequeña caja en el suelo junto a la cama, donde las manos de Hermione estaban.
Camino hacia ella y la levantó, con la intención de regresarla a su posición original en las manos de la chica, pero su curiosidad pudo con él.
No haría ningún daño, pensó. Entonces se dirigió a su escritorio y se sentó, abriendo la caja lentamente. Sonrió.
Draco paso los dedos por el frío objeto de metal, e incluso en la penumbra, sabía que era. Colgando de una hermosa cadena de plata, estaba una pequeña moneda. Y grabada en la misma había un fénix, rodeado heroicamente en llamas, con la palabra "Orden" en ella.
"El colgante era un regalo de la Orden."
Desvió su mirada a la foto de él y ella que se hallaba encima de su escritorio. "Oh." No pudo esconder la decepción en su voz.
Hermione lo escucho. Lo escuchó, y lo ignoró. Pensó que debería estar molesta con él, pero ya no podía sentir ese enojo. "La cadena es de mi parte," dijo, su voz suave y calmada, "y también lo es esto." Le pasó la diadema con los cuernos, pero incluso ella ya no pudo sonreír con la broma. Sin embargo, él, sonrió ligeramente.
"Gracias."
En el fondo, se escuchaban las agujas del reloj.
Draco aún tocaba la cadena. Significaba mucho para él. Significaba que él era aceptado. Finalmente. Perdonado. Inmerecidamente.
"Regresaste," le dijo ella finalmente.
"Sí." No se complico.
Hermione miro a Blaise, preguntándose si debía explicar su presencia o no. Lo observó, pensando que estaba dormido.
No lo estaba. Blaise mantenía sus ojos cerrados, pero escuchaba atentamente.
"Ya no creía que lo harías."
Draco se encogió de hombros, finalmente volteándose para encararla. La miró, y luego a Blaise. Luego, miro el regalo en sus manos. Y pudo unir las piezas. "Estuviste esperándome. ¿Por cuánto tiempo?"
Ella meneó la cabeza. No necesitaba sentirse culpable, y ella no quería que se sintiera así. No era su culpa, se dijo. Realmente nunca le había prometido nada, y era correcto que él pasará su cumpleaños con su—
"Lo siento," se encontró el chico diciendo.
Ella no decía nada, solamente esquivaba su mirada.
"Lo siento," repitió haciendo una mueca. "Siento haberte hecho—"
Se encogió de hombros.
"Realmente lo siento."
Hermione asintió, sonriéndole levemente.
Tranquilizado por su sonrisa, Draco también sonrió.
Ella estaba feliz por la sonrisa, porque a pesar del poco tiempo que había experimentado esa sonrisa, le había empezado a gustar. A amarla, incluso. Y la extrañaba cuando no estaba.
"No era mi intención hacerte esperar," explicó el chico, sintiendo que necesitaba hacerlo.
Ella asintió. "Lo sé," le dijo quedamente. Al menos, ahora lo sabía. Él no sabía nada de sus planes. Él no sabía que ella había estado emocionada de pasar el día con él. Él realmente no había sabido nada. Y por eso, quizás no estaba bien culparlo por su desilusión. Quizás no estaba bien culparlo en lo absoluto. De cualquier forma, ya todo había terminado. La joven decidió aligerar el ambiente. "Aunque, creo que nunca te había escuchado decir lo siento."
Draco puso los ojos en blanco.
"Espera," le dijo de repente, "tengo algo que mostrarte."
Se apuró, de regreso a dónde estaba Blaise, y levanto el pedazo de pergamino de la cama. Se lo paso a Draco, quién la había seguido.
La miró inquisitivamente, antes de fijar su atención en el papel que tenía en sus manos. Lo leyó rápidamente, antes de envolverla abruptamente en un abrazo.
Sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa. Se registro brevemente en su cabeza que este era el primer verdadero abrazo entre ellos. Y con eso, tímidamente envolvió sus brazos alrededor de él.
"Lo hiciste," susurró, estaba feliz por ella.
"Si. Feliz Cumpleaños Draco."
Ninguno noto al hombre que descansaba en la cama, haciendo una mueca del dolor al tiempo que su corazón se contraía dolorosamente. Dolía.
Y entonces, el reloj marco la media noche.
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No se le escapo el hecho de que cuando se fueron a dormir la noche anterior, después de que Blaise se despertara y se fuera, Hermione había vuelto a distanciarse lo más que podía de él cuando estaban solos. No podía ignorar el hecho de que la línea imaginaria había vuelto a hacer acto de presencia.
Draco tomó un sorbo de su café, pensando, mientras ignoraba la incesante plática de su madre.
Bajo la mirada a su café, mirando como las ondas del oscuro líquido se transformaban en la imagen de Hermione y Blaise. Soltó la taza, maldiciendo al tiempo que el líquido caliente le quemaba la piel. La cerámica se hizo añicos.
"¡Draco!" gritó su padre, tronando los dedos al instante causando que tres elfos domésticos aparecieran.
"¿Estás bien?" le preguntó Hermione, arrugando la frente.
Agito la cabeza para aclarar su mente de la imagen que lo había perseguido durante toda la noche. Pero Hermione lo tomó como una negación a su pregunta. Inmediatamente se inclino y puso su mano en la frente para checar si no tenía fiebre.
El joven sonrió ligeramente, sus ojos dirigiéndose a sus padres, y tomo suavemente las manos de la chica entre las suyas. "Estoy bien," le aseguró.
Eso fue hasta que Blaise Zabini apareció en su puerta; su pelo oscuro brillando en el sol, su sonrisa burlona revelando sus perfectos y blancos dientes, sus hoyuelos, sus ojos en Hermione y Draco.
O tal vez no, pensó Draco.
"¡Qué sorpresa Blaise!" sonrió Narcissa gentilmente.
Una sorpresa, claramente, pero no una buena. La mente de Draco daba vueltas, y desafortunadamente, la inquietante imagen que lo había perseguido durante las últimas horas, reapareció, más clara que nunca.
Así que… quizás queríamos que Hermione matara a Draco. Ya se, ella fue muy… dulce y así. Pero no SIEMPRE lo va a ser :) (estoy viendo el futuro… ¿Quién sabe?) Pero realmente, si lo vemos objetivamente, NO fue todo su culpa. Así que no se molesto, fue comprensiva. Pero eso no significa que lo ha olvidado por completo.
¡Blaise es taaaan sexy! :)
Tengo una mala noticia para ustedes :( me voy de vacaciones por 3 semanas, y aunque me llevo mi laptop no se si voy a tener tiempo para traducir. ¡Espero que me disculpeeeen! Y que la espera no sea tan horribleeee
No me odien tanto y dejen reviewwws!!
Las quierooo, besoooos
Lola :)
