¡WOW! Muchas gracias a todas por sus increíbles reviews! De verdad!
Gracias a las que dejan review anónimo, les pido mil disculpas por no haberles dado la oportunidad antes.
Me hacen el día… ya terminaron mis vacaciones y a penas tuve tiempo de sentarme y traducir lo he hecho jeje
Disculpeeeenmeee la crueldad de hacerlas esperar jeje pero de verdad… intente traducir… pero me fue imposible :(
Espero q disfruten el cap :)
Dos es compañía, Tres es multitud
El día era bonito. El clima estaba agradable— cielo azul y una suave brisa. El sol se encontraba brillante en el cielo, y debía ser motivo para un buen humor de todos alrededor.
Debería haber sido. Desafortunadamente, Draco estaba teniendo un día infernal.
¿Qué importaba el clima cuando al parecer Dios estaba divirtiéndose a sus expensas?
¿No le ROGABA por que este día terminara? ¿No REZABA porque la tortura llegará a su fin?
No era el hecho de que estaba en el mundo muggle. No, de hecho le había encontrado el lado bueno al mundo muggle. Y era algo divertido… algunas veces.
Tampoco era el hecho de que se encontraba en un centro comercial muggle. Podía vivir con los centros comerciales. Además, secretamente se había vuelto amante de las compras. Le encantaba comprar camisas nuevas, y zapatos. Oh sí, tenía una gran colección de zapatos. Incluso, uno podía considerarlo una obsesión.
Bajo la mirada a los zapatos que traía puestos en ese momento.
Tampoco era el hecho de que tenía mierda en los zapatos. Estúpido perro. ¿No se suponía que los dueños de los perros tenían que recoger sus graciosidades? Pero no, no era ni siquiera eso.
Estaba hambriento. Estaba sediento. Era… patético. ¿A quién trataba de engañar?
El hecho era que había un hombre sabio… ¿o era mujer? Bueno, una persona. Hubo una vez una persona sabia que dijo unas palabras verdaderas, dos es compañía, tres es multitud.
Draco pondero sus ideas. Una gran multitud, pensó desdeñosamente. Maldito el hombre sabio— o mujer.
Observó, al tiempo que su próximamente-ex-mejor amigo deslizaba su brazo alrededor de Hermione. Se veían horrorosamente como una parejita.
Diablos. ¿Cuándo había empezado a usar palabras como parejita? Maldita sea.
Sus manos se cerraron en puños y su cuerpo se tensó cuando Blaise se inclino para susurrar algo al oído de la chica. No fue ningún consuelo para él que Hermione acercara su rostro unos centímetros, al menos Zabini no lo había notado.
¿Cómo había pasado esto? Un día que él había planeado específicamente para pasarla solo con Hermione como una disculpa se había convertido en esta… fiesta de cursilería con él como un acompañante idiota. Solos era la palabra clave. Aunque él sabía exactamente como todo había pasado. Blaise se había presentado, sin invitación cabe aclarar, en la Mansión. Después había metido su horriblemente perfecta nariz— ¿perfecta? Se preguntó Draco. ¡¿Qué demonios le estaba pasando? No. No.
Después había metido su horrible nariz, si horrible, entre las cabezas de Draco y Hermione, sonriendo como si el mismo diablo en persona le hubiese robado el cuerpo.
"Vamos a salir a dar un paseo," había dicho.
Y claro, Hermione siendo Hermione, emocionada había aceptado.
¿Y él? Sabiendo que había decidido dedicarle el día a Hermione para enmendárselo, ¿qué opción tenía?
Así que ahí estaba. Arrastrando sus pies pesadamente por los pasillos de un centro comercial muggle, siguiendo a ese desagradable par.
Puso los ojos en blanco, pero aún así no conseguía sacudirse ese incómodo sentimiento.
"Draco." Escucho su nombre, y levantó la vista del suelo para encontrarse a Hermione girando el cuello para ver si seguía detrás de ellos. "¿Draco?"
"¿Qué?" escupió.
Ella frunció el ceño, esa arruga que se le formaba en la frente, ¿siempre había estado ahí? Era algo así como, atractiva—esta bien, no. En cualquier caso, fuera linda o no, se encontró a si mismo diciendo, "Disculpa, no debí de haberte gritado."
Disculpa. Esa maldita palabra. Parece que había estado usándola MUCHO últimamente. Más de lo que la había dicho en toda su vida. ¿Qué tenía Hermione que ocasionaba a esa horrenda palabra salir de su boca?
"¿Ya terminaste de enfurruñarte amigo?" le preguntó Blaise rudamente, pero sin mirarlo, siempre mirando a Hermione.
Sus ojos tenían un brillo, que hacían que Draco quisiera caminar hacia él y golpearlo. Sin embargo, Draco uso su bien entrenada paciencia y calmadamente le contesto, sin dejar a un lado el hecho de que Blaise estaba empezando a colmarle la paciencia. "¿Ya terminaron de hacerse el amor?" Su tono era frío, amargo de algún modo.
El rostro de Hermione se sonrojó airadamente. "¿Qué te pasa Draco?"
Blaise sonrió. ¿Y qué si Hermione había perdonado a Draco tan fácilmente? Era obvio que se preocupaba por él y encontraba ese hecho más una característica de su atractivo. El hecho de que podía perdonar. Honestamente, ser capaz de portarse amable con un hombre que claramente la había odiado, insultado y se había burlado de ella cuando eran niños le era inconcebible, y aún así Hermione era la prueba de que sí era algo posible.
Podía decir que eso le gustaba. Se había dado cuenta de que ella le gustaba. Era gracioso como el día anterior ese pensamiento ni se le hubiera ocurrido. Sólo hasta esa noche.
Así que la noche anterior le había dolido un poco mas de lo debido. Aunque había sido solo por ser la primera vez, se aseguraba así mismo. Blaise Zabni no iba a llorar por tener el corazón roto. Le gustaban muchas mujeres, y Hermione no era diferente. Se decía a sí mismo que solo le interesaba por el hecho de que Draco estaba claramente celoso de él. Era un plus al atractivo de Hermione Granger.
"No te preocupes por él," le susurro íntimamente Blaise en la oreja.
No le gustaba el hecho de que ella se hacía para atrás instintivamente, pero no dejaba que el desconcierto o la perturbación se dejaran ver.
El movimiento de Blaise enojó a Draco. Rechino los dientes, los motores de su mente volviéndose locos. "Nada pasa conmigo Granger." La mano que Blaise tenía en el hombro de la joven se burlo de él, empujándolo a decir, "Pero quizás hay algo malo contigo."
Hermione se giró, sacudiéndose a Blaise de encima. "Todo el día has estado gruñendo y quejándote, murmurándonos molestamente. Y yo no entiendo que va mal. Y ahora estás insultándome. No hay nada malo conmigo Malfoy, pero quizás deberías ir a quitarte esa espina de tu trasero y dejarnos solos." Y con eso, ella se marcho furiosa, azotando los pies para enfatizar lo molesta que estaba.
Blaise se apuró para alcanzarla, lanzándole una mirada asesina a Draco, quién estaba temblando de furia. ¿Él? ¿Gruñendo y quejándose? Ella estaba insultándolo a él. Él no estaba gruñendo y quejándose. Sólo estaba… demonios, está bien, si había estado gruñendo y quejándose.
"¡Granger!" Hermione se detuvo a medio camino y desvió su rostro del de Blaise para mirar hacia atrás.
"¿Qué?" Tamborileaba los pies impacientemente. "¿Algo está mal Malfoy?"
El chico se estremeció ante su tono. Era claramente el molesto tono de, sigue con eso o cállate porque soy mejor que tú. La peor parte era que sabía que se lo merecía.
"Perdóname, eso fue innecesario." Ahí estaba esa palabra otra vez. Perdón.
Hermione hizo una pausa, considerándolo. Blaise observo expectante, viendo todas las emociones cruzar su rostro. Confusión, enojo, frustración y finalmente aceptación.
"Sí," le concedió, "era innecesario."
La respiración de Draco era pesada. De cualquier forma, ¿por qué le importaba tanto?
Pero entonces, Hermione camino hacia él, lo tomo del brazo y lo arrastró consigo. Después tomó con su otro brazo a Blaise, muy para el disgusto de Draco. "¿Pero qué puedo decir?" La joven se encogió de hombros. "Creo que soy una persona indulgente."
Decir que la situación era incómodo estaba de más. Draco y Blaise, ambos estaban tensos, lanzando desagradables miradas al estilo Slytherin, a espaldas de Hermione.
Pero cada vez que ella los miraba, ambos forzaban una sonrisa. Y cuando ella desviaba su mirada nuevamente, la pelea continuaba.
Blaise lanzaba chispas por los ojos porque Hermione se preocupaba por el idiota y poco hombre llamado Draco Malfoy.
Draco hechaba chispas por los ojos simplemente porque quería y sentía la necesidad de hacerlo. Las mentes sabias lo llamaban celos. Algunas veces, Draco Malfoy no podía ser llamado sabio.
"Vayamos por helado," sugirió Hermione, ajena a la tensión que la rodeaba.
Draco hizo una mueca a la brillante y colorida heladería ante la que se habían detenido. Incluso desde afuera, podía escuchar los gritos y risas de los niños. Hermione vio su mueca. "O podríamos… no ir." No pudo esconder la desilusión en su voz.
Blaise sonrió maliciosamente y meneo la cabeza, más parecido a un perro sacudiéndose el agua. "Lo del helado suena genial. ¿Al menos de que alguien no quiera ir?" La implicación era obvia. El reto estaba claro.
Draco lo ignoro. Pero viendo el ligero ceño fruncido de Hermione, sonrió levemente. "¿Quieres entrar?"
Ella asintió.
"Entonces entremos."
Blaise entornó los ojos. "Nauseabundo," murmuró quedamente, solo para que Draco lo escuchara.
"Eso es lo que tú eres," contesto mordazmente, igualmente discreto.
Ambos se fulminaron con la mirada.
"¿Qué sabor les gustaría chicos? Yo invito," Hermione los miraba desde la caja.
Sorprendidos, los dos hombres levantaron sus cabezas.
"Chocolate," dijeron simultáneamente.
Se miraron desdeñosamente. "Fresa," corrigieron al unísono.
Draco gruño. "Tú de chocolate y yo de fresa," siseo molesto. "No quiero lo mismo que tú."
"¿Y qué si yo quiero de fresa eh?" gruño Blaise.
"Entonces tómalo y yo el de chocolate."
"Pues no, porque yo quiero ambos."
"No seas un idiota."
"Quiero ser un idiota."
Draco apenas podía contener su enojo. "Entonces de vainilla para mi," le dijo a Hermione, quien asintió y procedió a ordenarlos.
"Cambie de opinión," gritó Blaise un segundo después, "me gustaría de mango." Sonrió maliciosamente a Draco. "Ups, lo siento."
"Apuesto a que lo estas."
"Lo estoy."
"Lo siguiente que me vas a decir es que tienes una aureola en la cabeza."
Hermione saboreó su helado de chocolate, dejando que la cremosa y fría sustancia se deslizará hasta su garganta. "Mmmmmmm," murmuró.
Draco y Blaise la observaron.
"¿Qué?" preguntó, inconscientemente limpiándose la boca con la palma de la mano. "¿Hay algo en mi cara?"
Blaise meneó la cabeza. "¿Tan bueno esta el helado?"
Ella asintió.
"¿Tienes que hacer esos… sonidos?" gesticuló Draco, frunciendo el ceño.
"Mmmmmm…"
"Si. Eso." Le dijo brevemente.
"Oh, mmmmmmm, ok, disculpen." Blaise gruño asomandose por la ventana del auto. Lo que fuera menos ver a Hermione.
Draco también miro a otro lado. Los gemidos… estaban… afectándolos a ambos de una manera algo dolorosa.
Un silencio incómodo se hizo dentro del vehículo y Hermione comenzó a jugar con su pelo.
"Así que…" se aventuró, "me divertí hoy." Observo los perfiles de los dos hombres a cada lado de ella, ambos con facciones cautivadoras y huesos fuertes.
"Si," replico Blaise.
"Divertido," concedió Draco renuente.
"Aja," bufó Blaise quedamente.
Hermione levantó una ceja. "Um…"
"Dime Blaise," Draco corto, salvando a Hermione de una incómoda y forzada conversación. "¿Por qué sigues aquí?"
"¡Draco!" gritó Hermione. "Eso fue muy grosero."
Ambos hombres la ignoraron, lo que la desconcertó. Así había sido todo el día. Y eso que a penas llevaban la mitad del día, Draco y Blaise se iban a su mundo.
"Porque quiero estar aquí," espetó Blaise. "¿Tienes algún problema con eso?"
"¿Y qué si lo tengo?"
"Entonces tendrás que aprender a no salirte con la tuya por una vez."
"Um…" Hermione trató de interrumpir.
"¿Estás insinuando que soy un consentido?"
"¿Me vas a decir que no lo eres?"
"Um…"
"¿Entonces tú qué eres eh? Tú eres igual a mí Zabini."
"No tan detestable, ¿verdad Hermione? ¿El otro día dijiste que era detestable no?"
"No realmente…" chilló Hermione nerviosamente.
"¿Y cuándo fue eso?" rugió Draco, viendo a Hermione por primera vez desde que entraron al auto.
Hermione abrió la boca para defenderse pero no tuvo oportunidad de dejar salir ningún sonido.
"Cuando la dejaste esperándote por horas," dijo Blaise simplemente.
"Bueno, no fue su culpa…" dijo la chica, tratando de defender a Draco.
"Es su culpa Hermione, ¿por qué no puedes verlo así?" gritó Blaise, su voz finalmente subiendo de tono. Hasta ahora, se había mostrado muy calmado. ¿Quién tenía la voz más fría? ¿Quién tenía el tono más duro?
"¡Dije que lo sentía!" contestó Draco, igualmente fuerte.
Hermione asintió furiosamente, preocupada por el rumbo que estaba tomando la discusión.
"¿Es suficiente que lo sientes?" bufó Blaise. "¿Tú lo siento estaba ahí cuando ella estaba triste? ¿Cuándo ella observaba al reloj como en un trance mientras tú estabas por ahí meneándote con tu novia?"
"Al menos yo tengo una novia. A diferencia de ti, que no puedes mantener a tu amiguito controlado y no sabes lo que significa el compromiso."
Hermione alzó sus manos al aire. "PAREN, los dos."
"Compromiso." Blaise se rió. "El burro hablando de orejas. Estás a dos de engañar a Stephanie."
"¡Claro que no!"
"Más te vale que recuerdes, Malfoy, que tienes una novia."
"¿Y eso que se supone que significa?" aunque Draco sabía perfectamente lo que significaba.
"Mantén tus pensamientos en ella, y sólo en ella."
"¿Por qué soy una amenaza para ti Zabini? ¿Es eso?"
"¡DRACO! ¡BLAISE!"
El auto, algo dramáticamente, paso por un tope, mandándolos a todos a volar por un momento.
"¿Una amenaza? Difícilmente," se burlo Blaise.
Draco se rió, una risa cruel. "Es eso, ¿no? Tienes miedo.
"¿De qué?" gruño Blaise, el hecho golpeándolo ligeramente.
"Porque te gusta Hermione y sabes que yo puedo tenerla y tú no."
"¡Cállense los dos!" gritó Hermione lo más fuerte que pudo. Pero aun así, los chicos estaban demasiado ocupados para notarlo.
"No podrías tenerla aunque lo intentarás. No estuviste ahí para ella. Lo único que siempre fuiste para ella fue alguien que podía usar por dinero."
"Eso no es cierto," gruño Draco, sus ojos estrechándose.
"Sabes que es cierto."
"¿Y qué si lo es?"
Hermione estaba muy silenciosa de repente. Su mente trabajando por el shock. ¿Eso significaba que Draco pensaba que… a ella sólo le importaba… el dinero? Tragó con dificultad.
"Significa que lo que sea que es ella para ti es falso." Blaise se felicitó a si mismo—había puesto la última pieza. No se dio cuenta de que la chica junto a él, se estaba encendiendo de enojo.
"¿No importa, o sí? La quieres porque es un reto. Pero no puedes tenerla. Porque ella es mi novia falsa."
"Como si eso importara."
"No quiero que ella salga contigo. Así que no puede."
"¡No puedes hacer eso!" Blaise, por primera vez, se sintió inseguro.
"Puedo, y lo hare. Tenemos un contrato y—"
"Asi que no la quieres, pero no dejarás que nadie más la desee. Eres un egoísta, hijo de—"
"Como iba diciendo," interrumpió Draco, "tenemos un contrato y—"
De pronto, la voz inquietante y fría de Hermione finalmente llamo su atención. "¿Y ustedes quiénes creen que son?"
Sus molestos ojos cafés los taladreaban. Primero dirigió su atención a Blaise. "¿Quién eres tu para decir que lo que diga o haga con Draco es falso? ¿Te importa? No. ¿Es verdad? No. no soy un juego para que te diviertas Blaise Zabini. Nunca asumas cosas de mí. Nunca."
Ahora, sus ojos viajaron del uno al otro. "No soy un juguete. Juegan conmigo cuando quieren. Dejarme tirada cuando se les da la gana."
Fulminó a Draco con la mirada, su voz era inestable. "Y no soy suya. Puedo hacer lo que quiera. Puedo ver a quien quiera. Y yo hare lo que quiera. Un contrato es solo un maldito pedazo de papel," chilló con frustración. Lanzó sus manos al aire, enfadada. El auto se detuvo. "Y me importan un bledo tú y tu maldito dinero. Ve a besarlo y duerme con el si quieres. Nunca fue por el dinero. Ya que aparentemente tu no sabías eso," se trago sus lagrimas de coraje, flaqueando por un breve instante. "Pensé que debía ilustrarte."
"¿Quién crees que eres Draco Malfoy? ¿Dios? Superate a ti mismo." Y como si de pronto hubiera recordado a Blaise, añadio furiosamente. "Los dos váyanse al demonio y déjenme sola."
Y con eso, gateo por encima de Draco y fuera del auto, corriendo por las escaleras frontales de la Mansión, subiéndolas de dos en dos. Lo odiaba. Odiaba a Draco Malfoy. No. Malfoy. Lágrimas rodaron por sus mejillas. ¿Cómo podia dudar de ella así? La habían tratado como si no hubiese estado ahí. Como si fuera… un premio. Pero eso era tan ellos.
Empujo la puerta principal, ignorando los gritos desesperados detrás de ella. Ella odiaba a Draco Malfoy. Tenía casi un pie afuera para volver a su casa, en ese preciso momento, pero no pudo hacerlo. Quería creer que era por Erudstrass, su sueño, es lo que le impedía que se fuera. Pero no era así. Era porque se había enamorado de ese idiota.
Quería reír. Quería llorar. Pero no podia hacer ninguna de las dos.
Lo odiaba. Lo odiaba tanto.
Lo amaba.
Quería gritar.
Se sentía morir.
Espero que haya sido un buen regreso :) les mando un besote! Y prometo actualizar pronto!
Dejen Revieeew :)
