Una chica más

El evento había pasado con rapidez para las chicas. La entrega de premios se había hecho mucho más amena gracias a las actuaciones que iban teniendo lugar entre los bloques de categorías. Quinn volvía al backstage más contenta y emocionada de lo que ya estaba horas antes.

-Kit, ha sido una experiencia única. La tenía ahí delante, saludándome con la mano y sonriendo.

-¡Dios! A veces te vuelves insoportable, Q.

-Pero… ¿lo has visto? ¡Me ha tocado la mano!

-Quinn, por favor… Deja tu histerismo para otro momento, nos están mirando todos.

-Es tan guapa… Y te recuerdo que fue súper amable conmigo en el hotel.

-Ya Quinn-paró en seco su camino. -Por favor, para o me van a empezar a dar arcadas.

-Lo que pasa es que me tienes envidia. Tú querrías ser yo en este momento… Te hubiese gustado que tu macho alfa, con su cresta y su sonrisa, te hiciese el más mínimo caso.

-Déjalo, él se lo pierde.

-¡Lo sabía! Sabía que estabas celosa-rio triunfante.

-¡Hey! ¿Esa de ahí no es tu amada?-señaló hacia el photocall.

-¿Mi amada?-preguntó frunciendo el ceño. ¿Quién? ¿Dónde?

-¡Estúpida! Ahí tienes a Rachel Berry en el photocall. ¿No te vas a acercar o qué?

-¿Y tú?

-Yo voy a darme una vuelta a ver si veo a mi "macho alfa"-se burló de su amiga entrecomillando estas últimas palabras.

-Ok, nos vemos aquí mismo en un rato.

-Ok, no dejes caer mucha baba al suelo o voy a resbalarme…

-¡Idiota!-golpeó a su amiga en el hombro.

Quinn, nerviosa, pero cargada de valentía, se acercó hacia el photocall donde Rachel Berry estaba ya realizándose las primeras fotos de la noche.

-Está bien chicos. Un momento…-gritó Santana desde un lateral del lugar donde se encontraba la celebrity. La señorita Rachel Berry va a estar aquí hasta que se fotografíe con todos así que, por favor, os pido un poquito de orden y de paciencia.

Conforme la cola se iba haciendo más pequeña, Quinn se ponía mucho más nerviosa. ¿La reconocería? ¿Sabría que había sido a ella a quien tocó la mano durante su actuación? ¿Se acordaría de que había sido ella la que le dio fuego en el hotel? Un mar de cuestiones sin respuesta.

Por su mente sólo pasaban miles de frases que tendría que decirle al llegar hasta ella. Iba a disculparse por cómo se había comportado en el hotel y tenía claro que era su momento para entablar una conversación en condiciones o, al menos, eso era lo que pretendía. Ya estaba cerca y un nudo comenzó a aparecer en su estómago.

-¿Tu nombre?-preguntó Santana con una sonrisa.

-Quinn, Quinn Fabray.

-Ok Quinn, déjame tu disco…

Hizo lo que la latina le había pedido y se quedó a la espera. Santana, por su parte, se acercó a la estrella para entregarle el disco de la chica y así se lo pudiese dedicar.

-Para Quinn Fabray-espetó la manager a la artista.

Rachel miró hacia la muchacha y volvió a sonreír. La recordaba. Sabía que era la chica que le había dado su encendedor en el hotel, por eso le había tocado la mano durante la actuación.

Le había gustado, le parecía súper tierna y muy inocente. Le encantaba que chicas como ella se le acercaran y, por eso, decoró un poco más de lo normal aquella dedicatoria. "Para Quinn Fabray. Gracias por sacarme de un gran apuro en el día de hoy. Lo recordaré por siempre. Rachel Berry",todo ello decorado con una estrella sonriente dibujada junto a su nombre.

-Está bien, pasa si quieres una foto-Santana volvía a dar indicaciones a Quinn mientras le devolvía su disco firmado.

Quinn se quedó completamente petrificada. No sabía qué hacer, no sabía cómo reaccionar… ¿Le daba dos besos como si la conociese de toda la vida? ¿La saludaba con un simple "hola"? ¿Le decía lo bien que había actuado esa noche? No tenía ni idea, así que cogió su disco y pasó por el hueco que Santana le dejaba para llegar hasta ella.

-Hola guapa.

-Ho-hola Rachel.

-¿No me vas a dar dos besos?-Rachel esbozó una amplia sonrisa.

-Ehmmm… ¿puedo?-frunció su ceño.

-¡Por supuesto! Ven aquí-le hizo unas señas para que se acercase aún más a ella.

Pudo olerla. Aquella mujer no sólo era espectacular física, musical y personalmente hablando… Además de todo eso, olía fenomenal. Se había quedado en estado de shock oliendo su aroma, su perfume, y no se percató de que Rachel la estaba abrazando. Segundos más tarde, pudo reaccionar y darse cuenta de todo lo que le estaba sucediendo en ese momento.

Quería quedarse aferrada a ella de por vida. Sí, esa posición era muy confortable. Creía estar completamente enamorada y comenzó a llorar. Sentirla tan cerca pudo con Quinn. Tenía mucha presión en su interior y todo salió de sí misma en forma de llanto; llanto que no pudo controlar.

-¡Hey! No llores preciosa.

-Gra-gracias por todo Rachel. Eres genial y estoy muy emocionada de haberte podido conocer-suspiró y calmó su llanto. Gracias por ser como eres, tu música me ayuda a salir adelante. No sé qué haría sin ti.

-Gracias a ti por estar ahí –le sonrió mientras le secaba las últimas lágrimas.

-Vamos, se ha acabado el tiempo-espetó Santana mientras "invitaba" a Quinn a salir de allí en un suavizado empujón. Para Olivia Mars-entregaba a la artista el disco del siguiente.

-Santana, no tienes por qué hacer eso. La chica estaba mal, sólo estaba desahogándose con su ídolo.

-¿Has visto la cola que tienes ahí todavía, Rachel? ¡Tenemos para una hora por lo menos! Y te recuerdo que te has comprometido a firmar a todos. ¡Estás completamente loca! Además, ¿qué tiene ella que la haga especial? ¡NADA! Es una más.

-No, no es una más…-contestó mientras seguía a Quinn con su mirada. Esa chica tiene algo especial. No sé… es como si hubiese algo que me empujase a acercarme a ella.

-Espera… ¿es la chica del hotel?

-Así es…

-Rachel, no puedes hacer eso. Me niego. No puedes encariñarte con una fan; tienes que tratar a todos por igual.

-Nadie ha dicho que me haya encariñado con ella. Es que no sé… sus ojos son profundos y tiene una mirada que se queda grabada de por vida.

-Luego hablamos de esto, tenemos que seguir.

-Ok, vamos con el siguiente. ¿Cómo se llamaba?

-Olivia Mars.

-Hola Olivia, ¿qué tal? Ven, acércate-recibía a la siguiente chica con una sonrisa.

Rachel siguió en el photocall hasta que terminó con el último fan, tal y como lo había prometido. Había sido un gran detalle, que todo el mundo que se encontraba por allí comentaba con la gente de alrededor. Quinn y Kitty no iban a ser menos.

-La verdad es que tenías razón, Quinn. Rachel es adorable.

-Ya te lo dije, Kitty. No quisiste hacerme caso.

-Tenía que comprobarlo por mí misma…

-Bien, pues ya la has conocido. ¿Y qué? ¿Qué te parece?

-No mucho mejor que mi hombre.

-¿Ahora voy a tener que soportar yo tus ñoñerías con el macho de la cresta?

-Se llama Noah. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir?

-Ya sé que se llama Noah… pero es más divertido meterme con él y ver cómo te pones cuando lo hago-se rio.

-Tú siempre tan graciosa…-Kitty se molestó.

-¿Y bien? ¿Qué hacemos ahora?

-Estoy esperando a Ryder. He hablado con él por teléfono hará cosa de media hora…

-¿Con Ryder? ¿Para qué?

-Nos va a meter dentro, donde están todos los famosos.

-Kitty…

-¿Kitty qué? Si no fuese por mí ni siquiera hubieses conocido a la diva.

-Ok, ok… Está bien, iremos donde tú digas-reaccionó a los segundos.

Minutos más tarde, Ryder aparecía en el lugar donde había quedado con Kitty para hacerles entrega de un pase más especial que el que tenían. Ese pase las llevaría directamente a los camerinos.

-Gracias por los pases, Ryder-agradeció Quinn. ¿Aún queda alguien por aquí?

-En realidad… sí. Hay algunos famosos que se quedan a tomar unas copas tras sus actuaciones. ¿A quién queréis conocer?

-A Noah Puckerman, por favor. ¡Me muero por conocerlo!-Kitty se emocionó con la última pregunta del chico.

-Está bien, la banda de Rachel Berry está… Vamos a ver que mire bien… Allí, a la izquierda está su camerino. Pone el nombre en la puerta.

-¿Vamos?-preguntó Kitty nerviosa.

-Voy a por algo para tomar. ¿Qué queréis?-preguntó el chico sonriéndoles.

-Una cerveza estaría bien…

-¿Y tú Quinn? ¿Qué bebes? –insistió el muchacho.

-Una cerveza para mí también.

-Ok, ahora vuelvo.

En ese instante, una chica rubia, de ojos azules, salía del camerino en la dirección en la que se encontraban.

-¡Hey Q! ¿Esa no es la batería de la diva?-hizo una seña con la cabeza de forma disimulada.

-Sí, claro que es ella. ¿Por?

-Se llama Brittany, ¿no?

-Le dicen Britt. Mira, detrás de ella viene Marley… Ella es la bajista.

-Voy a preguntarles por Puckerman.

-¿Estás loca? ¡No podemos hacer eso!

-¿Por qué no? Tenemos un cartelito que pone "organización", ¿qué más da? Probemos.

-¡Dios Kit!

A Quinn no le dio tiempo ni siquiera a rechistar. Cuando se dio cuenta, su amiga ya se encontraba junto a las chicas pidiendo toda la información que necesitaba.

-¡Hola chicas! Brittany y Marley, ¿verdad?

-Sí-contestó Marley con una sonrisa.

-¿Sabéis dónde se encuentra vuestro compañero?

-¿Dónde está el bar? Queríamos pedir algo para beber…-fue Brittany la que preguntó esta vez.

-La barra está en esa dirección-Quinn se integraba en la conversación.

-Ok gracias-Brittany salió en dirección al bar.

-Noah está en el camerino. Es ese de ahí, si queréis puedo acompañaros.

-Está bien, ¿quieres tomar algo primero?-Kitty se enganchó al brazo de Marley para intentar llegar a su objetivo.

-No, ya va Brittany. No te preocupes.

Las chicas caminaban en dirección al camerino de la banda donde Noah Puckerman esperaba sentado a que sus compañeras le trajesen algo para tomar.

-Puck, te traigo visita-comentó Marley nada más entrar por la puerta.

-¿Quién es?-preguntó el chico con un mal carácter.

-Son unas chicas monísimas, deberías hacerles un poquito de caso.

-¿Unas chicas? Déjalas que entren-se peinó su cresta y se puso de pie rápidamente.

-Hola-saludaron ambas.

-Hola guapas. ¿En qué puedo ayudaros?

-¿Te importaría firmarme aquí?-Kitty se despejaba un lado de la camiseta para dejar su pecho al descubierto.

-¿Cómo te llamas preciosa?-preguntó el chico con un rotulador en la mano.

-Kitty, pero puedes llamarme Kit.

-Está bien Kit…-el chico firmaba sonriente una dedicatoria a Kitty sobre su pecho derecho.

-Gracias, eres muy amable.

Marley y Quinn se miraban incrédulas por la situación que estaban viviendo en ese momento y sonrieron. La bajista se acercó a la rubia un tanto avergonzada para entablar un poco de conversación mientras los otros dos seguían coqueteando.

-¿Tú no quieres firmarte un pecho?-reía graciosa.

-No, gracias. Ni siquiera quiero que "ese" me firme en papel…

Marley no pudo evitar reírse a carcajadas.

-¿No venías a conocerle a él? Pensé…

-Pues pensaste mal. No me van los hombres mohicanos-sonrió un poco incómoda.

-Bien, ¿y qué tipo de hombre te va? Te puedo presentar a muchos…

-En realidad no me van los hombres en general-rio. Soy más de mujeres, ya sabes. Soy lesbiana.

-¡Quién lo diría chica! ¡Pero si eres súper femenina!

-¿Femenina yo? ¡JA!-se rio falsamente para terminar riendo a carcajadas.

-Bueno, al menos eso me parece a mí…

-Pues tienes una percepción muy diferente a la de mi madre. Ella cree que visto como el culo.

-Tu estilo mola.

-Gracias-se sonrojó. El tuyo también está guay.

-¿Y bien? ¿Qué te ha traído por aquí?

-Me gusta Rachel Berry, ya sabes… "la estrella del momento"-entrecomilló las palabras un tanto nerviosa.

-¿Y a quién no le gusta Rachel?

La puerta se abrió fuertemente provocando la atención de todos lo que se encontraban en el interior del camerino.

-Britt, ¿cuántas veces te he dicho que no debes ir sola al bar?-gritaba Santana mientras entraba en el camerino.

-Pero si iba con Marley…-se excusó la rubia de ojos azules.

-No me gusta que vayas a esos sitios sola.

-Marley, dile a Santana que venías conmigo.

La latina se giró para escuchar la versión de la bajista y no pudo contener su ira nuevamente.

-¿Qué coño hace ella aquí?-señaló a Quinn con el dedo.

-¿Ella? Ha venido conmigo-contestó Marley.

-¿Quién te ha dado permiso para dejarla pasar?

-¿Hay algún problema?

-Rachel no quiere que os codeéis con sus fans, ya lo sabéis. Son las normas-espetó mientras se iba hacia un sillón que había en una esquina.

-Lo siento, no puedo hacer nada. Ella manda. Lo siento mucho, de verdad…-Marley se disculpaba con Quinn mientras la acompañaba hacia la puerta.

-No te preocupes, dile a mi amiga que la espero fuera.

-Ok, yo se lo digo.

Una vez fuera, Quinn buscó entre su bolso el mechero para encenderse un cigarrillo. Relajada, fumaba apoyada sobre el improvisado camerino de al lado hasta que alguien carraspeó desde el interior.

-Perdona, ¿puedes darme… fuego?-preguntó Rachel mientras asomaba la cabeza por la puerta de su camerino.