¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS A TODAS!
¡Ya llegamos a los 200 reviews! ¡Wiiiii!
Les agradezco mucho que lean esta historia y que dejen reviews. No saben lo feliz que me hacen. Gracias también por sus buenos deseos :) … me fue bien en casi todos los exámenes… menos en el de diseño que ya había mencionado… pero por lo menos lo pase XD… ahora tendré dos semanas "tranquilas" para empezar con los finales y… ¡adiós escuelaaa! ¡Oh sí! Bueno ya… dejaré de aburrirlas con mi vida personal… en fin…
Este capítulo no tiene mucha acción que digamos, es más de podríamos decirle, relleno. Pero como siempre… esos capis son necesarios.
Espero que les guste :D
Les mando un beso a todas! Las amo!
Diabólicas
El sol de media tarde se colaba por la pequeña ventana en el no tan pequeño ático de la Mansión Malfoy, derramándose sobre el cuerpo de Draco que descansaba en el suelo.
Era un día lindo, y los rayos del sol calentaban la habitación de una manera agradable.
Pero eso no era todo lo que Draco pensaba. Ni cerca.
En realidad, él estaba pensando en las mujeres. Sin embargo— no en la manera en la que uno imaginaría que lo haría. Estaba pensando en algo entre líneas.
Las mujeres eran confabuladoras. Las mujeres eran malvadas. Las mujeres, uno podría decir, eran confabuladoras y malvadas.
No había ninguna duda de ello. Draco meneó la cabeza solemnemente. Ninguna duda.
Abrió sus ojos, desde su posición en el suelo del ático, en el que había permanecido después de su repentina, y bastante aterradora, epifanía.
"Tú lo tenías todo planeado, verdad," acusó, apuntando a su madre con un dedo.
"¿Yo planeé que?"
El joven entrecerró los ojos y se levantó, sacudiéndose el inexistente polvo de su espalda. "¡No pretendas no saber de lo que te estoy hablando!" le dijo enfurruñado.
"Yo planeé…" Narcissa se dio golpecitos pensativos en la barbilla. "¡Oh!" exclamó repentinamente, como si hubiese tenido su propia epifanía. "¿Te refieres a todo el rollo de las escondidillas? Porque te juro que no lo hice. Pero el ático es un lugar terriblemente bueno para esconderse, debo admitir."
"¡AHA!" declaró Draco triunfante. "Espera. ¡NO! ¡MADRE!"
"¿Qué?"
Draco meneó la cabeza y entrecerró los ojos. "Oh, ya veo. Ya veo. ¿Así que listas, confabuladoras y malvadas, eh?"
Narcissa asintió firmemente. "¡Eso es precisamente lo que son los hombres!" soltó. "Excepto listos," añadió después de pensárselo bien.
Draco levantó los brazos en el aire en señal de frustración. "¡MUJERES! ¡ESTABA HABLANDO DE LAS MUJERES!"
"Oh bueno, entonces definitivamente somos listas. Y hermosas." Aplaudió. "¿Verdad Draco, cariño? ¿Soy hermosa verdad? Lou dice que sí."
"Sí madre," le contesto monótonamente. Hizo una pausa. "¡No! ¡No cambies el tema! Estábamos hablando de ti. Y de mí. ¡Y del amor!"
"¿Eso hacíamos?" Narcissa no pudo evitar rascarse la cabeza.
"¡Sí!" gruño Draco.
Narcissa se acerco a su hijo y con ambas manos estiradas, pellizco sus mejillas de manera afectuosa. O según Draco, de una manera vergonzosa y dolorosa. "Bueno, tú sabes que yo te amo corazón."
"¡No TÚ!" Draco levanto sus manos al aire una vez más. "¡Hermione!"
"Bueno, estoy segura de que Hermione te ama también. ¿Quizás deberías preguntarle a ella?" Narcissa le dijo con simpatía.
"¡No ella no lo HACE!" soltó Draco.
"Pero…"
"No mientas madre."
"Pero…"
"Y además, ¡no estaba hablando de ella!"
"¡Oh querido! ¡¿Qué estas diciendo Draco?" Narcissa, por una vez, se veía seria.
Era Stephanie. Estaba hablando de Stephanie, cantaba religiosamente en su mente. No importaba el hecho de que Stephanie no se sonrojaba. O que no era muy inteligente. O modesta. O… maldita sea.
Draco repentinamente hizo un ademán de ponerse de pie. "Veo lo que tratas de hacer. ¿Confabulando otra vez? No lo creo." Meneó la cabeza, y se dirigió a la salida. "Las mujeres son tan confusas," murmuró, mientras salía.
Narcissa, una vez más, se había quedado pensativa. "¿Mujeres?" se burló. "Draco querido, lo has entendido todo mal."
Yo amo a Steph. Steph. Steph.
Pero se dio cuenta de que ya no podía ni siquiera ver la imagen de la chica en su cabeza. Y… ¿desde cuando Steph tenia una melena rizada y castaña?
No la tenía.
Draco se paralizó.
Esa era Hermione.
Y ese también era un problema.
Draco, en ese momento, decidió que iba a dar un paseo. Y quizás nunca regresaría, y se enfrentaría a todo este desastre. Porque ahora no se sentía capaz de enfrentarlo. Ella era Hermione Granger. Ella era… la tercera del Trío Dorado a falta de palabras, y eso era suficiente. Ella era todo lo que estaba mal para él. Ella era amable. Ella era honesta. Ella era una Gryffindor. Ella era muggle. Ella no era rica. ¡Ella era amiga de Harry cara rajada Potter por el amor del cielo! Y a pesar de eso era… Hermione.
Hermione, la chica que lo hacía reír sin importar que. La única chica que podía ponerlo en su lugar. Hermione era Hermione. Dulce. Adorable. Inteligente.
Si, realmente tenía que huir de ahí.
Además, huir era su especialidad.
Yo amo a Steph. S. T. E. P. H.
Pero incluso él sabía que estaba mintiendo.
A él le gustaba. O la amaba. Lo que fuera… pero era a ella no a Steph.
"¡Ouch!" tosió Draco al tiempo que algo, o más bien alguien, se estrellaba contra su pecho al dar la vuelta en la esquina.
"Perdón. Perdón," murmuro la persona, la voz extrañamente familiar.
Miro hacia abajo. Inquietante fue, que exactamente al mismo tiempo, ella miro hacia arriba.
"Oh, eres tú," dijeron simultáneamente. Malo, tanto para la huida de Draco, como para los esquivos de Hermione. Aparentemente, ambos eran realmente malos cumpliendo sus propósitos.
"Mira, sobre la otra noche, yo no quería—"
"No me gustas," soltó Draco, que no era todo lo que estaba pensando, ni todo lo que quería decir. "No gustar de gustar mas bien de gustar gustar." Hermione lo miraba. Draco suspiro. "Me gustas. Pero no gustar de gustar gustar."
"¿Gustar de gustar gustar?" Hermione intento bromear, algo lamentable cabe aclarar.
"No te amo." Lo que no era del todo cierto.
Pero las palabras se habían escapado. Y eso era todo.
Hermione alzo el rostro, claramente confundida ante la repentina confesión. Después, miro a otra parte, aparentemente sin inmutarse. Se aclaró la garganta torpemente. "Como estaba diciendo, sobre la otra noche, yo realmente no quise decir que me iba a echar para atrás. Si aún quieres continuar con la… farsa," hizo una pausa, las palabras golpeando puntos insospechados, "entonces continuare."
Draco no sabía que decir. ¿Qué ella no lo había oído?
"Um… ¿Gracias?"
Hermione asintió brevemente. "Seguro." Se coloco el cabello detrás de la oreja, levantó la barbilla, lo rozo levemente al pasar junto a él y desapareció, dejando un aire tenso en el ambiente.
Aumento la velocidad, cada paso más pesado que el anterior. Hasta que dio la vuelta en la esquina.
Y ahí fue cuando los pasos se volvieron demasiado pesados, demasiado difíciles. Se detuvo, y se recargó en la pared, fuera de vista.
Draco. El idiota.
Ella siempre había soñado con enamorarse del hombre perfecto. Amable, dulce, del tipo príncipe azul. Quizás era su ilusión. Quizás ese hombre no existiera.
Pero era difícil no creer o tener esperanzas. Digo, cuando tenía once había descubierto que la magia era real. Y a los once, no importaba cuan racional pudieses ser, cuando descubres que la magia es real, que se podía decir de que las princesas y cuentos de hadas no lo fueran.
Ella siempre había soñado con el dulce, risueño, guapo… y para ser honestos, chico rico que atraparía su corazón y le daría el suyo.
Jamás ni en su más loco sueño habría imaginado a Draco Malfoy. Draco Malfoy. El abogado del diablo. En toda su rubia gloria. No, nunca lo habría imaginado. Él era… el nada amable y cínico joven que ella siempre había imaginado que iba a odiar. Y estaba en lo correcto hasta cierto punto.
Ella lo odiaba.
Pero nadie nunca le dijo que podías odiar a alguien, y amar a alguien, al mismo tiempo.
Einstein le había fallado. ¡Estaba en contra de las leyes de la física! ¡Incluso en contra de la naturaleza del mundo!
Se dio la vuelta, golpeándose levemente la cabeza contra la pared.
No le sorprendió cuando él le dijo que no, trago duró, la amaba. Porque realmente, no era algo para sorprenderse. Quizás, había estado un poco decepcionada. Pero no era una tonta para pensar que él repentinamente iba a venir y declararle su interminable, contenido amor por ella. Está bien, tal vez había sido un poquito tonta, pero no tanto.
Ella era la racional, lógica, Hermione Granger al fin de cuentas. Tenía bases para clamar eso.
Y por eso dolía un poco. Ella recuperaría… su dignidad perdida. Y olvidaría todo lo relacionado con él. Lo haría. Realmente lo haría.
"¿Qué estás haciendo?" le preguntó una voz a sus espaldas. Lentamente se dio la vuelta.
"Um… no estoy golpeando mi cabeza contra la pared en un intento desesperado por suprimir mi—"
Draco la miro extrañamente y sonrió.
Oh, definitivamente iba a olvidar todo sobre él, en el momento en que dejará de sonreír. Porque maldita sea, si nunca hubiera visto esa sonrisa, su corazón nunca se abría derretido por él.
"¿Te importaría si salgo pasado mañana?"
"¿Por qué?" Metió las manos en los bolsillos.
"Bueno, verás…" comenzó.
"No, no importa," sonrió de nuevo, como si una sonrisa pudiera hacer que todos los momentos incómodos se desvanecieran. Por las barbas de Merlín, en el pasado, no hubiera sonreído para salvar su vida. Ahora, ¡no podía detenerse! Definitivamente tenía que ganársela.
"Bueno." Hermione se encogió de hombros, algo decepcionada. Quería decirle que era su cumpleaños. O que iba a serlo. Pero…
"¿Vas a salir con cara rajada no?"
"Harry," corrigió la chica automáticamente. "En realidad, canceló."
Draco esperaba que ella no pensara que él iba a ofrecerse. Porque esto en sí, esta conversación de dos minutos, era lo suficientemente incómoda. Y su mandíbula le dolía por sonreír tanto. Pero las sonrisas eran buenas. Las sonrisas no eran incómodas. ¿Verdad?
De alguna manera, las esperanzas de Draco fueron escuchadas. Y de otra, el diablo había salido a perseguirlo. "En realidad voy a ir con…" Hermione murmuró.
"¿Con quién?"
"Blaise," murmuró nuevamente.
"Perdón pero no entendí."
Hermione tomo una bocanada de aire. "Blaise," dijo.
La respiración de Draco se torno dificultosa. Flaqueó antes de recobrar la compostura. "Bien, esta bien entonces." Se dio la vuelta bruscamente, manteniendo su sofocante enojo controlado. "Diviértete entonces," le dijo rechinando los dientes.
Y quizás por primera vez en su vida, supo lo que ese enojo era. La odiosa palabra con C.
El aire era fresco como nunca antes. El sol era brillante. El cielo azul. Estaba fuera de casa. Estaba fuera de la tensión. De la incomodidad. El pueblo de Hogsmeade nunca se había visto tan lindo.
Blaise, con su manera sencilla y relajada de ser, proporcionaba una agradable diversión.
"La, la, la, la, la," canturreaba Blaise, sosteniendo un micrófono invisible en su mano al tiempo que meneaba la cabeza de un lado a otro de una manera casi salvaje.
Hermione se rió. Se rió. No había hecho eso recientemente. Reírse, era quizás lo que Hermione más disfrutaba hacer. "Blaise, o tomas drogas… o… tomas drogas."
Blaise le mando una sonrisa encantadora, que se suponía debía hacer su corazón latir violentamente, si no estuviera completamente enloquecido por…— pero no podía, ni debía, pensar en él.
"¡Oh! O, hiciste que Fred y George probaran algún producto en ti. Oh no, una vez me hicieron eso. ¿Qué fue esta vez? ¿El polvo-cantor-para-romperle-los-oídos-a-Hermione? ¿O la poción de hagamos-que-todos-nos-miren-como-si-estuviéramos-locos?"
Blaise se puso una mano en el corazón. "¡Ouch! Eso dolió… quizás solo estoy feliz."
Eso, pensó Hermione, tenía muchos significados. Además de la innegable mirada que le dedicaba, prefería fingirse tonta y en ignorancia por el momento.
El joven pareció sentir su incomodidad, cambiando de tema. "Así que… ¿cómo se ha portado mi viejo mejor amigo contigo?"
O quizás, pensó ella, estaba tratando de hacerla sentir incomoda. "Bien."
"No parece que tan bien," comentó ligeramente, viéndola fijamente.
Ella lo miró. "¿Cuándo ha estado algo bien con Malfoy?" Dijo su nombre como lo habría hecho en el pasado— burlándose del asco que antes sentía por el hombre.
"Cierto. Cierto. Recuerdo cuando lo golpeaste en… cuando fue… ¿tercer año?"
"Algo así, si," respondió vagamente, sonriendo ante el recuerdo.
"Oh, no finjas que no puedes recordarlo. Es, tal vez, uno de tus mejores recuerdos de Hogwarts."
Ella sonrió. "Si está entre esos. En los 10 mejores diría yo."
"Aw, ahora estoy celoso," bromeó Blaise, "¿Draco esta entre tus diez mejores y yo no?"
Y esa broma hubiera estado bien. Si no fuera por sus malditos ojos. De repente, esta salida no era tan buen descanso después de todo.
"Oh, Honeydukes," exclamó Hermione, inexpresivamente agradecida. Dejo salir un suspiro. "No he estado ahí desde sexto año. ¡Vamos a entrar!"
"¿Paladar dulce Hermione?"
Ella le sonrió dulcemente. "Si digo que si, ¿me comprarías un dulce?" Se encamino a la tienda… como una niña en una dulcería, como se diría. Aunque esta vez, era literalmente hablando.
Y por haberse ido, nunca escucho a Blaise murmurar, "Te compraría lo que fuera." Meneó la cabeza. "Si tan solo lo quisieras de mi, y no de él."
¡Revieeeews!
Gracias a todas por el apoyo.
Nos veremos pronto :)
Besitos,
Lola ^^
