Preocupaciones

Rachel caminaba junto a Santana a través de las terminales del aeropuerto; lo hacía con paso lento y nervioso pues sabía que debía comenzar su momento de actuación. Suspiraba una y otra vez, sonreía a su representante y miraba desesperada hacia el final del pasillo: la sala de recogida de equipajes.

Una vez recogido su equipaje, ambas se despidieron y cada una tomó una puerta de salida completamente diferente. Allí, en la puerta por la que la morena cantante se disponía a salir, una avalancha de fotógrafos flasheaban ya a uno de los cantantes masculinos más exitosos del momento.

Sudaba. Rachel sudaba y se detuvo en su camino. No sabía si ésta vez tendría el valor suficiente para camuflarse otra vez y ser una persona que no es. Respiró varias veces, de manera autómata, y continuó con su camino en dirección a la muchedumbre.

-Dejen algo para la verdadera estrella –sonreía Brody ante las cámaras haciendo alusión a su supuesta novia.

Los fotógrafos seguían disparando frente al joven hasta que Rachel, con un gorro y gafas de sol, hacía acto de presencia en el lugar.

-Señorita Berry, por favor, pose para las cámaras –uno de los cámaras se aventuró a pedir.

-Lo siento, no estoy en horario laboral –contestó la muchacha.

-Señor Weston, convenza a la señorita Berry y posen juntos.

-Yo no puedo hacer nada señores. Si ella no quiere, no habrá fotos –miró a Rachel que se acercaba a besarle mientras se quitaba la gorra y las gafas de sol.

-Está bien, sólo una foto.

Rachel volvió a realizar el acto que más odiaba desde que vivía aquella mentira: besar a Brody. Y lo hacía cerrando sus ojos y sintiendo cada milésima de segundo como una completa tortura.

-Espero que esto sea más que suficiente para sus exclusivas –espetó la diva mientras volvía a colocarse la gorra y las gafas de sol.

-Muchas gracias por estar siempre atentos. Les espero dentro de un par semanas en el lanzamiento de mi próximo disco. Están invitados –Brody agradecía y aprovechaba para promocionarse ante la prensa.

Rachel esperaba a que el chico terminase de hablar con la prensa para emprender camino a su supuesto "nidito de amor". Le cogió una mano y dejó que el muchacho fuese quien cargase su maleta con la mano que tenía libre.

Caminaron unos cuantos metros más hacía la puerta hasta llegar al lugar en el que Brody había estacionado su coche. Abrió el maletero, depositó el equipaje de la chica y abrió la puerta para que ésta se adentrase en el interior del automóvil.

-Bueno, ¿qué tal el viaje? –preguntó Brody mientras arrancaba su coche.

-Ya ves, muy "movidito".

-De eso me di cuenta. Ja, ja, ja, ja, ja.

Si había algo más que Rachel odiaba de aquél chico, eso era su risa. A veces se tornaba un tanto falsa y, otras, un tanto burlona. No le gustaba en absoluto que el muchacho tomase en gracia todo lo que le estaba ocurriendo en ese instante por su culpa.

-No sé qué hay de gracioso en todo esto.

-Venga, Rachel, no seas tan seca. A veces pienso que tu personalidad es totalmente bipolar.

-No me apetece reírme y, además, no me hace gracia.

-Podrías poner un poquito más de tu parte; algún día nos van a descubrir como sigas con esa actitud. De verdad, te di la oportunidad más grande que te han dado en este mundillo y tú me lo pagas siempre con malas caras.

-Si quieres que sonría tendrías que, al menos, tenerme un poco contenta.

-¿Qué más quieres que haga?

-Ay, por favor, Brody… Se supone que soy tu novia, tu pareja… Tú tampoco te lo curras tanto como crees.

-¿Qué te pasa ahora?

-¿Enserio? ¿Me preguntas qué me pasa? ¡Qué cojones se te pasó a ti por la cabeza cuando besaste a Dyson en público! ¿Querías joderme o qué? Justo cuando se empiezan a rumorear cosas sobre mí; justo cuando me encuentro en plena pre-producción del nuevo disco…

-Rachel…

-Ni Rachel, ni hostias.

-¡Hey! No te enfades, ¿vale? Ha sido un completo descuido.

-¿Descuido? ¿Eso es lo que es para ti? Brody, no vamos a llegar a ninguna parte juntos. Yo ni tan siquiera quiero volver a verme contigo, pero es obvio que tendremos que aguantar un poco más si no queremos caer en picado. Estamos juntos en esto, ¿recuerdas? Si tú te hundes, yo voy detrás.

-Bueno, siempre puedes quedar como la cornuda y la desconsolada –rio.

-No lo tomes a risa, por favor.

-No lo hago, créeme. ¿Dónde vamos ahora? ¿A tu casa?

-Creo que sería mejor ir a tu piso.

-¿Estás segura?

-Sí, claro… Aunque tenga que salir de ahí en mitad de la noche.

Ambos chicos se dirigieron a la casa de Brody, en pleno centro de Los Ángeles. El muchacho metió el coche en su garaje privado e invitó a la chica a entrar en el ascensor mientras él recogía el equipaje.

-Por fin en casa.

-Habla por ti…

-Venga, Rachel, sabes que mi casa es tu casa.

-Hola cielo, ¿qué tal te ha ido con… -Dyson aparecía en el salón y se percataba de la presencia de la morena.

-Ella. ¿Qué hace ella en casa? –gritó como una loca mientras señalaba con el dedo a Rachel.

-Cielo, ya te expliqué que estos días va a estar por aquí… -Brody intentaba explicarse.

-Ya, por eso quieres que me vaya a Acapulco de vacaciones con mis padres. Por eso me mandas a la otra punta del globo terráqueo –dramatizó.

-No, cariño. Tienes que tomarte esas vacaciones mientras yo realizo mi promoción del disco; así no te sentirás solo en casa. Y ella… pues ella tiene que verse un par de veces más conmigo de cara a la prensa o…

-¿O qué?

Rachel, en ese momento, giraba la cabeza de un interlocutor a otro como si de un partido de tenis se tratase. Muda, inquieta y muy curiosa por saber más, se quedó ahí observando la escena.

-O puede que no nos podamos ver en mucho tiempo. Una loca psicópata está chantajeando a Rachel porque nos ha hecho una foto besándonos en público o algo así. Y bueno… ya sabes que no es un buen momento para salir del armario así que tendremos que poner remedio a todo esto –hizo un gesto con su dedo índice que marcaba uno a uno a los tres ocupantes del habitáculo.

-Nunca es un buen momento para salir del armario, para mostrarte tal y como eres. El mundo se está perdiendo una parte de ti importantísima. De cantante gay ganarías mucho más, que lo sepas. Mira Ricky Martin… Apenas soltó ser homosexual y vendió un trillón de discos.

-No seas dramática –Brody se acercó a su chico para tranquilizarlo.

-Ejem… Sigo aquí –Rachel se hizo notar en cuanto la escena empezó a tornarse un poco más íntima.

-Perdona Rachel, ya sabes que Dyson es muy dramático.

-En realidad tiene razón, Ricky Martin ganó mucho más siendo gay –dirigió su sonrisa a Dyson.

-Ahora me caes mucho mejor, Rachel –Dyson comenzó a caminar en dirección a la cocina.

-Dejaros de tonterías. Rachel, puedes quedarte en la habitación de invitados. Allí tienes todo lo que puedas necesitar. Acomódate y hablamos tranquilamente sobre ese viaje a Lima.

-¿Os vais a Ohio? ¿Qué demonios tiene que hacer mi novio en Ohio? –Dyson volvía a hacer acto de presencia tras escuchar los comentarios de Brody.

-Dyson, la cena. Rachel…

-Sí, voy a ponerme cómoda y vuelvo.

-Bien, todo el mundo ya sabe qué tiene que hacer.

Rachel cogió su maleta y la transportó hasta la habitación de invitados; una habitación más que conocida para ella, pues había pasado allí la mayor parte de su "romance" con Brody. Al entrar, podía observarse una cama japonesa a ras de suelo, vestida con unas sábanas negras y blancas que armonizaban con el estilo zen de la casa. A la izquierda, una pequeña cómoda con unos estantes que soportaban las toallas y sábanas de aquella habitación. A ambos lados de la cama, unas pequeñas mesitas de noche a juego con la cama.

-Bien, voy a ver que tengo por aquí para ponerme cómoda…

Rachel se acercó hasta el armario de la habitación donde Brody se había encargado de dejarle algunas prendas de ropa para sus continuas visitas a aquella casa. El chico siempre había puesto empeño en hacer las cosas mucho más fáciles para la pequeña morena. Esta vez, y puesto que no tenía pensamientos de salir a la calle, se vistió con unos pantalones grises de deporte, una camiseta muy básica de color blanca y una sudadera de los Ángeles Lakers, esto último propiedad de Brody.

-¿Todo bien por aquí? ¿Te falta algo?

-No, gracias Brody. ¿Te importa? –preguntó señalándose la sudadera que le había cogido prestada.

-No, claro que no. Toma de esa parte del armario lo que necesites; ya sabes que lo dejé ahí para ti.

-Gracias, eres muy amable.

-Menos mal que ya estás de mejor humor… ¿Qué te pasa realmente?

El muchacho se adentró en la habitación y tomó asiento en la parte baja de la cama, obligando a Rachel a que lo imitase.

-Hay una chica.

-¿De verdad? ¡Pues me alegro un montón, Rachel! Ya era hora.

-No, está pero no está… No sé si debería ni siquiera pensar en ello.

-Cuéntame. ¿Quién es? ¿Cómo la conociste? ¿Es guapa? ¿Rubia? ¿Alta? ¿Ojos azules?

-Por partes Brody –sonrió. A ver… es rubia, un poquito más alta que yo… Tiene unos ojos verdes preciosos y es bastante guapa.

-¿Y dónde se escondía dicha preciosidad que no la encontraste antes?

-Pues es una fan.

-¿Otra fan? ¡Dios Rachel! Deberías haber aprendido la lección con eso ya… Ya sabes que no es buena idea, ¿no? ¿Santana no dice nada al respecto?

-Santana odia todo al respecto, ya lo sabes. Y sé que no es buena idea, por eso ya está zanjado. De hecho, nunca más lo volveré a ver.

-¿La conociste en el viaje a Nueva York?

-Sí.

-Bueno, entonces será complicado coincidir con ella.

-Eso parece…

-Es lo mejor y lo sabes.

-Ya lo sé, Brody. Pero es que no puedo sacármela de mi cabeza. Sus labios son tan… saben tan bien… -suspiró.

-Espera, espera… ¿Dices que has besado a la chica?

-Eso te estoy diciendo.

-¡Pero Rachel! Dijiste que nunca más volverías a liarte con una tía si no había un futuro certero por delante… Dijiste que abandonarías esa locura de llevar a tantas para adelante.

-Lo sé. Sé que lo dije, pero ella es diferente.

-¿Y qué edad tiene?

-Pues no sé, pero parece ser jovencita. Quizá unos… ¿cuatro años menos que yo? –espetó dudosa.

-Unos cuatro años menos que tú o… ¿alguno más?

-Pues no lo sé Brody. No lo sé.

-Bueno, no te preocupes. Ahora lo importante es centrarte en el nuevo álbum y en seguir adelante con tu carrera.

-Está claro que tengo que centrarme en eso, pero eso no quita que siga dándole vueltas a mi cabeza…

-Pues esa cabecita tuya tiene que dejar de dar tantas vueltas y de volver a la realidad. ¿Qué hay del viaje a Lima?

-Tendré que hacerlo cuanto antes.

-¿Que tendrás? Le prometí a Santana que iría contigo.

-No tienes que venir si no quieres. Ya me las apaño yo sola.

-No, Rachel. Yo te he metido en este lío y soy quien te tiene que ayudar a salir de él.

-Está bien, como quieras. Yo había pensado en ir dentro de un par de días; tengo un hueco en mi agenda. ¿Cómo lo tienes tú?

-Estoy un poco más ajetreado, pero suspenderé lo que tenga previsto para ese día y los dos próximos. ¿Crees que nos dará tiempo?

-Espero, por nuestro bien, poder arreglarlo en menos de un par de horas.

-¿Y el resto del tiempo? –cuestionó el chico.

-El resto del tiempo, tú y yo tendremos que hacer algo relacionado con nuestra "escapada amorosa" –entrecomilló con sus dedos esto último.

-¿Hay algo interesante para hacer allí?

-Pues no mucho. Sólo he ido unas cuantas veces para ver a Ashley, pero no he salido de su casa… Ya sabes, por si me reconocían o las masas de fans no me dejaban pasar el tiempo de una manera más relajada.

-Podríamos alquilar una casita y así pasar más desapercibidos, ¿no?

-No. En realidad estaba pensando en reservar habitación en un hotel con spa que hay en una ciudad de al lado…

-Ok, lo que tú digas estará bien.

-Pues yo me encargo de las reservas y tú de quitarte los compromisos de agenda. Gracias Brody, no sé cómo agradecértelo.

-Ven aquí pequeña gruñona… Ven y dame un abrazo.