Segundo Encuentro
-Como os iba diciendo chicas…
Ryder Lynn, el asistente y manager de viaje de Rachel Berry, había invitado a las chicas a comer y ahora se encontraban tomando un café rápido para que las muchachas volviesen a la cola del evento y así poder subir a que la cantante les firmase el disco por segunda vez.
-Lo mejor de ser road manager es que viajo mucho y estoy en todos los eventos que están relacionados con la promoción de Rachel.
-¿Y entonces por qué va esa chica latina con ella? Se supone que ella también es su manager… -Mercedes preguntaba un poco perdida.
-Es el mismo trabajo, pero a la vez distinto. Mira, para que me entiendas, Santana es la que se encarga de asistir a Rachel Berry de forma personal, sus necesidades más personales. Y luego estoy yo, que soy el encargado de todas las cosas que se necesitan tanto para que Rachel cante en un lugar como las cosas que se necesitan cuando hace firmas de discos…
-Bien, entonces debes de ser muy importante para ella –Kitty se interesaba.
-No te creas. Esa es la única pega de ser un manager de promoción… Es que hoy puedo estar con Rachel Berry y mañana irme de gira con Beyoncé. A mí quien me manda es la discográfica y voy de un lado para otro.
-Entonces conocerás muchos artistas…-preguntó una intensa Kitty.
-A bastantes –sonrió el chico.
-¿Y con quién más estás trabajando ahora?-Quinn se integraba en la conversación.
-Ahora mismo sólo trabajo para Rachel Berry. Toda la puesta en escena fue idea mía, así que no me queda otra que seguir adelante con la promoción de "Nothing´s gonna stop me".
-¿Y qué hay del nuevo disco que está preparando?-preguntó Mercedes con mucho tacto.
-De eso no puedo hablaros porque… ¿ves? Eso es cosa de Santana–rio simpático.
Las tres chicas se contagiaron de la risa del muchacho. Quinn sorbía su último trago de café y miró impaciente su reloj. Si la vista no le fallaba, quedaban apenas treinta minutos para que diese comienzo la firma de discos.
-Chicas, creo que deberíamos volver a la cola… Sólo quedan treinta minutos y vamos a estar de las últimas.
-No puedes colarnos, ¿verdad, Ryder?-cuestionó Kitty.
-Lo siento, chicas. Al final se ha hecho muy tarde y no voy a poder dejaros entrar a verla antes… De todas formas, intentaré hacer lo que pueda.
El chico se levantó para dar dos besos a las chicas y las dejó marchar. Kitty esperó rezagada para poder despedirse de Ryder más íntimamente y así darle las gracias por todo.
-Gracias por invitarnos a comer y hacer todo esto por nosotras.
-No hay de qué guapa…
-Siento si Quinn se vuelve un poco pesada con el tema de Rachel. Supongo que estarás más que acostumbrado a estas fans locas…
-¿Sabes lo mejor? Que ella no tiene pinta de ser una fan loca, pero es divertido ver cómo se pone nerviosa antes de los eventos.
-Si puedes hacer algo por ellas, llámame.
-No lo dudes.
Ryder volvió a sonreír y realizó un ligero movimiento con su cabeza, provocando el movimiento de su extenso flequillo. Kitty se acercó un poco más a él y le posó un beso en la comisura de los labios.
-Hasta otra guapo.
-Adiós Kit.
-¡Chicas! ¡Esperadme!
Kitty se apresuró en llegar junto a sus amigas, que caminaban rápidamente hacia la cola que ya parecía tener mucho más movimiento del que esperaban.
-¡Lo sabía! ¡Hay como unas cien personas delante nuestra!-Quinn maldijo a su amiga con la mirada.
-No pasa nada…seguramente se quedará a firmar a todos-Kitty le quitó importancia al asunto.
-Quinn tiene razón. Nos hemos pegado el viaje y quizá no lleguemos ni a verla de cerca… Sólo tiene una hora programada para firmar.
-Chicas…No seáis obsesas…
-Mercedes, voy a ir a comprar algo a la tienda de ropa que hay un poco más adelante, ¿vienes? Kitty se quedará cuidándonos nuestro lugar en la cola.
Kitty reaccionó en ese momento y frunció el ceño enfadada. No estaba de acuerdo con su amiga; ella no se quería quedar en la cola guardando el lugar…
-Yo no me quedo, Quinn. Que se quede Mercedes.
-No, Kit. Esta vez se viene ella conmigo… Tenemos que ir a comprar el regalo para Rachel.
-¿No lo habéis comprado? ¿Qué tipo de fans sois?-dramatizó la rubia.
-No he tenido tiempo, Kit-rodó sus ojos.-Mercedes, ven conmigo.
-¡Ni hablar! ¡Yo también voy!
Kitty se volvió hacia atrás en su lugar y sonrió a las muchachas que estaban tras ella. Una de pelo moreno y bajita, bastante guapa para su gusto y muy delgada. La otra, pelirroja de piel blanca y ojos color miel; no mucho más alta que la anterior y aparato en los dientes. Las chicas la miraban un tanto extrañadas, pues la rubia no sabía por dónde empezar a hablar.
-Perdonad… ¿Cómo os llamáis?
-Kate y Jane –contestó la pelirroja.
-Encantada, soy Kitty, pero podéis llamarme Kit.
-Encantada, Kit –sonrió Kate, la más bajita de las dos.
-Ahora que nos conocemos… me gustaría pediros un favorcillo… Si no os importa, claro…
-Claro que no nos importa –volvió a contestar la morena.
-Mis amigas y yo vamos un segundo a la tienda a comprar una cosita y nos preguntábamos si seríais tan amables de guardarnos el lugar.
-¡Por supuesto! No os preocupéis, os guardamos el sitio –la pelirroja volvía a hablar.
Kitty se volvía otra vez hacia sus amigas, que andaban mirando extrañadas el comportamiento de su amiga. No daban crédito a lo que estaba haciendo Kitty, pues no tenían ni idea de que la chica tuviese don de gentes para llegar a convencer de tal manera a dos fans de las más obsesionadas. A dos fans de esas que se pintan el nombre de Rachel Berry en la cara.
-¿Y bien? ¿A qué esperáis para irnos?-fue Kitty la que rompió el hielo.
-Eres increíble, Kit. ¡Madre mía!
-Quinn, por favor… Ni que les hubiese pedido la luna, tan sólo nos guardan un sitio.
-Un sitio muy preciado en una cola de unas cientos de personas…
-Mercedes, di tú algo.
-Estoy con Quinn. Ha sido muy raro –rio.
-Bueno, y qué tenéis pensado comprar a última hora…
-Una camiseta o algo. No nos va a dar tiempo a nada más.
De repente, un muchacho las interrumpió gritando conforme pasaban por su lado en la cola.
-¡Hey! ¡Guapas! ¡No me lo puedo creer! –gritó Blaine acercándose a las muchachas y regalándoles una agradable sonrisa.
-¡Hey! ¡Hola! –Quinn saludaba simpática. Eres tú… el chico de la Mtv.
-Sí, Blaine. ¿Os acordáis de Kurt, mi chico? –Blaine cogió a su novio por el brazo y lo arrastró hacia el grupo.
-Sí, claro que nos acordamos, ¿verdad Quinn? –Kitty se giraba hacia su amiga sonriendo forzadamente.
-¡Hola chicas!-Kurt saludó. Quinn… un gusto verte de nuevo. Y tú eras…
-Kitty, soy Kitty.
-¡Eso! Kitty-sonreía Kurt falsamente.
-Yo soy Mercedes-la muchacha se presentó tras un silencio incómodo y al notar que sus amigas no lo iban a hacer.
-¿Has dicho Mercedes?-Blaine frunció el ceño.
-Sí, ¿por qué pones esa cara?
-Nada, por nada. Olvídalo. Es que habíamos quedado con una tal Mercedes del foro de Rachel Berry, pero al final no ha aparecido… Por eso me quedé extrañado…
-Pues, ahora que lo dices, yo había quedado con un tal Blaine y su pareja… ¿Eres tú? ¡No me lo puedo creer!–se alegró la chica.
-¡Sí! ¡Somos nosotros!-se alegraba también.-Kurt, es la chica de la que te hablé; la de Lima.
-¡Menuda coincidencia!-espetó completamente aterrorizado.
La cara de Kurt lo decía todo. Que su chico hablase en un foro de Internet con una chica de Lima no le preocupaba en absoluto, ni siquiera le preocupaba el hecho de que hubiesen entablado una relación de amistad a distancia… Lo que realmente le aterraba era la idea de saber que aquella muchacha de color, a la que su novio había cogido tanto cariño, era ni más ni menos que amiga de la maleducada chica que conocieron en los premios Mtv.
-¿Acabáis de llegar?-preguntó Blaine.
-Hace un rato… Estamos como unas sesenta o setenta personas más hacia atrás en la cola… -Quinn se volvía a agobiar. –No sé si nos dará tiempo a llegar para que nos firme.
-Si queréis podéis venir con Kurt y conmigo. Le dijimos al grupo, que hay detrás de nosotros, que vendrían unas amigas, pensando en Mercedes y sus acompañantes, claro –comentó Blaine entusiasmado.
-¿Enserio? ¿Nos has guardado sitio para las tres?-cuestionó una incrédula Mercedes.
-¡Claro! Dijiste que vendrías acompañada de dos amigas y si encima llego a saber antes que tus amigas son Quinn y Kitty… Lo habría hecho con mucho más gusto aún.
-No hace falta, Blaine. Nos están guardando el sitio.
-¡Kitty! ¡Qué estás diciendo! Nos quedamos con Blaine y Kurt –Quinn se posicionaba del lado de Mercedes.
-Pues lo dicho… Venid con nosotros.
Las tres muchachas se acercaban al lugar de la cola donde se encontraban Kurt y Blaine. Desde ahí las cosas se observaban de forma diferente; ahora sí que se encontraban en un buen lugar. Quinn miraba emocionada el pequeño escenario donde Rachel Berry firmaría los discos unos minutos más tarde.
-Todavía no hemos comprado el regalo, Quinn –espetó Kitty.
-¡Es verdad! Chicos, volvemos en un momento. Mercedes-golpeó en el hombro de la chica para llamar su atención. -Quédate con Blaine si quieres… Nosotras nos encargamos de comprar algo.
-¿Qué vais a comprar?-Kurt se interesó.
-Vamos a comprar un regalo para Rachel Berry-fue Kitty quien contestó.
-Puedes venir con nosotras si quieres…
-¡Quinn!-Kitty pellizcó el brazo de su amiga.
-Ok, mientras estos dos hablan y se ponen al día… será mejor que vaya de tiendas con vosotras. Blaine, voy con ellas.
Blaine, que hablaba animadamente con Mercedes, desvió su mirada unos instantes hacia su chico y le sonrió. No sabía ni tan siquiera lo que le estaba diciendo, pues se encontraba inmerso en la conversación de su amiga, pero sabía que no había problema con aquello que Kurt quisiera hacer.
-¿Y bien? ¿Qué teníais pensado comprar?-Kurt comenzaba a maquinar de las suyas.
-No sé, una camiseta o algo… Tampoco nos podemos arriesgar en su talla de pantalón. Mejor le regalamos una camiseta.
-Yo podría asesoraros, pero si no estáis muy convencidas… mejor ir a lo seguro, ¿no? ¿Podemos participar en el regalo?
-Claro. Cuantos más seamos, más barato nos saldrá.
-Y podemos regalarle una tarjeta firmada o algo… A Blaine seguro que le encanta la idea de participar. Porque todo esto lo hago por él, que lo sepáis.
-Sí claro…-Kitty rodó sus ojos.
Los minutos pasaban y no se ponían de acuerdo para saber qué cosa sería la más adecuada para regalar a una gran diva. Pasearon junto a los pantalones, jerséis, camisetas, camisas… En definitiva, se habían metido tanto en el mundo de la moda que no se habían dado cuenta de la hora que era.
-¡Dios! ¡Pero si es la hora de la firma!-Quinn miró horrorizada a sus acompañantes.
-Espero que para esto no sea tan puntual-Kurt animaba a la rubia.
-Elegid cualquier cosa, venga-las palabras de Quinn se atropellaban.
-Yo paso… nada de lo que digo os gusta…
-Elijamos cada uno una prenda y ya está–se encendió la inteligencia masculina de Kurt.
-Yo escojo esta camisa blanca de líneas negras…-opinaba Kurt escogiendo una camisa del mostrador.
-Yo prefiero esta camiseta negra con letras blancas. Mirad que brazo tiene hecho tiras…-Kitty seleccionaba la siguiente prenda.
-Pues creo que complementan entre sí… Sólo hace falta una cosa más y la tengo que elegir yo así que… pillaré algún complemento. ¿Sombrero? ¿Collar? ¿Pendientes?
Tanto Kitty como Kurt miraban a Quinn que, indecisa, no paraba de coger cosas y no se quedaba con ninguna. Parecía que iba a ser la más complicada para escoger.
-No, ninguna de estas cosas me gustan… Mejor le compramos esta corbata negra-dijo mientras sacaba la prenda de su percha. -Le vi una parecida en el reportaje de una revista y le quedaba genial ese look.
-Que te guste a ti no quiere decir que le guste a ella-apuntó Kurt. -Aunque el punto masculino le dará un toque interesante.
-Sí, el toque masculino le aporta mucha sensualidad.
