Te espero

-Hola, ¿cómo me has dicho que te llamas?-preguntó a Mercedes que ya posaba su CD sobre la mesa para que Rachel pudiese dedicárselo.

-Mercedes, soy Mercedes.

Rachel sonrió y recogió el disco para firmarlo y dedicarlo a la chica de color que miraba incesante a la cantante. Redondeaba cada letra con un rotulador de color plateado, que le habían entregado la producción para que quedase mucho más bonito y vistoso. Kitty y Quinn esperaban su turno y luchaban contra el chico de seguridad para que las dejaran pasar a la vez que Mercedes y así poder entregarles el regalo juntas.

-Mis amigas y la pareja de chicos, que acaban de pasar, hemos traído un regalo para ti, pero el guardia de seguridad no nos deja pasar a todas a la vez. Bueno, eso no te importará a ti, pero quería que lo supieras. El regalo que te subirá la chica rubia de ahí, también es de parte nuestra.

Rachel levantó un poco su mirada de la mesa y miró hacia el lugar donde Mercedes le había señalado para ver quién era la persona que portaba aquél regalo. En ese instante, el corazón de la cantante comenzó a acelerarse al ver a la muchacha que tanto misterio le creaba y a la que se arrepintió de no pedir su teléfono. Sonrió para sí misma pero tenía un gran problema: Ryder. Bueno, no llegaba a ser un problema del todo porque hubiese sido peor haber llevado como manager a Santana y entonces sí que tendría un grave problema… Por el momento, iba a dejar completamente bloqueada a Mercedes cuando ella misma se levantó para darle dos besos.

-Gracias por todo el cariño, Mercedes.

-Gracias a ti por recibirnos con tanto cariño y dulzura.

Ryder reaccionó en cuestión de segundos y pidió al guardia de seguridad que dejara pasar al siguiente. Era el turno de Kitty.

-Hola, ¿para quién va dedicado este disco?

La chica se quedó completamente paralizada al mirar directamente a los ojos de la cantante. Creía que iba a morir con esa mirada que la estaba matando y que tan clavada le había dejado. Kitty comenzó a sudar y tartamudear.

-Yo…yo…soy…esto…soy… kit…

-Es Kitty-Ryder intentó ayudar a la muchacha que todavía seguía completamente bloqueada.

-Eso, Kitty. Soy Kitty.

-¿Y tú cómo lo sabes?-Rachel sonrió pícara al muchacho para después fruncir el ceño.

-Es una larga historia…-espetó un sonriente Ryder.

-En realidad no es tan larga. Chica conoce chico por Internet. Dos chicas locas, esa de ahí y yo-señaló a Quinn, que esperaba impaciente su turno, y a ella misma después-, se escapan para ver los premios Mtv y quedan con chico de Internet, que luego resulta ser manager de la cantante que nos gusta… Total, que allí él se enamora de mí y mi amiga de ti y hoy estamos todos en amor y compañía.

-Buen resumen…-Rachel echó una ojeada al nombre que ya había escrito en el CD. Buen resumen, Kitty.

-Mejor llámame Kit. Así lo hacen todos mis amigos.

-Gracias "Kit", encantada de conocerte.

Rachel se acercó un poquito más a la chica para dejarle dos besos, pero Kitty la atrajo hacia ella para abrazarla.

-¡Ups! ¡Lo siento! No todos los días una puede abrazar a una gran estrella…

-No te preocupes, todo está bien-Rachel sonrió y desvió su mirada hacia la rubia que esperaba bajo las escaleras.

Ryder, nuevamente, repitió su gesto para que el guardia pudiese dar paso a la siguiente persona que debía llegar hasta ellos.

-Ryder, ¿te importaría pedirme una botellita de agua?

-¿Ahora Rachel? ¡Mira la que tienes liada en el centro comercial! ¡ No puedo moverme! Además, son órdenes estrictas de Santana…

-Ryder, por favor… me muero de sed. Y como tú bien dices… ¡mira todo lo que me queda por firmar!

-Está bien…

-Y de paso… Cuando vuelvas dices a todos los chicos que vienen con tu amiga que suban a hacerse una foto grupal conmigo y los regalos.

-No puedes hacer eso. Si ellos se hacen foto, los demás también querrán.

-Bueno, encárgate de que eso ocurra al final de la firma, ¿ok? Diles que no se marchen.

-De acuerdo; tú mandas.

Ryder se levantó de su asiento y, a la misma vez, Quinn conseguía llegar al lado de la cantante para dejar los regalos sobre la mesa.

-¡Hola! ¡Qué alegría verte de nuevo!-Rachel sonrió y abrazó a la chica en cuanto ésta se deshizo de las cosas que portaba en las manos.

-Hola Rachel… ¿Qué… qué tal estás?-preguntó Quinn sonrojada.

-Mucho mejor ahora que sé que aún me sigues…

-Bueno, firmabas cerca de casa. Eso nunca me lo perdería por nada del mundo.

-Pero mi manager te echó de una forma tan bruta que…

-Tranquila, todo está bien-agarró con fuerza la mano de la cantante. -Yo estoy bien, tú estás… bien, ¿no?

-Por supuesto. ¿Dónde quieres que te vuelva a firmar?-preguntó mientras ojeaba el libreto que incorporaba el interior de la caja del disco. -¿Te gusta esta página del libreto… o prefieres en la contraportada?

-Firma donde tú quieras; eso lo hará mucho más especial.

Rachel agachó su mirada, muy tímida, y con sumo cuidado buscó entre las páginas del libro. Cuando llegó a una de sus fotos preferidas, ojeó su anterior firma y volvió a escribir en la nueva página: "Quinn, gracias por seguir sintiendo mi música. Un beso bonita". Terminó de escribir y volvió a levantar su mirada hacia la rubia.

-Bueno, ya está…

-Gracias, gracias de verdad Rachel.

-¿No te olvidas de algo?-la cantante señaló con su dedo los paquetes que Quinn había dejado sobre la mesa.

-¡Es verdad! Se me olvidaba por completo… Esto es un regalo de parte mía, de Blaine y Kurt, de Kitty y de Mercedes. Esperamos que te guste.

Rachel abrío el primer paquete impaciente y sonrió al ver la camiseta que venía envuelta en papel de regalo.

-¡Es preciosa! ¡Gracias!-espetó mientras se levantó para darle dos besos.

-Ahí hay más…

La morena siguió abriendo sus regalos y sorprendiéndose ante cada uno de ellos. Lo último fue la postal; dejó aquellas dedicatorias para el final porque no tenía mucho más tiempo antes de que Ryder volviese a subir junto a ella.

-Gracias Quinn. Es muy bonito todo.

-Gracias a ti por existir.

Las dos chicas se quedaron mirándose fijamente sin saber qué más decir, ni qué hacer. Quinn creía haber metido la pata con su último comentario. Rachel, por su parte, no sabía cómo escapar de allí para poder besar nuevamente a Quinn en los labios; los miraba y estaba deseosa porque aquello sucediese.

-Ejem… ¿interrumpo algo chicas? ¿Quinn?-Ryder tomaba asiento en su lugar y posaba una botella de agua junto a Rachel. –Lo siento Quinn, ya has estado mucho tiempo. Luego no os vayáis que Rachel se quiere hacer una foto de grupo con todos vosotros.

-Gracias…, de nuevo.

Y la muchacha tomó la mano de Rachel para dejarle en su interior el mechero que tanta suerte le había estado dando desde que llegó a Nueva York. No se dijeron nada más. La morena miró el interior de su mano y sólo pudo emocionarse, dejando escapar la primera de las muchas lágrimas que iba a derramar por aquella adolescente, tan guapa, que le estaba robando el corazón.

-¿Pasamos al siguiente?

Rachel asentía con la cabeza y el manager volvía a dejar paso al siguiente fan al que la cantante tendría que firmar. Y así estuvo la muchacha, aunque perdida en sus pensamientos, durante una hora y media más.

-Lo siento por todos aquellos que se quedan hoy sin un autógrafo mío pero son las exigencias del centro y no puedo seguir, así que lo último que haré será interpretar a guitarra y voz un par de canciones de mi disco "Nothing´s gonna stop me". Gracias por venir.

La morena daba paso a su compañero Sam y le invitaba a sentarse en una banqueta que estaba situada junto a ella. La primera melodía en sonar fue la de la canción "Fighter". La canción sonaba mucho más dulce que en el disco, pues el cantar en acústico hacía que todo pareciese más íntimo y eso a Rachel le encantaba.

-Y ahora…Vamos a terminar con el single de moda que da título a este álbum. Esto es… ¡Nothing´s gonna stop me!

La gente aplaudía con fervor y esto realzaba mucho más la confianza que Rachel depositaba en el improvisado escenario. Estaba llevando la canción a la afinación más pura y correcta que ella conocía. Lo hizo con tanta garra y fuerza que el público no pudo dejar de acompañar aquellas notas con sus palmas; siguiendo el ritmo que Sam marcaba como nunca antes lo había hecho.

-Muchas gracias por venir. Un aplauso para Sam Evans…

La ovación no tardó en llegar y con ello el fin de aquella agotadora tarde. Aunque aún tenía una cuenta pendiente con los integrantes de su club de fans oficial.

-Ryder, por favor, busca a los del club de fans y tráelos ahí abajo-señaló un lateral del foso, que estaba pegado a la puerta por la que tendría que salir ella minutos más tarde.

El chico obedeció y trajo consigo a los tres grupos de fans que habían certificado con su carné de socio que eran integrantes del club de fans oficial de Rachel Berry. La morena escogió al primer grupo y los invitó a llegar hasta ella para hacerse la foto que conmemoraría aquella firma de discos. Después, Ryder tomó la cámara de fotos de Rachel y sacó la misma instantánea.

-Espero que la subáis pronto a Internet y al foro. Nos vemos.

Rachel comenzó a despedirse del primer grupo dando besos a todos los que lo formaban y sonriéndoles como sólo ella sabía hacer.

-Bien, los siguientes, por favor…

La cantante tuvo que imitar lo anterior para poder deshacerse del segundo grupo y así llegar hasta su objetivo: el grupo al que pertenecía Quinn.

-Y ahora… vosotros-sonrió a los chicos que ya se acercaban tímidos.

Ryder tomó ambas fotografías. Segundos más tarde, Rachel comenzó a dar los besos a Kurt y Blaine, seguidos de Kitty y Mercedes. Por último, lo hizo con Quinn.

-Gracias por venir.

-Gracias por atendernos tan bien.

-Los de mi club de fans siempre están por delante; tenedlo siempre claro.

-Tampoco es eso… Pero me ha gustado poder tener una foto contigo. Nunca he podido hacérmela; es la primera vez.

-¿Es tu primera fotografía conmigo?

-Ehmm… Sí. Las veces anteriores no se ha dado el caso de poder hacerlo. Además, estaba tu manager pendiente de todos mis pasos. Creo que incluso me minutaba las respiraciones que hacía por minuto-rio simpática.

-Ven aquí un segundo. Ryder, por favor, devuélveme la cámara un momento…

El manager se acercó y dio a Rachel lo que le había pedido, no sin antes mirar a Quinn de reojo y sonreírle.

-Acércate un poco más, Quinn-la cantante cogió la cámara con su mano derecha e invitó a Quinn a acercarse más a su izquierda.

Ambas estaban preparadas para realizarse aquella fotografía cuando Kitty interrumpió con la cámara de fotos de su amiga entre sus manos.

-¡Hey! ¿Os echo la foto? Quinn te puede decir que soy la diosa de la fotografía.

-No te lo creas; es bastante pésima, en realidad-espetó la rubia al oído de la morena.

-Está bien… Pero hazla también con la mía, por favor.

Rachel entregó su cámara a Kitty y ésta se encargó de sacar ambas fotografías tal y como les había prometido. En realidad, había sido todo un gesto maravilloso por parte de la chica, pues Quinn iba a poder tener aquella imagen inmortalizada para toda la vida gracias a Kitty.

-De nada chicas-dijo antes de marcharse y volver a dejarlas a solas.

-Por cierto, gracias por el encendedor.

-No hay de qué. Ya compraré otro…

- No hacía falta que te molestases, Quinn.

-Por favor, lo he hecho con mucho gusto. Es más, me gusta la idea de saber que cada vez que te enciendas un cigarrillo pienses en mí al verlo.

-¿Sabes? Yo también tengo algo para ti… Te espero-guiñó su ojo izquierdo a la vez que dejaba un papel en la mano derecha de Quinn.

Rachel se alejaba por la puerta trasera del local y desaparecía junto a Ryder. Los chicos no paraban de conversar sobre todo lo acontecido; todos menos Quinn. La rubia no podía dejar de mirar aquella nota que la gran diva había dejado en su mano y que tenía escrito lo siguiente:

"Hyatt Regency Columbus

350 North High Street, Columbus, OH 43215

Te espero."