Encuentro inesperado

Kitty marcaba por tercera vez el número de teléfono de su amiga Quinn. No entendía por qué la rubia estaba tardando tanto tiempo para salir de casa y encontrarse en la esquina donde supuestamente había quedado con ella. De nuevo, un pitido le advertía sobre el primer toque en la llamada y colgó, como de costumbre.

-¡Joder Quinn! ¿Por qué tardas tanto? A ver si ves mi toque y sales ya de una vez. ¡Bfff!- dijo para sí misma la muchacha.

La rubia pareció haber escuchado a su amiga, pues segundos más tarde hacía acto de presencia en el lugar indicado.

-Por fin llegas, Quinn. ¿Por qué has tardado tanto?

-Lo siento, Kitty. Ya sabes…interrogatorio antes de salir por la puerta.

-O eso… o que has tardado tanto en ponerte bella. ¡Whow, tía! ¡Estás que te sales de buena! Esta noche vas a romper más de un corazón-rio Kitty simpática.

-¿Y bien? ¿Cuál es el magnífico plan de mi sister?

-Bueno, podemos cenar por aquí y luego ya marcharnos, ¿no?

-Como quieras… Estoy a tu entera disposición.

-¿Estás borracha?-frunció su ceño.

-¿Debería?

-¡Joder Quinn! Nunca te había visto tan decidida…

-Eso es porque verdaderamente no me conoces tanto como crees.

Kitty sonrió a su amiga y la abrazó repentinamente. Quinn se sorprendió, en un primer momento, pero ayudó a que ese abrazo fuese más sentido para las dos.

-Gracias por hacerme caso. Verás cómo logramos sacar a esa imbécil de tu cabeza…

-No la llames así, Kit. Puede ser lo imbécil y gilipollas que queramos, pero no deja de ser ella. Ya sabes…

-¡A ella no le importas! A mí si… Esa es la gran diferencia entre Rachel y yo.

-No quiero discutir ahora, Kit. Ni siquiera quiero nombrarla, ¿vale? Vayamos a cenar por ahí y dejemos las comeduras de cabeza para otro momento. Disfrutemos de la noche.

Kitty pulsó un botón de la llave que abría su coche y entró en el asiento del piloto. Quinn, que la seguía de cerca, también tomó asiento en el lado del copiloto. Ya estaban preparadas para comerse el mundo, o eso era lo que creían que iba a suceder.

-¿Qué quieres tomar?

Quinn cuestionaba a su amiga a la vez que seguía inmersa en su carta. Habían decidido ir a comer a un local italiano que frecuentaban, pero se habían prometido que iban a probar cosas nuevas por esa noche. Nada de pizzas, de ahí que aún no supieran qué tomar.

-Pues no sé tía. Hay tantas cosas…

-Pues no tenemos toda la noche, Kit. -rio.

-Creo que voy a pedir pasta, pero hay muchas salsas y no sé cuál de todas me gustará más.

-Voy a hacer una cosa… Como conozco al dueño del local, le diré que nos ponga la pasta y varias salsas para probar, ¿vale? Así descartamos las que no tomaremos la próxima vez.

-Pero…

-¿Qué pasa Kitty?

-Quinn, ¿tú has visto lo que vale cada cuenco de salsa? ¡Nos va a costar un pastón!

-No te preocupes por eso. Yo invito.

-No, Quinn… No puedo dejarte hacer eso…

-Insisto. Hoy invito yo.

A la vez que Quinn intentaba convencer a su amiga, hizo un gesto con su mano para llamar al camarero del local.

-¿Saben ya lo que van a tomar, señoritas?

-Sí, mire… Dígale a Emmanuelle que soy Quinn, la hija de Russell y Judy Fabray, y que necesito que nos haga un poco de pasta, que esté "al dente", y que nos combine varias salsas para poder probar. No sé… usted sólo dígaselo y él sabrá qué poner y cómo hacerlo.

-De acuerdo, señorita Fabray. Le diré a Emmanuelle que les prepare lo que han ordenado.

-Gracias, muy amable.

El chico se marchó por donde había venido y dejó a las chicas, nuevamente, a solas.

-Quinn, no te lo vas a creer pero… ¿podría hablarte de la diva en el caso muy extremo de que fuese algo muy muy importante?

-Sólo si es muy importante. Algo así como un grado 9 o 10.

-Creo que ésta vez es de grado 10…

-¿Qué pasa con Rachel ahora?-frunció su ceño sin entender nada.

-No te gires, pero creo que está unas cuantas mesas más atrás.

-¿Rachel? ¿En Lima?-rio tras la ocurrencia de su amiga.

-No estoy mintiendo, Quinn. Está cenando con el tipo ese que dicen que es su novio y otra chica.

-¿Qué?

Los ojos de Quinn se desorbitaron. Se giró bruscamente sobre su posición y enfocó su mirada hacia la zona que Kitty le había señalado con la cabeza.

-¡Hostia puta Kit! ¿Qué coño hace Rachel aquí?–dijo esto último acercándose más a su amiga y bajando el volumen de su voz.

-No lo sé, Quinn. He flipado igual que tú…

-¡Mierda! Mierda Kitty… Mierda, mierda… Nos va a ver.

-¿Y? ¿Qué más te da? Es ella la que tiene el problema.

-No. Soy yo la que no la dejó explicarse. No quiero saber nada más del tema, ¿vale? Por cierto… ¿Cuánto tiempo lleva ahí?

-Ni idea. Me di cuenta de su presencia cuando vino el camarero y dejé de mirar la carta.

-¡Dios! ¡Vaya cagada! ¿Podemos irnos a otro lugar?

-¿Y perdernos el cocktail de Emma? ¡NO! Desde luego que no…

-Kit, por favor… No me apetece que me vea.

-No te va a ver, estáis de espaldas.

-Bfff… ¡Qué agobio!

Mientras tanto… en la otra mesa del mismo local, Rachel y Brody hablaban amistosamente con Ashley de todo lo sucedido.

-Ashley, yo sé que quieres mucho a Rachel pero no puedes sacar esas fotos a la luz. No arruinarías solo su carrera, sino que también lo harías con la mía-comentó el muchacho mientras volvía a tomar un bocado.

-Lo siento, está decidido. O Rachel es mía o esto saldrá a la luz…

-¡Ashley, por favor! ¡Yo no soy de nadie! ¿De acuerdo?

-Pues deberías de empezar a ser mejor persona.

-Rachel es buena persona, y lo sabes Ash-comentó el chico. Voy al baño, ahora vengo…

Brody se levantaba y se dirigía dirección al baño. Para llegar hasta allí, el chico tuvo que pasar por el lado de Quinn, pero ni siquiera se dio cuenta de que la chica estaba allí.

-¡Menos mal que no me ha visto!

-Quinn, por Dios… Que sólo te ha visto una vez… ¿Crees que va a acordarse de tu cara? ¡Esa gente ve a miles y miles de personas al día!

-Tienes razón. No tiene por qué recordarme… Ni siquiera nos han presentado.

-¿Y bien? ¿Más tranquila?

-¿Qué está sucediendo en la mesa? ¿Ves algo?

-Quinn… ¿no se suponía que no íbamos a hablar de la innombrable? Ya sabes…-hizo un gesto con su cabeza en dirección a la cantante.

-Íbamos, tú misma lo has dicho. Con lo que no contaba es que Rachel iba a estar cenando en el mismo restaurante que nosotras y a la misma hora.

-Está bien… Parece estar un poco enfadada con la muchacha.

-¿Por qué dices eso? ¿Qué ves exactamente?

-Veo que está bastante alterada y que gesticula muchísimo con las manos.

-¿Qué más?

-No sé, la otra chica rubia parece que tampoco está muy a gusto… Por cierto, su cara me suena bastante.

-¿La de la otra chica?

-Sí, creo que es una de las divinas del instituto.

-¿Quién? ¿Las divinas? No será la tal Alison…

-No, no es ninguna de las morenas. Es la rubita, ¿la recuerdas?

-Claro… Claro que la recuerdo.

Nuevamente Brody volvía a pasar junto a las chicas y llegaba hasta la mesa donde Rachel y Ashley discutían todavía.

-¿Aun discutiendo? A ver Ashley…-tomaba asiento en su lugar. -Tienes que entender que Rachel ya no está contigo, ¿ok? Ella tiene ahora otra vida y tú no estás en ella… Tienes que dejarla vivir y tú también aprender a vivir sin ella.

-No, Brody. Si yo no tengo a Rachel, nadie la tendrá. Ni siquiera tú.

-Sabes que lo nuestro es una farsa…

-Eso, sabes bien que lo nuestro tan solo es de cara a la prensa-puntualizó Rachel.

-Me da igual. Una vez tenga la exclusiva de las fotografías, todo el mundo querrá saber de dónde las he sacado. Y, ya que estamos, también me llamarán para contar mi versión de los hechos.

-¿Tu versión de los hechos? ¡Qué tienes que ver tú en esto!

-Pues tengo mucho que ver, Rachel. Para empezar… puedo aportar pruebas de que hemos estado saliendo. Tengo incluso testigos. ¿Quieres que siga?

-No, ya está bien Ashley. Dinos qué quieres por esas fotos y para que las borres de todos los lugares donde las hayas guardado.

-¡Brody! ¡No!-se levantó Rachel de su asiento. –¡No he venido hasta aquí para darle más dinero a esta zorra! Mira, niñata, o borras esas fotos o las borro yo misma-Rachel cogió el teléfono móvil de la chica y comenzó a buscar entre las fotografías.

-¡Eso no sirve de nada, Rachel!-exclamó Brody quitándole el aparato.-Las tendrá en muchos más sitios guardada… ¡Eres idiota!

-¡Tú sí que eres idiota por dejarte ver con Dyson en público!-golpeó la mesa con sus puños.

-Yo me voy, ¿vale? Ya pagáis esto por mí…-la muchacha se marchaba.

-¡Tú no vas a ninguna parte! ¡Vuelve!-gritó la morena hasta que se percató de estar armando un escándalo en público y ella quería pasar desapercibida. –Se ha ido, Brody. Se ha marchado delante de nuestras narices y no tenemos ninguna solución.

-No te preocupes, ¿vale? Ya lo intentaremos otro día… Tú ahora cena tranquilamente y luego la volvemos a llamar.

Rachel se tranquilizó un poco y fue a tomar asiento frente a Brody. Al girar la cabeza, se percató de que una pareja de chicas la estaban observando desde lejos.

-Brody, creo que me estoy volviendo un poco loca. No sé si van a ser las pastillas o esta niña que me va a matar a disgustos…

-¿Por qué?

-He creído ver a Quinn en aquella mesa del fondo-señaló la dirección en la que estaban situadas las chicas.

-¿Quinn…tu Quinn?

-La misma.

-Bueno, puede ser que sea ella…

-¿Cómo que puede ser?-frunció su ceño y giró nuevamente la mirada hacia la mesa del fondo.

-Rachel, no quería alarmarte antes de terminar el asunto de Ashley…pero ahora que se ha ido… te lo voy a contar. Cuando he ido al baño me ha parecido ver a la chica esa con la que te has encaprichado y yo también creí haber visto mal, pero después… pues he vuelto a pasar por su lado nuevamente y, sí, era ella.

-¿Y me lo dices ahora?-volvió su mirada nuevamente hacia la mesa durante unos segundos.

-Pensé que resolver lo de Ashley era más importante.

-¿Más importante que disculparme con la que tu llamas "mi capricho"? No, Brody. Nada es más importante que solucionar eso.

-Bueno, puedes acercarte si quieres… pero sería entrometerte un poco en su vida, ¿no crees?

-No. Voy a ir a hablar con ella cueste lo que me cueste.

Rachel se levantó nuevamente de la silla decidida a ir a hablar con Quinn. A la vez que avanzaba hacia las chicas, Kitty miraba desesperadamente a su amiga para intentar decirle lo que estaba a punto de suceder.

-¿Quinn?-exclamó Rachel mientras posaba su mano en el hombro de la rubia.

-Ehhh…-giró su cabeza lentamente. -Rachel. ¡Oh! Cuánto tiempo… No sabía que anduvieras por Lima…

-¿Te importa?-preguntó Rachel a Kitty para que las dejase a solas.

-No, claro que no… Toma mi silla. Yo voy mientras al servicio.

-¡Kit! ¡Por favor! ¡No me hagas esto!-exclamó Quinn muy alterada.

-Lo siento, Q. Si verdaderamente quieres comenzar de cero, primero deberíais dejar las cosas claras de una vez por todas. Rachel… tomate el tiempo que necesites.

Kitty dejaba un beso en la mejilla derecha de la cantante y le sonreía. Segundos más tarde, miró a su amiga e intento decirle por señas que era su momento para poder saber realmente qué pasaba entre ellas.

-¿Y bien? ¿Qué necesitas de mí? ¿Fuego, tal vez?-soltó irónica Quinn.

-No creo que se pueda fumar en este local-sonrió una tímida Rachel.

-Bueno, qué te trae por Lima.

-Asuntos personales. Nada que sea más importante que saber unas cuantas cosas sobre ti…

-No quiero hablar de eso, Rachel.

-Quinn, por favor… Necesito saber por qué te fuiste así sin más. Sin dejarme al menos que te explicase…

-No tienes que explicarme nada. Ése de ahí ya lo explica todo.

-¿Brody? ¿Saliste corriendo por él?

-No, salí corriendo porque no quería ver cómo me destrozabas el corazón mientras andabas con él dándote besos delante de las cámaras.

-Quinn, pensé que serías mucho más inteligente… Brody… Brody no es nada mío. Él y yo sólo salimos por un tema de contrato.

-Ya…

-¡Es cierto! ¿Por qué iba a arriesgarme a contártelo si no lo fuese?

-Porque pensarás que así volveré a caer en tu juego.

-Lo nuestro no es un juego, Quinn. Me gustas. Y eso es una realidad.

-¿Tan segura estás de ello? ¿Qué tengo yo para ofrecerle a una mujer como tú? ¡NADA! No tengo absolutamente nada que te pueda interesar. Así que, por lo que más quieras, deja de jugar conmigo. Seré una adolescente, pero soy más madura de lo que imaginas.

-Yo sé que tú eres una chica madura. Lo supe desde el primer momento en que te vi.

-Mientes.

-Quinn, por favor…

-Rachel, déjame en paz. ¿Vale? No quiero saber nada de ti.

Quinn se levantó de repente y puso camino hacia la puerta. Cuando llegó junto al camarero, le dejó una petición.

-Por favor, dile a mi acompañante que la espero fuera. Y apúnteme lo de esta noche en la cuenta de los Fabray.