... no se ni como comenzar… LO SIENTOOOOOO… fue casi más de un mes lo que tarde en actualizar… de verdad lo lamento… pero he estado como loca…
GRACIAS MIL GRACIAS a todas las que dejan review y siguen leyendo la historia a pesar de que las he dejado mal :( *lo siento de nuevo!¨* y también a las que me ponen en alerta.
No tengo mucho tiempo así que no contestaré reviews. Pero se los agradezco de verdad! Son lo máximoooo!
Aquí las dejo… con el último… disfrútenlo :)
El adiós
"En toda mi vida… nunca había visto a un chico deprimido," anunció Blaise en el momento en que dio un paso a la habitación. "Wow, lo tienes todo. Las almohadas, las películas románticas corta venas… ¿cuándo te conseguiste una televisión?"
"Ella-la-que-no-debe-ser-nombrada."
"¿Es ella la nueva Voldemort?"
"Peor. Mucho, mucho peor."
"Imposible."
Draco parpadeo. "Cualquier cosa," dijo de una manera inquietante, "es posible."
"Woooo," se burló Blaise, levantando las manos al aire. "Dramático." Las dejo caer. "O mejor dicho… deprimido," dijo burlonamente.
"No estoy deprimido," murmuro Draco.
"Tú, mi amigo," continuo Blaise, sin prestarle atención, "estás definitivamente deprimido. Incluso tienes el bendito bote de helado afuera. Esto se llama autocompadecerse. Esto es—lo opuesto a lo que Draco Malfoy representa."
"Vete al demonio. Draco Malfoy ha sido plantado por una mala, fea y estúpida chica."
"No lo dices en serio," insistió Blaise, "vamos Draco, ¡párate y ve a buscarla!"
"No."
"¿Por qué no?"
"Porque ella huyó. ¿No lo entiendes? ¡Huyó de mi!" Draco tomó un poco más de helado con su cuchara, cremoso de vainilla y caramelo por si les interesa, en su boca. "No voy a ir a buscarla."
"Oh, vamos."
"¡No!"
Blaise se acerco y se sentó junto a su amigo. Nunca en su vida creyó que iba a tener que confortar a Draco Malfoy mientras se auto compadecía y se deprimía. Y ahí estaba. Confortando a Draco Malfoy. ¿Quién lo hubiera pensado? "Ella no huyó de tí Draco."
"Bueno, ¿no está aquí o si? Así que eso deja dos opciones. O se fue o fue secuestrada. Y obviamente no fue esto último porque, ¿quién en su sano juicio querría llevársela?"
Blaise entorno los ojos.
"No confío en mi," agregó infantilmente.
"No creo que tenga mucho que ver con confianza. Mas bien yo creo que estaba asustada."
Draco se detuvo a pensar esto. "¿Por qué estaría asustada?"
"¿Tú no lo estás?" lo reto Blaise.
"Nop," dijo Draco confianzudo.
Lo miro detenidamente. "Mentiroso," soltó.
Draco lo fulminó con la mirada. "Bueno, esta bien, un poco. Bueno, mucho."
"¿Ves?"
"¡No, no lo veo!" se quejo, dándole vueltas a la cuchara entre sus dedos.
Su amigo suspiro nuevamente. "¿No te costo trabajo hacerte a la idea de que a ella pudieras gustarle?" le pregunto.
Draco no respondió, así que éste continuó.
"Ahora imagínate a ella intentando creerse que la amabas."
Mmm… tiene sentido—pero aun así ella huyó.
"Da miedo. Yo hubiera tenido miedo."
Draco se encogió de hombros. "Aún así huyó."
Blaise alzó los brazos al aire. "Me rindo. Malfoy, levanta tu maldito trasero. Dúchate. Arréglate. Y ve a buscarla. Tráela a casa. Bésala. Y ya termina con esto. Porque esto," señalo su alrededor, "me esta asustando."
Se puso de pie para irse.
"Quizás," respondió finalmente.
Quizás era haber logrado algo, pero demasiado lento según Blaise.
Honestamente no tenía tiempo para esto. Draco y Hermione. Ellos… ¿y si se besarán nuevamente? ¿Funcionaría? Pondero la situación. Era posible…
Suspiró internamente. Pero para hacer eso tendrían que estar cerca, y claramente, no lo estaban.
Le haría a su amigo un último favor. Y después de eso, ya se las arreglarían ellos solos. Porque si podía lograr que Hermione regresara a la mansión Malfoy y ellos aún así no podían arreglarlo, quizás no eran el uno para el otro.
Con ese pensamiento en la mente, Blaise salió como un bólido de la habitación. Tenía un tren que tomar, una universidad que visitar y algunas buenas palabras altisonantes para enviar su mensaje a la chica en cuestión.
"Cometí un error."
Hermione escaneó la habitación, sus ojos barriendo cada milímetro al tiempo que su cabeza estaba fija en Draco. Draco se veía como ella se sentía. Miserable. Roto. Se veía como ella. Triste. Deshecho. "Cometí un error."
Draco la observo desde su encorvada posición en el sofá, inmóvil. El enojo que sentía era tangible.
"Dije," repitió Hermione, su voz elevándose unas octavas, "¡que cometí un error!"
"¿Y qué es exactamente lo que quieres que te diga Granger?" sus ojos se convirtieron en rendijas. "¡Oh, que miedo! ¡Granger cometió un error!"
Hermione dio un paso hacia atrás. Quizás si se merecía eso. Pero era ese lado de él, su habilidad para revertir y ser el mismo idiota de siempre. ¿Qué no lo entendía?
La joven suspiró quedamente, juntando todo el coraje que tenía para decirle lo que había planeado. No podía recordar la última vez que se había disculpado de esta manera.
"Nada," comenzó contestando su pregunta. "No quiero que digas nada, solo escúchame." Se mordió el labio y se acomodo un mechón detrás de la oreja, incapaz de continuar.
Después de un minuto, Draco soltó una carcajada llena de rencor. "¿Qué estás haciendo aquí?"
Quería acercarse a él, pero sabía que no era lo más prudente. Además, tenía miedo de que la rechazara y definitivamente no iba a poder soportar que le hiciera eso. "Blaise habló conmigo," le dijo en voz baja. "O mejor dicho, me grito."
Y esa era la verdad. Blaise había ido a buscarla, y se había anunciado, en la entrada de la escuela, diciéndoles a todos que buscaran 'a una chica llamada Hermione Granger' y que la sacaran de donde quiera que estuviese para que hablara con él. Incluso había amenazado a los de primer año con la varita. La noticia había llegado a oídos de Hermione a través de James, que un hombre loco estaba afuera y había ido a hablar con él, esperando que Draco estuviera también.
Blaise pareció pensar lo mismo, porque lo primero que le dijo cuando se le acercó fue que Draco no estaba y no planeaba estar ahí. Después prosiguió a contarle lo que había pasado, diciéndole (en un tono espantado) como Draco estaba desvariando y que debía arrastrar su trasero de regreso y arreglar las cosas porque era todo lo que él pensaba hacer. Ni siquiera la había dejado hablar. Estaba en su papel. Blaise no tenía tiempo para excusas o defensas.
No le costó mucho convencerla de que se subiera en un tren de regreso a Londres. Porque como Blaise había descrito a Draco—en depresión— se había dado cuenta de la forma tan irracional en la que había actuado. Sin mencionar lo infantil, huyendo de sus problemas. Debió confiar en él. Más bien, había muchas cosas que debía haber hecho, e irse a Erudstrass no era una de ellas.
Había pensado en regresar en algún punto. La espantaba el hecho de que posiblemente iba a regresar para ver el final de su relación, pero tenía un poco de esperanza de que Draco iba a ir a buscarla. Pero después de oír a Blaise, se dio cuenta de que pedía demasiado. Tal vez era su turno de disculparse.
"Maldito Blaise," dijo ácidamente, trayendo a Hermione de vuelta a la realidad. La verdad era que, él había querido que ella regresara porque así lo quería. No porque Blaise la hubiera obligado.
Ella pareció leerle la mente.
"Hubiera venido de todas formas."
"Ajá," soltó cortante.
"¿Qué quieres que te diga?" le regresó Hermione, no sabiendo como responder.
Draco dudo. Sus ojos se entrecerraron. "Nada," le contestó secamente. "Quiero que te vayas."
Hermione dejó salir una risa miserable e inesperada, levantando las manos en el aire. "¿Qué estoy haciendo aquí? Tienes razón. ¡Maldito Blaise!" Lo observó con tristeza.
"¡Si Granger!" le contestó molesto, abandonando todos los intentos por controlar su temperamento. "¿Qué estás haciendo aquí? ¡Vete! ¡Huye otra vez!" Azotó la mano contra el colchón de la cama al tiempo que se levantaba. Le lanzó una última mirada, una mezcla entre lástima y melancolía antes de darse la media vuelta, y caminar velozmente hacia la puerta.
Lo vio irse. Su boca se abrió. Y se cerró de nuevo. "No, por favor no te vayas." Una pequeña y silenciosa oración escapo de los labios de Hermione antes de que ésta pudiera evitarlo e hizo que Draco se congelara.
"¿Qué dijiste?" le preguntó, aún de espaldas a ella.
Al diablo con todo. "No te vayas," rogó. Literalmente. Sentía que era capaz de arrodillarse y honestamente, lo habría hecho si hubiera marcado una diferencia. Aunque lo dudaba.
El interior de Draco se retorcía con la cruda emoción en sus palabras. ¿Qué derecho tenía ella?
Se giró, sus ojos brillando, y camino hacia ella. La miró a través de sus turbulentos ojos grises, enfocándolos sólo en ella. "No hay ninguna razón por la que deba escucharte." Su tono fue frío. Rígido. Molesto.
Ella se resistió a la urgencia de dejarse caer. "¡No quiero que te vayas!" le gritó. "No quiero que te vayas. No. Quiero. Que. Te. Vayas."
"No me importa lo que tú quieras o no," le contestó con el mismo tono, aunque sabía que aún así se quedaría.
"¡No puedo perderte! ¡No te puedes ir!" Hermione alzó la voz, casi histéricamente. "¡Simplemente no puedes! Juró por Merlín, Draco, por favor…"
"Me quiero ir," la cortó Draco.
Hermione se quedo de piedra.
Lo miró con una expresión que lo hizo pensar en que se había convertido en los últimos minutos. La estudió cuidadosamente la pena en su rostro, era difícil de ignorar. Ella se veía triste. Se veía asustada de él. Se veía temerosa e impresionada. Sus ojos estaban rojos e hinchados, su nariz rosa, pero todo eso era nada comparado con sus expresivos ojos, que lo arrastraron como sabía que lo harían. Estaban tan llenos de pena y arrepentimiento que lo apuñalaban en cierta parte de su cuerpo, en la que juró no la dejaría entrar nuevamente.
Entrecerró los ojos al tiempo que los sentía arder. Sus ojos se desviaron de ella. "Bien. Estoy escuchando," alcanzó a decir con esfuerzo, y regresó a la cama. No dejaría que lo viera herido y sufriendo.
Lo vio caminar y cuando se sentó, asintió una vez. "Yo—" comenzó. Después hizo una pausa. "Draco, si te quieres ir…" murmuró, casi inaudiblemente, "yo…y-yo no te detendré…"
El joven no se movió. No se iba a disculpar con ella. Aparentemente, tampoco se iba a marchar.
Ella asintió de nuevo. "Te pido perdón por no haber confiado en ti. Debí de haberlo hecho. Ahora me doy cuenta."
"Si," dijo Draco con tono duro, "debiste."
Hermione comenzó a caminar nerviosamente, tallándose los ojos. No podía leerlo. Su rostro era duro y sin emociones, tanto que la asustaba. Era como si la estuviera mirando pero sin verla realmente. Sus ojos, ya no mostraban dolor. Eran una pared. No la iba a dejar entrar. Ya no. Y maldita sea, como dolía. ¡Ella tenía que saber! Necesitaba saber como se sentía él. Porque odiaba el hecho de que estaba haciendo esto completamente a ciegas, arriesgándose. ¿Debería irse? ¿Quería él que se fuera? Se tenso. No, él le había dicho que la amaba. Y lo había dudado una vez, un obvio error de su parte. No se dejaría cometer el mismo error otra vez. Solo estaba molesto, se dijo. Lo miro por un instante. Solo molesto. Y dolido. "Lo sé. Lo sé. Pero estaba tan molesta. Me sentía… traicionada." Suspiró. "No soy muy buena en esto," admitió.
Draco abrió la boca para contestarle, pero se lo pensó mejor. La cerró nuevamente y se giró.
"¡Maldita sea!" exclamó frustrada. "Mierda."
Cuando Draco no hizo ningún intento por hablar, ella continuó sin aliento. "Me sentía traicionada… porque primero me decías que me a-amabas," tartamudeó, tragando grueso. ¿Qué si ya no lo hacía? No, no pensaría en eso, porque si dejaba que esa idea se formara en su mente, no iba a ser capaz de terminar. "Prometiéndome que ella se habría ido, y de un momento a otro—de un momento a otro ella me dice que no piensa marcharse y… y yo…" ya no pudo seguir.
"Huiste," le recalcó molesto. "Huiste de mi." Podía escuchar su voz temblar. Apretó la mandíbula, y la aflojo suavemente y con mucho esfuerzo. Sin embargo, su mano seguía cerrada en un puño—reflejando un poco de su enojo.
"Yo no—" comenzó a defenderse, pero calló. Lo miró, sus cejas alzadas y su expresión dolida. Ella había ocasionado eso. "Lo hice. Huí porque estaba asustada. Huí porque fui una cobarde. La verdad es que no se porque me fui Draco." La forma en la que dijo su nombre lo hizo temblar, con tanta emoción y… ¿amor? "Tenía miedo de amarte. Tenía miedo de que tú no me amaras. Tenía miedo de enfrentarte porque mi mente estaba demasiado enfocada en y si lo que dijo Stephanie era cierto. Tenía miedo de que me lastimaran otra vez, y tratando de protegerme tan tontamente, te lastime." Su corazón se partió cuando se dio cuenta de ese hecho. "Por Merlín."
Ella continúo caminando, retorciendo y jalándose las manos nerviosamente. "Merlín," murmuró.
Ella lo había lastimado. Pero Draco se dio cuenta de que ella también estaba herida. Tal vez no por él, pero si de una forma indirecta.
"Se supone que una relación esta basada en la confianza," dijo Draco suavemente, su voz no lo traicionaba, aunque su corazón latía desbocado. "Yo creí que tú de todas las personas entenderías eso." La decepción latente en su voz. El corazón de ella sangró. El de él se encogió.
Hermione se estremeció visiblemente, se detuvo, dándole la espalda a Draco. "Lo entiendo," dijo forzadamente. Se cubrió el rostro con las manos. "Creo que… creo que olvide eso por un momento," susurró. "El error más grande de mi vida," murmuró para si misma, aunque él la escuchó.
El sol brillaba a través de la ventana de la habitación, y todos sus rayos parecían enfocarse en Hermione. Draco pensó que se le cortaba el aire. Y que era algo cruel.
Se imaginó como ella se giraba hacía él, como los rayos del sol suavizarían sus facciones, haciendo que sus ojos cafés brillarán y su piel estuviese tibia. Podía sentirla bajo sus dedos, y por Merlín, que eso era cruel.
Eso era el maldito amor. Lo sabía. No podía negar el hecho de que la amaba. Ya lo había admitido desde hacía mucho, porque negarlo era imposible. El amor apesta, fue su conclusión. Pero… el amor. El amor podía ser algo fabuloso, él lo sabía. El amor… el amor podía ser tu universo. El amor podía hacer milagros. Y estaría condenado si dejaba que el amor se le escapara de las manos, porque moría por tenerlo. El amor tenía que dar oportunidades, lo sabía.
Hubo un momento en que no pudo decir palabra alguna, y el silencio los rodeo.
Hermione se preguntaba si este era el fin. Y mientras pasaban los segundos, su corazón se encogía más y más. Su fuerte coraza se hacia pedazos, evidenciada por una lágrima que escurría por sus ojos. Sus piernas se debilitaban y sus brazos se aflojaban. Intentaba pararlo, resistirse, pero era inevitable. Y mientras sus hombros se hundían, y más lágrimas rodaban por sus mejillas, levantó una mano para borrar a las traidoras.
"Entonces creo," atinó a decir Draco finalmente, obligándose a no escucharla llorar, "que todo se reduce a esto." La miró sin pestañear.
Hermione se mordió el labio tan fuerte, que pensó que le iba a sangrar. No iba a sollozar. Aunque las lágrimas rodaran silenciosas. Su mano derecha apretó su boca para evitarlo. Enfoco la vista en el exterior, un lugar que no le recordara mucho a Draco.
Era el fin. El fin, y ella no quería que se terminara. De hecho, era lo último que quería. Dejo salir algo entre sollozo y gemido cuando la realidad la golpeo.
"¿Tú," continuó Draco, a penas en un susurró, "confías en mi o no?"
Draco se puso de pie silenciosamente, esperando una respuesta. La miró, porque no podía mirar a otro lado. Hizo una mueca. Sus manos cerradas en fuertes puños, sus uñas clavándose en su piel.
Los ojos de la joven se abrieron de par en par, y la esperanza pareció invadirla. Ella confiaba en él. Hermione confiaba en él. En lo que no confiaba era en su voz. Así que asintió. Lentamente al principio, y después tan fervientemente que le dolió la cabeza.
Draco lo vio. Sus ojos brillaron. Caminó hacia ella, con más confianza ahora. Se inclinó, dejo caer los brazos cerca de ella, pero sin tocarla. Y susurro en su oído. "¿Confías o no?" le dijo con convicción.
Hermione no se preocupo en ocultar el estremecimiento que recorrió su cuerpo. Él podía ver lo que ocasionaba en ella, y no le importaba. Lo único que le importaba era tenerlo de vuelta. Ella solo quería regresar a lo que eran antes. Dejó su mano caer, y dejo de morderse el labio. Sollozo sonoramente y se tomo un momento para calmarse. "Si lo hago," dijo finalmente, sus ojos no dejaron de enfocar el paisaje afuera de la ventana. "Confío en ti. Y-yo…" había llegado el momento. Iba a desnudarse, a dejarse vulnerable y… "Yo te amo."
Draco no podía describir lo que sintió en ese preciso momento. Alivio. Alivió definitivamente fue algo de lo que sintió. Porque ella lo amaba. Y todo iba a estar bien. Sintió todo su cuerpo suavizarse. Su actitud relajarse. Sentía su corazón… explotando sería una muy débil descripción.
"Te amo," dijo ella nuevamente, preguntándose si él lo había escuchado. "Tanto que hasta me duele algunas veces."
¿Era perverso sentirse halagado porque ella se lastimaba amándolo? Porque…
Tomo una de sus manos entre las suyas y con la otra la tomo de la cintura, atrayendo su espalda hacía él. Inclinó la cabeza y se hundió en su cabello. Olía a… Hermione. Tan, tan dulce. Ella se tensó esperando que él le dijera algo para asegurarle que esto era real. Tenía miedo de estar alucinándolo. Imaginando su tacto, porque lo había hecho tanto cuando estaba en la escuela que la había asustado.
"Eso es todo lo que necesitaba escuchar," murmuró aún hundido en su cuello, y finalmente ella se soltó a llorar.
"Ey, ey," murmuró el chico, alzando el rostro con esfuerzo. Le dio la vuelta entre sus brazos, sin darse cuenta de que la había estado apretando con demasiada fuerza, y en el momento en que ella quedo de frente, le lanzo los brazos al cuello. Lo que quedaba de su sonrisa ladeada se esfumó y fue reemplazado por algo más. Algo que ella nunca había visto antes. Sus brazos enredados alrededor de su cuello y su rostro hundido en su pecho. Era tan confortable. Tan perfecto.
"No estás… triste… ¿por qué me amas, verdad?" bromeó el chico, tratando de relajar el ambiente. Ella movió la cabeza de un lado a otro, negándolo, sin verle el lado gracioso.
"Es sólo que," murmuró aun pegada a su pecho. "Es sólo que… lo siento tanto," soltó.
Draco separó su rostro y con el pulgar limpió las lágrimas que rodaban por su mejilla. Las limpió hasta que llego a su barbilla y con el mismo movimiento, la tomo y le alzó el rostro para que lo mirara. "Y te perdono," le dijo claramente. "Y yo también lo siento." Hizo una pausa. "Para el recuento, solo para que todo este claro, yo también te amo."
Se inclinó y la beso brevemente. La tomo de la nuca, su mano enredada entre sus rizos y suavemente coloco su mejilla en su pecho, mientras él descansaba su barbilla en su cabeza.
"Vamos a estar bien," murmuró Hermione quedamente. Lo sintió asentir. "Mañana traeré mis cosas del dormitorio."
"¿Qué?"
"Yo sólo pensé… ¿en regresar? Ya sabes… intempestivamente empaqué todo y me fui, recuerdas."
Draco estaba a punto de asentir, cuando un pensamiento lo asaltó. Bajó el rostro y la miró pensativamente.
Desvió el rostro de repente, lo que preocupo a Hermione. "No…" dijo lentamente.
Ella levantó la vista, sorprendida. "¿Qué?"
Volvió a mirarla. "No puedes," dijo simplemente.
"Pero… ¿por qué?" preguntó confundida.
"Porque," dijo Draco lentamente, contemplando la idea, "siempre has querido ir a esa escuela. Y yo se que aun quieres ir a esa escuela."
"Pero…"
"Quieres ir a esa escuela."
"Pero…"
"¿Sí o no?" demandó Draco.
"Claro que sí," respondió Hermione, porque ella si quería ir a esa escuela—pero no si significaba dejarlo. Ya no.
"Es solo un año, ¿no? No abandones tus sueños por mi." Draco sonrió. "No podría vivir conmigo mismo si lo hicieras."
"No tienes conciencia. No me mientas," bromeó Hermione automáticamente. Entonces frunció el ceño. "Son dos años. Pero Draco…"
"Entonces te esperare dos años."
El entrecejo de Hermione se frunció aún más. Y Draco hizo una pausa. "¿Confías en mi verdad?" preguntó, ligeramente asustado de la respuesta.
Hermione levantó el rostro y lo miro. "¿Qué? Oh. Claro." La idea de él engañandola o algo no había venido a su mente para ser sinceros. Continuó con el entrecejo fruncido.
"¿Entonces que pasa?"
"Es solo que… yo no te veré por tanto tiempo…"
"Podrás vivir con eso."
"No lo creo."
Draco sonrió. "Ve," susurró casi sin aliento. Antes de que pudiera arrepentirse de su actitud galante. Pero dudaba que se fuese a arrepentir, porque… la observo de nuevo. Porque la hacia feliz. Porque él sabía que para que ella fuese feliz, tenía que dejarla ir. Pero dejemos claro que, solo planeaba dejarla ir por un tiempo (dos años para ser exactos) pero sabía que tenía que hacerlo.
"No quiero dejarte," murmuró Hermione. "No puedo."
Nunca admitiría lo feliz que le hacía escuchar esas palabras. Llámenlo egoísta. Llámenlo cómodo. Él tampoco quería que ella se fuera. "Seguiré aquí," le dijo.
"Es solo que no puedo." El corazón de Draco latió con fuerza, pero se obligó a empujarlo.
"Ya te las arreglaste anteriormente," le dijo con una ceja alzada.
"Si, bueno no estaba pensando, ¿o sí? ¿No habíamos ya establecido eso?"
Draco se encogió de hombros, pero la abrazó aún con más fuerza, con miedo de dejarla ir.
Les tomo un rato.
"Sabes que esta es una oferta de tiempo limitado. No voy a rogarte para que te vayas," murmuró.
"¿Estás seguro?" preguntó Hermione finalmente, temerosa. Se acurrucó mas cerca de él, y se aferró a ella tanto como ella a él.
Draco asintió. "Con una condición."
Él la miro, sus ojos retándola. Ella aceptó el reto. "¿Cuál es?"
Draco tomó su mano y la guió hacia su cama, sentándola ahí. Después, se acercó a la cómoda junto a la cama y saco una pequeña caja de terciopelo.
Los ojos de Hermione se abrieron como platos. "No te estás… proponiendo," soltó ella. "¿Lo estás?" chilló, sus labios temblando.
Draco soltó una risita mientras se sentaba a su lado. "No," contesto simplemente, "es solo que… me di cuenta que nunca te he dado nada." Abrió la caja y se la paso. Dentro había un sencillo anillo de plata. "Mira," susurro. Tomo su otra mano y la levanto para que sus dedos tocaran el anillo. Al hacerlo, lentamente intrincados grabados aparecieron. Froto el grabado con los dedos.
"Es hermoso," murmuro. Dejo caer las manos y lo miro. "Pero no puedo…"
"¿Vas a rechazar mi regalo?" le preguntó, entrecerrando los ojos en broma.
"Pero…" Hermione saco el anillo de la caja, y lo alzo para admirarlo.
Draco lo tomó de sus manos, el grabado desapareció. Tomo las manos de la joven y lo deslizó en su dedo medio. "Te queda," murmuró.
Hermione extendió la mano y sonrió. "Si."
"Pero," dijo Draco lentamente, después de que la sonrisa de Hermione se ensanchará un poco más. "Aceptar el regalo no era la condición. Aunque así lo quisieras," bromeó.
La sonrisa de Hermione desapareció y lo miro, ligeramente sorprendida. "Y entonces cual sería esa condición."
Draco tomo su mano. "Que me aceptes. Como tu… oficial, real, no-contratado novio."
Hermione aparentó pensarlo, frunció el ceño, siguió pensándolo un poco más mientras Draco entornaba los ojos. Alzó su mano de nuevo. "Creo," comenzó, "aunque solo sea por el anillo."
Draco sonrió de lado. "Puedo quitarte el anillo."
"¡No te atreverías!"
"Lo haría, y lo sabes," se rió.
Hermione sonrió. "¡Pero te amo! No lo harías porque tú también me amas," chilló felizmente, acercándose para besarle el labio inferior.
Anticipándose, inclino la cabeza un poco y capturó el de ella en su lugar. "Tienes razón. Maldita sea."
Tan solo habían pasado tres minutos cuando Narcissa entro de golpe a la habitación. Hermione y Draco se separaron rápidamente como los adolescentes que eran, pillados besándose por los padres. Draco estaba ligeramente ruborizado, mientras que Hermione estaba completamente colorada por la vergüenza.
"Madre," dijo Draco torpemente. Observó detrás de su hombro. "Padre."
"¡Oh Hermione! ¡Que sorpresa!" exclamó Narcissa. Se giro hacia Draco. "¡Ya era hora!"
"¿Qué significa eso?" gruño Draco. Después miro sospechosamente a sus padres. "¿Y que están haciendo aquí?"
"¡No estábamos espiando!" Narcissa levanto la mano, como jurándolo.
"Oh, ya lo se," contestó Draco confiadamente. "Mis paredes y puertas tienen hechizos. Pero no me digan que no lo intentaron."
Draco se rio por lo bajo mientras su madre hacia una mueca, soltando la oreja extensible que tenía en una mano. Hermione los observaba, sorprendida, pero temerosa de decir algo por el hecho de sentir que no pertenecía. No había visto a los padres desde la cena esa noche y… mierda, su disculpa.
No tuvo ni tiempo de comenzar, ya que Narcissa rápidamente la robo de los brazos de su hijo – literalmente- y la abrazo. Hermione nunca se había sentido tan emocionada. Tan agradecida.
"¡Oye!" protestó Draco.
"Oh cállate hijo. Estoy muy contento de que estés de vuelta Hermione," dijo Lucius, sorprendiéndolos a todos.
Hermione, después de liberarse del abrazo de Narcissa, observó con los ojos como platos a Lucius. "Gr-gracias."
"¿Qué? ¿No puedo ser agradable?" Lucius rió. "La reputación," murmuró, para que su esposa pudiese oírlo. Iba a decir algo más, pero se perdió cuando sintió los brazos de Hermione rodeándolo en un abrazo.
Bajo la mirada, no sabiendo que hacer, antes de sonreír ligeramente y rodearla con sus brazos también.
"Lo siento tanto," dijo finalmente. "Acerca de todo. De todo…" Hermione sintió que todo lo que había planeado decir se desvanecía. Así que tomó el consejo de Blaise. "De verdad lo siento mucho."
Draco se acercó a ella, y la tomó de la mano.
"No lo estés querida," Narcissa sonrió. "No fue tu culpa."
"No debí—"
"No lo estés," dijo Lucius firmemente.
Draco le apretó la mano y Hermione asintió. "Hay algo más," dijo quedamente. Observó a la familia Malfoy. Su familia de alguna forma. Y no podía imaginarse no verlos durante tanto tiempo. Se recargo en Draco. "No estoy de regreso por completo. Aún," agregó.
Narcissa y Lucius esperaron pacientemente a que ella continuará, y Hermione sintió otra ola de emociones hacia ambos adultos.
"Lo que quiero decir es que, no es que no quiera. ¡Quiero!" dijo rápidamente, "es sólo que, tengo que ir a la escuela. Es algo que siempre he soñado con hacer y es algo que simplemente…"
"…¿tienes que hacer? ¿Qué probar?" terminó Lucius.
Hermione asintió. "Una parte de mi no quiere." Sintió la emoción en sus ojos nuevamente. "Pero siento que si no lo hago, me arrepentiré por mucho mucho tiempo." Después se giro hacia Draco y sonrió. "Lamento desilusionarte nuevamente," murmuró Hermione.
"Nunca podrías desilusionarnos. Nunca nos desilusionaste, y nunca nos desilusionarás," le dijo Lucius tiernamente.
"Te extrañaremos Hermione," agregó Narcissa.
Y así fue. Lo aceptaron. Lo entendieron. Y la apoyaron.
Hermione los observó. Abrió su boca para hablar pero no supo que decir.
Narcissa pareció entenderla, ya que asintió con una sonrisa triste.
"Yo te extrañare más," dijo Draco. "Te estaré esperando cuando regreses."
Hermione no pudo aguantar más las lágrimas. Y no intento detenerlas. No había manera de hacerlo.
Sonrió a través de sus ojos llorosos.
Sintió que una parte de ella estaba observando la escena desde fuera, como un ángel observando por encima. Y mientras observaba a la alguna vez sabelotodo, ahora una adulta, de pie, riendo con su nueva familia, con la mano entrelazada en la del joven rubio parado junto a ella, apoyándola, su sonrisa se ensanchó más.
Por un breve instante, su vida paso delante de sus ojos. No de una forma mórbida, mas bien de una forma reminiscente. Y mientras se observaba así misma, extrañamente a gusto con el surrealismo de ese sentimiento, se dio cuenta de que nunca soñó con que algo así fuese a pasarle a ella.
Se observó recargarse en Draco al tiempo que el pasaba una mano por su cintura.
Pero quien podría negar la felicidad que había en su rostro, y la rapidez con la que su corazón latía. Quien podía negar el amor que sentía hacía esta familia, hacia ese hombre, ¿y quién podía negar el amor que ellos le habían dado?
A la pequeña Hermione le hubiera desagradado su futuro, pensó. Pero ella no lo cambiaría por nada.
Y mientras se sentía volver a la realidad, al tiempo que los sonidos volvían a su alrededor, se dio cuenta de que estaba lista. Lista para regresar a la escuela. Feliz de regresar a la escuela, con la promesa del amor esperándola cuando volviera. Y era ciertamente amor. Su corazón se aceleró.
Sintió una pequeña y reservada sonrisa formarse en sus labios, y mientras Narcissa continuaba parloteando, Draco se giro y le dirigió una mirada interrogatoria.
Solo se encogió de hombros. ¿Cómo podía explicarlo?
Te amo, articulo él con una sonrisa, sus ojos grises medio escondidos detrás de sus mechones rubios.
No, corrigió su previa aseveración, observando a Draco. No solo estaba feliz de volver a la escuela. Ahora… ahora, era simplemente feliz.
Fin
La palabra que no quería ver.
¡Hemos terminado! … no se espanten… aún falta el epílogo y si mi tiempo me lo permite se los traeré en menos de dos semanas. Vuelvo a disculparme con ustedes por la tardanza... jeje pero espero que haya valido la pena y que quieran dejarme un review XD
GRACIAS a todas las que me leen, sin ustedes mi trabajo y mi esfuerzo por traducir no habrían valido la pena. ¡Las quiero muchísimo!
Disfrute muchísimo compartir esta historia con ustedes. Gracias por los reviews que me hicieron reír y por sufrir, reír y llorar conmigo durante estos largos meses.
Y espero que sigan por aquí, apoyándome para mis futuros proyectos que son varios.
Espero que hayan disfrutado el capitulo final.
BESOOOOS!
Lola :)
