Y… ¡aquí esta el epílogo! Lamento mucho la tardanza. Disfrútenlo.

Epílogo: Historias para nuestros nietos

Draco movía el pie impaciente, sus ojos se desviaron hacia el reloj en su mano izquierda una vez más. No había necesidad. En ese mismo momento, el enorme péndulo que colgaba al frente de la estación de King Cross se movió hacia un lado, con el estruendoso repicar que le seguía. Señalaba el comienzo de una nueva hora.

Las 6 de la tarde, pensó Draco, desviando la mirada al bouquet de margaritas que descansaba junto a él. Se imaginó que ella se reiría de él, y luego le agradecería el recordar sus flores favoritas.

No había muchas personas en el lugar. Nada comparado con la plataforma 9 y ¾. Sus ojos captaron a varios grupos de amigos atravesando la barrera, riendo.

De repente, un sonoro silbido lo asusto. Draco se sintió sonreír, y se quito el flequillo de la frente. Observo al tren ocupar la plataforma correspondiente al tiempo que su ansiedad aumentaba. Se giro y recogió las flores.

Finalmente, el tren se detuvo por completo.

Draco observo la fila de gente que salía del tren, esperando ver la cabellera familiar de la chica a la que había llegado a amar tan profundamente.

Hermione, ¿dónde estás Hermione? Pensaba, mientras buscaba entre la multitud.

El tiempo parecía interminable mientras observaba como cada persona encontraba a sus seres queridos que los esperaban, sonriendo ampliamente mientras se dirigían a las barreras que dividían ambos mundos.

¿Dónde estás?

Dejo caer la mano, sosteniendo las flores de costado mientras esquivaba a las personas que obstruían su camino. Empezó a abrirse paso entre la multitud, revisando cada milímetro de la plataforma en busca de la joven.

Finalmente, diviso los rizos castaños. Corrió hacia ella, tomándola de la mano para darle la vuelta.

"Hermione," comenzó. Después se detuvo. "Oh, disculpa."

La chica meneó la cabeza con una sonrisa. "No te preocupes." Le dio la espalda para seguir conversando con sus amigos, dejando a Draco preguntándose… ¿dónde estaba Hermione?

Pronto, Draco era el único que quedaba en la plataforma. Y estaba muy seguro de que estaba completamente vacía. Había caminado cada centímetro hasta cerciorarse. Lentamente regreso a la banca anonadado, soltando suavemente las flores mientras tomaba asiento. Al sentarse, los zapatos resonaron fuertemente en el recinto.

Suspiro sonoramente, escuchando su propio eco, y se paso la mano por el cabello. Meneo la cabeza, recargándose en la banca y cerrando los ojos.

"Señor," se escuchó una voz grave, "no va a llegar ningún otro tren hoy." Parecía un hombre rudo tratando de hablar educadamente. Draco abrió los ojos lentamente.

"Estoy esperando a alguien," dijo simplemente.

"A una chica, supongo," respondió el hombre. Draco asintió, ladeando la cabeza hacia las flores.

"Bueno señor, sólo pensé que era correcto informarle. El último tren llego hace una hora. Ella no vendrá."

Draco asintió. "De todas formas creo que esperare. ¿Sabe cuándo viene el siguiente tren?"

"No señor."

Cuando el hombre vio que Draco no tenía intención alguna de irse, rio por lo bajo. "El amor joven," murmuro sabiamente con una sonrisa, y por un momento, Draco pensó que la voz sonaba extrañamente similar a la de su antiguo director. Cuando levanto la cabeza, el hombre ya se había ido. Draco rió. Estaba muy cansado, ya estaba imaginando cosas.

Se estiro y se puso cómodo, aflojando la corbata y quitándose el saco.

Él había dicho que la esperaría, y lo haría. Ella vendría, lo sabía.

Bostezo, acomodándose en una posición más confortable mientras vigilaba las flores.

Los minutos pasaron, convirtiéndose en horas. Draco se pasaba una mano por el rostro, tratando de alejar el sueño. Movió el cuello en círculos, escuchando sus huesos tronar y relajarse, al tiempo que ahogaba otro bostezo.

Y mientras el sueño se apoderaba de él, le impresionaba que aunque se preguntaba donde estaba Hermione y porque no había llegado, sabía que al día siguiente ella llegaría. La vería otra vez, sonriéndole, bromeando, riéndose con él y sólo estar junto a él. ¿Cómo lo sabía?, no podría decirlo. Pensar en ella lo hacía sonreír.

Se recostó en la banca, poniendo el saco como almohada debajo de su cabeza, manteniendo las flores debajo de la banca como protección y cerró los ojos, el fantasma de una sonrisa adornando su rostro.


Hermione bajo del tren, dándose la vuelta para bajar su equipaje. Tomo las maletas y las puso en el suelo, haciéndose a un lado, poniéndose inmediatamente de puntillas para buscar una cabellera platinada única.

"¡No te olvides de escribir Hermione!" le gritó James mientras buscaba a sus padres.

"¿Qué?" Hermione se dio la vuelta. "Ah, si, definitivo James," sonrió, dándose la vuelta para darle un abrazo de despedida. "Oye, ¿has visto a Draco?" Los dos hombres se habían conocido durante uno de sus periodos libres y se habían hecho buenos amigos.

James negó con la cabeza y busco en los alrededores.

"Bueno, entonces…" Hermione se encogió de hombros y sonrió. "Creo que esto es todo, por ahora."

Él asintió. "¡Nos vemos pronto!" le gritó James, dirigiendo su carrito hacia su familia mientras Hermione arrastraba su propio baúl entre la multitud.

Sistemáticamente, hizo su camino desde el fondo de la plataforma hasta el frente, bostezando a pesar de que aún era de día.

"¡Oh!" gritó, evitando chocar con un niño que se cruzaba en su camino. Se giró a la derecha y se detuvo antes de chocar con un hombre que dormía en una banca.

Hermione entornó los ojos. ¿Durmiendo? ¿Seriamente? ¿Con todo esté ruido? No se veía muy desaliñado— en realidad se vestía bastante bien, Hermione no estaba segura de que hacía ahí. No podía ver su rostro, que se hallaba escondido bajo su abrigo.

"Ha estado aquí toda la noche," dijo una voz ronca, "esperando a una señorita. ¿Es usted la señorita?"

Hermione observó por el rabillo del ojo al anciano que sostenía una escoba. "No lo creo, señor."

El hombre se encogió de hombros. "No soy ningún señor. De todas formas, espero que ella aparezca," murmuró antes de seguir su camino.

Meneó la cabeza sorprendida y estaba a punto de seguir buscando a Draco cuando algo le llamo la atención. Un destello amarillo.

Entrecerró los ojos y se inclino, quitando cuidadosamente el abrigo del rostro del hombre. éste se movió, y Hermione rio. Soltó sus baúles y se mordió el labio, una idea formándose en su mente.

"Oh, Draco, cariño," lo llamó, "¡Cielo!" Ahogo una carcajada y llevo las manos a sus mejillas, pellizcándoselas suavemente.

Los ojos de Draco se abrieron de golpe. "¡Madre!" respondió automáticamente, "ella volverá madre, lo juro…"

Hermione se rió a carcajadas, extendiendo las manos para que Draco se pusiera de pie sin caerse debido a su antes rígida postura. Entrelazó sus dedos con los del joven y lo puso de pie.

"¿Qué haces durmiendo aquí?" le dijo, aún riendo y meneándo la cabeza.

Draco aparentó molestarse, pero eso hacia que Hermione se riera aún más fuerte y esto hizo que una ligera sonrisa se formará en su rostro. "Esperándote," contestó, poniendo los ojos en blanco cuando Hermione sonrió radiante. "Lo que me recuerda…"se agachó y recogió el bouquet de flores, frunciendo el ceño.

"Flores marchitas," murmuró Hermione, "el sueño de toda chica." Pero aún así lo tomo agradecida, y las abrazo protectoramente frente a ella.

"Bueno… no estaban así ayer," se excusó Draco.

"Lo sé," le interrumpió Hermione.

"Lo que me recuerda otra vez," frunció el ceño. "¿Dónde estuviste anoche? Estuve aquí cuando el tren llego pero no estabas en el. Estaba asustado de que no vendrías."

Hermione entrecerró los ojos y lo apunto con el dedo. "No, no lo estabas."

Draco se rio y alzó las manos en rendición, haciendo que se sentarán. "No, pero si estaba asustado. Y mis pobres flores sufrieron por ello. Junto con mi espalda."

Hermione se inclinó hacia él, sonriendo malévolamente. "¿Y qué si te prometo un masaje más tarde… esta noche?"

Draco sonrió de lado. "Entonces creo que puedo superarlo."

Hermione rió. "Esta bien, esta bien, pero que fue eso de venir ayer."

"En la carta que enviaste decía que llegarías…"

"Sí, pero cambiaron la fecha de mi último examen. Le estaba escribiendo una carta a Blaise en ese momento, así que le pedí que te avisará que llegaría en el primer tren de la mañana. ¿No te lo dijo?"

Draco negó con la cabeza. "No…"

"A ver, déjame entiendo esto." La joven sintió sus labios temblar. "Llegaste ayer a las 6, te diste cuenta que no estaba aquí, y decidiste…"

"… sentarme como tonto a esperarte, pasando la noche en la estación de ferrocarriles, durmiendo en una banca? Si, mas o menos eso."

Hermione meneo la cabeza y lo rodeó con sus brazos, enterrando la cabeza en su pecho. Una sonrisa formándose en sus labios. "Eres tan tierno."

"Tierno no era exactamente la palabra que estaba buscando. Tierno… me hace sonar… tan mariquita—"

"¿Tan dulce?" le dijo Hermione viéndolo a través de sus pestañas.

Draco suspiró. "Si, si, lo que digas. Me he vuelto loco."

"Algunas veces…" la chica se rió, "como cuando decidiste utilizar la banca de cama, yo creo que sí. ¡Pero de una buena forma!"

Draco sonrió. Tomo las manos de la joven y las removió de si mismo, para poder él abrazarla a ella esta vez. "Bueno, alguien una vez dijo. Siempre hay un poco de locura en el amor. Pero también siempre hay un poco de razón en la locura. Tu, Hermione, eres mi razón."

"Tu también eres mi razón Draco," dijo acurrucándose en su pecho. "Y esto prueba mi punto."

"¿Qué punto?"

"Que eres tierno, por supuesto. Oh, y un poco ñoño. ¿Quién lo habría imaginado?"

Draco suspiró dramáticamente. "¿Qué voy a hacer contigo?"

Hermione aparentó pensarlo. "¿Qué te parece si… me llevas a casa, me das de comer y después me amas por siempre y para siempre?" Le sonrió ampliamente.

Draco entornó los ojos pero la ayudo a ponerse de pie. "Estoy dentro. ¿Pero que hay de mí?"

Hermione rió. "Yo no tengo casa ni dinero para comer en este momento, pero puedo prometer amarte por siempre y para siempre."

Draco paso un abrazo alrededor de los hombros de la joven y tomo el baúl con el otro. "Creo que eso funcionara. "

Hermione descanso la cabeza en su hombro y le rodeó la cintura con un brazo, una vez más.

"¿Entonces no más escuela?" murmuró.

"Bueno… hay un curso… que suena muy interesante…"

Draco solto un gruñido.

"¡Estoy bromeando!" rió la chica. "No más escuela. Sólo tu y yo de ahora en adelante."

"Bien, porque no creo que pudiese soportar otra noche en esa banca."

Hermione se encogió ligeramente de hombros, disfrutando enormemente la sensación del brazo de Draco alrededor de sus hombros. Aunque estaba ligeramente pesado. "Mira el lado bueno… es otra historia que le podremos contar a nuestros nietos un día." Hermione se sonrojo cuando las palabras abandonaron sus labios. Lo miró, nerviosa. Nunca habían discutido esa parte…

"Nietos," murmuró él, sabiendo que ella estaba esperando su reacción. Nunca admitiría que la idea había cruzado su mente unas cuantas veces en los últimos días. O más bien más de unas cuantas. Siguió pensándolo detenidamente, mientras la observaba por el rabillo del ojo. Ella estaba nerviosa. La venganza era dulce. "Me gusta como suena eso," susurró. Sintió como la chica soltaba un suspiro de alivio. "Aunque Hermione," volteó a verla muy serio. "Creo que tenemos más que suficientes historias para contarles a nuestros futuros nietos. Incluso deben haber algunas para nuestros bisnietos."

Hermione solto una risita. "¿Qué tiene eso de malo?"

"Nada. Solo prométeme una cosa Hermione."

La joven noto la repentina seriedad en su voz. "Esta bien…" dijo lentamente, preocupada. "Lo que sea."

"Nunca menciones la palabra nietos en frente de mi madre," dijo gravemente.

Hermione rio con ganas y Draco le dio un codazo juguetón en las costillas para después mirarla seriamente.

"Esta bien, esta bien," suspiró. "Lo prometo. Ahora regresemos al asunto de ir a casa, tomar el almuerzo y amarme para siempre. ¿Empecemos con eso, no?"

Fin.

Terminada el 27 de Julio del 2008.

Traducción: 31 de enero del 2011.


Corto y dulce.

Y ese es realmente… el final.

¡Lo hice!

No puedo creerlo… logre terminar la traducción. No estoy muy contenta con el hecho de que me tarde… 1 año… un poco más de hecho… y pido disculpas porque estos 6 meses fueron de LOCOS. Lamento haber tardado tanto en los últimos capítulos (aunque quizás esto le dio un toque emocionante jeje).

Pero finalmente después de este largo camino la he terminado.

GRACIAS, GRACIAS, MIL MIL GRACIAS a tods ls que me acompañaron durante la traducción de la historia. Gracias por sus alertas y favoritos. Gracias por sus comentarios que me hacían reír y me ayudaban a ponerle más empeño a las traducciones.

Por ustedes vale la pena hacer el esfuerzo, y lo seguiré haciendo. Ya tengo algunos proyectos en el horno.

Por lo pronto les recomiendo un Dramione que también es traducción de mi amiga Egg Dupont, se llama "Una serie de eventos desafortunados." Muy entretenido :).

Espero que hayan disfrutado el epílogo. Como dije al principio, corto pero dulce. Se dejaron cosas a la imaginación.

Una vez más les agradezco su apoyo a esta historia. Y espero que me sigan leyendo… a pesar de que me tarde mucho.

Un beso y un abrazo,

Lola :D