Despedida
Quinn se levantaba, un día más, en aquella cama de suite de hotel donde habría terminado su especial despedida la noche anterior. Una nueva noche de locura y pasión. Una noche más junto a su preciada Rachel Berry. Por supuesto, había desestimado por completo la idea de volver a casa y al final compartió con la morena el poco tiempo que quedaba hasta la marcha de ésta.
Al principio, frunció su ceño al no sentir a nadie junto a ella en la cama. Estiró el brazo y corroboró lo que ya había sentido con antelación. Rachel la había dejado completamente sola.
-¡Mierda! ¡Rachel!-gritó buscando desesperadamente a la cantante.
Siguió su marcha hacia el salón y justo allí, sobre la mesita del escritorio, yacía una pequeña nota en la que destacaba su nombre.
"Quinn, he tenido que salir con Brody. Por favor, no te marches hasta mi vuelta. Me gustaría despedirme de ti. Un beso. Rachel."
Un suspiro. Eso es lo que se escuchó nada más terminar de leer aquella nota. Quinn ya se había imaginado, con cara de póker incluida, que Rachel se habría marchado sin decirle tan siquiera adiós.
-Bien, ¿qué hago yo mientras?
Pensativa, sin saber muy bien qué hacer, cogió su teléfono móvil y marcó el número de teléfono que la morena le había guardado en su guía telefónica.
-¿Rachel?
-¿Quinn?
-Sí, soy yo… ¿Qué… qué tal?
-Bien, bien… ¿Te has levantado ya?
-Claro, vaya preguntas tienes. Acabo de ver tu nota.
-Ah… ¡Es verdad! Estamos llegando al hotel. Ve pidiéndote el desayuno mientras.
-¿Tú has desayunado?
-Sí, lo hice a primera hora con Brody.
-Ah, vale… Entonces no te espero.
-No. No te preocupes, llegamos enseguida.
-Está bien, aquí estaré esperando.
-Gracias cielo. Un besito.
-Un beso.
-Hasta ahora, Quinn.
-Ciao.
La rubia, aun medio dormida, colgó la llamada de su teléfono móvil y se acercó hasta el teléfono del hotel. Desde allí, pediría el desayuno a recepción.
-Buenos días. ¿En qué puedo ayudarle?
-Buenos días. Soy Quinn, la… la amiga de Rachel Berry. Me gustaría que me pudiesen subir algo para desayunar.
-Está usted hospedada en la suite, ¿verdad?
-Ehmm…Sí…sí.
-¿Cómo desea que le subamos el desayuno?
-No sé, un desayuno. Normal, supongo.
-¿Tal vez un desayuno continental?
-Pues ese mismo. Mientras tenga zumo de naranja y tortitas con chocolate me va bien.
-De acuerdo, señorita. No se preocupe, en cuanto lo tengamos preparado, se lo haremos llegar a la suite.
-Gracias.
-A usted.
La adolescente comenzó a vestirse mientras esperaba la llegada de aquel ansiado desayuno. Una vez lista, y tras esperar unos diez minutos, escuchó desde el sofá el sonido del ascensor. Si no se equivocaba, el desayuno ya estaba listo.
-Buenos días, señorita. Aquí le traigo el desayuno.
-Muchas gracias.
-Que tenga buen provecho.
-Gracias-agradeció sonrojada.
Cuando el botones se disponía a marcharse, Quinn salió en busca de su bolso para darle una propina al muchacho, tal y como había visto hacer a Rachel durante su estancia en aquel hotel.
-¡Espere!
-¿Necesita algo más?-se giró para escuchar a la rubia.
-No, es solo que… Un segundo.
-Señorita, no se preocupe. La señorita Berry ya dejó saldada la propina.
-¿Cómo?-preguntó con un ceño fruncido por la incomprensión.
-Que la señorita Berry ya me dejó su propina antes de marchase. Me dio la orden de que no le faltase nada y que la cuidase-sonrió y terminó el poco recorrido que le quedaba hasta el ascensor. –Lo dicho, buen provecho.
-Gra… Gracias.
Quinn, nuevamente sonrojada, volvió a colocar el bolso donde lo había encontrado y se acercó hasta el carrito del desayuno. Esta vez se iba a tomar la molestia de llevarlo hasta el salón y dejarlo junto al sofá. Desayunar viendo las noticias era mejor que hacerlo completamente sola y en silencio.
Buscó entre la programación y, ante su total disgusto, no tardó en volver a sintonizar el canal que emitía el programa de prensa rosa más famoso del momento.
-Bien, al menos aquí habrá algo interesante de lo que enterarse…
Mientras vertía el chocolate sobre las tortitas, una noticia de poco interés la hizo concentrarse aún más en su desayuno. Bebió un poquito de zumo, cortó un trozo de tortita y justo cuando comenzaba a masticar… ¡zas! El tema del momento le provocó un ahogamiento: Rachel Berry, la cantante del momento, se había visto por la ciudad de Columbus junto a su novio, el también cantante famoso Brody Weston.
Pero eso no fue todo, en aquel debate, que comenzaba de buena mañana, una chica parecía tener una información que a Quinn le parecía ser bastante familiar. Al parecer, alguien habría fotografiado a la cantante en cuestión saliendo de un local de ambiente agarrada de una chica rubia.
Quinn no daba crédito a lo que estaba oyendo en aquellas declaraciones. ¿Verdaderamente habría alguna foto de ellas dos saliendo de aquél local? ¿Enserio? ¿Tendrían pruebas? ¿Las desvelarían en directo? Estaba claro que sus buenos momentos con Rachel Berry habrían acabado si eso era cierto. Siguió comiendo y escuchó nuevamente el sonido del ascensor que le advertía de la llegada de alguien.
-¡Mierda! ¡Rachel no puede ver esto!
Rápidamente, cogió el mando y presionó un botón al azar. Cualquier canal sería mejor que aquella historia que esa periodista estaba comentando en el programa. No podía permitir que su despedida con Rachel se viese perjudicada por aquello que se rumoreaba en televisión.
-Hola bonita, ¿cómo has descansado hoy?-Rachel se acercaba y posaba sus labios sobre los de la jovencita.
-Hola. Bien…-contestó tímidamente al ver que la cantante venía acompañada.
-Por cierto, éste es Brody.
-Ya…ya lo sé…
El chico se acercó hacia el sofá y saludó a la muchacha con dos besos en la mejilla.
-Encantado de conocerte. Rachel me ha hablado mucho de ti.
-Igualmente. Espero que te haya contado cosas buenas…
-En realidad sí. Me alegra que haya encontrado a una persona tan dulce como tú.
-Brody, por favor…
-Es verdad, o al menos eso es lo que me cuenta sobre ti-guiñó un ojo a la rubia y tomó asiento junto a ella.
-Puedes servirte, si quieres. El camarero se ha pasado con el desayuno…
-Me alegra de que al menos hayan cumplido con el cometido-espetó la morena.-Se suponía que te tenían que tratar como una reina hasta mi vuelta.
Quinn no dijo nada, sonrió y se sonrojó un poco. Agachó nuevamente su mirada y siguió con su desayuno. Brody miró desconcertado a Rachel y sintiendo la incomodidad de la situación, decidió ser el que rompiese el silencio.
-Bueno, yo será mejor que me marche… Tengo que terminar de hacer el equipaje-se levantó del sofá mientras que golpeaba suavemente sus manos contra las piernas.
-No tardes, por favor, no nos queda mucho tiempo.
-Tranquila, te veré abajo. Un placer Quinn.
-Lo… lo mismo digo, Brody.
Y sin más el chico desapareció de su vista. Bien, había pensado Quinn, pero todavía le quedaba lidiar con el momento más duro del día: la despedida de Rachel.
-¿Vas a acompañarnos hasta el aeropuerto?
-Si es lo que quieres…
-Claro que quiero.
Treinta minutos más tarde, Rachel y Quinn se encontraban encerradas en el coche que la cantante había alquilado para su estancia en Columbus. Brody ya había puesto camino hacia la terminal, donde esperaría a su acompañante pacientemente. El muchacho había prometido a Rachel que la esperaría allí mientras ella se despedía de la rubia.
-Bueno…parece que esto se acaba.
-Eso parece…
-Gracias por estos días. Han sido los mejores días de vacaciones que he tenido en mucho tiempo.
-Gracias a ti por haberme dejado hospedarme en tu hotel y haber corrido con todos los gastos. No tenías por qué…
-Quinn, no te preocupes. Necesitaba tenerte cerca y esa era la mejor de las ideas.
-Lo sé. Y bien… ¿Ahora qué?
-Ahora… pues a esperar, ¿no? Termina tus clases, saca buenas notas y eso… Estoy segura de que pronto nos volveremos a ver. Me escaparé si es necesario.
-No hace falta que te escapes, Rachel. Tienes un trabajo que atender-rio nerviosa.
-Lo sé, lo sé… Es sólo que voy a tener las ganas de verte a todas horas y no sé si voy a poder soportarlo.
-Pues imagínate yo-espetó completamente emocionada.
-¿Vendrás a verme a algún concierto? Puedo pagarte los gastos si es necesario…
-Sí, y hablaremos por Skype tal y como me prometiste, ¿verdad?
-Verdad.
Rachel desviaba su mirada hacia el exterior e intentaba centrarse en lo que ocurría tras esa ventanilla del coche. No quería seguir mirando a los ojos de Quinn. No quería ser la débil y romper a llorar. No podía; por Quinn, por ella.
-¿Cuánto tiempo queda para todo eso? ¿Dos meses? Espero que se pasen pronto…
-Ya verás cómo pasan súper rápido, créeme.
-No se… ¿Qué voy a hacer yo ahora sin ti, Rachel? Dime, ¿cómo voy a calmar mi ansiedad por verte?-la rubia comenzó a soltar las primeras lágrimas.-No creo que pueda ser capaz de aguantar sin verte tanto tiempo… Me he acostumbrado a tenerte aquí, conmigo.
-Quinn, tienes que ser fuerte, ¿vale?-acarició la mejilla de la joven y le sonreía completamente emocionada.
-Soy fuerte, soy más fuerte de lo que crees. Pero esto… esto me supera. ¡No voy a verte!
-Tan sólo serán dos meses, preciosa… Recuerda que podremos vernos a través de Skype y prometo llamarte siempre que pueda. Lo juro.
Quinn clavó su mirada en Rachel y ésta no pudo contenerse por más tiempo, pues las lágrimas ya amenazaban con salir.
-Quinn, sé fuerte.
No paraba de repetirlo una y otra vez para concienciarse ella misma también. Tenía que dar ejemplo y tenía que ser la más fuerte de las dos, pues era la que en realidad se iba a marchar y la iba a dejar completamente sola.
¿Quién sufriría más? ¿La que se marcha? ¿La que se queda? Ambas. El dolor y la desesperación estaban patentes en ambas y sus gestos lo decían a gritos.
-Lo siento, pero no puedo esperar más tiempo. Mi vuelo sale dentro de poco.
-Gracias por todo-dijo entre sollozos.
-Gracias a ti por darme vida.
Y fue Rachel quien tomó la iniciativa de acercarse y dejar un dulce, pero intenso, beso en los labios de Quinn. Sonrió, se colocó su gorra, sus gafas de sol y procedió a salir del coche.
-Hasta pronto-dijo mientras acariciaba la mano de la rubia y comenzaba a abandonar el coche.
-Hasta luego-contestó sin mucha gana.
Una vez fuera, desde la ventanilla, Rachel echó un último vistazo a la chica y nuevamente le sonrió. Le regaló una sonrisa de tranquilidad, de sosiego, de paz… Una sonrisa que se quedaría clavada en la mente de la adolescente. Una sonrisa que desató la locura de la rubia y que, sin pensarlo, abandonó rápidamente el coche para correr hacia los brazos de su amada.
-Rachel, no te vayas-dijo llorando desconsoladamente.
Una vez más, Quinn había roto con las reglas. Una vez más la rubia se encontraba abrazada a Rachel y regalaba el último beso en los labios; el último beso del que disfrutaría en mucho tiempo. Y todo se paralizó para ambas.
-Quinn, tengo que marcharme-posó sus labios sobre la cabeza de la chica y le dejó un suave beso.
-Lo sé.
Y sin más, Quinn tuvo que retroceder y ver cómo el amor de su vida se marchaba de la mano de otra persona.
Segundos más tarde, el teléfono de la rubia la alarmó de un mensaje.
Rachel: ¿Te he dicho que te quiero?
Quinn: No, todavía no.
Rachel: Pues TE QUIERO.
Quinn: Yo mucho más.
Y desde un rincón de la terminal, una molesta Ashley se acercaba a los chicos para despedirse.
-Rachel, por favor… Una foto al menos.
-¿Ashley?-se giró al reconocer la voz de la muchacha. -¿Qué haces aquí? ¿Cómo…
-¿Que cómo me he enterado? Muy sencillo: siguiéndote.
-¿Me has estado siguiendo? ¡Estás loca!
-Sí, estoy loca por ti.
-No empieces otra vez Ash-esta vez fue Brody quien habló.
-Solo estoy pidiendo una foto. ¡Una mísera foto!
-Ya tienes muchas conmigo.
-¡Rachel!
Brody miró a la cantante y accedió a coger el teléfono móvil de la muchacha para ser el improvisado fotógrafo que inmortalizaría aquél momento.
-Pero sólo una foto…
-Solo una foto, te lo prometo.
