Hola, acá sigue el fic. Todavía no hay grandes aventuras, sino la representación de las escenas faltantes entre el 5.10 y 5.11. Pero los problemas están a punto de comenzar. Bobby ya está ocupándose del nuevo trabajo...
Gracias por los REVIEWS.
Capítulo 2
A la mañana siguiente Sam fue el primero en despertarse y como su hermano aún dormía, se levantó silenciosamente y preparó el desayuno. Pocos minutos después Dean se despertó y silenciosamente tomó su café y comenzó a preparar el bolso para emprender viaje hacia la casa de Bobby, en donde habían de encontrarse para reagrupar fuerzas y estrategias, luego de haber descubierto que la Colt no mataba a Lucifer.
El mayor tomó su turno al volante del Impala como siempre lo hacía, evitando mientras tanto la mirada de su hermano, la radio del vehículo comenzó a sonar a gran volumen, evidentemente, Dean no deseaba hablar y no quería mostrar sus sentimientos.
Unas horas más tarde se detuvieron en un pequeño bar para tomar un frugal almuerzo, que el mayor regó con más alcohol que de costumbre. Sam no dijo nada, no era momento para criticar las costumbres de su hermano, sólo le pidió las llaves del auto y optó por conducir él, al menos durante unas horas. Dean no discutió, le entregó las llaves y colocándose los lentes de sol se recostó en el asiento del acompañante. Unas horas más tarde llegaron a la casa de su amigo Bobby.
Ya entrada la noche y luego de compartir varias copas, realizaron la quema de la fotografía que habían tomado antes del ataque a Lucifer, simbólica despedida a dos maravillosas amigas y cazadoras.
Dean tomó una botella y se refugió en el patio de la casa, buscando soledad y privacidad, cosas que el menor le dio, optando por irse a la cama sin esperarlo. Lo oyó llegar tarde a la madrugada y por los movimientos torpes que realizó para acostarse, Sam supo que estaba borracho, más borracho de lo que había estado en años. "Tiene derecho a estarlo"- pensó el menor. "A fin de cuentas lo que está pasando es demasiado aún para él". Con esos pensamientos se hundió en la inconsciencia. Despertó a la mañana y se extrañó de que la cama de Dean estuviese vacía. Con la resaca que seguramente tendría se había imaginado que dormiría hasta tarde. Total, ese día no habían programado absolutamente nada, así que eran libres de hacer lo que gustaran.
Sam bajó a la cocina de Bobby y allí halló a su hermano bebiendo una taza de café. La mirada de hielo del rubio le indicó a Sam que si tenía pensado hacer algún comentario, lo olvidara.
Transcurridos algunos momentos Dean se fue a trabajar con el Impala, arreglando ciertos problemas mecánicos que había notado en los últimos días.
- Lo mismo que hizo cuando murió papá – pensó Sam.
Fueron inútiles todos los intentos de Sam o de Bobby por tratar de hablar acerca de Jo, Ellen o algo que se relacionara con ellas. Invariablemente terminaban con un Dean cabreado o peor aún, con una mirada helada que indicaba que de ese tema no había nada de qué hablar.
Los días siguientes transcurrieron con Dean arreglando detalles del Impala que Sam no hubiera sospechado jamás que estaban allí y que había algo para arreglar, por la tarde el mayor tomaba una botella de algo fuerte que pudiera hallar y comenzaba a beber hasta que caía prácticamente inconsciente a altas horas de la noche. Y durante la noche, las pocas horas de sueño que lograba tener estaban plagadas de pesadillas que lo obligaban a despertarse con la respiración agitada y los ojos desencajados, hasta que luego volvía a caer en un sueño inquieto.
- No está llevándolo muy bien, Bobby- le dijo Sam una mañana al anciano cazador.
- Si, lo se, estoy inválido pero no ciego, Sam. Tenemos que hacer que se interese por algo más que la mecánica y el alcohol, sino tu hermano estará jodido, bien jodido.
- Necesitamos un trabajo, él necesita uno, eso es lo que lo sacará de esto, Bobby, así ha sido siempre.
- Déjame chequear unas cosillas, pero creo tener algo así, Sam.
Mientras se desarrollaba esta conversación, Dean miraba al horizonte con la mirada perdida, seguro ya de que no le quedaba nada más por perder y sintiéndose más culpable aún que el día anterior: Jo había muerto por salvarle la vida a él. ¿Cuántas personas más habían de morir para salvarlo a él, un jodido pecador, un bueno para nada?
- Hey, Dean! Buenas noticias. Bobby nos ha hallado un trabajo, cree que deberemos viajar hacia el sur, a Texas ¿Que te parece, hermano? -inquirió Sam esperanzado y no se equivocó, la mención de un nuevo trabajo arrancó una chispa de vida a los ojos apagados de Dean.
- Lo que sea, Sammy. El trabajo es el trabajo. No importa donde. ¿Cuándo nos ponemos en marcha? Es hora de acabar con unos cuantos hijos de perra.
El paso estaba dado, Dean se había aferrado a la vida, a la familia con lo que le quedaba de su alma destrozada. Y Sam aún tenía a su hermano consigo. Y estaba convencido que el tiempo lo curaba todo. Él era la prueba viviente de eso...
