La hija del alcalde

-¡Ya estoy en casa!-gritó Quinn desde la puerta.-Hola mamá, hola papá…-se acercó hasta el salón para saludar a sus padres.

-Hola hija-contestó el señor Fabray bastante preocupado.

Judy volvió la vista hacia su hija y frunció el ceño esperando una respuesta ante aquella imagen que estaba viendo. Sí, Quinn había llevado a la disc-jockey a su casa tras la cena y pretendía presentarla a sus padres. Una completa locura, sin duda.

-Ella es Dani, una amiga.

-Hola-saludó la muchacha mientras se acercaba a saludar a Judy y Russell con un fuerte apretón de manos. Un placer conoceros señores Fabray.

-¿Hija? Ven un momento a la cocina, por favor…

-Mamá… no empecemos.

-¿Puedes venir, por favor?

Y la mirada que su padre echó sobre ella fue suficiente para acceder a aquella petición que su madre le estaba haciendo. No rechistó, ni siquiera supo qué decir. Cogió a Dani de la mano, la posicionó junto al sofá y le posó un tierno beso en la mejilla.

-¿Podrías esperarme un momento? No sé cuánto tiempo me va a llevar…

-Tranquila, tienes todo el tiempo del mundo-guiñó el ojo la DJ.

-Papá, cuídamela, por favor. Haz que se sienta como en casa.

-Muy bien hija, no te preocupes. ¿Te apetece tomar algo? ¿Dijiste que eres Dani?

Mientras la rubia bajita asentía a las preguntas del señor Fabray, Quinn ya había puesto camino hacia la cocina. No tuvo que sortear más que un poco de salón.

Aquella cocina era inmensa, delicadamente amueblada con un gusto bastante exquisito y clásico. Los muebles de roble, estaban adornados por unos cristales de bohemia de colores que iban formando dibujos abstractos. En medio, una isleta que hacía las veces de mesa y barra de desayuno. De frente, todos los electrodomésticos necesarios para cocinar. Y a un lado, junto al frigorífico, una pequeña mesita con cuatro sillas de mimbre adornaban la esquina junto a un gran ventanal donde se podía observar el exterior.

-Dime mamá…-rodó sus ojos a la vez que resoplaba.

-Quinn, hija… ¿Quién es esa chica? ¿Dónde la has conocido?

-Es una amiga.

-¿Una amiga? ¿Con esas pintas? ¡Quinn! Qué te tengo dicho acerca de las chicas con tatuajes…

-Mamá, por favor.

-¿Mamá qué? No me gusta. Y lo sabes… Además, tú nunca has tenido ese tipo de amigas… ¿Qué te está pasando? ¿Qué me he perdido?

-No me pasa nada, sigo siendo la misma.

-No estarás haciendo todo esto para joderme, ¿verdad? No ahora que estamos bien- Judy se acercó hasta la isleta y se acomodó en ella.

-¿Qué…? No me lo puedo creer. ¡No puedo creer que me estés cuestionando!

-Mira Quinn… Bastante me ha costado no castigarte por haberte salido con la tuya con esa cantante. Tu padre me dijo que te diese un poco de espacio y es lo que he hecho, pero… pero últimamente te veo bastante rara. ¿Qué te ocurre?

-Nada, estoy bien.

-¿Y esa chica? ¿Es tu novia?

-¡Mamá! Por favor, para.

-Quinn… ¿Eres… eres lesbiana?

-Y si lo soy qué. ¿Me vas a castigar? ¿Me vas a encerrar en esta casa? Y no, no es mi novia. Ya te dije que sólo es una amiga.

-Vale, como digas. Te creo, hija.

-Pues menos mal que me crees-volvió a resoplar.

De repente, se hizo un silencio bastante incómodo para ambas. Judy miraba intensamente a su hija, pero ésta no iba a devolverle una mirada cómplice. Quinn se limitaba a mirar a su alrededor y, de vez en cuando, posicionar su vista sobre su madre, sin llegar a intensificar en esa mirada.

-Bien, ¿puedo irme ya?

-No, espera. En realidad quería hablar contigo sobre otro asunto… pero ya que te vi llegar con esa chica…

-¡Basta! Deja de mencionar a Dani como si fuese algo malo. Por favor, trátala con respeto. Estoy segura de que si supieras quién es su padre, dejarías de poner tantas pegas.

-¿Y quién es su padre?

-Es el alcalde de Columbus.

-¿El alcalde? ¡Oh, Santo Cielo! ¡No sabía que Michael pudiese tener como hija a esa muchacha!

-Pues sí, mamá. Es su hija. Y, como ves, entra dentro de las personas que quieres que tenga en mi vida. Sólo intento complacerla para llevarnos bien. Y ahora… Me gustaría que se quedase a dormir en casa. Es demasiado tarde para que vuelva a la ciudad.

-No te preocupes, hija. Le prepararé la habitación de invitados. Es un placer recibir a la hija de Michael en casa. Voy a llamarle para decirle que su hija se queda esta noche.

-No hace falta, mamá. Ya lo hace ella.

-Ok, entonces lo llamaré en la mañana para ver qué tal le va.

-Bueno, ¿puedo irme ahora?

-Aún no hemos hablado sobre lo que quería, pero será mejor que no hagas esperar a Dani.

-¿Ahora ya tiene nombre? ¡Dios! ¡Qué interesada que eres!

-Quinn, es la hija del alcalde.

-Lo sé…

-No la hagas esperar.

Y sin más nada que decir, Judy abandonó la estancia dejando a su hija en el mismo lugar en el que se encontraba desde que entró en aquella cocina.

-Dani, cielo, ¿quieres tomar algo?-se interesó la mayor de las Fabray.

-No, gracias, señora Fabray. Su marido ya me ofreció antes-levantó un vaso que contenía Coca Cola en su interior.

-Puedes llamarme Judy.

-Está bien, Judy.

-Esta noche te quedas, ¿no? Voy a prepararte la habitación de invitados.

-Es usted muy amable-dijo con una sincera sonrisa.

Judy dejó el salón para ir a preparar la habitación de invitados en la que dormiría la visita de esa noche. Estaba contenta, pues por fin Quinn hacía amistad con gente que verdaderamente merecía la pena. Que esa chica llevase unos cuantos tatuajes, no le iba a importar ahora que sabía de quién era hija.

-Dani, vamos a mi habitación mientras. ¿Te parece?

-Claro, vamos.

Y las chicas salieron de aquella habitación dejando a Russell completamente solo en el salón. Quinn invitó a su amiga a subir las escaleras y abrió la puerta de su habitación para indicarle que entrase en ella.

-¡Whow! Sí que eres fan de Rachel Berry…-exclamó mientras miraba, con detenimiento, cada rincón de la habitación.

-Eso porque no la has visto antes… Mi madre me obligó a quitar algunos posters…

-A mí también me gusta. Su voz es técnicamente espectacular. Y tiene un timbre bastante bonito.

-¿Te gusta Rachel?

-Sí, pero no he tenido oportunidad de ir a verla en concierto. Por ahora…

-¿Cómo es eso? ¿No has ido ni siquiera a una firma de discos?

-No, Quinn. No he tenido a nadie que me acompañase e ir sola me da un poco de vergüenza.

-Pues ya no tienes de qué preocuparte. Kitty y yo somos unas gran fans y puedes venir con nosotras la próxima vez.

-Gracias, Quinn.

-No tienes por qué darlas. Tenemos muchos amigos en este mundillo; seguro que te encanta.

-¿Y bien? ¿Algún problema con tu madre?-preguntó mientras tomaba asiento en la cama de la rubia.

-No, ninguno…-contestó un poco nerviosa.

-No creo que tu madre sea de esas a las que les gusta ver a una chica como yo… Por eso de los tatuajes y los piercings…

-Quizá tengas razón. Ella nunca me permitiría tener una amiga como tú, pero…-tomó asiento junto a la chica mientras alargaba un poco más su explicación.

-¿Pero…?

-Ahora ya sabe quién es tu padre.

-¿Mi padre? ¿Le has dicho que soy hija del alcalde de Columbus?

-Ajá… ¿Algún problema?-frunció su ceño.

-No, para nada…

-Mi madre es muy amiga de tu padre. No te lo dije antes porque no quería incomodarte, pero se conocen desde que eran niños.

-¿Enserio?

-Sí, fueron juntos al instituto y por lo visto… tu padre tuvo un pequeño romance veraniego con mi madre-rio.

-¿¡Qué dices!? ¿Mi padre y tu madre? ¡Dios! ¡No me lo puedo creer!-se contagió de la risa de Quinn.

-Ahora entenderás por qué no le importa que estés en casa… Ni esos tatuajes, ni tus pendientes, ni que te quedes a dormir. Es una gran noticia.

-¿Y eso por qué? ¿No has traído a ninguna otra amiga a casa?

-Mis amigas nunca han estado al nivel que mi madre me ha exigido. Así que podemos decir que es la primera vez que utilizamos la habitación de invitados…

-Joder, ¡qué privilegio! Miss Fabray.

-No me digas esas cosas, que me pongo roja-se comenzó a ruborizar.

-¿Y tu madre sabe lo tuyo? Ya sabes… Que sales con chicas y eso.

-Ahora que lo mencionas, nunca se ha preocupado por eso, hasta hoy. Es bastante extraño.

-Bueno, Quinn, nuestros padres no son tontos. El mío lo sabe desde hace un par de años. Al principio le costó hacerse a la idea, pero después no ha puesto ningún impedimento.

-Yo, de momento, no quiero decirles nada, aunque aún me queda una conversación pendiente con mi madre. Mañana me enteraré.

-Pues que tengas mucha suerte, entonces…-sonrió tímida.

La tensión se comenzó a notar por momentos. Dani no sabía qué decir ni cómo comportarse, pues había sido idea de Quinn aquello de que se quedase en su casa aquella noche. La rubia, en cambio, sentía muchas cosas en su interior e intentaba que no se le notasen los nervios que la inundaban desde que llegaron a su habitación.

-Bueno… No hay mucho qué hacer por aquí… ¿Te apetece ver una película o algo?

-Como tú quieras, Quinn. Eres la anfitriona.

-Ya, pero no voy a obligarte a hacer algo que no te apetezca.

-Lo único que me apetece en este momento no creo que pueda tenerlo. No sería una buena idea…

-¿Qué te apetece hacer?-preguntó inocentemente.

-Besarte.

Y a Quinn se le aceleró el corazón. El cuerpo comenzaba a tornarse más caliente de lo que ya estaba y agachó su mirada para no conectarla con la de Dani.

-Lo siento, no debí haber dicho eso-se disculpó.

-No, si no pasa nada… Yo… Yo también tengo ganas de hacerlo. No sé… siento algo que me atrae hacia ti.

-¿Me lo estás diciendo enserio?

-Claro.

-¿Me has invitado a tu casa por algo en concreto?-preguntó interesada mostrando una sonrisa pícara.

-Esto… No quería que te fueses a casa tan tarde. Me preocupo por ti.

-¿Sólo eso?-comenzó a acercarse a Quinn.

-Sí, solo… solo era eso-afirmaba, nerviosa, mientras miraba con recelo los labios de Dani.

-No puedes negarme que hay química entre nosotras-se acercó un poquito más hasta dejar su rostro muy cerca del de Quinn.

-Dani, yo… Yo no sé qué…

Y no le dio tiempo a terminar lo que iba a decir. Dani rompió el poco espacio que quedaba entre ellas y la besó. Fue un beso dulce, suave y corto, pero un beso que había significado más de lo que Quinn creyó.

-Dani, yo no sé qué me pasa contigo…

Y la bajita disc-jockey volvió a besarla de manera incesante, dejando que sus lenguas comenzasen a encontrarse de nuevo. Un beso, lento, perfecto y lleno de mucha dulzura. Quinn se quería morir, pues empezaba a sentir ganas de tener mucho más de aquella muchacha.

-Dani, por favor, basta…-pero lo decía con la voz tan rota que la DJ no cesó en su gesto.

La rubia empezaba a sentirse mojada, pero su cabeza le decía que aquello no estaba bien. Su cuerpo reaccionaba de forma diferente a su cabeza y ella lo sabía.

-Dani, yo estoy enamorada de otra persona.

-¿Qué?-la rubia DJ se apartó de la muchacha y elevó su entrecejo incrédula.

-Que estoy enamorada de otra chica, Dani.

-¿Y por qué juegas así conmigo?

-No estoy jugando. Yo… Realmente me siento atraída por ti. De hecho, necesito tenerte cerca, que me beses y me hagas de todo… Necesito sentir el fuego que desprendes con tus caricias, pero…

-Pero estás enamorada de otra-se alejó un poco más de la muchacha.

-Exacto.

-Quinn, es imposible que estés enamorada de otra persona y sientas esas cosas por mí.

-¿Por qué no?

-Porque no… No es normal.

-Yo creo que es química. Lo que siento por ti es atracción física. Y muy fuerte, por cierto. Sentía curiosidad por saber cómo se siente estando contigo.

-Me parece perfecto y en otro momento de mi vida habría aceptado, Quinn. Yo he sido de esas personas que ha ido de flor en flor y me gustaba tener muchas amigas con derechos a roce… pero ahora no. Ahora ya quiero una estabilidad y creo que eso tú no puedes dármelo.

-No creo que esté preparada para tener ninguna relación.

-¿Ni siquiera con tu enamorada?

-Es complicado.

-¿Por qué?

-Ella es demasiado complicada en sí.


Esta vez voy a pedir un poco de paciencia para las más desesperadas. Es una historia que no empezó con una cantidad exacta de capítulos y ni siquiera aún los tiene, pues es una historia que está relatándose con vivencias de una persona real. Y la vida pasa lenta, y cada día que pasa puede ser importante para entender lo que ocurrirá más tarde.

Si no os gusta, lo de siempre, os invito a abandonarla. Nadie está obligada a leer, pero quien sí lo hace espero que, al menos, esté disfrutando de la trama.

Hay que entender que ambas viven en mundos diferentes, pero paralelos. Todo llega, como siempre. Y sin olvidar que Quinn tan sólo tiene 17 años... A esa edad se cometen muchos errores debido a la inmadurez y ésta Quinn va a cometer muchos, pero eso no quita que esté desequilibrada mentalmente hablando. Por Judy... es el comportamiento de una madre, que, por cierto, también existe en la vida real... Rachel, más de lo mismo, está reflejada en el carácter de una cantante famosa...

Como veis, sólo estoy mostrando un reflejo de algo que pasó en realidad y, bueno, os animo a terminar la historia si realmente os gusta. Si no, gracias por haber llegado hasta aquí.

DiLea