2x1
Había llegado el día esperado para Rachel. Por fin iba a poder estrenar el nuevo espectáculo que daría vida a la gira de verano que se avecinaba. Estaba un poco cansada, nerviosa y muy emocionada.
Caminaba de un lado para otro en el camerino, mientras esperaba a que la prueba de sonido se llevase a cabo. No podía controlar todos los nervios que se estaban apoderando de su estómago, debido a la visita que tendría que recibir en un rato.
Rachel esperaba que Quinn aceptase la invitación de llegar al teatro mucho antes de comenzar el concierto, para así hablar un poco y destensar el tema sobre lo que eran o no eran. Mientras llegaba, la cantante seguía caminando por el camerino hasta que escuchó unos golpes en su puerta.
-¿Quién es?-preguntó alzando la voz.
-Soy yo, Rachel.
-Ah… vale. Pasa, Santana-invitaba a su representante mientras abría la puerta desde el interior.
-¿Estás preparada para la prueba?
-Sí, ya he terminado de hacer mis ejercicios vocales.
-¿Y bien? ¿Debo de preocuparme por algo?
-No, todo está bien.
-¡Genial! En cinco minutos empezamos; los chicos ya están probando-comentó mientras volvía a salir por la puerta.
-¡Santana! ¡Espera!-la detuvo.
-¿Qué ocurre, Rachel?
-¿Has visto a Quinn? ¿Sabes algo de ella?
-De momento sólo sé que han llegado bien al hotel. Dentro de poco mandaré a Ryder con la furgoneta para que las traiga hasta aquí.
-¿Vienen entonces?
-Sí, han accedido a coger el pase VIP.
-Genial…
-¿Todo bien?-se acercó nuevamente hacia su amiga elevando su entrecejo.
-Sí, claro… No podría estar mejor. Saber que viene Quinn me calma un poco los nervios.
-¿Nerviosa?
-Sí, demasiado, diría yo.
-Rachel, tranquila. Todo va a salir bien.
-Pero es bastante arriesgado, San…
-Lo sé, tú hazlo lo mejor que puedas, ¿vale? Si notas alguna molestia en la garganta no dudes en decírmelo.
-Tranquila, si eso ocurre serás la primera en enterarte.
-Bien, vamos para el "stage", por favor.
Y Rachel siguió los pasos de su representante. Lo hacía con paso firme y con los nervios un poco más calmados. Atravesaba los pasillos saludando a sus compañeros hasta que llegó sobre el escenario. Se colocó frente al pie de micrófono, que había preparado para ella, y esperó el comienzo de la prueba de sonido.
El técnico de sonido ya se había asegurado de tener los monitores a punto y apropiados, chequeó que los músicos estuviesen cómodos y observó su posicionamiento, así como la elección de micrófonos que iban a necesitar. La banda ya había ejecutado algún tema para que el técnico pudiese corregir y así saber cómo iba a sonar todo en conjunto. Sólo le quedaba modular a Rachel.
-Bien, por favor, háblame.
-Un, dos, tres… Probando. Sí, hola… ¿Qué tal chicos?
-Bien, suficiente Rachel. Ahora… probemos un poco los graves, por favor.
La cantante comenzó a gorgoritear en tonos graves para poder comprobarlos. A los segundos, paró y esperó la respuesta del técnico.
-Perfecto. Una vez más, por favor…
Y repitió la ejecución anterior, cambiando un poco la versión.
-Ok. Ahora vamos arriba.
Rachel prosiguió cantando un trocito de canción y subió hasta la nota más alta que le pedía aquel espectáculo, para así asegurarse de que no iba a picar en el máximo.
-Ok. Gracias Rachel. Ahora todos, por favor…
Los chicos esperaron los tres repiqueteos de las baquetas de Brittany para dar comienzo al tema que abriría el concierto. Uno, dos, tres rasgueos de guitarra eléctrica y llegó el turno de Rachel.
-¡Genial! Ya está todo. Muchas gracias a todos-agradecía el técnico de sonido mientras terminaba de colocarse las últimas marcas en la mesa de mezclas.
-Gracias chicos-se volvió Rachel hacia la banda para agradecerles también su gran labor.
-No hay de qué, jefa-fue Puck el que contestó mientras posaba su guitarra sobre un cajón metálico.
-¿Todo bien, Rachel?-Marley, preocupada, le preguntaba a la artista.
-Sí, parece que mi garganta está un poco más calmada. Gracias por preguntar-le sonrió a la muchacha mientras la agarraba por el hombro.
-Espero que el nuevo repertorio guste a la gente.
-Ya verás como sí, Marley-deshizo el agarre de la muchacha mientras seguía caminando hacia el camerino.
-Ok, guapos, os veo luego. Sed buenos-se despedía de todos los músicos lanzando un beso en el aire.
La morena no tardó en volver a su camerino y sentarse sobre el único sillón que vestía aquella pequeña habitación. Ojeó su teléfono móvil, las redes sociales y dejó un "tweet" con la información del concierto de la noche.
RachelBerry: Camino del Ahmanson Theatre! Ganaaaas! CTGLA Como se sentirá esto lleno?! 2084 plazas y sold out! RachelBerry
Respiró nuevamente profundo y se acercó hacia el espejo que tenía frente a ella. Se maquilló un poquito y se preparó para el acontecimiento, pues ya no tardarían en llegar los compromisos a los que tendría que atender. Sin contar que enseguida se reencontraría también con Quinn.
Dos toquecitos en la puerta la alertaron de la presencia de alguien en el exterior.
-Pasa, está abierto-gritó mientras se retocaba por última vez la sombra de ojos.
-Rachel, fuera tengo a la hija del director del teatro. Quiere fotografiarse contigo y que le firmes el disco. Ya sabes…-comentó Santana desde la puerta, introduciendo sólo su cabeza y dejando el resto del cuerpo fuera.
-Voy enseguida. Dame dos minutos que me cambie de camiseta.
Y así lo hizo. Cogió la pequeña maleta que traía consigo para el evento y sacó de ella una camiseta de la nueva colección de merchandising para el tour de verano. En ella se podía leer el nombre de la canción que daba título al último álbum de la artista: Nothing´s gonna stop me. Camiseta blanca con letras plateadas y pantalones tejanos, de color negro, fueron las prendas elegidas para la ocasión.
Tras vestirse, salió al pasillo para recibir a la hija del director del teatro. Sonrió, como siempre, y le regaló lo que la niña deseaba: una foto y un autógrafo. Primer compromiso de la noche totalmente superado.
-Santana, ¿ha llegado Quinn?-preguntó mientras alejaba a su manager del resto.
-Ryder las ha dejado en la puerta del teatro y creo que han ido a tomar algo antes de entrar. Ya les dije que las llamaría en cuanto pudiesen venir a verte.
-Gracias.
-No estés nerviosa, Rachel. Hasta que no queden unos 45 o 30 minutos para el comienzo, no pienso llamarlas. Mientras tanto… ya sabes, ve a comer algo y relájate, por favor.
-Voy ahora mismo.
Y mientras Rachel caminaba hacia la cafetería de trabajadores del teatro, Quinn y Dani lo hacían hacia un bar cercano, en el que se podía leer un letrero en la puerta que decía "2x1 en cerveza". No lo dudaron ni un segundo.
-Buenas tardes chicas. ¿Qué les pongo?
La camarera del bar era toda una lesbiana en condiciones. Desde que la habían visto desde el exterior, sus radares lésbicos sabían que aquella muchacha estaba loca por las mujeres. Rellenita, de pelo corto y vestimenta masculina, la muchacha sonreía a las chicas mientras pretendía tomarles nota.
-Un par de cervezas, por favor-comentó la disc-jockey.
-¿Venís por el concierto de Rachel Berry?
-Sí, así es…-fue Quinn la que contestó a esto último.
-¡Anda! Canta muy bien esa chica.
-Sí, la verdad es que nos encanta-prosiguió Quinn.
La camarera fue a por las cervezas tras la barra y enseguida se las dejó sobre la mesa.
-Y a esto invita la casa-dijo la chica dejando unas patatas fritas y aceitunas junto a los botellines de cerveza. -¿Hace mucho tiempo que la seguís?
-Yo la he visto ya varias veces en concierto.
-Para mí es la primera vez… Espero que no me defraude-sonrió simpática Dani.
-Pues parece que me va a llenar el bar esta tarde… Mirad cómo se está poniendo la cosa con chicas que llevan su camiseta puesta.
-¿Tienes algún CD para ponerlo? Seguro que si lo haces, atraerás más gente-comentó Quinn pegando un trago a su primera cerveza.
-Es una buena idea, pero no lo tengo…
-Yo tengo uno en mi bolso, espera-Dani sacó el disco de su bolso y se lo prestó a la camarera.
La chica, contenta, se fue hacia el equipo de música para cambiar la que tenía puesta y así dejar patente que, aquella tarde, era la tarde de Rachel Berry en su local. No tardaron en llegar los gritos de las fans y los primeros tarareos de la canción número uno del CD.
-Perdonad, ¿venís al concierto?-preguntó una muchacha perteneciente a un grupo de chicas que se había situado en una mesa cercana a Quinn y Dani.
-Sí-contestó Dani.
-Soy Tina, encantada-tendió la mano a las chicas para presentarse.
-Soy Dani-le estrechó la mano.
-Yo soy Quinn-imitó el gesto de su amiga.
-Mis amigas y yo nos preguntábamos si queríais echar una partida a los dardos con nosotras.
-Nos encantaría-contestó sin pensárselo Dani.
La partida de dardos ya había dado su comienzo hacía unos 30 minutos y allí seguían debatiendo por ver quién era la mejor lanzadora. A la vez que jugaban, la camarera no paraba de cambiarles las botellas de cerveza por una nueva, cuando éstas estaban casi terminándose. Y fue así cómo surgió la amistad con ella.
-¡Hey! ¿Quieres jugar con nosotras? ¡Nos falta una!-comentó Dani a la camarera.
-Verás… No debería. Estoy trabajando.
-¡Venga ya! Si todas las que estamos aquí somos del club de fans de Rachel. Puedes dejar un rato la barra. ¡Venga!-Quinn tiraba del brazo a la camarera que ya se integraba en el juego.
-¡BIENNN!-gritaron al unísono el resto de las chicas al ver cómo la camarera iba a jugar una partida con ellas.
-Eres una tía de puta madre-espetó Dani ya medio borracha.
-Gracias, vosotras también lo sois.
Y la juerga siguió entre partidas de dardos, música y cervezas. Medio club de fans de Rachel Berry se había abarrotado en aquel minúsculo bar y había provocado que aquella pobre camarera hiciera el agosto en su caja en tan solo unas horas.
-Creo que te está sonando el teléfono, Quinn-Dani se acercó a la oreja de la rubia para decírselo.
-Voy.
La rubia buscaba entre su bolso y consiguió sacar el dispositivo móvil para recibir la llamada. Era Santana y no tardó en cogerlo.
-¿Dígame?
-Quinn, soy Santana López. ¿Podemos vernos dentro de cinco minutos en la puerta trasera del teatro?
-Sí, claro. Allí estaremos.
-Gracias. Os veo ahí.
-De… de nada. Ya vamos.
Y Quinn cortó la llamada y volvió a dejar su teléfono en el bolso. Acto seguido, se bebió de un trago toda la cerveza, que le quedaba en la última botella, y se acercó a la barra para pagar.
-¿Cuánto es?-gritó a la camarera que apenas podía escuchar por el barullo de gente.
-Son 10 dólares.
-¿Todo?-preguntó incrédula.
-Todo, preciosa. Me habéis llenado el local… Es lo menos que puedo hacer.
-Ok, toma-dijo mientras entregaba el dinero a la camarera.
-Espera, te devuelvo el CD de tu amiga.
-No, tranquila, quédatelo. Es un simple CD grabado, no tiene importancia.
-Gracias de nuevo-agradeció la camarera guiñando un ojo a la rubia.
Quinn se acercó hacia Dani y recogió sus cosas. La disc-jockey, al ver la reacción de ésta, la imitó e hizo lo mismo con las suyas.
-¿Vamos?-preguntó a la DJ.
-Voy a pagar lo mío…
-No, tranquila, ya está pagado todo.
-¿Todo? No tenías por qué Quinn. ¡Hemos bebido un montón!
-Tranquila, me han hecho precio especial de la casa. Entre el 2x1 y que le hemos llenado el local… ¿Qué más quieres? Por cierto, se ha quedado tu CD con las mejores canciones de Rachel Berry.
-Bueno, no importa. Ya grabaré otro.
-Eso pensé yo.
No tardaron en llegar a la puerta trasera del teatro donde una impaciente Santana ya estaba esperándolas. Al principio se quedó un poco paralizada al notar que la chica que acompañaba a Quinn no era la misma que ella creía que iba a venir al concierto.
-Hola Quinn. ¿Qué tal?-saludó Santana simpática.
-Hola Santana. Espero que no te importe que me haya acompañado ella en lugar de Kitty…-comentó al notar la continua mirada de la latina hacia la DJ.
-No, tranquila. No pasa nada.
-Kitty no podía venir, así que se lo pedí a ella. Es Dani.
-Hola Dani. Encantada-tendió la mano a la chica.
-Igualmente, Santana-estrechó la mano de la latina.
-Bueno, vamos, que Rachel os lleva esperando desde hace un buen rato.
Quinn y Dani siguieron los pasos de Santana por el interior del teatro hacia el lugar donde Rachel las iba a recibir. No perdieron ni un minúsculo detalle de todo lo que estaba aconteciendo allí dentro, cuando aún faltaban algunos minutos para dar comienzo al espectáculo. Y allí estaba ella. Rachel Berry lucía sonriente una de las camisetas temáticas de la gira mientras las esperaba impaciente.
-Ho… Hola Quinn-saludó a la muchacha mientras miraba de reojo a Dani.
-Hola Rachel. ¿Qué tal?
-Bien… Aunque ahora que estás aquí, mucho mejor-sonrió mientras seguía sujetando las manos de la muchacha. –Creí que vendrías con Kitty…
-¡Ah! Perdona, no te la he presentado. Ella es Dani. Es una amiga.
-Hola Rachel-se acercó para dar dos besos a la muchacha.
-Hola Dani-tendió su mano para no tener que dejarle los besos sobre la mejilla.
Dani reaccionó a tiempo y retrocedió en sus pasos hasta estrechar la mano de la cantante.
-Un placer-sonrió la DJ.
-El placer el mío…-sonrió falsamente mientras seguía repasándola con la mirada.
-¿Podemos hablar un momento, Quinn?-miró a ambas chicas. -A solas… por favor.
-Sí, claro… Dani, espérame aquí. Vuelvo en un momento-comentó fijando su mirada en la pequeña rubia.
-Está bien, no me muevo de aquí…
-Tranquila, te llevaré ya a tu lugar en el patio de butacas. Tomas asiento y esperas allí, ¿vale bonita?-Santana la agarraba del brazo y la guiaba hasta su lugar frente al escenario.
Mientras tanto, Rachel arrastraba a Quinn hasta su camerino y cerraba la puerta con cerrojo para impedir que nadie pudiese interrumpirlas hasta que ella lo deseara.
-Te echaba mucho de menos…-espetó mientras empotró a la rubia contra la pared.
-Y yo a ti, Rachel.
Fangirleando, shippeando... y todo aquello que termine en "ando".
My Achelefeelings!
Buena semana a todas! Achele is back bitches.
