¿Te apetece?

Rachel ya estaba demasiado encaprichada con aquella adolescente como para volverse más loca aún de lo que ya estaba. Sólo con mirarla conseguía que todos sus sentimientos se vieran completamente enfrentados a su razón. Y es que la rubia, para haberle robado el corazón, no tenía aún la mayoría de edad que daría luz verde a su romance.

-¿Cómo es que no has venido con Kitty?-preguntó curiosa entre beso y beso.

-No ha podido venir. Por eso invité a Dani.

-Dani… ¿de qué me suena esa chica?-elevó una de sus cejas esperando una respuesta.

-Es disc-jockey del bar en el que nos encontramos en Columbus.

-Sí, la misma chica con la que te besabas… ¿Es tu novia?

-¿Por qué todo el mundo no para de preguntarme lo mismo?-se separó un poco de Rachel. -No, no es mi novia. Es una amiga, nada más.

-Ok, te creo.

Rachel se volvió a acercar a la rubia y la agarró por la cintura.

-Es sólo que pensaba que íbamos a tener un momento para nosotras… A solas.

-Lo siento, Santana debió ser más clara entonces.

-Creí que al invitarte lo captarías.

-Soy un poco corta, a veces. Lo siento-se volvió a disculpar la rubia.

Y nuevamente se volvieron a buscar con la mirada, provocando que sus labios se juntasen de manera más fuerte. Lo hacían como muchas otras veces lo habían hecho ya, durante sus días en Columbus. Se buscaban y ambas se recibían con la misma calidez que el primer día. Definitivamente ambas habían perdido la cabeza.

-Lo siento, siento no haberte llamado en todos estos días-fue la morena quien rompió el último beso.

-No pasa nada. Tenías razón, yo tampoco insistí demasiado…

-Pero te lo prometí –apretó sus labios.

-Bueno, no pasa nada. ¿Vale?

-He decidido romper con Brody.

-¿Ah, sí? Eso es estupendo. ¿Cuándo?

-Daremos una rueda de prensa la próxima semana para aclararlo todo y decir que es una ruptura por mutuo acuerdo. Algo que puede beneficiarnos a los dos.

-Me alegro mucho, Rachel. Ahora podrás vivir tranquilamente tu vida…

-Bueno, no creo que muy tranquilamente, pero… al menos ya no tendré que seguir mintiendo.

-Es una buena noticia-posó sus labios sobre los de Rachel por última vez en ese lugar.

-Lo sé, estoy deseando hacerlo.

Y segundos más tarde, la puerta volvía interrumpir en aquel camerino que tantos momentos bonitos le había dado a Rachel hasta el momento. Recuerdos que iba a grabar a fuego en su corazón y que recordaría hasta el momento que la volviese a ver.

-Chicas, tengo que llevarme a Rachel. Es la hora-Santana asomó su cabeza por la puerta tras dejarle paso.

-Ok, ya voy. Un minuto solo.

-Ok, te doy un minuto.

-Quinn, gracias por venir. ¿Te veo después?

-No lo sé, no quiero dejar a Dani sola.

-Te esperaré en el bar de tu hotel. Si no te apetece bajar, avísame al teléfono, por favor-dijo esto mientras apuntaba en un papel un número de teléfono.

-¿Y este teléfono?

-Es uno nuevo. Muy personal… Por favor, no lo pierdas. Llámame.

-Tranquila, lo guardo enseguida en mi móvil.

Y Rachel abandonaba el camerino para dejar a Quinn atrás. Mientras caminaba, volvía su mirada hacia la adolescente. Lo había hecho en varias ocasiones y en todas no supo dejar de sonreír hasta que la perdió de vista.

Quinn, nerviosa y sin saber qué hacer, empezó a caminar en dirección hacia la puerta para poder entrar al patio de butacas y coger asiento donde le pertenecía. Además, había pasado tanto tiempo que Dani debería estar cansada de esperar.

-¡Quinn!-gritó alguien desde la otra punta del pasillo.

-¡Hey! Santana, no te había visto…

-Tranquila, no me he olvidado de ti-sonrió a la muchacha. –Espero que lo hayáis pasado bien-le guiñó un ojo y la cogió por los hombros.

-Bueno, ha sido muy cortito.

-Lo sé, luego podréis tomar algo si así lo deseáis. Vamos, te llevo a tu sitio.

-Gracias por todo.

-A ti por venir. Era muy importante para Rachel.

Quinn se sonrojó y caminó junto a la latina hasta llegar a su sitio. Dani la esperaba con el teléfono en mano, jugando a un típico juego de puzzle y sin perder la sonrisa nada más verla.

-Hola guapa.

-Hola Dani. Siento haber tardado tanto.

-No te preocupes, he estado entretenida-alzó su mano con el dispositivo móvil en ella. –Parece que Rachel te conoce demasiado bien…

-No, qué va… Tampoco te creas. Hemos coincidido un par de veces.

-¿Y tanta estima te tiene?-se interesó nuevamente mientras Quinn tomaba asiento.

-Alguna-sonrió.

-Parece que vienes demasiado contenta. ¿O me lo parece a mí?

-Serán apreciaciones tuyas…-rio un poco nerviosa.

-Ya… ¿Me vas a contar qué ha pasado ahí dentro?

-Shh… por favor… No hables más del tema aquí. No es el lugar más adecuado.

Quinn miraba a su alrededor y veía cómo la gente comenzaba a tomar sus asientos y cada vez se iba llenando, aún más, el teatro. Ellas, en primera fila, esperaban atentas mientras la banda ya se colocaba en su lugar.

-Ya empieza-golpeaba Quinn en el brazo de su amiga repetidas veces.

-Lo sé.

-¿Nerviosa?

-Un poco, es la primera vez que la veo en concierto.

-Te va a encantar-le sonrió.

-Eso espero.

Y la música rompía en el teatro por primera vez en aquella noche, con una canción titulada "Stronger than ever", en la que Rachel se aseguraba de rasgar su voz todo lo que podía para estar a la altura.

Y había pasado más de una hora y media en la que la morena había estado cantando todo el repertorio del disco que estaba promocionando en este momento y algunos grandes éxitos de los anteriores.

-Y ahora, para cerrar la noche de hoy, el single que da título a éste disco "Nothing´s gonna stop me". –Gracias por haber venido. ¡Nos vemos en la gira!

Y tras pronunciar la última palabra, Rachel notó cómo sus cuerdas vocales se tensaron demasiado y rompían su voz produciendo que ésta se entrecortara. Un intenso dolor se instaló en ella de oreja a oreja y sentía cómo si tuviese algo atorado en la garganta.

Se giró e hizo un gesto a Marley que ésta entendió a la perfección, debía cubrirla un poco para que no se notase lo que estaba pasando por ella en aquel momento. La música ya había comenzado y una tímida Rachel comenzó a cantar, pero de manera un tanto frágil. Marley tuvo que hacer el resto y gracias a ella, pudo salvar el final de la actuación.

-Rachel, por favor, dime que lo que ha pasado esta noche no es nada importante-se acercó Marley hasta el camerino de la cantante para preguntar.

-Estoy bien, es sólo que he sentido que podía fallar. De ahí que te pidiese tu apoyo.

-Lo sé, pero he tenido que hacerlo más de la cuenta. Tú nunca has bajado tanto…

-¿Crees que la gente lo habrá notado?

-No creo, Rachel. Nuestros timbres se parecen bastante, no te preocupes.

-Eso espero, la verdad-suspiró nerviosa. –Gracias Marley. Gracias, de verdad.

Rachel tendió su mano a la corista y la acarició en agradecimiento por el gran esfuerzo que había hecho esa noche para salvarla en directo.

-Santana, un momento…-interrumpió a la latina que caminaba rápidamente por el backstage. -¿Se ha ido ya Quinn?

-No lo sé, ¿por qué? ¿Necesitas algo?

-Quería hablar con ella, pero si se ha ido ya… no importa.

-Puedo ir a buscarla si quieres.

-Gracias.

Rachel no dijo nada más, agradeció el gesto de su amiga y salió por la puerta trasera del teatro para fumarse un cigarrillo. Fatal. La primera calada que daba al dichoso cigarro le hizo más mal que bien y tuvo que acabar apagándolo mientras bebía un trago de agua.

-Perdona, Rachel, ¿puedes hacerte una foto conmigo?-una muchacha se acercaba tímida hacia ella.

-Un segundo bonita.

Rachel posó la botella de agua sobre el escalón de la puerta en la que se situaba e hizo un gesto para que la muchacha se acercase. Sonrió, como siempre solía hacer, y se echaron la fotografía.

-Gracias, Rachel.

-De nada…

Tras ésta chica, comenzaron a llegar unos cuantos más. Doce para decir verdad, pues Rachel los había contabilizado a la misma vez que iban llegando. Se le fueron sumando otros tantos y no pudo soportarlo, pues se veía acorralada por una gran multitud.

-Chicos, esta noche estoy muy cansada. Si queréis nos hacemos una foto grupal y nos vemos en otro momento, ¿vale?

Los fans asintieron y accedieron a la petición de la morena. Se acercaron a ella y fue justo cuando la volvió a ver entre la aglomeración. Allí estaba Quinn y no pudo dejar de sonreír al saber que aún no se había marchado. El novio de una de las muchachas realizó la fotografía y se acercaron para besar a la cantante antes de marcharse.

-¡Rachel! ¡Estás aquí!-exclamó la latina al verla en la puerta trasera.

-Sí, Santana. Ya voy-se giró para hablarle a su manager mientras comenzaba a besar al último grupo de fans que le quedaba.

-Lo siento, chicos. Me tengo que marchar ya. ¡Nos vemos en el próximo!-lanzó un beso al aire y sonrió a todos los presentes.

Por última vez, cruzó su mirada con la de Quinn y le guiñó un ojo. Sabía que la rubia agradecería aquel gesto y lo supo cuando la sonrisa de ésta le revolvió todas las mariposas que se habían instaurado en su estómago desde hacía tiempo. Ella era la chica que había roto todos sus esquemas. Esquemas que Rachel intentó hilar una y otra vez para poder pasar la noche con ella.

-¡Hey! ¡Pensé que no vendrías nunca!-Rachel se levantó para recibir a una reluciente Quinn.

-Hola Rachel-dio dos besos a la cantante.

-¿Dónde te has dejado a tu lapita?-bromeó simpática.

-Mi lapa, como tú dices, lleva dormida profundamente desde hace un rato-sonrió también.

-¿Por qué tardaste tanto entonces?

-Estaba preparándome.

-Ven, tenemos una mesa reservada.

Rachel dejaba paso a la adolescente y la acompañaba hasta la mesa que tenía reservada para ellas. Una mesa que estaba separada del resto gracias a unos biombos.

-Gracias por acceder a venir a esta cita.

-¡Ah! ¿Esto es una cita?-elevó sus cejas un tanto sorprendida.

-Eso pretendía…-se ruborizó vergonzosa.

-Bueno, pues aquí estoy. Tú me dirás…

-¿Un poco de vino espumoso? ¿Champagne?

-¿Celebramos algo?

-Que nos hemos vuelto a ver-sonrió mientras sacaba las botellas de una cubitera que ya estaba preparada junto a la mesa.

-Ok, champagne entonces-sonrió tímida.

-¿Qué tal va todo? ¿Me dijiste que tu madre parece entender lo tuyo?-empezó a descorchar la botella.

-Sí, eso parece… Es ella la que quiere que esté cerca de Dani porque es la hija del alcalde de Columbus. Y, bueno, no me viene mal como excusa para salir de casa. Ya sabes… ella es mi coartada.

-Así que es eso lo que te una a ella. Es bueno saberlo-sonreía mientras vertía el líquido en las copas.

-¿Acaso lo dudas?

-No sé, ya la besaste una vez…

-No te preocupes, Dani no me gusta. Ya te he dicho que es como mi tapadera para escaparme.

-Pero tú le gustas…-preguntó mientras sorbía su primer trago.

-Ella ya sabe que estoy enamorada de otra persona.

-¿Ah, sí? ¿De quién? Si puede saberse, claro…

-No sé… de una pequeña morena, cantante, de sonrisa bonita y ojos penetrantes, quizá.

Rachel esbozó una gran sonrisa que llenó todo el lugar. Oír aquello de los labios de Quinn era lo que más ansiaba en el mundo. ¿Por qué se había encaprichado de esa chica? ¿Acaso estaría volviendo a enamorarse de quien no debía?

-¿Haces algo la semana que viene?

-Termino ya el instituto. No creo que tenga planes, ¿por?-bebía ella también su primer trago.

-Quería hacerte una invitación especial. Verás… Quisiera que vinieses conmigo de gira por todo el país. ¿Qué me dices?

-Que estás completamente loca…

-Vente, tráete a Dani si quieres. Ya le buscaremos compañía.

-¿Estás loca? ¿Cómo se te puede ocurrir tal cosa?

-Estoy loca, pero por ti.

-¿Y quién vamos a buscarle como compañía?

-¿Marley?

-¿Acaso Marley es lesbiana?-se sorprendió arrugando su ceño.

-No sé, quizá sienta curiosidad…-se rio nerviosa. –Ya sabes lo que dicen de probar alguna vez con alguien de tu mismo sexo.

-No creo que sea buena idea, Rachel.

-Hazlo por mí, Quinn. Ven, va a ser muy divertido…

-¿Antes o después de tu ruptura con Brody?

-Intentaré adelantar la rueda de prensa. ¿Qué me dices? Tú, yo y una gira por delante. ¿Te apetece?

-Está bien, Rachel. Iré contigo donde me pidas.


Gracias por seguir leyendo ;)