Hola! Lamento profundamente la tardanza en actualizar, pero mis tareas cotidianas me han sobrepasado y no he podido hacerlo más rápido. Prometo intentar acelerar los tiempos entre capi y capi, y a los que me leen, les pido paciencia y que me sigan. Les prometo que viene lo mejor de este fic…. Por ahora los chicos se van a enterar a lo que se enfrentan. Y veremos las consecuencias de ello. Disfruten y dejen reviews, por favor. Motívenme. Así sigo con la historia. Gracias! Gracias!
CAPÍTULO 10. LA VERDAD DESNUDA
Bobby supo que algo no estaba bien cuando vio al Impala derrapar casi sin control al acercarse al refugio que utilizaban en ese momento. Dean era demasiado cuidadoso con su niña como para conducir así por puro gusto. Indudablemente algo grave les había sucedido. Y en efecto, cuando el mayor de los Winchester descendió del vehículo, corrió desesperado hacia el lado del acompañante, de donde extrajo el cuerpo laxo de Sam. Bobby se apresuró a ayudarle y entre ambos lo depositaron sobre la cama. Dean trajo inmediatamente un paño frío con el que comenzó a limpiar el rostro del menor, mientras le susurraba cosas ininteligibles, como hacía siempre que Sam resultaba herido, como lo había hecho cuando éste era pequeño. Bobby los observó unos momentos, hasta que con mano experta examinó el cuerpo desvanecido de Sam.
- No tiene heridas de gravedad, Dean.
- ¿Ah, si? ¿Y porqué no reacciona, entonces? – preguntó el aludido con voz histérica.
- Está agotado psíquicamente, hijo. Tienes que tranquilizarte, porque así como estás le transmites más angustia y tardará más en recuperarse. Sólo déjalo que duerma.
Y aunque Dean Winchester era un cabezota, comprendió lo que Bobby le había querido decir. Acarició el cabello de su hermano dormido, y con una última mirada salió de la habitación. Bobby lo siguió.
- Así está mejor. Sólo déjalo descansar; ya se recuperará y tendremos tiempo para oír su historia. Mientras, me gustaría que me contaras algo de lo que viste allá afuera cuando hallaste a Sam.
- En realidad él me halló a mí. Estaba pensando en regresar aquí, dado lo infructuoso de mi búsqueda cuando un maldito bicho de fuego, parecido a un asno, trató de atacarme. No tenía armas en ese momento, así que no tuve más remedio que correr. Y el bicho comenzó a perseguirme. Y allí es que apareció Sam, no se de dónde, sólo se que se interpuso entre el ser y yo y cayó desvanecido. Hizo un gesto con su mano, como si estuviera exorcizando un demonio. Pero antes de eso, me pareció que miraba hacia una colina, donde alcancé a ver una pequeña sombra, no logré identificar lo que era, pero estoy seguro que Sam sí sabe de lo que hablo.
- Bien, le preguntaremos apenas despierte, pero antes de eso te contaré lo que descubrí mientras tu buscabas a tu hermano. ¿Nos tomamos una cerveza? – preguntó Bobby uniendo la palabra a la acción y alcanzándole a Dean un botellín.
Ya sentados cómodamente a la mesa y mientras guardaban el sueño de Sam, Bobby comentó lo que había podido descubrir:
- He hallado una referencia al sacerdote que se había enamorado de esa chica, es el Padre Pedro. Es lo único que pude saber. Y que aparentemente varios años después de su muerte comenzó a aparecerse a los fieles de la iglesia, y acostumbraba dar misa. Cada treinta y cinco años, la edad que tenía al morir.
- Bueno, entonces el misterio está prácticamente solucionado. El espíritu de la iglesia es un cura. ¿Y por qué cojones se ha llevado a mi hermano? – Dean sonaba bastante perplejo mientras lo decía.
- No tengo ni idea, Dean pero lo que sí te puedo decir es que no es un solo espíritu el que ronda este pueblo. Pero yo los metí en este lío, así que los ayudaré a salir.
- ¿Tú crees que el bicho de fuego ese es la mascota del cura?- la cara de Dean trataba de evitar una sonrisa burlona.
La conversación fue interrumpida por un leve quejido que salió de los labios de Sam, cosa que hizo que su hermano saltara como un resorte de su asiento y a la velocidad del rayo, se encontró sentado en la cama del menor, hablándole.
- Sam, soy yo, Dean. Despierta. Dime cómo te sientes.
- Mmmmmm – fue la respuesta incoherente del menor de los Winchester. Luego enfocó su mirada alternativamente en su hermano y en Bobby. Hizo un notorio esfuerzo pero no logró articular palabra. Luego de unos minutos de intentos frustrados, pidió un papel y un lápiz ante la atónita mirada de ambos cazadores. Allí escribió: "No puedo hablar. He perdido la voz. Tráeme mi laptop."
- ¿Pero qué quieres decir con eso de "he perdido la voz"? – la pregunta de Dean mostraba el pánico que lo comenzaba a invadir.
El menor hizo un gesto, y luego resignado, comenzó a escribir otra vez: "Te lo dije, no puedo hablar, creo que he quedado mudo".
Esta vez la mirada del rubio se hizo líquida. Comenzó a pasearse por la habitación como un león enjaulado. El anciano se acercó al lecho de Sam y alcanzándole la laptop, esperó a que el chico comenzara a tipiar.
- Sam, debes escribir todo lo que recuerdes de tu última desaparición. Y no olvides decirnos por qué crees que has perdido la capacidad de hablar, ¿has entendido, hijo?
Asentimiento por parte de Sam, mirada de fastidio por parte de Dean.
Unos minutos después, Dean y Bobby leían lo siguiente en la pantalla de la portátil de Sam: "Fui secuestrado por una mujer. Una mujer de carne y hueso. No es un espíritu."
- ¿Qué estás diciendo, Sammy? ¿Es que la falta de habla te ha afectado el cerebro? ¿Para qué te iba a secuestrar a ti una mujer? – preguntas de Dean que no esperan respuesta. Sólo era su intento de estabilizarse mentalmente.
Sam hizo otro gesto de fastidio y se incorporó en su cama, lentamente.
- Cállate, hijo y sigamos leyendo – sugirió Bobby.
"Y hay más de ellas en el pueblo. Es una especie de rebelión. Hay que detenerlas. Aún hay tiempo. Sólo atacan los martes y jueves."
- ¿Has estado con una de ellas o con varias? – preguntó Bobby concentrado en entender lo que el más joven le transmitía.
"Primero fui secuestrado por la más vieja. Se sintió atraída por mí porque no pudo hacerme daño. A otros hombres los ha dañado, pero no a mí. Tal vez es por mi sangre… no lo sé. Y quiere venganza. Necesita venganza."
- ¿Y después te fuiste con la más joven, con la que te miraba desde la colina? – inquirió Dean seguro de lo que había visto.
"Si, más o menos así, Dean. Pero yo no me fui, ella me vino a buscar y me rescató de las manos de la anciana. Me dijo que ella tiene esperanzas pero no así la mujer mayor. Cuando me escapé de la guarida de la vieja, me atacó y creo que me quitó la posibilidad de hablar. No sé, tal vez es una especie de castigo."
- ¡Si será hija de puta!- protestó Dean mientras daba un largo trago a la botella de whisky que siempre traían consigo en estas ocasiones.
- Entonces es una especie de bruja, y te ha hecho un hechizo para quitarte la palabra. ¿Es verdad, Sam? – preguntó Bobby.
"La verdad es que no creo que sea una especie de bruja, Bobby. Creo más bien que es un ser que sufre. Fíjate en este archivo que voy a abrir ahora."
"La Mulánima
También llamada Alma-mula, este engendro es una mujer condenada por pecados muy graves en contra del pudor. Galopa por los campos haciendo un ruido metálico estruendoso - como si arrastrara cadenas echa fuego por la boca, los ollares y los ojos y mata a la gente a dentelladas o a patadas. Se la ve sólo de noche y su apariencia es la de una mula envuelta en llamas…
Se comenta que sólo un hombre con mucha Fe o muy valiente puede escapar de su infalible ataque. Para repelerla o defenderse se debe repetir tres veces "Jesús, María y José".
Algunas personas dicen que el Alma-mula es el Diablo mismo.
Se cuenta que la Mulánima es una mujer condenada que se transforma de noche, los martes y jueves, con la primera campanada de las doce, en una mulita chica, que anda galopando y arrastrando cadenas, mientras da rebuznos estridentes y desesperados. El grito de la Mulánima es a veces como un relincho y otras como un llanto de mujer… y que el periplo de este ser termina en la puerta de una iglesia, emprendiendo el camino de regreso.
Lleva las riendas sueltas, de modo que al correr las pisa y se lastima la boca con el freno, lo que agranda aún más la desesperación del fabuloso animal. Se dice que la razón de la cadena, que además produce un gran ruido, es la representación del peso de sus pecados. Hasta se dice que sale mayormente en tiempos de tempestad y que ataca las majadas, comiendo algunos animales y dejando otros heridos.
Un peón, "allá por los 20", llevando un arreo se separó del grueso de la tropa para buscar un ternero perdido… le llegó la oración en la travesía y cuando volvía por una estrecha huella del cerro, vio a la lejanía una pequeña luz que se acercaba rápidamente… el viento que corría del mismo lado trajo el vaho azufrado… cuando se dio cuenta que es lo que se acercaba… era tarde… de frente y dando horrorosos alaridos y tirando fuego por los ollares, venía galopando desenfrenada una mula del tamaño de un caballo grande… Hallaron al sujeto con el rostro desencajado y el pelo y los ensillados quemados… casi mudo… apenas pudo balbucear el encuentro y su corazón no resistió más… entre congelado y aterrorizado, el pobre no era más que un guiñapo… que las hay… las hay".
- "Jesús, María y José", si lo hubiera sabido, Sammy… vaya ¿por qué no nos avisaste de este bicho antes? – preguntó Dean asombrado de lo que acababa de leer.
"No estaba seguro, Dean. Pero este ser viene de la mitología catalana, allá la llaman la Muladona y según dice la leyenda es muy peligroso y, producto del poder de su maldición, la misma se extiende por donde ha transitado, a las personas que tengan relaciones inmorales y no se arrepienten de ello, igualmente como castigo serían malditas y se transformarían durante la noche en una mula."
- Y tú te has quedado mudo por enfrentarte a ella, ¿no es verdad, chico?-preguntó Bobby con tristeza.
- Bueno, habrá alguna solución a eso. La enfrentamos y todo acaba allí. Todo vuelve a ser como antes- a pesar de la ira con la que hablaba el mayor, ésta ocultaba su temor de que Sam no pudiera recuperar su voz. Lo decía su mirada húmeda y sus gestos preocupados.
"No sé si podamos pero lo intentaremos. Debemos conseguir un cuchillo de plata y un rosario. Y debo ser yo el que lo enfrente. Tú no puedes, Dean."
- ¿Por qué diablos no puedo? ¿Qué es lo que sucede conmigo? –Dean comenzaba a impacientarse.
"Tú has sido promiscuo y no has sido fiel. Tus relaciones a veces han sido inmorales y no estoy seguro que te hayas arrepentido de ello…"
- ¿Pero qué coño dices, Sam? ¿Yo, inmoral? ¡Es que te has vuelto loco!
-Es verdad, Sam –interrumpió Bobby- Dean no es inmoral, es liberal, eso es todo. No hace nada que yo no haya hecho a su edad – el viejo ladeó la cara en una sonrisa cargada de nostalgia mientras miraba al mayor de los Winchester.
"No han entendido nada, ¿verdad? Esa mujer está atacando a quienes no respetan las reglas de moralidad según su propio criterio. Está expiando sus culpas. Y justamente sus culpas han sido tener una sexualidad demasiado "liberal". ¿Comprendes? ¿O tengo que recordarte cuando te acostabas con nuestra vecina, la señora O'Terry mientras su marido salía a trabajar al alba?"
- Cierra el pico, Sam. Haremos como dices. Pero si no acabas con ese ser, intervendré yo y no hay discusión. ¿De acuerdo?
El menor de los Winchester hizo un gesto de asentimiento, mientras Bobby los miraba sacudiendo su cabeza. Nunca terminaba de conocer a esos dos. Y por más que lo intentara, siempre habría algo que sólo ellos compartían. Un mundo particular integrado por los hermanos y su gran amor. Porque Bobby estaba seguro de una cosa: esos dos se querían y se necesitaban más de los jamás pudieran reconocer.
