Pastillas
-¡Hey, cariño! ¡Estás aquí!-se acercó a Quinn para besarla.
La rubia había llamado a la puerta del camerino y había esperado a que su chica le abriese la puerta. Desde que había finalizado el concierto, Quinn se colgó la tarjeta VIP que le daba acceso al "backstage" y fue en búsqueda de la cantante.
-Has estado estupenda-volvió a besarla mientras cerraba la puerta con su pierna derecha y la sujetaba por la cintura.
-¿De verdad?-se separó sonriente.
-Sí, pensaba que últimamente estabas más en baja forma, por eso de que has dejado de salir a correr por las mañanas, pero ya veo que no ha afectado nada a tu fondo.
-Llevo un tiempo practicando boxeo, cariño. Los movimientos y las respiraciones al golpear me ayudan muchísimo a la hora de estar en el escenario.
-¿Boxeo? ¿Enserio? ¿Por qué no me lo dijiste antes?
-Quinn, cielo, te pasas las horas con Dani de paseo… ¿Qué quieres que haga mientras? He cogido el gusto por darle al saco que, además, es anti estrés.
-Vaya, qué sorpresa.
-Una amiga del mundillo me lo aconsejó y, desde entonces, no me lo había planteado de esa manera.
-Me alegro.
-¿Y Dani? ¿Ha venido al concierto?
-Sí, se ha quedado fuera esperando…
-¿Vienes al hotel? ¿O vas con ella y ya nos vemos más tarde?
-Como tú quieras, amor. He venido precisamente para saber si te espero o me voy con Dani.
-Si te esperas, salgo con vosotras en cinco minutos.
-¿Vas a ducharte?
-No, ya lo hago en el hotel… Dame unos minutos que recoja y me eche un poco de agua por la cara.
-Vale, cariño-deshizo la postura en la que se encontraban.
Rachel entró al aseo y, mientras tanto, Quinn ojeaba un poco todo el desastre que su novia tenía sobre el tocador. Fue recogiendo el maquillaje y algunas cosas más que Rachel tenía sobre el mueble. De repente, se topó con un par de cajitas que nunca había visto.
-Rachel, cielo, ¿qué son estas pastillas?-gritó mientras la morena seguía aseándose.
-¿Qué dices, Quinn?
-Que qué son estas pastillas…-se acercó a la puerta del servicio para mostrárselas.
-¡Ah! Son unas vitaminas que me dio Santana para aguantar la gira, ya sabes, cosas de cantantes.
-¿Y las otras?-miró a su chica con cara extrañada.
-Son estimulantes.
-¿Para qué? Tú no necesitas tomar esta mierda. Entiendo que tomes las vitaminas… pero… ¿los estimulantes?
-Gracias a ellos estoy mejor que nunca, Quinn. No puedo dejarlos ahora que he empezado con tanta fuerza.
-Pues deberías. Esto no es nada bueno y lo sabes.
-Lo sé, cariño, lo sé… No te preocupes, está todo controlado.
-Bueno, ¿las meto dentro de la bolsa de aseo?
-Sí, vale. Déjalas ahí.
Quinn salió hacia el tocador y terminó de recoger lo que quedaba sobre el mueble.
-Rachel, voy a meter la ropa en la bolsa de viaje.
-Vale, pero déjame la camiseta que me la cambie.
-Ok.
Minutos más tarde, Rachel salía del servicio y se cambió de camiseta, mientras Quinn la esperaba impaciente sentada en una silla.
-¿Estás ya?
-Sí, ya está. ¿Quieres llevarte alguna golosina de las que me han traído?
-Mmmm… ¿No piensas llevártelas?
-No tenía pensado. ¿Quieres?
-Trae, dame el cacharro.
Quinn metió el recipiente donde se encontraban las golosinas en una bolsa y cogió a Rachel por la mano.
-Gracias, cariño.
-Vamos, Dani lleva un buen rato esperando.
Ambas se dirigieron hacia el coche y se montaron en él. Quinn de copiloto y Rachel en la parte trasera del mismo. Durante el trayecto conversaron sobre el concierto y lo bien que estaba llevando ya Rachel los tres conciertos seguidos que había dado por Nueva York y sus alrededores.
-Gracias Dani, nos vemos mañana-se despidió Rachel mientras salía del coche.
-¿No vas con ella?-le cuestionó a Quinn.
-Sí, pero quería asegurarme de que no hubiese nadie esperándola en la puerta… Y me temo que voy a tener que bajar contigo para el garaje y esperar en la habitación.
-Ok.
Rachel atendía a los pocos fans que se encontraban en la puerta, mientras las otras chicas estacionaban el coche en el garaje del hotel. Dani, por su parte, subió a su habitación, que compartía con Marley, mientras que Quinn decidió marchase directamente para la que ella compartía con Rachel.
Tras unos quince minutos, Rachel ya estaba subiendo por el ascensor hacia su habitación donde sabía que ya estaría esperándola Quinn.
-Ya estás aquí-sonrió nada más ver a su chica entrar en la habitación.
-Sí, siento el retraso. Ya sabes que las chicas están deseando hablar conmigo un ratito.
-¿No te cansas de ellas?
-Sí, a veces no me apetece, pero son las que me dan trabajo. No puedo negarles el saludo.
-Bueno, ve a pegarte la ducha. Estoy deseando pasar un ratito a solas contigo.
-Y yo…
Rachel se acercó a Quinn para besarla dulcemente en los labios. El dulce beso llevó a otro más y otro más salvaje que empezó por descontrolar la situación. Quinn se encontraba quitando la camiseta de su chica mientras seguía besándola por el cuello y le mordisqueaba el lóbulo de la oreja.
-Quinn, por favor… tengo que ducharme. ¡Estoy sudada!
-Me da igual…
-Ya lo sé, sé que a ti te da igual… Ya me lo demostraste anoche.
-No hay tiempo que perder, ¿no?-sonrió mientras seguía besando a su novia.
-¿Vienes?-Rachel tiró de la camiseta de Quinn y la arrastraba hacia el baño.
-Pensé que nunca me lo dirías.
La rubia se dejó llevar hasta el baño y desnudar por completo. Rachel comenzó por quitarle la camiseta y los pantalones, para seguir deshaciéndose de la ropa interior de su chica. Quinn tardaría poco más en hacer lo mismo con la cantante.
Ya bajo el agua, ambas siguieron demostrándose la pasión que sentía la una por la otra. Quinn besaba a su chica como si fuese la última vez que lo hiciese y la morena se dejaba, por supuesto. La rubia siguió bajando por su cuello hasta llegar a los pechos y comenzó a juguetear con ellos; primero pasando su lengua lentamente por los pezones para después mordisquearlos suavemente.
-¡Quinn! ¡Ahhh!-gimió con locura.
Rachel estaba completamente entregada a su chica, excitada y súper caliente. Estaba ansiosa por saber cuándo Quinn iba a llegar a estimularla aún más, aunque creía que si seguía a éste paso iba a terminar corriéndose demasiado pronto.
-Quinn, por favor…
-Shhh… ¡Déjame disfrutar, coño!
-Quinn, si me gusta lo que… lo que me estás haciendo pero… necesito que…
Y la rubia besó a Rachel para que no siguiese hablando. Impidió que ésta siguiera diciendo cosas que no tenían sentido cuando la pasión y el fuego ya hablaban por sí solos. Entonces fue cuando la morena tomó la decisión y cogió la mano de Quinn para llevarla hasta sus partes más íntimas. Nada más llegar allí, la morena volvió a gemir más fuerte.
-¡Dios! ¡Estás súper mojada!-exclamó fuera de sí.
Y no la hizo esperar más. Quinn llevó dos de sus dedos hacia el interior de Rachel y la estampó contra la pared de la ducha. Sus dedos iban y venían con una velocidad considerable, mientras su chica no podía parar de gemir.
-¿Te gusta?
-Mucho, cariño.
Y la morena volvió hacia los besos de su novia mientras la agarraba por la cabeza y acariciaba su pelo. Mordisqueó un par de veces el labio inferior y pasó su lengua sobre él, contoneando la forma de éste.
-Mmmm… sabes tan bien.
-Tú también sabes bien.
Quinn cesó un poco en su velocidad y seguía penetrando a Rachel mientras estimulaba el clítoris de ésta con su dedo pulgar.
-Ven aquí, fiera.
Rachel se agarró a su chica y jugó a introducir ella también sus dedos en Quinn.
-Whow… qué mojadita estás…
-Eso es por tu culpa.
-Mmmm… me gusta hacerte sentir así.
Y siguieron besándose mientras el vaivén de sus caderas se acompasó al de sus manos. Rachel, casi llegando al orgasmo, tuvo que cesar en su acción para poder prestar toda su atención a lo que estaba ocurriendo en su interior en ese momento.
-¡Oh, Dios! ¡Ahhh! ¡Quinn, por Dios!
Y la morena se contrajo mientras arañaba la espalda de su chica que ya había cesado en los movimientos de su mano. La besó intensamente; un beso suave, dulce y placentero. Y Rachel entonces tomó el mando y giró a la rubia para estamparla contra la pared y darle lo que le estaba pidiendo a gritos.
-Ahora me toca a mí complacerte.
-Me encanta que lo hagas.
Introdujo ésta vez dos dedos y comenzó con el movimiento que Quinn ya le estaba pidiendo con sus caderas. No tardó en estimularla un poco más, tocando el clítoris y haciendo pequeños círculos con sus dedos. La rubia se abrazó fuertemente contra su chica y siguió besándola por el cuello y jugueteando con la oreja.
Durante unos minutos, Quinn siguió disfrutando del placer que le estaba provocando la morena y se dejó llevar hasta el punto en el que no pudo más y llegó al instante más culminante de aquél orgasmo que ya estaba sintiendo.
-Ufff, ha sido increíble-comentó la rubia mientras besaba nuevamente a su chica.
-Me encanta cuando te pones así de dulce.
-Ven, voy a enjabonarte.
Y Quinn se echó sobre la mano un poco de jabón con el que comenzó a enjabonar a Rachel mientras la limpiaba con suaves caricias.
-Recuérdame que la próxima vez no lo hagamos bajo la ducha-salió del baño quitándose agua de la cabeza con una toalla.
-¿No te ha gustado?-Quinn ya se vestía con la ropa interior limpia.
-Sí, sí que me gusta… pero no llevo bien esto de tener que secarme ahora el pelo de madrugada. ¡Tengo mucha cantidad!
-¿No traes tú un secador?
-Se me olvidó, voy a tener que ir a comprar uno porque no me puedo pasar toda la gira secándome con esa mierda pequeñita que hay en los hoteles.
-Ven, yo te ayudo…
Y horas más tarde, ambas ya descansaban sobre la cama del hotel perfectamente abrazadas y compartiendo más de una caricia.
-¿Sabes qué?
-Dime, cielo.
-Santana me ha comentado que voy a poder incorporar algunas de mis composiciones para el próximo álbum.
-¿De verdad?-preguntó mientras acariciaba el pelo de su chica.
-Sí, es alucinante. ¡Aún no me lo creo! Han escuchado las maquetas y han preseleccionado unas cuantas.
-¡Eso es increíble!-la besó tiernamente.
-Lo sé, aún no sé cuáles son… pero estoy segura de que sean las que sean me gustará grabarlas y probar suerte como compositora.
-Seguro que a la gente le encanta, no te preocupes.
-Por cierto… tenía una proposición para ti. Le dije a Santana que quería darte la presidencia del club de fans, pero no sé si ha adelantado algo en el tema porque no me ha comentado nada.
-¿La presidencia del club de fans?-se irguió un poco en su postura para mirar directamente a Rachel a la cara.
-Sí, quiero que seas mi presidenta.
-No, Rachel… Yo paso de esas cosas.
-¿Por qué?
-No me gusta tener tantas obligaciones y aguantar a tantas y tantas locas que babean por ti. Lo siento, no va a ser posible.
-Yo que pensaba que te iba a gustar la idea…-le acariciaba el brazo.
-Pues no, no me gusta.
-Bueno, le diré a Santana que deje entonces el tema y así Ashley no nos molestará.
-Esa es otra… ¿Cómo pensabas quitarla de su puesto?
-No sé, Santana tenía que ingeniárselas.
-Déjalo… Que siga siendo ella. Enserio, no tengo ganas de más problemas. Bastante tengo con lo mío.
-Bueno, tranquila… Lo tuyo con Dani tiene fecha de caducidad-sonrió contenta.
-Aún me quedan dos días y estoy cansada ya. Yo no valgo para éstas cosas, Rachel…
-Es normal que estés cansada, pero tienes que aguantar. Por tu madre, recuérdalo.
-Sí, si lo estoy haciendo por ella… pero es que no me apetece salir más de la mano de Dani, ni besarme con ella en público. No sé, creo que ella está disfrutando de todo esto, pero yo no.
-Hombre, ella es lógico que disfrute… No todos los días se tiene a una rubia, guapa y sexy como novia.
-¿Eso piensas de mí? ¿Que soy sexy y guapa?
-Muy muy sexy. Diría que jodidamente sexy.
-¿Sabes? Creo que se me están pasando los malos pensamientos y me vienen otros más divertidos a la mente…
-¿Qué piensas?
-¿Repetimos?
-Mmmm…mañana tengo que trabajar, Quinn. Necesito descansar un poquito.
-Jooo, siempre igual.
-Ven aquí, anda-la agarró por el cuello y la atrajo hacia su pecho.
-Esto no ayuda.
Quinn perdía su mirada en el perfecto pecho de la morena; no se había puesto sujetador y se podía notar, a través de la camiseta del pijama, que sus pezones estaban completamente erectos.
-Nadie te ha dicho que lo hiciese para ayudar-susurró sensualmente mientras la besaba.
El siguiente gesto de Quinn fue subir aquella camiseta y chupar aquél pezón que ya esperaba impaciente por ser el centro de atención.
-Como me encantan tus pechos…
-Lo sé. Y a mí me encanta que te encanten-sonrió Rachel mientras ya empezaba a sentir una clara excitación.
Miércoles: último capítulo.
Viernes: Epílogo.
Pasad una buena semana :)
