Dieciocho años

Solo hace falta… una declaración de guerra.

Tibio, el tacto de sus labios es tibio. En aquel tiempo no pude besarlo, ni siquiera sabía que quería hacerlo, fue después que, en su ausencia empecé a imaginar cómo sería y por alguna razón siempre pensé que sus labios serían fríos como el hielo y que yo me encargaría de derretir ese hielo. Pero esta situación es lo contrario, soy yo quien se está derritiendo.

El suave toque de sus labios, me ha robado un beso con ternura, no hay nada mejor que eso. Cierro mis ojos, me entrego al momento. El beso del hombre que amo es dulce y amable, pero también es torpe e inocente porque es el beso de un adolescente, de mi alumno.

Y con eso regreso a la realidad, abro los ojos, lo empujo y me separo de él, veo en su mirada desconcierto.

-¿sensei?

-esto, esto… Arima aléjate un poco…si, bien. No creas que me harás olvidar el incidente de Gouchi kun con esto que acabas de hacer.

-¿Gouchi? ¿Qué tiene que ver Gouchi con…?

-Toma esto Arima- dije dándole un fajo de hojas- llévalos a clase.

-Pero sensei yo…

-Rápido, rápido, ya perdimos mucho tiempo.

- sensei…

- ve te digo- lo empuje por la espalda hacia la salida- yo te alcanzo en un minuto. Y Arima kun, vamos a hacer de cuenta que esto nunca pasó.

Desde el marco de la puerta él me miró, abrió la boca para refutar y entonces cerré la puerta, porque sabía que si pasaba un segundo más me habría retractado.

Suspiro intentando calmar los latidos de mi corazón y me recuerdo a mi misma que él ya no es el Ulquiorra de Hueco mundo, es solo mi alumno, soy su maestra, él es menor de edad y yo soy la adulta aquí, soy quien debe mantener la cordura, quien no debe pensar en él más que como un alumno, pero ahora todo se vuelve tan difícil.

Cuando regresé al salón todos me felicitaron por mi cumpleaños, Gouchi kun obviamente no encontró su regalo y di mi clase lo mejor que pude con una persistente mirada esmeralda sobre mí.

-o-o-o-

-¡sensei!

Es el término de clases, lo escucho y apresuro el paso, pero él es más rápido que yo y me intercepta.

-sensei, ¿tiene algo que hacer?

-ir a casa- lo esquivo y sigo caminado, él me sigue.

-puedo acompañarla

- ¿para qué querrías acompañarme? Pudiendo ir por ahí con Yamada y Tamiya.

-pero yo prefiero estar con usted.

Me detengo y lo observo. Él espera mi respuesta, tranquilo, impasible, como siempre.

-Arima kun si quieres jugar, ve con tus amigos- le digo, entró a la sala de maestros y cierro lo puerta tras de mí.

-o-o-o-

-Ya llegue.

-Bienvenido

Hideki entra a la cocina, recibiendo una sonrisa de su madre.

-¿comiste con tus amigos?

-no, hoy no

-entonces comamos juntos.

Por toda respuesta, el chico suspira y se sienta dejando en la mesa su mochila.

-¿pasó algo?... Baja eso.

-no, nada- dice obedeciendo a regañadientes la orden de su madre.

-¿seguro?

-si

Arima Giselle, mira a su hijo a los ojos, los mismos ojos que ella, de un profundo color verde, lo analiza, sabe que lo que haya sido, su hijo no le contará, porque de seguro se trata de chicas y no hay nada más vergonzoso para un adolescente que hablar de chicas con su mamá. Pero a través de sus ojos sabe que tampoco es algo por lo cual preocuparse. Así que decide cambiar de tema al tiempo que coloca un tazón con galletas y una jarra de agua en la mesa.

-Hideki, ¿recuerdas a los Merkel?

-Eran los vecinos que teníamos cuando vivimos un tiempo en Alemania ¿no?- dijo mordisqueando una galleta.

-Exacto, su hija Annette, vendrá unos días a Japón, para perfeccionar el idioma.

-ajá

-¿recuerdas a Annette, verdad? Jugaban mucho juntos cuando eran niños.

-lo recuerdo.

-bueno, hable con tu papá y está de acuerdo en que Annette se quedé aquí el tiempo que necesite, ¿Qué opinas?

El chico se encogió de hombros y tomo distraído otra galleta.

-Supongo que está bien.

- ella está muy emocionada, pregunto mucho por ti.

-ah

La señora Arima frunció el ceño y torció la boca, su hijo era de lo más inexpresivo, Annette, una amiga de su infancia vendría a visitarlo y a él parecía importarle un pepino, suspiró, tampoco es como si pudiera cambiarlo.

-¡Hideki! ¡¿Te lavaste las manos?

-¿eh?

-¿cómo que "eh"? ¡Ve a lavarte las manos o no te doy de comer!

El chico se levanto con un mohín, pero antes de irse tomo otra galleta.

Adolescentes… pensó ella.

-o-o-o-

-¡¿Te que…?- A Tasuki casi se la cae la taza de café

-me beso.

-¡eso es genial!

-no, no lo es

-y ¿por qué diablos no? él te corresponde, eso no lo sabías cuando estuviste en Hueco mundo, y por fin puedes estar con él, ¡después de 16 años!, dime si eso no es genial.

Orihime negó con la cabeza suspirando.

-¿no lo entiendes Tatsuki chan? Es mi alumno, ahora ni siquiera importa que cumpla 18 años, aun cuando se gradué siempre seré su maestra.

-pues no, no lo entiendo.

Está ahí, para ti, solo tienes que abrazarlo.

-o-o-o-

-Hideki, ¿supiste que Gouchi encontró el regalo que tenia para Inoue kawaii sensei, en la avenida aplastado por un auto? ¿Cómo habrá llegado ahí?

- Seguramente Yamada se murió de la risa- dijo Hideki esquivando una pregunta que obviamente lo implicaba.

-¡oh si! Se burlo en su cara, ese Yamada…- Tamiya observó a su amigo.

Ambos están recargados de espalda en el barandal de la azotea, como era costumbre, él fuma mientras Hideki lee. Lo conocía desde el jardín de niños, siempre serio y tranquilo, eso como lo molestaba, porque Tamiya era ruidoso y rebelde, así que siempre buscaba la forma de hacerlo enfadar, nunca funcionaba. Llegó incluso a pensar que lo odiaba, pero la vida actúa de forma diversa y cuando Hideki se fue a vivir un tiempo a Alemania por el trabajo de su padre, Tamiya extraño terriblemente discutir con él, y así que, cuando él volvió de una u otra forma terminó siendo su mejor amigo.

El serio y tranquilo Arima Hideki, de pronto se volvió menos serio y menos tranquilo, claro, no siempre, sólo, según la aguda observación de Tamiya, cuando Inoue sensei estaba cerca. Era cuando parecía que le habían inyectado alegría, alegría al estilo Hideki por supuesto, pero alegría al fin y al cabo.

-¡Hey Hideki! aquí entre nos, y ya que el chismoso de Yamada no está- dijo dándole una calada al cigarrillo a medio terminar-¿te gusta Inoue sensei?

Observó con satisfacción la reacción de su amigo, el cómo de pronto dejo de leer y el libro oscilo entre sus dedos peligrosamente y después, rápidamente, como regresaba a su porte estoico.

-¿por qué preguntas, algo así?- dijo pausadamente.

-porque actúas como idiota cuando ella está cerca- a veces, todavía disfrutaba intentar hacerlo enojar.

Hideki pareció pensar que decirle, al no encontrar las palabras se limitó a taladrarlo con la mirada, Tamiya sonrió malicioso.

-te gusta, te gusta, lo sabía, jejeje

-…

Para que negar lo obvio.

-o-o-o-

Abrió la puerta del auto y se apeo de él, observó a su alrededor a los jóvenes que salían de la preparatoria, con sus mochilas al hombro, charlando y bromeando, grupos de chicas riendo, novios tomados de las manos. Un escenario normal, pero nostálgico, parecía que apenas fue ayer, que él mismo salía de un recinto así, ¡vaya! De pronto se sentía viejo.

Sonrió para sí, ahora, solo tenía que esperar, no le apetecía entrar y buscar por todos lados, si se quedaba en la entrada seguro la encontraría. Así que se recargó en el auto y cruzo los brazos. Estaba ahí, no muy seguro del por qué, pero aquella platica con Tatsuki despertó en él algo que creía olvidado y enterrado.

-o-o-o-

-¡ah! ¡Es él!- gritó Yamada, aferrándose de pronto al brazo de Tamiya.

- ¿es quien?- dijo este, despegándose de su amigo y cambiando de lugar con Hideki, para quedar fuera de su alcance.

-el doctor que me atendió la otra vez que me resfrié. ¿Qué hará aquí? ¿Sustituirá a la doctora?…eso sería genial.

-por supuesto que no- refuto Tamiya- La doctora es linda, no quiero que la cambien.

-pero él también es lindo- dijo Yamada con corazones flotando a su alrededor.

-¡te hemos perdido Yamada! ¿De dónde le ves lo lindo? tiene cara de enojón… ¡y los hombres no son lindos!

Yamada negó, mientras caminaban se acercaban al hombre que había mencionado, alto y delgado, con un color de cabello poco usual, naranja, y el ceño fruncido como si estuviera descontento con algo; se encontraba de pie, recargado en un flamante auto blanco, con los brazos cruzados como si esperara a alguien.

Cuando pasaron cerca de él, Yamada lo saludo con una sonrisa, Tamiya miró a otro lado, como si con eso pudiera desaparecer, el hombre regreso el saludo con un asentimiento de cabeza y cruzo miradas con Hideki. Un segundo basto para que pudiera saber, quien era ese chico de uniforme escolar.

Un antiguo enemigo.

-o-o-o-

Si algo tenía en común con su hijo, era la aversión por los lugares con mucha gente, era molesto y ruidoso, odiaba el caos, y no había mejor lugar para este que el aeropuerto.

La señora Arima espera la llegada de la hija de su mejor amiga. Era curioso que sus hijos también fueran amigos, casi podía soñar con emparentar, pero ¿qué decía?, ellos solo tenían 16 años y casi 8 años sin verse, desde que dejaron Alemania.

A veces extrañaba su país, conocer un japonés y casarse con él, no estaba en sus planes, pero que le iba a hacer el amor es así, inesperado e imprudente, ella se encontraba lejos de todo lo que conocía, pero Japón era su hogar ahora, era feliz, de una u otra forma; pero tener una visita de su país era magnifico, podría hablar con ella en alemán, a Hideki no le gusta mucho hablar su segundo idioma, y además era una chica, se divertiría en grande.

Una voz aguda anunció la llegada del vuelo, se acerco a la puerta de llegada, la gente que pasa, maletas que estorban y que tiene que esquivar, gente que corre porque pierde el vuelo, gente que se reencuentra, caos, mucho caos, molesto caos.

Y por fin, una chica rubia de ojos azules, le sonríe. Se abrazan, son como tía y sobrina, de esa forma es como se ven.

-¿y Hideki?- pregunta ella

-debe de estar llegando de la escuela, lo encontraremos en la casa.

La chica asiente y sonríe, la señora Arima le ayuda con sus maletas y se encaminan a la salida del bullicioso aeropuerto.

-así que ¿estudias japonés?

-sí, es que, quería saber el otro idioma de Hideki- dice la joven sonrojándose.

Sí, casi puede soñar con emparentar.

-o-o-o-

Kurosaki kun vino a visitarme, y me invito a comer por mi cumpleaños, como regalo atrasado dijo, Tatsuki chan nos acompaño. Disfrute mucho de esa reunión, era como estar en familia de nuevo, solo faltaba, Ishida y Sado, también Kuchiki san y Renji kun, pero aun con su ausencia fue divertido.

Bebimos mucho, a la mitad de la velada Tasuki chan se quedo dormida en la mesa, Kurosaki kun y yo reímos por ello, pero seguimos bebiendo.

-lo vi cuando te esperaba- dijo de pronto Kurosaki kun

-¿a quién?

-a Ulquiorra, es tu alumno ¿verdad? Tatsuki me contó, no esperaba encontrármelo tan pronto. Supongo que ahora si podrán estar juntos.

-no, Kuraosaki kun, no es tan simple, soy su maestra ahora.

- ¡ah claro!, las relaciones alumno-profesor están prohibidas, ¿y qué vas a hacer?

-no puedo hacer nada para que eso cambie- dije y apure mi copa, de pronto tenía muchas ganas de beber.

Kurosaki kun me imitó y observó en silencio un par de segundos, después sonrió.

-al parecer el destino se empeña en separarlos.

-¿Por qué es divertido?-dije molesta por su sonrisa, la cual desapareció en cuanto lo dije.

- no es que sea divertido- dijo- lo siento. Es solo que parece ser una señal, ¿no crees?

-¿una señal?

-mmjá- asintió con la cabeza y sirvió más vino a las copas-de que él no es el hombre de tu vida.

-¿Y quién si no?-

Kurosaki kun solo me sonrió.

-o-o-o-

-¡waa! ¿Quién es ella?- dijo Tamiya aferrándose, al brazo de Yamada y señalando con entusiasmo al frente.

-No sé- dijo Yamada aburrido, le importaba un sorbete.

- ¡es pre-ci-o-sa!

Salían de la escuela y en la entrada una chica alta y rubia, parecía buscar entre la gente, de pronto sus ojos se fijaron en los tres amigos y echó a correr hacia ellos.

-¡Hideki!- gritó

-¿la conoces?- dijo Tamiya-¡No puede ser! qué suerte tienes, te odio.

-Hideki, tu mamá me dijo como llegar- dijo la chica una vez que se encontró con ellos, con un claro acento extranjero.

-te presento-dijo Hideki- ellos son Yamada y Tamiya mis amigos, ella es Annette Merkel, una amiga de Alemania, se está quedando en casa por unos días.

- mucho gusto- dijo Tamiya exagerando una reverencia.

-Hablas japonés- dijo Yamada- que bien.

- sí, es que, quería saber el otro idioma de Hideki.

Y mientras ella habla, Hideki se da cuenta de que Orihime camina hacia la salida, lleva en los brazos sendos libros que parece que en cualquier momento se le van a caer, no lo piensa mucho y abandona a sus amigos. Una oportunidad es una oportunidad.

-¿Hideki?- Annette parece darse cuenta de su ausencia, se gira, él se encuentra a un par de metros, hablando con una chica, que para su disgusto es muy bonita- ¿Quién es ella?

-Inoue sensei… Tamiya- dice Yamada interrumpiendo el análisis de Annette sobre la maestra- ¿no crees que a Hide chan le gusta Inoue sensei?

-No, ¿en serio?-le respondió con sarcasmo- apenas te das cuenta…

Annette los miro con sorpresa y un segundo después corrió hacia donde estaba Hideki.

-o-o-o-

-¡sensei!

De nuevo, Arima kun me persigue, no voy a decir que me molesta porque mentiría, pero, cada vez que lo veo, cada vez que insiste, cada vez que me dice que le gusto, mis fuerzas y mi esfuerzo por ser una maestra responsable comienzan a irse al infierno.

-Arima kun, ¿sucede algo?

- ¿puedo ayudarla?- dijo señalando los libros que llevaba cargando, por una parte pensé en aceptar su ayuda, porque estaban pesados, pero por otro lado aceptarla era dar paso a que me acompañe, y eso lo llevaría a mi casa y eso…no lo quiero pensar…

Pero antes de que pudiera abrir la boca para declinar su ayuda, una lapa rubia se pegó a su brazo y lo jaló hacia ella.

-Hideki-dijo con acento extranjero-vamos a casa, tu mamá me dijo que nos esperaba para comer.

Arima kun sacó su brazo de las manos de la chica, y se volvió para seguir hablándome.

-Sensei…

-Hideki, tenemos que irnos- insistió la chica, agarrando de nuevo su brazo.

La miré, en ese momento algo dentro de mi retrocedía en el tiempo, ya no era una adulta, era una adolescente que se quemaba en celos, ¿Quién era?, ella también me miró, de arriba abajo como si me estuviera calificando. Arima kun pareció darse cuenta de que algo no andaba bien, volvió a zafarse del agarré

-ella es Annette Merkel, una amiga de Alemania, sensei- dijo- está estudiando japonés, así que vino aquí para practicar el idioma.

-Mucho gusto, Inoue Orihime- dije a forma de presentación mecánicamente.

Ella asintió viéndome fijamente, yo tampoco dejaba de verla. Y como si fuera un acto reflejo volvió a abrazar el brazo de Arima kun.

-Hideki, tu mamá nos espera

- date prisa Arima kun, no debes dejar esperando a tu mamá

- sensei, yo la acompaño.

-no es necesario, Arima kun, yo puedo sola

Para demostrarlo tome los libros con una mano, aunque pesaban mucho, y continúe mi camino.

Pero antes de irme, ella y yo compartimos una mirada, para nada amable.

-o-o-o-

Hideki observó a su maestra marcharse y dio cuenta de que su brazo era prisionero de nuevo por su amiga de la infancia, sutilmente lo deslizó de entre los brazos de ella, liberándolo.

-Hideki, ¿nos vamos a casa?- dijo ella.

-sí, claro.

Camino hacia sus amigos, que habían observado todo desde su lugar.

-Tamiya, Yamada ¿quieren ir a mi casa? Mamá va a cocinar comida alemana.

-siii, ¡yo quiero! ¡Nunca he comido comida alemana!-grito Yamada.

-yo también voy, amo cuando tu mamá cocina.

-¿ellos también van?-preguntó ella

-por supuesto- le contestó Hideki comenzando a caminar directo a casa, secundado por sus amigos

Annette los siguió murmurando en alemán.

-o-o-o-

Tamiya se palmeo el estomago satisfecho, amaba la comida alemana siempre quedaba más que satisfecho. Observó frente a él a la joven extranjera, era linda, sí, pero parecía chicle, todo el día pegada a Hideki, que la soportaba gracias a su increíble paciencia, de haber si do él, hace tiempo que le habría gritado. Pero al parecer también la paciencia de su amigo se estaba terminando, ya que aprovecho un momento para salir del lugar bajo pretexto de ayudar a su madre con algo en la cocina.

Debía estar molesto, después de todo gracias a ella, no pudo estar con Inoue sensei, Hideki sabía, al igual que él, que intentar conquistar a una maestra era casi misión fallida. Es decir, ya son mujeres adultas con otras perspectivas, que incluían, casi siempre, un marido exitoso con un futuro asegurado, no un estudiante de preparatoria sin nada que ofrecer.

Por otro lado, la maravillosa situación de Hideki enamorado, no se da todos los días, aun cuando parece que Inoue sensei no lo toma en serio, tampoco es como si él se rindiera tan fácil. Pero ahora llegaba esa chica y si la tenía todo el tiempo a su lado ¿cómo podría intentar algo con Inoue sensei? La cosa se complicaba. Mucho.

Esa chica…era obvio que le gustaba Hideki, estudiar japonés solo porque él lo habla es muestra de ello, venir a Japón con el único pretexto de estar a su lado es estar loco, y ella lo está.

Tamiya suspira, prefiere a Inoue sensei, sin embargo esa chica cuenta con juventud, belleza y la preferencia de la madre de Hideki. Inoue sensei, por otro lado, es una mujer hermosa que parece más joven de lo que es, cualquiera que sea su edad, y que tiene toda la experiencia de una mujer adulta, todo para ganar, a menos que, a ella no le importe ganar, y entonces, solo entonces, él tendría que soportar a esa niña, que a leguas se le notaba lo posesiva. Aunque falta el factor Hideki, y cuando su amigo quiere algo, tiene que ser eso, de ese color y con esa forma, o pierde su valor, y aún así…

Todo puede pasar.

-o-o-o-

Tatsuki miró el cielo estrellado, hace tiempo que no veía un cielo así, quizás los niveles de contaminación habían bajado, al menos ese día. Las estrellas eran hermosas, están tan lejos y aún así somos capaces de verlas.

Así es como se encontraba Orihime, observando a lo lejos, como si al acercarse a ese chico pudiera quemarse. Metafóricamente eso era verdad, si se llegará a descubrir una relación así, los separarían cruelmente.

Y ahora el lento de Ichigo parecía tener un retardado momento de enamoramiento por Orihime. La invita a comer, va por ella a la escuela… ¿qué pretende? Su momento ya pasó. Tal vez no debió decirle nada de Arima, quizás solo es su espíritu competitivo…waa quería golpearlo.

Arima es Ulquiorra y con eso es suficiente para describir el amor que Orihime le tiene, al principio Tatsuki, no entendía como su amiga pudo enamorarse de su secuestrador, pero ahora que lo conocía, podía decir que la comprendía. El chico, aunque un poco hosco en su forma de tratar a la gente, es un joven tranquilo, inteligente y guapo, tiene todo para tener un brillante futuro, tiene todo para que una mujer lo ame, así de simple. Orihime lo ama, tanto que, no quiere que salga lastimado en un asunto que tarde o temprano se saldrá de control, así que se aleja de él.

Tatsuki cerró la ventana de su habitación y se sumergió en la penumbra de la misma, lista para dormir. Había pasado 16 años escuchando a Orihime hablar de una sola cosa: Ulquiorra; pero antes que eso solo la había escuchado hablar de otra cosa: Kurosaki Ichigo. Y si este volvía con toda la intención de estar al lado de Orihime ¿qué haría ella? ¿Abandonaría al joven Ulquiorra? ¿Se olvidaría de ese amor solo porque es su alumno? ¿Lo intentaría con Ichigo? ¿Aun quedaba algo de ese antiguo amor suyo por él?

Después de todo, donde hubo fuego…

-o-


Esto fue el tercer capitulo, sus opiniones me alientan a seguir está historia, ¡gracias!, ya tengo la mitad del cuarto capitulo en papel, así que no tardaré en actualizar, espero que la inspiración no muera.

De nuevo un agradecimiento a E-kun, por leer y darme ideas, Annette existe por tu culpa, y no, no sé si es Hanibel...te encantaria eh!

Y por ultimo les prometo que Annette y la mamá de Ulqui son los ultimos personajes que me invento, se que es un poco dificil acostumbrarse a ellos por eso aqui esta la guía completa de personajes nuevos:

Arima Hideki: es el nuevo nombre de Ulquiorra, él no es personaje inventado, solo el nombre.

Tamiya: mejor amigo de Ulqui en su nueva vida, le encantan la mujeres, hacer el vago y comer gratis en casa de Ulqui. Me han dicho que es la reencarnación de Grimmjow y otros quieren que sea Stark ¿que opinan?

Yamada: el otro amigo de Ulqui, es afeminado, tiene el cabello pintado de fiusha(rosa) y aborrece pelear, es inteligente y le encanta abrazar a sus amigos... Tamiya aun no lo golpea, no sé porque.

Arima Giselle: es quien le dio su nueva vida a ulqui, es alemana, se casó con un japones, vive en Japon, y tene un amiga cuya hija llegara a complicar las cosas...

Annette Merkel: amiga de la infancia de Ulqui, estudio japonés porque quiere estar con él en el futuro (quien no?...) sus cosas prferidas, son Arima Hideki y pegarse a su brazo, no la odien... aun.

Amakumi: enemigo de Ulqui en el segundo capitulo, se pelearon, bueno, casi.

Jima sensei: maestro de ulqui compañero de trabajo de Orihime, ya entrado en años es un profe obstinado que tiene problemas con Ulqui a cada rato...

Ahora si, me retiro...