Dieciocho años
Solo hace falta…tener posibilidades.
-muévanse, uno…dos… ¡Tamiya no holgazanees! Uno, dos…
Clase de deportes a la última hora, no hay peor horario para ello, el sol da de lleno, además ya almorzaron y tienen más sueño que otra cosa.
-Torturando a los alumnos, Tatsuki.
-Ichigo ¿qué haces aquí?...Si vienes a buscar a Orihime aún está dando clase
-mmm…nop, no vengo a buscar a Inoue.
-¿entonces?
Ichigo dirigió su mirada hacia al frente.
-¿vienes a molestar alumnos?
-solo a uno.
Tatsuki lo miro con recelo.
-tendrás que esperar, es la ultima hora, habla con él cuando termine.
-de acuerdo.
-o-o-o-
-¿se dieron cuenta?- dijo Yamada poniendose la camisa en el vestidor- Kurosaki sensei estaba viéndonos.
-¿a quién le importa?- dijo Tamiya secándose la oreja con la toalla.
-¡a mí! ¿Verdad que es lindo?
-¡Ya te dije que los hombres no son lindos!
-Disculpen.
Una cabeza naranja se asomo por la puerta, varios de los presentes voltearon a verlo, Yamada lanzo un pequeño gritito, Tamiya rodo los ojos.
-Busco a…- aun no podía acostumbrarse al nuevo nombre- Arima, Arima Hideki.
El aludido terminó de secarse el cabello y miró al hombre en la puerta.
-¿qué desea?- dijo
-Hablar contigo, si es posible en privado.
Hideki metió las manos en los bolsillos del pantalón y lo miró por un par de segundos, luego asintió y jalo su camisa para ponérsela mientras lo seguía.
-¿para qué querrá Kurosaki sensei hablar con Hide chan?
-¿cómo voy a saberlo Yamada? Quizás es su paciente o algo.
-¡waa que suerte tiene Hide chan!
-o-o-o-
Se sentaron en una banca bajo un árbol en el patio de la escuela, lado a lado, Kurosaki lo observó en silencio, mientras Hideki, aun con las manos en los bolsillos miraba al frente.
-¿y bien?- dijo el joven.
-supongo que esto te parecerá un poco extraño
- lo es, pero supongo que esto no tiene que ver conmigo, al menos no del todo- sus ojos verdes giraron para ver al hombre a su lado.
- Tan agudo como siempre.
-¿cómo siempre? Usted y yo no hemos hablado antes.
-cierto- Ichigo sonrió, sí, tan agudo como siempre- solo digamos que hace tiempo trate con un hombre muy parecido a ti.
Hideki abrió la boca para decir algo, pero se lo pensó mejor, decidió dejar las cosas ahí y esperar a que el hombre abordara el tema que lo había llevado a hablar con él.
-Arima, puedo preguntar ¿Qué intenciones tienes con Inoue?
-así que esto es por sensei
-sí esto es por tu sensei
Hideki lo miró.
-Sensei me gusta, si es lo que quiere saber- dijo
-¿estás consciente de que solo tienes 16 años?
- ¿realmente eso importa?
-Lo hace, no tienes idea de lo preocupada que tienes a Inoue con tu insistencia, no quiere que salgas lastimado si sigues con eso.
- Señor…
-Kurosaki Ichigo.
-Kurosaki Ichigo, ¿Qué relación tiene usted con sensei?
Ichigo se limito a sonreírle.
-lo que importa aquí es que tu entiendas la relación que hay y que solo puede a haber entre tú y ella, eres su alumno, ¿lo tienes claro o no?
- no existe una regla que impida que sensei me guste.
-existe una que impide las relaciones alumno-profesor, que es, lo que supongo, quieres.
-tengo derecho a conquistar a quien yo quiera, supongo que eso lo tiene claro, o ¿no? Kurosaki Ichigo.
Ichigo frunció el ceño, se estaba enojando y era obvio que Arima-Ulquiorra también, se maravillo de la capacidad de este para sacarlo de sus casillas.
-Arima…
-¿qué es lo que quiere? Si va al grano, terminaremos esto antes.
Ichigo suspiró. Hablar con él nunca fue sencillo, jamás podía leer su siguiente movimiento.
-Solo darte un consejo, aléjate de Inoue, no insistas más, no va a pasar, solo te harás daño y a ella, ¿es lo que quieres?
-lo que yo quiera, a usted no le importa y si insisto o no, es mi problema.
-terminaras haciendo que ella te odie.
-lo prefiero- dijo Hideki poniéndose de pie y encarando de frente a Ichigo- prefiero que sienta eso por mí a que no sienta nada.
Y dando media vuelta, dio por terminada la conversación. Ichigo observo cómo se marchaba con caminar tranquilo y las manos en los bolsillos, definitivamente nunca podría leerlo. Arima y Ulquiorra realmente eran la misma maldita persona.
-o-o-o-
-¿qué te dijo Kurosaki sensei, Hide chan?
-Nada que te incluyera
-¿en serio? ¿No te dijo nada?
-nada
Tamiya miro de reojo a Hideki y este le devolvió la mirada, suficiente para saber que aquella conversación no había sido amistosa.
-¿y ese hermoso pegoste rubio tuyo, Hideki?- dijo Tamiya cambiando de tema y notando que la chica alemana no estaba esperándolo a la salida, como comenzaba a hacerse costumbre.
-fue de compras con mamá
-¡oh ya! ¡Entonces tenemos el día libre! ¡Vamos a los video-juegos!
-o-o-o-
-Kurosaki kun ¿otra vez por aquí?
-sip, tengo un paciente por aquí, y pensé en venir a saludarte, toma- dijo extendiéndole una pequeña flor blanca.
-gracias, Kurosaki kun, ¿a qué se debe la flor?
- a nada, solo estaba bajo un árbol hace rato, y al verla pensé que iba bien contigo.
Orihime sonrió, dejó la flor en su escritorio, y cerró su computadora.
-¿mucho trabajo, Inoue?
-Un poco, se acercan los exámenes, tengo que preparar las preguntas.
-ya. ¿Sabes? Vi a Ulquiorra hace rato… ¿aún te persigue por los pasillos?
-Sí – dijo sonriendo de nuevo.
-¿no te molesta? Es decir, que insista tanto.
-Me preocupa un poco, pero la verdad es que cuando no lo hace me siento rara… debo estar loca jajaja.
-quizás.
-¡oye!
- hey, Inoue ¿quieres ir a comer?
-me encanta la idea Kurosaki kun, me muero de hambre.
-o-o-o-
-¡Hideki!
Acababa de borrar el pizarrón y el timbre que anunciaba el receso sonó y en ese instante, la rubia amiga de Arima kun apareció en el salón. ¿Cómo diablos había entrado? Voltee a ver a Arima kun y parecía preguntarse lo mismo. Tarde en retirar mí mirada y él fijo la suya en mí, así que la desvié, guarde mis cosas y pretendí ignorar la situación.
-¡Hideki te traigo el almuerzo!- dijo ella acercándose a donde él estaba.
-¡Waa que linda!- dijo alguien por ahí
-¡qué suerte tiene, Arima!- dijo alguien más.
Tome mis cosas y salí del salón, no quería ver más del espectáculo de esa chica junto a Arima kun.
-¡sensei!
Ahí estaba él, dándome alcance en el pasillo.
-sensei, no sé cómo entró- dijo- le diré que se vaya
-Arima kun…
-Hideki- y ahí estaba ella interrumpiendo como siempre.
-Arima kun- repetí viendo cómo de nuevo ella se aferraba a su brazo- no te preocupes, mientras no la vea otro profesor, como Jima sensei… recuerda que eres tú, quien tendrá problemas.
- sensei…
-hasta luego- dije y di media vuelta para seguir mi camino.
-o-o-o-
Tamiya le dio vuelta al lápiz entre sus dedos por enésima vez, no entendía nada, ¡malditos exámenes! Él no era bueno en eso, a diferencia de sus amigos claro, Yamada es un obsesionado de la ciencia que aparte le encanta estudiar, ¿Cómo puede gustarle eso? es aburrido; y Hideki nunca ha tenido problemas con la escuela, es del tipo raro de personas que aprende las cosas en clase y después aunque no estudie mucho saca notas excelentes, los envidiaba.
-Hideki.
-¿mmh?
-¿me explicas esto?- mejor a él que a Yamada el pelirosa le gritaría por interrumpirlo en su sesión maniaca de estudio y aparte nunca le entendía a sus explicaciones.
- vas bien, ahora…solo suma eso y lo divides entre esto que tienes aquí…
-¡Hey Hideki! hablando de sumar y dividir- dijo Tamiya, no poniendo mucha atención- ya pensaste como librarte de Annette y pasar más tiempo con Inoue sensei.
Hideki despego la mirada de la libreta de su amigo para mirarlo. Y aquella imperceptible sonrisa, esa que parecía más una línea, apareció en sus labios.
-sí, ya lo pensé-
-o-o-o-
-¡Es increíble! Simplemente no lo puedo creer…de todos excepto de ti.
Arima kun me observa desde su pupitre con la mejilla recargada en su mano, no dice ni expresa nada. La primera etapa de exámenes acaba de pasar y para mi sorpresa, de todo el grupo es el único que no aprobó, y eso que intente que el examen fuera de lo más sencillo, para que incluso Tamiya aprobara…
-eres el mejor de la clase y con los otros profesores obtuviste notas excelentes ¿qué fue lo que pasó Arima kun? ¿Por qué solo mi materia?
Él no dice nada, continua observándome, en su rostro se dibuja una sonrisa tenue, lo miró a los ojos y caigo en cuenta.
-Tú, tú- dije señalándolo y acercándome a su asiento-lo planeaste, ¿no es así? ¿Reprobaste a propósito, Arima kun?
Él me mira, cambia de posición en su asiento y responde con toda la calma del mundo.
-Sí.
-¿por qué?
-Por que sensei siempre me ignora y me aparta- dijo- si yo reprobaba el examen sensei me daría asesorías al termino de clases para el examen de recuperación y de esa forma, sensei, no podría decir que no a pasar tiempo conmigo.
Al terminar de exponer su argumento, pareció satisfecho consigo mismo, yo estaba sorprendida de que se le ocurriera algo así.
-con lo que no contaba- continuó- es que fuera el único en reprobar, supongo, que tengo suerte.
¿Suerte? ¿Qué se supone que haré yo, con él, ahí a… solas?
-me has arruinado la semana, Arima kun
-¿de verdad?
No, pienso, es maravilloso poder pasar tiempo con él, pero es peligroso, quiero decir, después de clases la escuela prácticamente se vacía, solo alumnos con actividades del club, u otros tomando, al igual que Arima kun, clases de regularización, de esa forma me quedó sin excusas para escapar de él.
-Ni siquiera necesitas las clases- le digo evitando responder su pregunta.
Él por toda respuesta me sonríe con esa tenue y traviesa sonrisa, aquella sonrisa desconocida para mí hasta ahora y que me cautiva lentamente, enredándome hasta que ya no pueda escapar.
-o-o-o-
-Arima kun.
Él levanta la vista del libro que lee, es después de clases, el salón resulta extraño con tan pocos habitantes, demasiado silencioso, y Orihime no es de las personas más silenciosas del planeta, Arima, si parecía sentirse cómodo con el ambiente y se conformaba con la presencia de su maestra.
-Esa chica…Annette, creo… ¿qué hace aquí?- dijo intentando no sonar celosa o aprensiva, simple curiosidad, eso era todo.
-se lo dije sensei, está practicando el idioma.
-¿y por qué japonés?, ¿por qué no inglés o ruso o que se yo?
-no sé, no se lo he preguntado- dijo a pesar de que siempre que Annette se presentaba explicaba el por qué.
- ¿no te da curiosidad?
-me da más curiosidad usted, sensei.
Orihime pretendió no haber escuchado eso.
-yo creo- dijo en cambio- que lo hizo para estar cerca de ti Arima kun
-¿y qué tengo que ver yo?
-quizás le gustas- dijo como si solo pensará en una posibilidad, pero lo cierto es que estaba segura de ello.
- ¿y eso la molesta, sensei?
Por supuesto que le molesta, pero no iba a demostrarlo, así que fingió tampoco haber escuchado eso.
-o-o-o-
Sentada en su escrito, Orihime observa una vez más a su alumno mientras escribe, esos días así, sola con él, no habían sido tan terribles como había pensado, al contrario, disfrutaba de las pequeñas platicas que tenían, de las ligeras discusiones sobre las interpretaciones de los libros, disfrutaba, sobre todo de la presencia de ese chico que bajo secreto ella quería más que a nada en el mundo.
Desvió su mirada hacia la ventana y suspiró, terrible situación era que él fuera su alumno, eso era lo terrible.
-sensei.
Orihime volteo para verlo de nuevo.
- ¿de verdad, le incomoda estar aquí?
Ella sonríe.
-No, Arima kun, no me incomoda.
Al contrario.
-o-o-o-
Caminando alegremente, Annette llegó a la escuela de Hideki, se internó en el patio, al fin y al cabo ya casi no había alumnos ni maestros, solo él y esa maestra. Ella ya sabe que a Hideki le gusta su maestra, y algo le dice que esta no es indiferente al chico, pero no importa, porque ella cuenta con el apoyo de la madre de Hideki y también con juventud, tarde o temprano Hideki se daría cuenta de que no tiene nada que hacer con esa mujer y entonces ella estaría ahí.
Espera paciente a que él salga de clase, se arriesga a que se enoje, ya que la ultima vez él le pidió que ya no fuera más, pero no puede evitarlo y menos sabiendo con quien pasa esas últimas horas.
Del edificio principal, Hideki desciende las escaleras, Annette sonríe, él se detiene cuando la ve, al parecer si está enojado, pero aún así decide ir a su encuentro.
-¡Hideki!
-¿Qué haces aquí?- es la respuesta gélida que consigue- te dije que no vinieras.
- Lo siento. ¿Estás enojado?
Él no responde, le dedica una mirada, una mirada tan fría que dolía, sí, estaba enojado.
En lo alto del edificio, Orihime los observa, de nuevo esa chica, siente una punzada en su estomago, otra en su corazón. Celos. Para evitarlos se retira de la ventana.
Cada vez que sonaba el timbre de termino de clases y le daba asesorías a Arima era como si una burbuja los rodeara, solo existían ellos, ella a su lado y él con ella, eso pensaba Orihime, pero cuando él salía la burbuja se rompía y la realidad la envolvía, no había forma de superar la juventud y fuerza de esa chica, de hecho debía pensar que era así, atreverse a pensar en pelear con ella era inaceptable.
Lentamente recogió sus cosas del escritorio, observó el asiento vacío que él suele ocupar para esas clases, un par de días más y estas terminarían. De alguna forma no quería que eso pasara. Abrió la puerta y se detuvo de golpe.
-Kurosaki kun, ¿qué haces aquí?
-o-o-o-
Hideki se frenó.
-¿qué pasa Hideki?- pregunto Annette a su lado.
- Olvide un libro- dijo- Vuelve a casa sola.
-Pero, pensé que iríamos con Tamiya y Yamada.
-No, vuelve a casa- dijo y echo a correr en dirección contraria, de vuelta a la escuela.
Si había olvidado el libro, pero también era un pretexto, bien podía dejarlo ahí hasta el día siguiente, pero, quería zafarse de Annette e ir con sus amigos solo, además quizás sensei todavía estuvaba en el salón.
-o-o-o-
-¡qué nostálgico! Este lugar me trae recuerdos.
Dijo Kurosaki kun sentándose en uno de los pupitres, yo solo le sonrió ligeramente.
-¿todo bien, Inoue?
-sí, ¿porqué?
-te noto algo triste.
Lo mire, sus ojos ambles enmarcados por su ceño enojado me devolvieron la mirada dándome confianza.
-es solo que… Arima kun estaba allá afuera con esa niña. Lo intento Kurosaki kun pero no puedo evitarlo siento celos, me molesta y tengo miedo. Ella es más joven y bonita ¿cómo se supone que puedo superar eso?
-Inoue, ¿no lo que querías era alejarte de él? Recuerda que es tu alumno
-Sí, pero no puedo, cada día que pasa es peor, me duele no poder abrazarlo, Kurosaki kun, ¿qué debo hacer?
-¿Por qué no sales conmigo?
Aquello no lo esperaba me quede sin habla, solo cerré los ojos intentando asimilarlo, negué con la cabeza convenciéndome que haber escuchado mal.
-Al menos podrías intentarlo ¿o no?- abrí los ojos él seguía en el pupitre, mirándome serio, no era una broma.
-Kurosaki kun yo… te quise, te quise mucho y lo sabes. Durante años solo pensé en ti, incluso después de la muerte de Ulquiorra me negué a aceptar mis sentimientos por él y me aferre a la idea de que eras tú a quien quería, pero jamás me viste…
-eso no es así- dijo poniéndose de pie- lo hice, solo que para entonces en el único en quien pensabas era en Ulquiorra.
-Kurosaki kun, no entiendo, ¡fuiste tú quien me mostró la lista con las personas reencarnadas! ¡Fuiste tú quien me mostró su nombre!
-¡Lo hice porque creí que era lo correcto! Fue mi culpa, en cierta forma, que él muriera, por mi culpa tu habías dejado de sonreír, pensé que si te encontrabas con él volverías a ser feliz.
-entonces ¿por qué me pides que salga contigo? ¿Por qué ahora?
- ¡No lo sé!- se pasó la mano por el cabello y camino hacia mí- no lo sé, cuando él está cerca siento que necesito salvarte, protegerte de él otra vez.
- nunca necesitaste hacerlo, él nunca intento lastimarme, nunca lo hizo…
-Inoue…yo…solo quiero ayudarte, siento que estas en un laberinto que no termina.
Suspiro y lo miro.
-lo sé, a veces siento que caeré y no podré levantarme, he pasado tanto tiempo sin él e incluso estando tan cerca, esta tan lejos.
-Inoue solo quiero que sepas que yo estaré ahí…que aún puedes aferrarte a mí.
-Kurosaki kun
Si puedo contar con alguien siempre será él, mi amigo que siempre me salvó. Esta vez no puede hacerlo, esta vez no está en sus manos, yo sé que no puedo salir con nadie más, yo necesito a Ulquiorra, pero su intento por ayudarme es suficiente para mí. Lo abrazo y él me devuelve el abrazo, hay lazos como este que no se rompen.
-o-o-o-
Cuando llegó al salón, Hideki no necesitó abrir la puerta, ya lo estaba, en su interior Orihime e Ichigo compartían un abrazo. Al principio no supo qué hacer, su pecho, en cuanto vio aquello, comenzó a doler como si algo en su interior amenazara con romperse.
Mandó al diablo el libro olvidado y salió de ahí como pudo.
Afuera el ocaso comenzaba a pintar el cielo de tonalidades doradas y violetas, anunciando el final del día. El final de todo.
-o-o-o-
-¡Hide chan!
-llegas tarde
Hideki se sentó frente a sus amigos en la mesa del restaurante de hamburguesas al que habían quedado de ir cuando terminaran sus clases de regularización. Sus pies lo habían llevado ahí, él ni siquiera se había percatado de ello, hasta que escucho las voces de sus amigos.
-¿y tu chicle amarillo?- dijo Tamiya con ánimos de molestar.
-¿quién?- dijo saliendo de su ensimismamiento.
-Anne chan- dijo Yamada- ¿lograste escapar de ella, Hide chan?
Pero no contestó, una mano golpeó en la mesa frente a él, los tres levantaron la vista.
-¿pero mira quién está aquí?- dijo el dueño de la mano.
-Amakumi
-¡Me recuerdas! ¡Qué bien! Eso me facilita las cosas. Por tu culpa Arima, Jima sensei me castigo por dos semanas ¿sabes lo que es eso? No, no lo sabes, porque a ti no te hicieron nada ¿verdad?
Hideki lo miró con desdén, no le importaba, no tenía sentido…
-Vete- dijo- no estoy de humor.
-¿No estás de humor? ¡Oh disculpa! Puedo hacer una cita- dijo Amakumi sarcásticamente.
-Solo lárgate.
-¡Levántate, Arima, terminemos lo que empezamos en tu salón de clases!
Hideki lo ignoró olímpicamente, algo dentro de él de verdad se había quebrado, no tenía ganas de soportar idiotas.
-¡Arima!- Amakumi lo tomo de la camisa obligándolo a mirarlo.
-Yamada- dijo Tamiya poniéndose de pie, nada bueno se acercaba y Amakumi no iba solo- prepárate.
-¿eh? ¿Qué? ¿Es en serio? ¿Vamos a pelear?
¿Pelear?, sí, ¿por qué no? no tenía nada que perder.
Nada.
-o-o-o-
-¡¿pero qué demonios pasaba por su cabeza trío de idiotas?
Tatsuki les gritaba, se encontraban sentados afuera de la oficina del gerente del restaurante, la policía, Jima sensei y los otros participantes en la pelea se encontraban dentro.
-pero Tatsuki- dijo Tamiya sonriendo como pudo con el labio abierto-¡Ganamos!
-¡¿y tenían que destruir todo el maldito lugar?¡Y soy Arisawa sensei, Tamiya!- tomó aire para seguir gritando- ¡me van a matar de un infarto, cuando reencarne, no voy a ser maestra!
-eso es imposible.
-¿Qué Arima? ¿Qué es imposible?
-la reencarnación, uno muere y es todo.
-¡Tú- dijo Tatsuki inclinándose hacia él poniendo su dedo índice en su pecho donde la camisa estaba manchada de sangre- sobre todas las personas de este mundo eres el menos indicado para decirme eso!
-¿eh?
-Tatsuki chan
Orihime llegó, detrás de ella estaba Ichigo, cuando Hideki los vio desvió su mirada. Orihime observo a sus alumnos, todos tenían el labio abierto, Yamada el ojo morado amenazando con cerrarse en cualquier momento por la hinchazón, Arima y Tamiya tenían las mejillas raspadas y la ropa llena de sangre propia y ajena.
-traje lo que me pediste, Tatsuki chan
-Gracias, Orihime ¡y ustedes, ni crean que se libran, no solo me van a pagar, también los castigare! Ahora díganme quien empezó todo esto… ¿Tamiya?... ¿Arima?
-Tatsuki chan, quizás olvide mencionarte que Arima kun y Amakumi kun tuvieron una pelea mucho antes, pero no fue nada grave y él no…
-¡Así que tú, Arima! ¿Por qué iniciaste esto?
- No lo inicie.
-¿entonces, por qué lo terminaste?
Hideki paseo su mirada por las maestras y el hombre frente a él. ¿Por qué? Porque estaba furioso, porque de alguna forma tenía que liberarse, ya que no podía hacerlo de sus sentimientos.
-¿Arima?
-porque…
-¿Por qué?- insistió Tatsuki.
-No importa-dijo, se levantó y comenzó a caminar alejándose.
-Arima ¡¿A dónde crees que vas? ¡Vuelve aquí!
- ¿Arisawa sensei?- un policía abrió la puerta de la oficina-¿podría pasar un momento?
-sí, espere ¡Arima vuelve aquí o…!
-Tatsuki chan, entra, yo me encargo.
-de acuerdo pero dile que sino esta aquí cuando salga sabrá quién soy.
Orihime asintió y echó a correr en busca de Hideki.
-o-o-o-
- ¡Arima kun! ¡Arima kun espera!
Lo llame hasta que se detuvo y giró sobre sus talones.
-Arima kun, deberías volver
-lo sé- permaneció mirando al piso con las manos en los bolsillos.
-Arima kun ¿qué sucede? ¿Tú no actúas así? ¿Qué pasa?
Arima kun levanto la vista, sus ojos increíblemente verdes se clavaron en mí, algo se revolvía en ellos, pero no lograba saber que era.
-me gusta, sensei, me gusta mucho, eso es lo que pasa.
Pretendí que no lo había escuchado.
-Arima kun, no debiste iniciar una pelea sabes que los problemas que eso te puede traer son…
-Ahí está otra vez.
-¿él qué, Arima kun?
-Me ignora, cambia de tema, siempre que le digo que me gusta usted simplemente hace eso, me aparta, me aleja… siempre.
-¿qué quieres que te diga?
-¡la verdad! Acepte o rechace mis sentimientos pero no los descarte. Si los niega, niega mi existencia. Ya no me ignoré, no lo haga.
Definitivamente algo había pasado, hasta esa tarde todo estaba bien ¿qué fue lo que pasó? ¿Esto se estaba saliendo de control?
-Arima kun hablar de amor no es tan sencillo.
-¿qué tiene de complicado? Yo la quiero, sensei, usted…
-¡No puedes decir eso!
-¿por qué no?
-Porque no sabes lo que es el amor.
-¿Cómo puede asegurar que…?
-¡Porque aún eres un niño!
-…
Silencio. Mortal y terrible silencio. Al ver sus ojos me di cuenta de que algo se había repetido como un deja- vú.
No dijo nada más, dio media vuelta y siguió su camino.
-¡Arima kun tienes que volver!- dije pero él ya no me escuchaba.
-o-o-o-
Orihime tropezó, Ichigo la sostuvo y entró con ella mientras Tatsuki encendía la luz del apartamento.
Después de que el incidente del restaurante de una u otra forma se solucionó , fueron a cenar, pero Orihime había bebido tanto que casi no podía sostenerse en pie.
-prepararé algo de café- dijo Tatsuki dirigiéndose a la cocina.
Ichigo asintió mientras se dejaba caer en el sillón junto con Orihime. Ella rió tontamente.
-Ku-ro-sa-ki kun ¿te conté que en Hueco mundo abofeteé al cuarto espada y él no me hizo na-da?
-Si lo hiciste- ¿a qué venía eso ahora?
-Era igual- dijo ella poniéndose triste de pronto
-Igual ¿qué?
-Su mirada, hoy, era igual a esa vez
-¿de qué hablas, Inoue?
-Hoy volví a hacerlo- dijo mientras una lagrima fugitiva escapaba por su mejilla- lo abofeteé, solo que esta vez no use mis manos.
Y entonces, ya no pudo detener el llanto.
-o-o-o-
Luna menguante. Blanca y brillante, reflejando el Sol, era la única que lo acompañaba. Acostado en el piso observando a la Luna, permaneció inmóvil varios minutos.
Un niño… era un niño, eso había dicho sensei, y no solo ella también ese hombre, Kurosaki Ichigo, se lo había insinuado, solo tenía 16 años, hasta ese momento realmente no le había dado importancia. Si era eso, no tenía argumentos, no podía refutar nada. ¿Qué podía hacer? ¿Qué debía hacer? No podía cambiar su edad.
Suspiró y cerró los ojos. Ese hombre…Kurosaki Ichigo…era un adulto, era medico, según Yamada, con un futuro seguro y sensei…sensei…las posibilidades de que sensei lo escogiera por encima un hombre así, sencillamente…no existían.
El viento sopló frió, descubrió que había algo húmedo en su rostro. Se incorporó. Lagrimas. ¿Cuándo fue la última vez que lloró? Hizo memoria, cuando tenía cuatro años, había estado jugando en un árbol, se cayó y se raspo la rodilla, desde entonces nunca una lágrima había aparecido.
Y entonces bajo la luz de la Luna se dio cuenta de que aquello que se había quebrado dentro de su pecho estaba roto y esparcido en su interior como pequeños cristales, hiriéndolo.
-o-o-o-
Orihime sollozó, el llanto había aminorado.
-solo quería que fuera feliz-dijo- que nada lo lastimara ¿y qué hago yo? Soy yo quien lo hiere.
-Inoue-Ichigo le limpio las lágrimas con su pulgar-no puedes protegerlo siempre, parte del vivir implica tener heridas, si no las tenemos ¿Cómo podemos asegurar que hemos vivido?
-pero Kurosaki kun yo…
-No te atormentes, lo que haya pasado con él hoy, puedes solucionarlo, esta vez solo…- lanzó un suspiro- asegúrate de tomar su mano.
Tatsuki dejo la taza de café frente a ella. No le apetecía solo quería cerrar los ojos y dormir, quizás todo era una pesadilla y al despertar terminaría.
Cuando se quedó dormida Ichigo la cubrió con una manta tomo su mano y la observo. Era tarde para darle forma a sus propios sentimientos, quizás solo estaba siendo infantil encaprichándose con algo que nunca tuvo un comienzo.
-ya entendí-dijo
-¿él qué?-Tatsuki lo miró del otro lado de la sala.
-Que no importa cuánto desee salvarla, nunca necesitó tal cosa, que, no importa que sea yo quien al final este a su lado o tome su mano, su corazón, su alma están muy lejos de mí, que, las posibilidades de que ella me elija por encima de Ulquio…Arima Hideki sencillamente…no existen.
-o-o-o-
Abrió los ojos y de inmediato tuvo que cerrarlos, la luz del Sol que se filtraba por las ventanas los lastimo, eso sumado al dolor de cabeza que tenía no le daban ganas de levantarse jamás.
-¿ya despertaste?- Tatsuki se inclinó para verla- es hora de levantarse, tenemos trabajo.
-No quiero-dijo Orihime haciéndose un ovillo en el sillón-¿y Kurosaki kun?
-Se fue anoche, cuando te dormiste…será mejor que te levantes o llegaremos tarde.
-en serio Tatsuki no quiero ir.
-Tienes que, ¿Quién te manda beber tanto?
Orihime se giro dándole la espalda, no quería levantarse, mucho menos ir a trabajar.
-A ver si esto te motiva- dijo Tatsuki- Llamó el director hace quince minutos, Arima no durmió en su casa.
-¡¿Qué?- Orihime se incorporó y giró tan rápidamente que se cayó del sillón.
-lo que oíste, su madre está preocupada y su padre está enojado, ya sabes con lo de la pelea de ayer…por eso levántate ya, necesito llegar temprano, para saber si ya apareció.
-s-sí- dijo Orihime levantándose y sobándose donde se había golpeado.
Arima kun… ¿Dónde te metiste?
-o-
Capitulo 4 (que bonito número jeje). Gracias por su reviews me hacen feliz!
Por otro lado mi querido editor se fue de vacaciones o más bien desapareció, así que, esta vez les toca decirme si voy bien o me regreso. Esta vez todo acaba un poco triste, todos lloran TT yo también, no es cierto, pero pobre de mi Ulqui (no importa yo te consuelo jeje...)
Por ahi me dijieron que querian que Ulqui tuviera celos, pero claro que los tiene solo que no es muy expresivo que digamos, y apartir de este capitulo ya pueden empezar a odiar a Annette aunque se que ya lo hacen (haganlo más XD)
Muchas gracias por leer! y espero que les guste.
