Dieciocho años.

Solo hace falta…42 días de eternidad.

-sabíamos que estabas aquí.

Hideki abrió los ojos, sin notarlo se había quedado dormido, levanto la vista frente a él en cuclillas estaban: Tamiya con curitas por todos lados y Yamada con un inmenso parché en el ojo que hacia juego con su cabello. Se incorporó.

-Hide chan tus papás nos hablaron anoche, están preocupados y enojados, ¿verdad, Tamiya?

El mencionado asintió y le entrego una bolsa. Hideki la miró con incomprensión.

-te presto un uniforme limpio, puedes usar las duchas del gimnasio, y limpiarte al menos esa sangre. Así puedes ir a clases.

- ¿Clases?

- claro Tatsuki ya nos tiene en la mira, además si asistes a clases tus padres no te castigaran tanto.

-sipi-dijo Yamada.

Hideki los miro, le dolía todo el cuerpo, por los golpes y heridas sin atención y por dormir en el piso frío. No le apetecía ir a clases pero ya no quería más problemas, así que asintió y murmuro un ligero gracias.

-o-o-o-

Orihime observó a Tatsuki salir de la oficina del director, no había noticias de Arima, sus amigos al parecer no sabían nada, o quizás no querían decir nada, esto último era lo más probable. Así que sería ella quien intentaría sacarles información y aprovecharía que tenía clase a primera hora con su grupo.

Con ese propósito en la mente se dirigió al salón de clases con el 1-D en la entrada. Con paso firme y con firmes intenciones de torturar a Yamada y Tamiya para sacarles información, entró al salón, saludo y dejo sus cosas en el escritorio, levantó la vista y la dirigió a donde estaban siempre los tres amigos.

Y ahí como cada día estaban Yamada, Tamiya y Arima. Orihime se tallo los ojos, sí, Arima estaba ahí.

-¡Arima kun!- casi gritó- ¡estás aquí!

Se encamino hasta donde él estaba, le alegraba verlo, sano y salvo, bueno, no tan sano, aunque las heridas de la pelea anterior se veían limpias se notaba que no las había curado como debía, tomó su mano y lo obligó a levantarse.

-Vamos a la enfermería Arima kun- dijo guiándolo a la salida- el resto: estudien solos.

En ese instante lo único que importaba lo llevaba tomado de la mano justo detrás de ella.

-o-o-o-

Al entrar a la enfermería no vi a la doctora.

-parece que sensei no está-dije- no importa, yo te curare soy buena en eso. Siéntate Arima kun

Él me obedeció, en silenció se sentó en una de las camas y metió las manos a sus bolsillos mirando distraído a un punto indefinido frente a él. Revolví los estantes hasta encontrar alcohol y algodón. Me dirigí hasta donde él estaba y me arrodille frente a él para facilitarme el trabajo, él me miró y cerró los ojos cuando aplique alcohol a la herida de su mejilla.

-Arima kun ¿Dónde te metiste? Estábamos preocupados por ti.

-en la azotea- dijo con voz monótona

-¿en la azotea? ¿La azotea de la escuela?

-sí

-¿pasaste la noche ahí?

-sí

-Arima kun ¿estás loco? Puedes resfriarte ¿acaso no lo sabes?

-al parecer no se muchas cosas- dijo

Entendí la indirecta y ya no le dije nada, me dedique a continuar curándolo.

-sensei- dijo después de que pasaron unos minutos de silencio.

-dime Arima kun

-¿y si me enseña?

-¿Qué Arima kun?

-usted dijo que no sé lo que es el amor, pero si usted me enseña, si al menos lo define para mí, yo aprenderé, sensei…

-Arima kun- exclame a modo de reprimenda. Levante la vista, sus hermosos ojos verdes de pronto lucían tan tristes que me partían el corazón- detente Arima kun.

- no puedo-dijo- no puedo detenerme. Cuando supe que la quería todo se puso en marcha, no puedo detenerme, la quiero demasiado.

-Arima kun

-insistiré, aun si mi cuerpo se quema, lo hare hasta convertirme en cenizas, sensei.

Recuerdos de él desvaneciéndose en Hueco mundo se agolparon en mi mente, su mirada, su mano que no pude tomar, el adiós que no pude pronunciar y su cuerpo desapareciendo y en su lugar solo un metro cuadrado más de arena blanca. Esos recuerdos me estremecieron y negué con la cabeza una y otra vez.

-No Arima kun no digas eso. Eres muy joven aun para decir esas cosas.

-¡no quisiera serlo!- dijo- no quiero ser joven, pero no puedo cambiar mi edad, quisiera hacerlo pero tampoco puedo. Sensei dígame que tengo que hacer y lo haré.

Un nuevo silencio se produjo, nos miramos a los ojos, tantas emociones revueltas, solo atine a negar con la cabeza una vez más, él desvió su mirada y suspiró.

-incluso…-dijo en un murmuro- si en esta vida no es posible y si fuera posible volver a nacer una y otra vez, lo haría, sensei, si existiera la mínima posibilidad de estar a su lado solo una de esas vidas yo… esperaría las vidas que fueran necesarias, sensei. Lo haría.

Esperar. Yo había esperado 16 años para volver a verlo y habían sido una tortura, esperar más, tener otra vida sin él, de verdad ¿podría? No lo pensé ni siquiera supe que hacia hasta que era tarde.

Mi mano acaricio su nuca, su cabello estaba húmedo y sus ojos me miraron con desconcierto por una fracción de segundo, antes de que fuera yo, esta vez quien le robara un beso.

Tiempo, enemigo de siempre, esta vez, deseo vencerte.

-o-o-o-

Arima no reaccionó al momento, algo inesperado estaba sucediendo, su sensei lo estaba besando, a él, al niño de 16 años que ignoró y alejo durante tanto tiempo, aquello ¿de verdad estaba pasando? O ¿seguía durmiendo en el frio piso de la azotea de la escuela?

Pero cuando se aseguró de que no era un sueño se dejo llevar, disfrutando del sabor dulce y embriagante de los labios de su sensei, del aliento tibio y la respiración entre cortada, la sensación era diferente al primer beso, era mucho mejor.

Un click los sorprendió haciéndolos separarse, en la puerta apareció la doctora de la escuela con una taza de café en la mano.

-ah Inoue sensei, que… ¡Arima estás aquí!- dijo-esas heridas… Inoue sensei ¿lo está curando?

Orihime asintió, intentando ocultar el sonrojo de sus mejillas y simular que la cercanía solo se debía a una inocente cura de heridas.

-oh no se preocupe, yo me hago cargo, así puede volver a su clase.

- s-sí- Orihime se levantó y le dirigió una pequeña reverencia como agradecimiento, y una última mirada a su pupilo, que permaneció impoluto en su lugar.

-o-o-o-

Arima kun volvió a clase con sus respectivos curitas y se sentó tranquilo en su lugar, la clase transcurrió como siempre y al terminó ella me marche, esperaba que Arima kun me siguiera pero desafortunadamente llegó el maestro de la siguiente hora así que ya no pude hablar con él por el resto del día.

Yo sabía que lo que había hecho definitivamente cambiaría todo entre él y yo, aun podía intentar retractarme, pero ¿cómo podría? De verdad deseaba estar con él aunque sea un instante, aun si eso después me destruía, quien más perdía aquí era yo, claro, ¿de verdad estaba dispuesta a arriesgarme?

El timbre que anunciaba el final de la jornada retumbó en las paredes de la escuela, los chicos comenzaron a salir, yo me dedique a borrar el pizarrón, de pronto al girar la cabeza para despedirme de mis alumnos, vi a Arima kun recargado en el marco de la puerta con sus manos en los bolsillos como siempre.

Cuando salió el ultimo de mis alumnos, él entró al salón y cerró la puerta tras de sí.

-Arima kun ¿qué haces aquí?

Por toda respuesta me tomo entre sus brazos y me besó, con una pasión pintada de impaciencia, quitándome la respiración, doblegando la poca voluntad que aun tenía para intentar rechazarlo, toda resistencia se desvaneció y luego cuando se detuvo, susurró sobre mis labios, sin dejarme abrir los ojos del todo.

-Aun tengo clases de regularización, ¿o no, sensei?

-o-o-o-

No hubo tales clases. Hablaron hasta que vieron al ocaso pintar el cielo tras las ventanas. Sentados en el piso del salón Hideki se recargo en una de las patas del escritorio y Orihime lo hizo en su pecho, desde ahí podía escuchar los acompasados latidos de su corazón.

-entonces, Arima kun ¿me vas a decir porque peleaste ayer?

-…mmm fue porque…

Orihime se incorporo lo suficiente para interrogar a sus ojos, ellos nunca le habían ocultado nada.

-estaba molesto- dijo-ayer regrese al salón por un libro que olvide y…

-¿y…?

- sensei estaba abrazando a ese hombre…Kurosaki Ichigo

- ¿estabas celoso Arima kun?- dijo ella sonriendo juguetonamente.

Hideki no contesto se limito a suspirar como asentimiento, Orihime sonrió y volvió a recostarse en su pecho.

-Kurosaki kun es un amigo de toda la vida, no te preocupes por él.

Con el mismo animo travieso, Orihime comenzó a jugar con el botón cercano de la camisa de Hideki.

-nee Arima kun, esa amiga tuya… Annette ¿desde cuándo la conoces?

- Cuando era niño vivimos un tiempo en Alemania, éramos vecinos y jugábamos mucho. Pero tiene mucho que no la veía.

-¿Cómo cuanto?

-no sé… como ocho años.

- ¿y desde entonces está enamorada de ti?

-¿enamo…?- Hideki sonrió ligeramente- sensei, ¿no me diga que está celosa de Annette?

Orihime se tenso e hizo un puchero.

-no estamos hablando de eso- dijo- pero es un hecho que le gustas. Ha pasado 8 años esperando por ti.

- sensei, no se preocupe es una amiga de la infancia que aprecio como a una hermana.

- no importa- dijo Orihime encogiéndose de hombros, dejando de jugar con el botón y abrazando el torso de Hideki- yo te quiero desde antes de que nacieras.

- ¿cómo puede ser eso, sensei?- dijo Hideki rodeándola con los brazos más estrechamente.

- algún día de contaré, Arima kun, es una historia muy larga.

- cuénteme ahora.

- no me creerías. Te contare luego, te lo juro.

Hideki pareció conforme por el momento. Cerró los ojos y disfrutó del breve silencio, un silencio donde no había soledad.

-o-o-o-

-sensei, tengo un problema.

Orihime lo miró interrogante, se encontraban en medio de uno de los pasillos de la escuela, habían acordado mantener su relación en secreto de esa forma ninguno de los dos tendría problemas, pero en ese momento en ese pasillo solo estaban ellos dos.

-¿Qué sucede, Arima kun?

-Estoy castigado

- Arima kun- Orihime sonrió y suspiró, de pronto parecía un niño enfurruñado.

- Tatsuki nos deja trabajo después de clases y mis padres no me dejaran salir los fines de semana por un tiempo.

-Arima kun si te hubieses portado bien, no tendrías ese problema.

- pero, el problema no es el castigo sensei- dijo recargándose en la pared- el problema es que no tendré tiempo para estar con usted.

Orihime sonrió, si era una pena que justo cuando comenzaban su relación algo nuevo parecía impedir que estuvieran juntos. De todas formas no es como si en la escuela pudieran pasar juntos mucho tiempo. Las clases de regularización habían terminado, ahora Hideki tendría que estudiar por su cuenta, ya no tenían pretexto para quedarse después de clases.

-por eso, sensei…- dijo cambiando de postura y metiendo una de sus manos al bolsillo- porque no va a mi casa.

-¿Qué? Arima kun eso es imposible- dijo ella y comenzó a caminar por el pasillo- tus padres están ahí, sin contar a tu amiga.

- Sensei- Hideki camino detrás de ella- papá está trabajando y mi mamá y Annette no están, salieron de compras, les encanta eso… Así que sensei, estaremos solos.

- Arima kun, podrían llegar en cualquier momento.

- Pero sensei, no vamos a hacer nada malo.

- ni siquiera pensé en algo así

- En ese caso- dijo él dándole alcance y interceptando su paso- vamos sensei, ¿qué problema hay?

Orihime se mordió el labio inferior, ir a su casa, estar a solas, ¿y si llegaba su mamá en ese momento? No tenía idea de que pretexto iban a poner. Mirando el profundo color de sus ojos se dio cuenta que no había forma de escabullirse.

-Está bien-dijo y Hideki sonrió- te esperaré mientras cumples tu castigo con Tatsuki, pero, si veo que se hace muy tarde me voy, ¿de acuerdo Arima kun?

Él asintió.

-o-o-o-

Hideki llegó a su encuentro, estaba sudando, y tenía el uniforme lleno de tierra, al parecer su trabajo estuvo ubicado en los jardines de la escuela.

-¿terminaste?

-Nop

-¿Cómo que no Arima kun?

-Sensei dijo que se iría si me tardaba, así que Tamiya y Yamada me cubrirán.

-¿Tamiya y Yamada? ¿Ellos saben…?

-Si

- Pero Arima kun quedamos…

- no se preocupe ellos no dirán nada, Yamada podrá ser algo chismoso pero si le pides que guarde un secreto lo hará, y Tamiya es una tumba cuando se trata de guardar silencio, así que, si alguien se entera no será por ellos.

Orihime suspiró y caminaron juntos a lo largo de la calle. Estaba nerviosa, muy nerviosa, estar con él era bueno pero corrían un peligro inmenso de que su relación saliera a flote.

El roce de la mano de Hideki en la suya la saco de sus pensamientos, y retiró su mano.

-Arima kun alguien podría vernos- dijo.

Hideki suspiró y metió su mano en el respectivo bolsillo del pantalón.

-si ya sé- murmuro.

-o-o-o-

La gente se amontonaba en el tren, era casi imposible hacer cualquier movimiento, Orihime se encontraba a lado de Hideki, ambos recargados peligrosamente en una de las puertas, él mantenía las manos en los bolsillos, y ella lo miró, también deseaba tomar su mano, pero siempre tenían el riesgo de ser descubiertos y era molesto no poder hacerlo. Observó a la gente a su alrededor, más preocupadas por poder respirar que en fijarse en lo que hacían los demás, y no había nadie conocido.

Orihime sonrió traviesa y deslizo su mano al interior del bolsillo de Hideki, encontrando su mano, él dio un respingo y después la apretó. Tomados secretamente de la mano, el viaje en tren fue menos asfixiante.

Cuando llegaron a la estación donde debían bajarse, sus manos se separaron.

-o-o-o-

- adelante, sensei.

Orihime entro a la habitación de su alumno, pintada de negro y blanco, parecía que sus gustos desde Hueco mundo no habían cambiado mucho, la cama estaba pegada a la ventana, estantes con libros alrededor de las paredes, un escritorio, un armario y una pequeña mesita en el centro de la habitación con cojines en el piso para sentarse. Era sin duda un lugar sobrio y ordenado, nada que ver con su recamara, con posters por todos lados, dibujos, peluches y un desorden visible.

Tomo asiento en uno de los cojines y espero a Hideki que había ido a cambiarse de ropa, ya que su uniforme era un amasijo de lodo.

Cuando este regreso, sus nervios volvieron a atacarla, de verdad estaban solos, él se sentó a su lado.

-Arima kun, en esa fotografía ¿dónde estás?- dijo para liberarse de la tención y señalando un portaretrato en uno de los libreros.

-Alemania.

-¿Y la chica de al lado es…?- no era Annette eso seguro.

-Mamá- Hideki se levantó, tomó la foto y se la dio a Orihime. Ella sabía que Hideki no era cien por ciento japonés, pero ahora sabía de dónde había sacado esos ojos verdes.

-¿Vas mucho a Alemania?

- no, no mucho, solo en vacaciones de invierno.

-¿por qué?

-es cuando tenemos tiempo, y podemos ir los tres, aunque este año por el trabajo de papá no creo que vayamos.

- qué pena ¿te gusta mucho Alemania?

- es un lugar bonito, pero a mí me gusta más Japón, no me gustaría vivir en otro lado, además aquí está todo lo que conozco y amo- dijo acercándose a ella- están mis padres, mis amigos y sobretodo, está usted, sensei.

Orihime no pudo evitar sonreír, ese chico de verdad sabía cómo hacerla feliz con una o dos palabras. Extinguió la corta distancia que los separaba, besándolo, Hideki la abrazó correspondiendo la caricia, en esos momentos el tiempo y el mundo dejaban de existir. Momentos que debían ser eternos.

-¡Hideki! ¿Ya llegaste?

La voz de una mujer los sobresalto e hizo que se separaran.

-Ari…

-shhh- dijo él poniéndose un dedo entre los labios en señal de silencio.

Se escucharon pasos que subían las escaleras y caminaban por el pasillo. Los pasos aminoraron y se detuvieron justo frente a su puerta.

-Hideki- Orihime reconoció la voz, la había escuchado tantas veces decir lo mismo que era inconfundible- Hideki ¿estás ahí?

Annette toco la puerta, Hideki no dijo nada y Orihime guardo silencio, ¿cómo iba a salir de ahí? Otros pasos se escucharon por el pasillo.

-Hideki ¿cuántas veces tengo que decirte que no dejes tu ropa sucia tirada por ahí?- esa voz seguramente pertenecía a la madre de Hideki.

Éste solo suspiró con resignación se levantó y para horror de Orihime abrió la puerta.

-Lo siento- dijo.

La señora Arima bufó con ligero enfado y miró al interior de la habitación donde Orihime permanecía en su lugar petrificada.

-¿estás con alguien? ¿Es tu novia?- dijo su mamá, Annette asomó la cabeza para ver, torció la boca.

-¿no es tu maestra Hideki?-dijo la chica

-¿Tu maestra?

Orihime quería desaparecer en ese momento.

-sí lo es, es mi maestra de literatura.

-entonces ¿estabas estudiando?- dijo su madre y Hideki asintió- ¿pero no las clase de regularización terminaron ya?

- sí, pero aun tenía dudas, por eso sensei acepto asesorarme en casa.

- ¡oh que amable!- dijo y entro a la habitación saludando con una reverencia a Orihime- Arima Giselle, mucho gusto.

- mucho gusto, Inoue Orihime- dijo Inoue correspondiendo a la reverencia.

-este muchacho tan poco atento, no le ofreció agua ni nada- dijo Giselle mirando con desaprobación a su hijo.

-ah, no se preocupe ya hemos terminado ¿verdad Arima kun?, yo ya me iba- dijo Orihime poniéndose de pie, Hideki abrió la boca para desmentirla pero Orihime lo miró de forma que entendiera que la situación era muy incómoda.

- en ese caso la acompaño a la puerta, sensei.

-no mamá yo lo hago.

-tu ponte a estudiar, ya bastantes molestias le has causado a tu sensei.

Hideki protestó con un suspiró, el cual su madre ignoro y se encamino junto con Orihime a la salida.

-hasta mañana Arima kun- dijo Orihime antes de salir.

Annette se hizo a un lado para que pasara y la miro con recelo, con el ceño fruncido, enojada, ella sabía que Orihime y Hideki lo último que estaban haciendo era estudiar.

-¿algún problema, Annette?- dijo Hideki cuando observó su reacción. La chica dio un respingo, lo miró y sonrió amablemente.

-Para nada Hideki.

-o-o-o-

- ¿entonces llegó tu mamá? ¡waa que mala suerte!- dijo Tamiya encendiendo su segundo cigarrillo del día.

Estaban en la azotea, como era su costumbre durante el receso.

-Inoue sensei ya no querrá ir a tu casa Hide chan- dijo Yamada comiendo fideos instantáneos.

-supongo que no.

-Hey ¿y si tienen una cita?-dijo Tamiya- ya sabes fuera de aquí.

-es buena idea, Hide chan. Nadie los molestara.

-podría ser.

-o-o-o-

-¡sensei!

Orihime se dio la vuelta, el timbre de fin de receso sonó en ese preciso momento.

-Arima kun deberías irte a tu salón.

- sí, pero sensei, el examen es pasado mañana ¿verdad?

-sip, espero que estés estudiando.

-Sensei, si apruebo el examen mis papás me retiraran el castigo, entonces, ¿podemos tener una cita?

-¿una cita?

-sí, fuera, donde no nos conozcan…a donde usted quiera ir, ¿Qué dice sensei?

Orihime lo meditó un cuarto de segundo.

-está bien- dijo y Hideki sonrió tenuemente- pero tienes que sacar una buena nota en el examen.

-se lo prometo.

Por supuesto que lo haría.

-o-o-o-

-¿y bien sensei?- Hideki se inclinó en el escritorio, mientras ella calificaba su examen.

- bien hecho Arima kun- dijo ella sonriendo y mostrándole su calificación- puntuación perfecta. Eres un genio Arima kun.

Hideki no dijo nada, cuando mostrara ese examen en casa sus padres no tendría pretexto para retirarle el castigo.

-¿A dónde vamos a ir, sensei?

-¿ah?

-usted me prometió una cita ¿recuerda?, mi nota es mejor que buena- tampoco ella tendría pretextos.

Orihime lo miró, sabía que él obtendría una muy buena calificación y claro que recordaba lo de la cita.

-a la playa- dijo sonriendo.

-¿la playa?- dijo él haciéndose hacia tras.

-¿qué sucede Arima kun? ¿No te gusta la playa?

-no, no me gustan los lugares calurosos con mucha gente.

-Pero Arima kun, estamos en otoño, los vientos traen nubes hacia las costas, te aseguró que no estará tan caluroso y por ello habrá menos gente, las personas suelen ir en verano.

-y ¿por qué quiere ir ahora, sensei?

-porque no pude ir el verano pasado, además tu dijiste que sería a donde yo quisiera. Cumple tu parte Arima kun.

Hideki la miró ¿qué remedio tenía? Asintió con la cabeza. Orihime sonrió.

-entonces te veo el sábado en la estación del tren-dijo Orihime aplaudiendo- no te preocupes, Arima kun yo me encargo de todo.

-o-o-o-

Hacía un viento terrible, las hojas de los arboles que rodeaban a la estación del tren se desprendían y bailaban en el viento un par de segundo antes de caer, el piso lentamente se convertía en un tapete de hojas doradas.

Hideki se cerró la chamarra y acomodo la mochila en su hombro, ¡vaya día para salir!, sensei no debía tardar. Un auto blanco se estaciono frente a él con un poco de violencia, el vidrio de la ventanilla del conductor bajó mostrando el rostro de Orihime que con señas lo invito a subir.

-¿y este auto, sensei?- dijo poniéndose el cinturón de seguridad.

-me lo prestó Kurosaki kun.

-¡¿Kurosaki?

-sip, solo que no sé muy bien como es esto de las velocidades- dijo peleándose con la palanca en el piso del auto.

-¿Kurosaki?- repitió él ignorando su último comentario.

-Arima kun te lo dije ¿o no? es mi amigo, por eso cuando le pedí el auto me lo presto.

El auto arrancó y frenó rápidamente, Hideki no entendió como su maestra había llegado ahí sin tener un accidente.

-sensei, ¿de verdad sabe conducir?

-por supuesto, solo que autos automáticos, esto es un poco difícil.

-¿no quiere que maneje yo?

-¿sabes?- Hideki asintió- pero aun tienes 16 años no tienes licencia ¿o sí?- él negó- lo ves, no te preocupes llegaremos bien.

Hideki suspiró y esperó a que esas palabras fueran verdad.

-o-o-o-

Era cierto, el cielo de la playa estaba nublado, algo que Hideki agradeció, de verdad odiaba al Sol, Orihime por el contrario extrañaba sus rayos quemantes. Aun así ambos se pusieron el traje de baño y decidieron disfrutar de ese día.

Sensei no lo sabe, o si lo sabe pretende que no se da cuenta, pero con ese bikini, atrae las miradas de todos los hombres del lugar, que aunque no son muchos, molestan a Hideki. Y él se dedicaba a mandar miradas asesinas a todo aquel que se le quedaba viendo a su chica con la boca abierta y la baba a punto de escurrir. ¡Demonios! ¿Porqué el cuerpo de sensei tenía que ser, tan, tan…así? tan…más allá de la perfección, seguramente sus… medidas excedían las convencionales, su sensei era hermosa, eso que ni qué, pero que todo mundo la mirará no le agradaba mucho.

Orihime juega con la arena como una niña pequeña, él solo la observa, en silencio. En serio ¿Quién era el niño allí? La arena se pegaba al cuerpo semi desnudo de su sensei, ¡demonios! Ir a la playa no era tan buena idea, comenzaba a perderse viendo esos granos de arena que tocaban la piel de su sensei como él nunca lo había hecho, ¡ah diablos!

Arima no lo sabe o si lo sabe pretende no darse cuenta, pero aun sin hacer nada, solo dedicándose a mirarla jugar con la arena, atraía la mirada de las chicas del lugar, no importaba si estas iban con su novio, irremediablemente lo miraban. Tenía que ser, para tener 16 años su espalda era ancha y los músculos de sus brazos ya estaban marcados dando cuenta del ejercicio que hacía, además su rostro, sus ojos, eran tan atrayentes que no podía culparlas si se quedaban babeando un rato viéndolo pero era molesto, mucho, ¿qué no veían que iba con ella? ¡Waa! Tal vez ir a la playa no había sido tan buena idea.

Esa pareja de ahí, quizás no se daba cuenta o si lo hacían pretendían que no, pero hacían una combinación perfecta y estética, como las de las películas. Ella una mujer hermosa y traviesa, él un hombre tranquilo y atractivo, era como si se complementaran, como el ying y el yang, por eso era imposible no desviar la mirada hacia ellos. Era imposible no darse cuenta que entre ellos existía un amor incondicional que se transmitían con los ojos. Aunque no hablaran, si se miraban, uno podía saber que estaban teniendo una conversación, ese tipo de cosas no existen mucho en este mundo. Así que todos volteaban a verlos, porque era la pareja perfecta o al menos la más perfecta que conocían.

-o-o-o-

-Arima kun- dijo-¿tienes hambre?

-un poco –dijo este- pero Tasuki me dijo que no comiera nada que usted me diera si no quería morir

-Tastsuki chan, va a ver… como sea Arima kun deberías probar ¿no crees?

-Supongo. No puede ser tan horrible ¿o sí?

-Nop- Orihime sacó del auto un cesto con comida y obtuvo algo de ella.

-¿qué es?

-Pan al vapor relleno de camarón con chocolate.

-¡¿camarón con qué?

-chocolate.

-definitivamente no comeré.

-eh ¿por qué?

-porque no quiero tener diarrea.

-no te va a pasar nada, yo como esto siempre

-debe tener estomago de acero.

Orihime hizo un puchero y tomo un pan al vapor dispuesta a embutírselo en la boca a la fuerza.

-antes tienes que probar.

-no quiero- dijo él poniéndose de pie.

-¿A dónde vas Arima kun?... ven aquí, ¡Arima kun!

Echo a correr a lo largo de la playa detrás de él. Hideki se detuvo, dio la vuelta y la tomo por la cintura, elevándola por los aires, mientras ella reía.

Cuando regreso al piso, Inoue lo miró, dándose cuenta de lo alto que era por primera vez.

-Arima kun, se que eres más alto que yo pero ¿desde cuándo lo eres tanto?- dijo poniéndose de puntitas para alcanzarlo.

-lo que pasa es que en la escuela sensei usa tacones.

-¡oh cierto!-dijo aun de puntitas, Hideki aprovecho y deposito un suave beso en sus labios, ella sonrió.

Y en ese instante una ola los embistió derribándolos.

-o-o-o-

Caí encima de él riendo. Nos levantamos y movimos hasta que quedar fuera del alcance de las olas, pero volvimos a recostarnos en la arena.

Lo abrace, algo de maravilloso tenía ese instante, deje pasear mis ojos por su rostro, mis dedos dibujaron líneas verticales en sus mejillas, aquellas líneas que ya no existían pero que en el pasado eran un rasgo distintivo en él. Arima kun giró su cuerpo invirtiendo posiciones, me miró por largo rato, jugando con mi cabello, enredándolo en sus dedos, haciendo eso tomo mi nuca y me atrajo a él para besarme. De nuevo era un beso amable solo tocando mis labios y lentamente mi boca se abrió para él, suavemente el beso se transformo de amable a apasionado, mi respiración y la suya comenzó a ser errática, a extinguirse, mi pulso acelerado comenzaba a ensordecerme, mis manos tomaron su rostro desesperadas por más.

Él abandono mi boca dejándome respirar, tome aire intentando reponerme, mientras él besaba mi cuello dulcemente, cerré los ojos mientras él descendía mordiendo mi clavícula suavemente, mi corazón a punto de estallar. Pero él no se detuvo siguió la línea del esternón, hacia mi pecho, besando toda la piel expuesta, mientras sus manos viajaban por mis costados.

La piel de mi estomago también fue su víctima, yo ya no sabía en donde estaba cuando sus besos llegaron a mi vientre y su lengua rodeo mi ombligo. Sus manos en mis caderas. Me incorpore jalando su cabello suavemente.

-Arima kun- susurre o al menos eso creo, de pronto los recuerdo se vuelven borrosos

Él me miró, me abrazó y beso de nuevo en la boca suave y furiosamente al mismo tiempo, nuestros cuerpos jamás habían estado tan cerca, y pensé que me gustaría detener el tiempo en ese instante, para que esto fuera eterno.

-o-o-o-

Al finalizar el día Hideki no tuvo otra opción que probar los panes al vapor de Orihime.

-no están mal- dijo dándose cuenta de que era verdad, la combinación aunque descabellada no sabía tan mal, de hecho tenía un sabor lo suficientemente aceptable como para comerlo de nuevo.

Orihime sonrió cuando lo dijo, complacida con ello.

Arima Hideki, quizás el único hombre sobre la tierra que pueda comer la comida de Orihime.

-o-o-o-

- pues no te bronceaste mucho- le dijo Tatsuki el lunes en la sala de maestros

-estaba nublado- dijo a modo de explicación.

-¿y qué hicieron?- Tatsuki levantó la ceja pícaramente

-n-nada- dijo Orihime sonrojándose y al mismo tiempo apurándose para salir de la sala de maestros ya que el resto de los profesores de pronto parecieron interesados en la plática, aunque no estaban diciendo nombres, era incomodo.

Tasuki se rió al ver el sonrojo de su amiga, quizás no habían hecho todo…pero de que habían hecho, habían hecho.

-por cierto- dijo Orihime antes de salir- le gustó mi comida.

-entonces, sí son el uno para el otro- dijo Tatsuki

-o-o-o-

Mi celular sonó a mitad de clase, como los chicos estaban haciendo una actividad decidí que podía ver de quien se traba, era un mensaje de texto y decía:

¿Puedo ir a su casa?

Levante la vista y me tope con esa mirada esmeralda, mi estomago dio un vuelco ¡waa! Ese chico iba a matarme un día con tantas emociones. Y ¿para qué quería ir a mi casa? El recuerdo de la playa llegó a mi mente y me sonroje por segunda vez en el día.

-Arima kun ¿si sabes que no debes traer celulares a clase?- le dije cuando termino dicha clase y lo llame para hablar con él un minuto en el pasillo.

-si lo se

-¿y entonces por qué lo traes?

-porque puedo

Suspiré con resignación ganar una discusión contra él era muy difícil, no imposible, pero si difícil y no tenía ganas de complicarme la vida en ese momento.

-entonces ¿puedo ir?-dijo de pronto.

Lo miré, sus ojos limpios y tranquilos no me indicaron intenciones ocultas, además quería estar con él a solas, sin gente alrededor observándonos.

-está bien puedes…pero no uses tu celular en clases otra vez.

Me sentí tan rara dándole ordenes, todavía no podía acostumbrarme del todo, Arima kun asintió y regreso a su salón como un niño bueno.

-o-o-o-

Hideki toco al timbre, Orihime dejo de intentar poner orden en su apartamento y abrió la puerta, el chico entró, se quitó los zapatos y se sentó en un sillón.

-¿qué es eso Arima kun?- dijo ella señalando la mochila que él había dejado en el piso.

-mis cosas

-¿cosas?

-si para quedarme esta noche

-nunca hablamos de eso.

-pero ya le dije a mis papás que me quedaría en casa de un amigo, ¿va a decirme que no me puedo quedar?

Arima haciendo cosas por voluntad, sin pedir permisos de ninguna índole, Orihime se pregunto si el Ulquiorra de Hueco mundo alguna vez tuvo tanta iniciativa, el nuevo Ulquiorra tenía una iniciativa gigantesca, además de que hacia cosas que nunca hizo el anterior, besarla por ejemplo. Si Aizen le hubiera ordenado al antiguo Ulquiorra que la besara ¿ella se habría convertido en fiel seguidora de la causa de Aizen, aun si con ello traicionaba a sus amigos? ¡nah! No valía la pena pensar en ello, quizás Aizen no tenía idea de los sentimientos que despertó en ella el cuarto espada, es más, ni siquiera ella lo sabía en ese momento.

-ya veremos Arima kun- fue la respuesta que le dio-¿ya comiste?

-si

Orihime se dirigió a la cocina para servirle un vaso de agua y entonces recordó.

-oye Arima kun, ¿sabes algo de plomería?

-o-o-o-

Ciertamente no había ido a la casa de su sensei para hacerle de plomero, hubiera contestado que no y no tendría que estar arreglando la maldita fuga de agua, pero ahí estaba, ya casi terminaba, solo apretar un poco por aquí y ¡listo!

-termine sensei- Orihime se acerco abrió la llave de agua y el liquido ya no se escapo por los costados de tubo.

-¡qué bien, Arima kun! Por cierto podrías revisar el foco… ¿sabes algo de electricidad?

-sí-él y su maldita honestidad.

Esa honestidad que lo hizo no solo cambiar el foco de la cocina, sino también revisar un estéreo que tenía un falso y arreglarlo, a barnizar un mueble de madera que Orihime había comprado pero que corría peligro de apolillarse, a arreglar la cerradura de la puerta porque la llave se atoraba de vez en cuando, volver a hacerle de plomero esta vez en una fuga de gas, armar un estante de metal, y reparar una ventana rota del dormitorio…etc…

Para cuando terminó, estaba agotado, se dejo caer en la cama de Orihime mirando al techo, ella entró con un vaso de agua.

-¿estás bien Arima kun?

Él asintió y tomo el vaso que ella le ofrecía.

-¡sabes hacer muchas cosas Arima kun!

-sensei, ¿Por qué no arreglo todo eso antes?

-mmm…no había tenido tiempo para llamar a un especialista, además tu lo haces gratis.

-¿por qué no le dijo a Kurosaki Ichigo?

-porque él está muy ocupado en el hospital, es médico ¿te había dicho?

-olvide que lo mencione- dijo él sin ánimos de escuchar de la fresa naranja y se dio la vuelta en la cama recostándose.

-¿tienes sueño, Arima kun?

-si

-¿porqué no te das un baño? Descansaras más

Hideki ya no quería moverse pero le concedió la razón, Orihime le prestó una toalla y él se dio una ducha rápida.

Cuando salió Orihime ya se había puesto el pijama, un camisón rosa con un enorme conejo Chapi estampado, y le esperaba sentada en la cama, él también llevaba puesto el pantalón que solía usar para dormir, se sentó a lado de su sensei.

-Sécate bien el cabello Arima kun- le dijo y tomo la toalla secando el cabello de su pupilo. Orihime quitó la toalla y apareció ante ella un Hideki despeinado, no pudo contener la risa.

-¿de qué se ríe sensei?

-tu jajaja tu cabello jajaja

Hideki se levantó y se miró en el espejo del tocador de Orihime y se vio a sí mismo con el cabello revuelto, más despeinado que de costumbre. Se dio la vuelta y la hizo caer de espaldas en el colchón, aun riendo, con él encima

-no se burle, sensei.

Orihime se detuvo y lo miró, el gris contra el verde, y como si se hubiesen puesto de acuerdo se besaron. Cuando el beso terminó, Hideki se dejo caer a un costado y ella se recostó en su pecho abrazando su torso, él correspondió al abrazo. Y lentamente, suavemente se quedo dormido. Orihime sintió el cambio en su respiración y sonrió, otro instante para la eternidad. Y ella también cerró los ojos.

Esa fue su primera noche juntos.

-o-o-o-

Hideki seguía durmiendo, Orihime lo observó sentada en la cama, ella ya estaba bañada, vestida y lista para salir a trabajar, sabía que tenía que despertarlo, pero no se atrevía, se veía tan inocente y tranquilo que le faltaba valor para romper aquella imagen que no espera que él pudiera ofrecer.

Suspirando se acercó y deposito en su mejilla un suave beso, al no ver reacción beso su frente, nada, se inclino un poco más y beso el hombro desnudo, Hideki dio un respingo levanto el brazo y la jaló por la cintura hacia él sin abrir los ojos.

-Arima kun, es hora de levantarse, tenemos que ir a la escuela.

Él no respondió solo estrecho el abrazo.

-Arima kun- Orihime levantó la vista y lo miró, ni siquiera había abierto los ojos, frunció el ceño, se le iba a hacer tarde…sonrió maliciosa y con sus dedos pulgar e índice apretó las mejillas del chico- ¡Despierta Arima kun!

-ahh- Hideki abrió los ojos con el pellizco -¡sensei!

-jajaja- se incorporó y lo miró- Arima kun, se va a hacer tarde.

-¿y sí- dijo él sobándose las mejilla adoloridas-no vamos?

-Arima kun tenemos que…yo tengo que hacer unas actas de calificaciones. Y tú tienes clase aun.

- pero solo falta una semana para vacaciones de invierno.

-por lo mismo es mejor que no faltes.

Hideki se levantó a regañadientes. Y buscó su uniforme en la mochila, lo encontró y se giró para ver a su maestra que seguía observándolo.

-¿se va a quedar, sensei?

-¿eh?

-me voy a cambiar…si se quiere quedar no me importa

Orihime sintió como la sangre se agolpaba en sus mejillas, negó con la cabeza y salió de la habitación. Ese niño…

-o-o-o-

- ¿A dónde va, sensei?

-me voy primero

-ah ¿por qué?

-no podemos llegar juntos Arima kun.

Hideki asintió, ¡ah! como le fastidiaba eso del alumno-profesor, no le importaba que lo supieran, pero por el bien de su sensei era mejor guardar apariencias, además si se diera a conocer, quien sabe que harían sus padres, después de todo aun era menor de edad.

-nos vemos Arima kun, te dejo el desayuno- dijo ella acercándose y dándole un rápido beso en la comisura de los labios- pero apúrate o llegaras tarde.

Él volvió a asentir y metió las manos en los bolsillos del pantalón, resignado. Orihime lo miró desde la puerta, sabía que para él la noche anterior no había sido tan buena.

-Arima kun hay pasta de dientes en el baño y puedes dejar tu cepillo en el vaso que está ahí.

-¿dejar mi…?

-sip ¿no quieres quedarte esta noche también?

-¿habla en serio?

-sipi

-¿todavía tiene cosas que quiere que arregle?

-mmmm…no, ya no, ¿entonces, te quedas?

- sí.

Orihime sonrió y salió del departamento, seguramente Arima encontraría una excusa para estar fuera de casa otra noche.

-o-o-o-

Los alumnos salieron del salón a empellones, era la hora del receso, Orihime decidió quedarse en el salón y terminar su trabajo acumulado, últimamente era más del normal, ahora que por fin salía con Arima, pero no importaba, él no había descuidado la escuela, ella tampoco lo haría con su trabajo, todo era cuestión de acostumbrase a una nueva rutina, que incluía a su impredecible alumno.

Sacó sus cosas, dispuesta a trabajar, abrió su agenda para revisar sus pendientes y sus ojos tropezaron con el calendario, en el cual ella había ido marcando los días a lado de Hideki. Sonrió y contó los números rodeados con un círculo…42, habían pasado 42 días juntos, y cada uno de ellos estaban llenos de momentos inolvidables, momentos en los que deseó detener el tiempo para que duraran para siempre.

Una sombra oscureció su campo de visión, levantó la vista, frente a ella una chica rubia le devolvió la mirada. Annette, nuevamente se pregunto cómo había entrado y sobretodo qué hacía allí.

La chica no dijo nada, aventó al escritorio un sobre amarillo y con la mirada le pidió que lo abriera. Orihime frunció el ceño, tomó el sobre y lo abrió. Fotos, fotos de ella con Hideki, abrazándose, besándose, incluso había fotos de ellos en la playa.

-Inoue sensei, tengo una pregunta- dijo Annette haciendo que Orihime levantará la vista de nuevo-¿qué pasaría si yo muestro estas fotos?

Guardo silencio un momento esperando la respuesta de la profesora, que solo la miró con el ceño fruncido.

-¿no lo sabe? Se lo diré, si yo muestro esto, usted será despedida y los padres de Hideki lo enviaran lejos de Japón, quizás a Alemania. Usted sabe cuánto ama este país será muy duro para él estar lejos…

-¿qué quieres?- dijo Orihime recargándose en el respaldo de su asiento.

-es simple. Déjelo, termine con él. Y nada de lo anterior pasará. Pero no se tarde mucho sensei soy muy impaciente.

Annette dio media vuelta y camino hasta la puerta, desde ahí, se dio la vuelta mirando a Orihime con altanería.

-¡ah! tengo copias, sensei, así que puede quedarse con esas- dijo señalando a la distancia las fotos en el escritorio- que sean… un recuerdo de su aventura con Hideki.

Después de eso salió y cerró la puerta tras de sí, Orihime miró las fotos, era hermosas, es decir, reflejaban momentos felices, sin duda la felicidad no era eterna, la eternidad solo existía en las fotografías.

Esos 42 amables días, le concedieron libertad, pudo vivir en ellos un sueño salpicado de realidad, había conocido el sabor de un fruto prohibido.

Adiós días de eternidad.

-o-


Wola! Este es el capítulo más largo que he escrito, intente acortarlo lo releí mil veces buscando que quitarle, y no lo encontré, no sé si estuvo bien… en fin sigo esperando que esta locura mía les agrade.

En este capítulo sentí que todo fue miel hasta el final, lo siento pero aun está lejos "el vivieron felices por siempre"…Annette tenía que hacer algo. Y menciono una de mis influencias, sapuri dorama japonés que inspiró la parte del departamento de Orihime.

Y ahora los agradecimientos:

Mi editor dio señales de vida gracias E-kun! y lo de Ulqui, tienes razón, pero tiene una razón, lo juro

Toaneo07: sí, Yamada es Szayel! por eso le pinte el cabello de rosa, y por votación Tamiya es Grimmy siento que aún le falta personalidad pero adoro a Tamiya es de mis personajes favoritos en todo esto, en serio…

Cuartoespada: gracias por tus comentarios, yo también llore con ese capítulo, espero que este nuevo capi te haya gustado, hubo felicidad por un momento.

Yagami Vongola: sí, pobre Ulqui pero en este capi fue feliz aunque lo arruine al final otra vez jeje

Lorenis-chan:se acabaron las escenas Ichihime, al menos eso creo, el Ulquihime triunfara wii!

Mamoria anazaki, Kitatsumi chan, Solsis, Kuro-neko-angel, Hinamori-Hitsugaya, Kuchiki-kibe, darkemogirl-ulquilove, Vane94..etc, waaa! A todos lo que han leído y no he mencione, muchas gracias! Sus comentarios me hacen muy feliz.

Y a ti por leer hasta aquí, Gracias!

Me retiro...pero, esto aun no termina XD