Dieciocho años.

Solo hace falta…perderte

-¿de verdad piensas tomarla en serio?

-habla en serio, Tatsuki chan

-aun así no harás caso ¿o sí? Has esperado 16 años

-ya lo sé, es solo que no puedo simplemente ignorar lo que dijo

Tatsuki se llevó a la boca los palillos con fideos, los masticó lentamente y después de tragar, entrelazó sus dedos mirando a su amiga.

-¿y qué vas a hacer?

-qué más puedo hacer

-¿vas terminal con él?

-yo no puedo decir esas palabras, solo necesito que nos alejemos por un tiempo.

-¿cuánto? ¿Hasta que se gradué y ya no puedan despedirte?

-No, hasta que cumpla 18 años, sea mayor de edad y sus padres no puedan alejarlo.

-es lo mismo…deberías decirle lo que hizo su "amiga"

-No, no diré eso- dijo Orihime negando con la cabeza.

-¿Por qué?

-es su amiga, la quiere como a una hermana, lo lastimaría si le dijera eso.

-estás mal- le respondió Tatsuki suspirando- Orihime, tú eres la mujer que ama que lo dejes lo herirá más.

-Tatsuki chan…

-está bien, como que quieras. Nada te hará cambiar de opinión, pero no solo te estás sacrificando a ti…

-o-o-o-

-Tatsuki, ¿qué haces aquí?

-que recibimiento, todavía que te abro la puerta, Arima… ¡y soy Arisawa sensei para ti!-dijo mientras salía del departamento y echaba a caminar hacia las escaleras- debería ser yo quien pregunte qué haces aquí pero lo imagino…nos vemos.

-Adiós Tatsuki.

-¡Arisawa sensei, Arima!- dijo al tiempo que su voz se iba perdiendo al bajar las escaleras.

Hideki entró y cerró la puerta tras de sí. Orihime lo miró, él seguía de pie frente a ella con su serenidad característica, las manos en los bolsillos y su mirada profunda sobre ella, esa mirada que parecía leerla como a un libro abierto.

-¿pasa algo, sensei?

Ella dio un respingo saliendo de su ensimismamiento. Se levantó de su asiento y se encaminó a la cocina.

-¿ya comiste, Arima kun?

-sí, con Tamiya y Yamada, ¿usted sensei?

- sí, Tatsuki trajo comida- en la cocina se deshizo de los cartones de comida

Hideki se acercó a ella, algo le decía que no todo iba bien, por ello suavemente la abrazó, Orihime se aferró a él en silencio, como si al no hacerlo él pudiera irse.

-sensei, de verdad… ¿pasa algo?

Orihime negó, ¿cómo iba a hacerlo? ¿Cómo decir adiós?

-¿quieres ver televisión?- dijo tomando su mano y llevándolo a un sillón, se sentaron…

Solo un poco más, un poco más y todo terminará.

-o-o-o-

Hideki bostezó casi imperceptiblemente, no quería ver televisión, menos si en ella solo estaban pasando los dramas estelares, ver parejas pelando no era su concepto de diversión, aunque su concepto de diversión distaba mucho del… del resto de las personas.

"no te vayas" rogaba la chica del programa "tengo que hacerlo" decía el protagonista. Entonces la mujer lo tomaba del brazo impidiéndole salir "estoy embarazada" soltaba de pronto.

-Arima kun-dijo Orihime a su lado-¿qué harías si una chica te dice eso?

-¿qué está embarazada?-Orihime asintió- le desearía suerte.

-¿qué? Arima kun ¿serias tan cruel?

-no es eso sensei, pero la única chica que podrá decirme eso es usted, en el futuro claro, cuando lo hag…

-Arima kun- dijo ella cortando sus palabras- no creo que…tu…no hayas…quiero decir… ¿nunca has estado con una chica?

Hideki no contestó, en lugar de eso se inclino hacia ella, pasando su brazo alrededor de sus hombros para atraerla suavemente a él.

-¿y usted sensei? ¿Ha estado con otro hombre?

Orihime se sonrojo ¿cómo había llegado la conversación a ese punto?

-eto… yo… verás…- balbuceo, Hideki le miró interrogante como solo él sabía hacerlo-n-no…yo… siempre… esperé.

-Esperó, ¿qué? Sensei

Orihime desvió la mirada, su mente regreso a aquellos días en los que su presencia había faltado, en los que su recuerdo había sido suficiente.

-A que volviera, …yo…esperaba cada noche a que se abriera la puerta de mi habitación, que mi vista se desviara de la luna, que esa voz me regañara por no comer o incluso que dijera cosas crueles sobre mis amigos, lo que sea, pero que regresará.

-¿quién?

-Ulquiorra Cifer- susurró Orihime los recuerdos de un antiguo y al mismo tiempo un presente amor comenzaban a agolparse, sabía que seguir aquella conversación formaría un mal entendido del tamaño del mundo, pero era la forma, era la manera de romper y al mismo tiempo de no hacerlo

-Ulquio… ¿quién es?

- un…un hombre sereno y frío, que fue mi única compañía mientras estuve en ese lugar, que cuido de mí, a su manera, quizás poco convencional, pero que con esa forma tan dura de decir la verdad me mostro un aparte de mi que no conocía, me mostro mi propia fortaleza

Hideki, se separó de ella unos centímetros sin cortar del todo el contacto, un vacío extraño e incomodo comenzaba a crearse en su interior.

-El Ulquiorra de entonces siempre tuvo una curiosidad inalcanzable, intentando entender aquello que escapaba de su naturaleza, y que con sus silencios y miradas me interrogaba más que con sus palabras.- continuó ella- desde que supe que podría volver a verle, esperé…desde ese momento hasta el paso de 18 años lo volvería a ver y entonces haría lo que fuera para hacer que en él nacieran sentimientos hacia mí, sentimientos que no fueran solo la curiosidad y el deber. 18 años…pero, antes de que el plazo se cumpliera, apareciste Arima kun, con la misma mirada, las mismas manías, la misma voz, dos años antes…no es como debía ser, no de esa forma.

Hideki cerró los ojos y lanzó un suspiró que se perdió en el aire al tiempo que la abrazaba con fuerza.

-ya entendí –dijo hablando al oído de su sensei-pero dígalo, si lo hace me iré sin preguntar más, dígalo sensei, que soy solo un reflejo de ese hombre, una imagen y nada más…

- Arima kun yo no te veo como una imagen suya, eso…sería imposible.

-sensei es obvio, que usted quiere a ese hombre, ¿por qué estaría con alguien que no quiere?

- decir…decir que terminó con esto, no puedo hacerlo, es difícil, te lastimará, no mereces algo así, yo no…

-Entonces se lo facilitaré -dijo Hideki abrazándola con más fuerza- Dígame… que lo ama, dígalo, no importa, sea cual sea la forma no puede evitar herirme…solo hágalo de cualquier forma me matará.

Las lágrimas comenzaron su camino descendente, Orihime no pudo contenerlas más, mantener esa contradicción le costaba más de la mitad de sus fuerzas. Herirlo de nuevo, herir su nuevo y amable corazón…era una tortura.

-sensei-dijo él- solo faltan dos años ¿no es así? cuando se cumplan lo volverá a ver, estará con él, no seré yo quien le impida ser feliz

-Arima kun…

-dígalo, sensei, necesito escucharlo, pera poder renunciar…quiero escucharlo

-lo amo-dijo al fin ella con la voz entre cortada por el llanto -amo a Ulquiorra Cifer.

Hideki cerró los ojos y contuvo sus propias lágrimas. Era todo y él lo había prometido.

Se separó de Orihime, deposito en su frente un último beso y sin mediar palabra, salió del departamento.

-o-o-o-

Cuando la puerta se cerró tras él, Orihime dio rienda suelta a su llanto, dejándose caer en el sillón, abrazando uno de los cojines. Lloró, lloró hasta que ya no pudo hacerlo. El Sol para entonces se había ocultado, la habitación a oscuras solo se iluminaba por las titilantes imágenes del televisor.

No había mentido…dos años más y podría decirle a Arima Hideki que él y Ulquiorra Cifer eran la misma amada persona.

-o-o-o-

De nuevo, como si lo persiguiera, la Luna era su única compañera, fría y sin emociones, ojala pudiera ser como ella. Sentado en el pasto cerca del río, mantenía su mirada en el cuerpo celeste justo arriba de él.

Primero fue Kurosaki Ichigo ahora ese hombre, Ulquiorra Cifer, si contra el primero tuvo oportunidad, contra el segundo no la tenía, ni siquiera lo había visto ¿Cómo pelear contra algo que no puedes tocar? Cuándo ser su imagen no fue suficiente, sensei prefirió seguir esperando… en dos años él volvería ¿no?

Algo dentro de él se agitaba, siempre era así cada vez que se sentía negado a todo, era un impulso que parecía no ser humano, eran unas ganas de probarse a sí mismo. Como esa vez contra Amakumi… lo habría ignorado, pero esa vez golpearlo hasta la muerte no habría sido tan descabellado, no lo mató, claro, no era tan estúpido, pero de esa forma pudo librarse de la frustración. Pero ahora no había nadie a quien matar…si pudiera hacerlo ¿A quién mataría? Sí, claro ¿por qué no atravesar el cuello de Ulquiorra Cifer?

-o-o-o-

La puerta se abrió y violentamente se cerró. Arima Giselle vio pasar a su hijo directo a su habitación.

-Hideki –lo llamó, él se detuvo más por costumbre que por que deseara hacerlo-¿no ibas a quedarte con un amigo?

-ya no

-¿pelearon?

-algo así- dijo y siguió su camino

Annette lo observó desde el marco de la puerta de la cocina. Sonrió levemente.

Estaba hecho.

-o-o-o-

Los rayos del Sol me dieron directamente en la cara, despertándome. Lentamente y con un increíble sopor me incorporé, seguía en la sala, la televisión, aun encendida, presentaba el noticiero matutino, eche un vistazo a mi alrededor, no había nadie, no estaba él, era lógico.

Me levante, aun tenía trabajo, los últimos días antes de vacaciones de invierno. Fui a mi habitación busque mi ropa, entré al baño y me duche. Cuando salí, contemple como idiota mi cama vacía y sin des-tender, hace exactas 24 horas, en esa cama, él aun estaba dormido. Suspiré, frente al espejo mi cara me devolvió una mirada triste y cansada, mis ojos estaban hinchados de tanto llorar.

En cuatro patas busque por la habitación mis zapatos, no estaban debajo de la cama, los visualice parcialmente ocultos bajo el armario, al llegar ahí mi vista tropezó con una mochila negra, su mochila. No se la había llevado al salir, esa pertenencia suya se quedo para demostrarme que nada había sido un sueño, me arrodille ante ella y comencé a sacar las cosas, desparpaje la ropa: una playera, el pantalón que uso de pijama la noche anterior, un uniforme, calcetines, un par de bóxers, llevaba también unos tenis, desodorante, una navaja ¿para qué querría una navaja? Cuando al fin vacié la mochila miré todo eso a mí alrededor, era lo único que tenía de él.

Suspiré de nuevo, intentando calmar el nudo en ni garganta, tomé mis zapatos y me levanté, como no tenía hambre me dirigí al baño para cepillarme los dientes y salir a trabajar.

De nuevo mi imagen me devolvió la mirada, baje la vista para ubicar y tomar mi cepillo de dientes y al hacerlo vi el suyo también, junto al mío, ambos lucían bien como si estar así fuera lo común, estar juntos en el mismo lugar… y entonces el nudo en mi garganta exploto mis lagrimas cayeron sin remedió por mis mejillas.

Él estuvo en mi casa aproximadamente un día, quizás ni eso, pero con ese tiempo fue suficiente, su presencia en mi casa hacía falta, era necesaria, tanto como respirar, sin él todo lucía vacío carente de color…

-o-o-o-

-¿Ulquiorra? Pero él es Ulquiorra- dijo Tatsuki mirando con desaprobación a su amiga frente a ella, estaban en el patio de la escuela, ambas tenían hora libre y estaban almorzando, aunque Orihime solo picaba con el tenedor la comida sin llevársela la boca.

-lo sé-dijo-por eso se lo dije

-¿estás loca? Es una verdadera tontería, habría sido más sencillo que le dijeras la verdad, incluso le hubieras contado de su vida pasada.

-no me creería Tatsuki chan, aun conserva esa maña de que aquello que no puede ver o comprobar simplemente no existe

-pues ese ya era su problema…de verdad… ¿vas a esperar a que tenga 18 años para contarle todo?

-sí, de esa forma será más fácil para ambos.

-¿crees que él esperé por ti dos años?

Orihime la miró, existía por supuesto la posibilidad de que él la olvidará, después de todo él dijo que renunciaría.

-eso esperó- musitó

-Supongamos- dijo Tatsuki suspirando con exasperación- qué tú lo esperas y que él tenga la intención de hacerlo ¿crees que ella esperará?

-¿ella?

-la chica alemana. Ella planeo esto, es astuta y…malévola. Arima en este momento se ha de sentir solo y triste, es el blanco perfecto. ¿No lo ves? Cualquier persona así es vulnerable y esa chica, estoy segura, no se quedará sin hacer nada…

-o-o-o-

El maquillaje hace milagros, de verdad… los días subsecuentes al llegar a mi departamento, al verlo vacío, lloraba, definitivamente la idiota aquí fui yo. Y al día siguiente gracias al maquille podía ocultar las noches de insomnio, la falta de color en mi vida. Por su parte Arima kun asistió a clases, no faltó ni un solo día, y en mis clases actuaba como siempre, participaba y me miraba a los ojos, en su rostro no había muestra de tristeza, y eso por alguna razón me dolía aunque me repetía una y otra vez que eso estaba bien, si él no sentía dolor era lo mejor.

A veces quería retroceder todo y decirle que lo olvidara…mejor aun, decirle que él era Ulquiorra, pero antes de hacerlo me arrepentía. El sobre amarillo en la mesa de centro de mi sala me recordaba, que de hacerlo, no solo no lo tendría en mi vida, sino que incluso ni siquiera podría verlo. No me importaba eso de ser despedida, bueno, era un problema que me costaría solucionar, pero sí los padres de Arima kun decidían mandarlo a Alemania, yo no podría seguirlo, no podría verlo y mucho menos podría algún día remediar todo esto.

Resignada de alguna forma, me conformé con verle, ahora que empezaron las vacaciones, el paisaje se volverá frio y solitario. Se volverá blanco o más bien incoloro.

-o-o-o-

Hideki se dejó caer boca abajo en su cama, no le importó cambiarse de ropa ni mucho menos en cerrar la puerta, la mochila escolar quedó arrumbada en el camino de la puerta a su cama. Estaba cansado, el resto de la semana permaneció indolente a la situación, al menos frente a su sensei, pero cuando estaba solo o con sus amigos algo en su rostro lo delataba.

-nee Hide chan ¿qué tienes?- preguntó Yamada un día en la azotea de la escuela.

-nada

-¿cómo que nada?- le espetó Tamiya- tienes cara de idiota, que… ¿Inoue sensei terminó contigo?

Hideki se quedó callado, terminar…lo que se dice terminar…pues no. en realidad él fue quien se marchó, ella solo dijo que amaba a Ulquiorra pero nunca dijo lo contrario de él.

-oye Tamiya- dijo- ¿se puede amar a dos personas?

-claro, ¿recuerdas cuando salía con esa chica de tercero y al mismo tiempo con la vecina de Yamada?

-¿mi vecina? ¿Salías con Hitomi chan?- dijo Yamada estupefacto.

-no me refiero a eso-dijo Hideki- ¿puedes amar a alguien por mucho tiempo y de pronto enamorarte de otra sin dejar de querer del todo a la primera persona?

-mmmm- sus amigos miraron al cielo pensando en la situación.

-quizás…-dijo al fin Tamiya

-pero yo pienso- dijo Yamada- que al final siempre tienes que elegir ¿no?

-¿no han oído del poli amor?- dijo Tamiya, Yamada y Hideki negaron con la cabeza- es cuando se tienen muchas parejas, incluso vives con ellas, todas están de acuerdo, pero las diferentes partes no tienen porque tener contacto entre ellas.

-¡waaa… yo no aceptaría eso!- dijo Yamada. Tamiya se encogió de hombros.

-en este mundo hay muchas formas de amar, supongo- dijo.

Hideki hundió la cabeza en la almohada ante aquel recuerdo, lo que había dicho Tamiya básicamente era compartir el amor de una persona. ¿Él podría compartir el amor de sensei con Ulquiorra? No lo sabía.

-o-o-o-

Ensimismado en sus pensamientos Hideki no se dio cuenta cuando entró Annette, hasta que sintió el peso de ella en el colchón cuando se sentó a su lado.

-¿estás deprimido, Hideki?- él no contestó, quería estar solo, pero tampoco tenía ganas de correrla- ¿es por esa maestra?

Él se incorporo y se apoyo en su codo, mirándola interrogante.

-¿qué?-dijo ella- ¿acaso pensante que no me había dado cuenta?

La chica sonrió y miró hacia el techó antes de continuar.

-yo no me tragué eso de que estaban estudiando ese día que llegamos tu mamá y yo…además ya había visto la forma en que tú y ella se miraban.

Arima no dijo nada, volvió a recostarse pero esta vez le dio la espalda a la chica, mirando tras su ventana al cielo pintarse de los colores invernales.

-Hideki, vamos a Alemania

-este año no iremos- respondió él intentando usar la menor cantidad de palabras.

- ya lo sé, sé que tu mamá y papá no pueden, pero no significa que tu tampoco, vamos juntos tu y yo.

Él no respondió, no quería moverse, mucho menos salir del país.

-no vayamos a Münich o a Berlín que es donde yo vivo. Vamos al sur, ahí las nevadas son hermosas y además podemos rentar una cabaña, ¿recuerdas cuando íbamos a ese pequeño pueblo y pasábamos la navidad ahí? Era divertido, mucha gente quizás se acuerde de nosotros.

-mmh- fue la respuesta.

-¡ohh vamos Hideki!-dijo Annette sacudiendo su hombro con ambas manos haciéndolo voltear a verla- a veces es bueno alejarse un poco, distraerse un poco, cuando lo haces tienes otra perspectiva de las cosas y puedes tomar la mejor decisión. ¿Qué te parece, Hideki? quizás encuentres la solución a tu problema con esa maestra.

El chico la miró, de alguna forma sonaba extremadamente lógico. Se incorporó hasta sentarse en la cama, y asintió lentamente con la cabeza.

Annette sonrió y se levantó de un salto.

-no te preocupes por nada- dijo- yo me encargo de todo, tú solo preocúpate por hacer tu maleta.

Después de eso salió de la habitación, Hideki se levantó cerró la puerta para evitar más intromisiones y volvió a dejarse caer en su cama, mientras su vista se perdía de nuevo en el cielo invernal.

-o-o-o-

El día en que se marcharon a Alemania, Yamada lloró, Tamiya rodó los ojos y se ciño más la gorra intentando que de esa forma no lo vieran con aquella masa rosa llorona. Fueron a despedir a su amigo al aeropuerto y mientras él se despedía de sus padres ellos se quedaron a lado de Annette.

La chica miró a Yamada. Y Tamiya la miró a ella, algo nunca le gusto de esa niña, la belleza no lo era todo…

-haces bien en llorar- dijo la chica con ese acento alemán que con sus días en Japón nada más no pudo quitarse.

-¿de qué estás hablando?- dijo Tamiya en lugar de Yamada que en ese momento hipaba.

-solo que está bien. No volverán a ver a Hideki.

El llanto de Yamada se cortó de inmediato y Tamiya subió su gorra para poder ver perfectamente a la mujer frente a él

-por supuesto que no-dijo Yamada- Hide chan volverá.

-en teoría-dijo ella- pero, me encargare de que no quiera hacerlo.

-Hideki ama este país, ¿qué puedes hacer tu, para que no vuelva? Aquí estamos sus amigos e Inoue sen..

-una mujer puede todo, incluso atar a un hombre a su lado.

-¡eso es estúpido!- soltó Tamiya- ¿estás loca o qué? Hideki no accederá.

-no hay forma de que afirmes eso- ella sonrió.

Tamiya la miró furioso, casi echaba fuego por sus ojos aquello era lo último que pensaba oír en el día.

-lo ataras a ti ¿eh? Que reverenda estupidez, ¿quieres a un hombre infeliz a tu lado?

-no me importa mientras esté a mi lado

- de verdad que estás enferma- dijo Yamada.

Una voz aguda anuncio el vuelo, Hideki dejo a sus padres y se encamino a donde estaban sus amigos para despedirse.

-Hi-Hide chan – lloriqueó Yamada agarrándolo del brazo- n-no te vayas

-oye Yamada, tranquilo, te traeré un recuerdo ya te dije.

-¡NO! no quiero, lo que quiero es que no te vayas.

-Hideki, quédate- intervino Tamiya intentando sonar lo más serio posible

-¿qué pasa con ustedes?

-Nada- dijo Annette- ya vámonos Hideki o perderemos el vuelo.

-Tu cállate- le espetó Tamiya- Hideki esta mujer…

-Hideki, hijo ¿qué esperas? Perderán el vuelo- dijo su padre detrás de él.

Para ese momento Yamada y Annette tomaban cada uno un brazo de Hideki intentando retenerlo.

-Tamiya, ¿qué…?

El anunció del vuelo volvió a anunciarse, Hideki se liberó de Yamada.

-oigan, lo siento- dijo- pero me tengo que ir, les llamaré para saber qué diablos les pasa.

-¡espera Hideki!

Pero su amigo se perdió entre la gente, para a abordar el avión.

-o-o-o-

-¿qué vamos a hacer, Tamiya? Han pasado tres días y Hide chan no nos llama

-quizás sea un poco difícil, van a la montaña, a lo mejor no hay señal para el celular y quizás no sea tan fácil encontrar un teléfono.

-¡waaa! ¿Tamiya qué haremos? Y si, si esa mujer lo…lo…seduce.

-Basta Yamada, Hideki no es estúpido.

-pero los hombres somos débiles.

Tamiya lo miró y engullo el último pedazo de hamburguesa, por fin los habían dejado entrar a ese restaurante que tanto les gustaba, después de la pelea con Amakumi habían estado vetados, incluso sus fotografías habían estado expuestas para que no los dejaran entrar, pero el castigo había terminado, y sin embargo, faltaba Hideki, a los tres mosqueteros les faltaba un integrante.

-¡esto es horrible! –dijo Yamada mirándose con ayuda del reflejo que le proporcionaba una cuchara- de la preocupación no he podido dormir, mira, mira mis ojeras, me estoy poniendo horrible.

-diablos, ¡ya cállate! No ganamos nada llorando. Ya te dije que Hideki no es estúpido, y no me salgas que la imbéciles de que los hombres somos débiles…a Hideki le gusta Inoue sensei, no traicionara eso.

-pero…- dijo Yamada dejando la cuchara en la mesa y mirando a su amigo- ¿y si es verdad que terminó con Inoue sensei?

- eso…- Si eso era verdad, entendía la confianza de Annette, pero aun así se negaba a aceptar que Hideki pudiera caer- no lo sé, pero sea como sea, quizás la única que pueda hacer algo sea precisamente Inoue sensei.

-o-o-o-

Hideki miró por la ventana, genial, ese día no estaba nevando, podría salir, ir al pueblo y llamar por teléfono a sus amigos que lo dejaron intrigado al despedirse en el aeropuerto, la curiosidad actuaba en él como siempre, algo querían decirle, al parecer algo importante, ¿y si, tenía que ver con sensei? Tenía que hablar con ellos de inmediato.

Decidido, subió las escaleras de la cabaña, una cabaña bastante lujosa, a decir verdad, no le extrañaba, Annette venía de una familia dinerada, y siempre lo que pedía se le otorgaba. Iría a su habitación y tomaría su chamarra y bufanda, las necesitaría si quería salir.

Al pasar por una estancia que funcionaba como estudio vio a Annette subida en unas escaleras hurgando en la parte alta de un librero, sin tomarle demasiada importancia pasó de largo directo a su habitación, pero justo cuando iba a tomar la perilla, escuchó un fuerte grito y el cómo caían varias cosas una tras otra, dio media vuelta y entró a la estancia donde antes había visto a Annette.

Obviamente el grito fue de ella y las cosas que cayeron fueron varios libros, al parecer se había resbalado y caído de las escaleras, Hideki se acerco y quitándole algunos libros de encima la ayudo a incorporarse lentamente.

-¿estás bien?

-s-si- dijo ella

-¿puedes levantarte?

-si

La ayudó, ambos quedaron de pie en medio de al menos una docena de libros.

-que desastre- dijo ella

Sin decir nada, Hideki comenzó a levantar los libros, cerrando aquellos que habían quedado desparpajados, acomodándolos todos en una pila en el piso, mientras Annette se recuperaba del golpe, pero esta, al verlo trabajar, intento apartarlo diciendo que había sido su culpa que ella lo arreglaría, Hideki estaba de acuerdo con eso de la culpa pero a él no le costaba nada ayudarla, después de todo no eran tantos libros.

Quito un libro enorme de pasta dura que había quedado abierto y al hacerlo sus ojos se toparon con varias fotografías que salían en desorden de un sobre amarillo. Pero no cualquier tipo de fotografías, eran suyas, suyas y de sensei, en ellas se besaban, se abrazaban, fotos de ellos en la playa, fotos de momentos de pareja que eran solo suyos.

Hideki las tomó todas guardando la mayoría en el sobre, se levantó y miró a Annette, ella tragó saliva y respiró hondo…

-o-o-o-

Tatsuki se acomodo en el sillón le gustaba la casa de Orihime en invierno, tenía calefacción, su casa no, así que pasar ahí el invierno casi se había vuelto costumbre. Cambió de canal en la televisión, ni siquiera era navidad y ya empezaban a pasar esos tediosos resúmenes del año. Miró al otro lado de la estancia. Orihime miraba la televisión pero no le prestaba atención, imaginando en que, o más bien en quien estaba pensando, Tatsuki suspiró.

Ella no se había cansado de decirle a su amiga que lo que había hecho había sido una verdadera taradez, pero que podía hacer, al parecer el más sensato de esa pareja era Arima, tristemente no había nada que Tatsuki pudiera hacer.

Llamarón a la puerta con leves toques, ¿Qué demonios? Pensó Tasuki, ¿qué no veían el timbre? De nuevo llamaron, esta vez, más fuerte. Al ver que su amiga no reaccionaba, Tatsuki se levantó y abrió la puerta.

Yamada y Tamiya la miraron del otro lado de la puerta.

-Tatsuki ¿Qué haces aquí?- dijo Tamiya.

Tatsuki se acerco y le propino un coscorrón.

-aunque no estemos en la escuela soy tu maestra, igualado, llámame Arisawa sensei.

-jeje- se rio Yamada, recibiendo de su amigo la venganza correspondiente.

-¿qué quieren?- dijo Tatsuki

- ¿está Inoue sensei? Necesitamos hablar con ella- dijo Yamada.

- ¿sobre qué?

- eres peor que un policía Tatsuki- le dijo Tamiya recibiendo de nueva cuenta un coscorrón por parte de su maestra y sobándose la parte adolorida contesto- sobre Hideki

- ya.

Tatsuki se hizo a un lado dejándolos pasar, Orihime giró el rostro y vio a sus alumnos sentarse en la sala.

-Yamada kun, Tamiya kun, ¿paso algo?- les pregunto

-sí, pasó algo, sensei- dijo Tamiya.

-o-o-o-

Annette estaba decidida a ocultar esas fotografías, concluyó que el mejor lugar era uno de esos librero del estudio, hasta arriba, nadie buscaría ahí. Así que del cobertizo saco una escalera y se dispuso a dejar ahí la prueba de su delito, si Hideki las veía tendría problemas pero no podía quemarlas seguían siendo su seguro contra Inoue sensei.

Sin embargo no contó con que una de esas malditas fotos se saliera del sobre y al querer atraparle resbalo de la escalera, intentando a su vez agarrarse de algo arrastro varios libros consigo.

Tampoco contó con que Hideki se ofreciera a recoger dichos libros y mucho menos que encontrara las benditas fotos y que ahora fuera sometida a la penetrante mirada de este, que la taladraba intentando ver en ella, intimidándola.

-Hideki…

-¿qué es esto Annette?- dijo él sin apartar su mirada de ella-¿cómo diablos las tomaste?

-yo…

-¿nos estuviste espiando Annette? ¿Nos seguiste…?

-¡por supuesto que no! ¡Le pague a algu…!- dándose cuanta de su segunda metida de pata se tapo la boca con ambas manos.

-¿por qué?- pregunto él de nuevo sin despegar la mirada de ella, pero su mirada no era la clásica mirada verde indiferente, era una mirada furiosa, a pesar de que su voz se escuchaba tranquila.

Annette retiró sus manos de su boca lentamente, y lo miró.

-esa mujer no te conviene…

-¡eso lo decido yo!

Annette se encogió era la primera vez que Hideki le gritaba, la primera vez que su presencia le causaba miedo.

-ya entiendo- dijo él- fue tu culpa ¿cierto?, tú le mostraste estas fotos a sensei, por eso termino conmigo, pusiste en peligro su carrera, la amenazaste ¿no es así?

-lo hice por tu bien

-¿por mi bien? ¿De qué diablos hablas? En quien menos pensaste fue en mí cuando lo hiciste.

-Hideki…

-¡cállate!

Arima dio media vuelta dispuesto a marcharse.

-o-o-o-

-…y eso dijo la bruja alemana- dijo Yamada

-sensei, debe hacer algo- dijo Tamiya.

-¿pero qué…? ¿Qué puedo hacer yo?

Tatsuki bufó a su lado.

-lo que sea Orihime, te dije que esa niña iba a hacer algo, te dije que Arima era un blanco vulnerable.

-sensei- dijo Tamiya acercándose a Orihime- yo confió en el juicio de Hideki de los tres es el más coherente, pero sensei, la tentación es fuerte, si por nosotros fuera iríamos por él, pero no podemos, en cambió usted sí.

-no creo que Arima kun se deje llevar por Annette- dijo Orihime rogando porque así fuera.

-yo tampoco sensei, pero, si usted hablase con él…para Hideki usted es lo más importante, el iría a donde fuera por usted… sensei, solo tiene que preguntarse si Hideki es importante para usted, si…usted lo necesita.

-o-o-o-

-Hideki ¿a dónde vas?

-a Japón- dijo él encaminándose a su habitación mientras Annette lo seguía.

-¿te vas con ella?

-regreso a ella.

Annette entró tras él y miró como sacaba su maleta aun sin desempacar del todo y recogía las pocas pertenencias que tenía fuera, la cerraba y se dirigía a la salida, Annette cerró la puerta tras de sí impidiendo que saliera.

-¿qué haces?- dijo él- quítate.

-Hideki, ¿no te das cuenta? Esa mujer no te ama…créeme cuando te digo que lo hice por tu bien.

-tonterías, quítate no quiero quitarte yo.

-no hasta que me escuches, sí, es verdad que lo hice no estuvo bien, pero yo te quiero y quería saber si ella te amaba tanto como tú a ella.

Hideki se limitó a mirarla y lentamente repitió su orden.

-quí-ta-te.

-Hideki- ella se abrazó a él- cuando amenace su carrera esperaba que no terminara contigo, que se arriesgara por ti, pero no lo hizo, ella… ¿no te das cuenta? Ella no te ama, jamás lo hizo, solo se divirtió contigo, no arriesgará nada por ti.

Annette levantó la vista y se topo con los ojos verdes de Hideki que parecían meditar lo que ella había dicho.

-en cambio yo, tome esas fotos con el peligro de que me despreciaras para siempre, no importaba, si al final eras feliz- posó su mano en la pálida mejilla del chico- ¿no lo ves, Hideki?...Yo sí te amo.

Y lentamente posó sus labios en los de él.

-o-


wola! nuevo capitulo! me tarde pero ya esta aquí...no estaba planeado que Tamiya y Yamada aparecieran, pero los adoro, asi que busque la forma de que encajaran en los acontecimientos, a su vez el concepto del poli-amor que maneja Tamiya lo vi en un documental me parecio interesante, y quise compartirselos, además estoy de acuerdo con Tamiya hay muchas formas de amar, mientras no hagas daño como lo hace Annette, sinceramente mientras escribía no pude evitar que me cayera mal , y por otro lado quería que Hideki se volviera frio como en su vida pasada, como nuestro Ulqui... lo curioso es que la razón son los celos que siente de si mismo jiji... tal vez ya sea hora de que sepa quien es...

Espero que les haya gustado este capitulo y les doy las gracias por leer y por sus comentarios.

Y E-kun- sí, Ulqui tiene que cumplir 18 años para que no acusen de estupro a Orihime...

me retiro...