Disclaimer: los personajes de Inuyasha no me pertenecen le pertenecen a Rumiko Takahashi
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-Maldición-pensó Inuyasha- ¿Dónde está la maldita calle?-se decía mientras buscaba, en su auto BMW gris, el local de ropa que si no se equivocaba se llama "Luz de Luna" o algo parecido, su padre le había dicho el nombre y la dirección pero… ¡no encontraba la calle! ¿Como en un pueblo tan chico podía llegar a desesperarse buscando una calle? Claro esas cosas solo le pasaban a él. Aunque aun no sabia como acercarse a su madre y a Kikyo ya buscaría la forma, no perdería a su madre de nuevo, así que por el momento se conformaría con encontrar dicha boutique.
Dobló en una calle y se fijo el nombre de la misma ¡Era esa! Ahora lo que tenía que hacer era seguir derecho y buscar la tienda. Minutos más tarde divisó una a lo lejos, tenia las paredes color lila y un cartel blanco con letras negras que decía…"Luz de luna". ¡Por fin! Estacionó el coche en la vereda que estaba en frente del negocio y observó a través de la vidriera a su madre enseñándole vestidos a una señora, la recordaba bastante, después de todo cuando se la arrebataron tenía cuatro años, era un milagro que aun su imagen estuviera tan nítida en su cabeza.
Se quedó unos diez minutos allí observándola, hasta que se decidió a marcharse, inventaría un plan para acercarse y hablaría con Sesshomaru, puede que no se llevaran muy bien pero si querían de vuelta a su madre tendrían que trabajar juntos quisieran o no
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Ya en su casa Kikyo tomó una ducha para relajarse y se acostó a dormir un rato, sin embargo unos cuarenta y cinco minutos después de haber caído profundamente dormida, volvió a tener ese extraño sueño, aunque esta vez mucho mas claro
Sueño de Kikyo
Todo está oscuro la luz de la luna pasa escasamente a través de esas pesadas cortinas me encuentro sentada en una cama, estoy en una habitación, una silueta se encuentra al lado mío, es un hombre y me está tomando por los hombros, estoy confundida, no puedo verle el rostro pero siento un murmullo:
-Kikyo recuérdame… por favor… soy yo… tu esposo…-esa voz es extremadamente atrayente a mis oídos
¿Esposo? Yo no estoy casada, nunca me he casado, era imposible que dijera que era mi esposo, este hombre está loco
-¿Qué? no…yo…no, no estoy casada se está… se está confundiendo…-antes de que pudiera continuar hablando ese hombre me besó desesperadamente y encerró sus fuertes brazos en torno a mi cintura. Luego de eso sentí como mis parpados comenzaron a pesar y me desvanecí en sus brazos.
Fin del sueño de Kikyo
Muy agitada y con sudor frío recorriéndole la espalda, fue como se despertó la mujer pelinegra, si su sueño era verdad, como todo lo que había soñado y había sucedido hasta el momento entonces ella estaba…
Kikyo POV
¡No puede ser! es imposible yo no puedo estar casada… pero mis sueños siempre… no, no y no! No puede ser… bueno yo… estuve en coma por diez años luego de ese accidente y no se nada de mi pasado… pero… ¡NO! Debo dejar de pensar en tonterías. Si estuviera casada mi marido ya me hubiera buscado
Fin Kikyo POV
Aun un poco confundida, Kikyo se levantó de la cama y se dirigió a la cocina para prepararse un té, mientras esperaba que el agua se calentara recordó el en día que despertó del coma
Flash Back
En el hospital del pueblo, en la habitación 26 se encontraba una bella mujer recostada en la cama, que poco a poco y con pesadez comenzaba a abrir sus ojos, despertando así de su letargo.
La luz del amanecer lastimaba un poco sus pupilas, pero al cabo de unos minutos se acostumbró. Observó bien el lugar y se dio cuenta que tenía algunos cables pegados al cuerpo así como también algunas maquinas a su alrededor. El cuarto en si constaba de la cama, la cual tenía sabanas blancas, un sillón, dos mesitas de noche, y un amplio ventanal por donde entraba la claridad matutina, cubierto por blancas cortinas.
Se mantuvo contemplando el lugar por unos cuantos minutos hasta que decidió sentarse con cuidado de no dañarse ella o dañar los cables que la rodeaban, al intentarlo sintió como si su cuerpo pesara toneladas, pero con algo de esfuerzo logró su cometido, coloco la almohada detrás de ella para así acomodar su espalda en ella y se dedicó a observar los destellos solares que se colaban por las cortinas.
Sintió el sonido de la puerta abrirse detrás suyo, y luego algo que se caía al piso, volteo su mirar y se encontró con una señora mayor que la miraba atónita y que balbuceando dijo:
-¡Oh Dios!...Kikyo… estas… estas despierta-
-¿Kikyo? ¿Ese es mi nombre? Así me llamo… ¿verdad?- le preguntó con voz baja y algo rasposa, como si hablar le costara un poco
La mujer recogió del piso la libreta que se le había caído por la sorpresa, cerró la puerta y se acercó a la cama
-Si, tu nombre es Kikyo- dijo suspirando, luego le desconectó algunos cables que, ahora que se hallaba despierta, estaban conectados innecesariamente. Cuando terminó le hizo un breve chequeo y posteriormente anotó unos datos en su cuaderno- ¿Estas confundida cierto? Mi nombre es Hana Mizaki y soy tu doctora pregúntame lo que quieras- expresó dulce y maternalmente…
-¿Quién soy? ¿Qué me… pasó? ¿Por qué…por qué estoy aquí?- habló entrecortadamente y con lagrimas a punto de salir de sus ojos
-Tranquila, te voy a contar todo lo que se sobre ti, no se si te alcanzará por que es muy poco pero espero que aclare algunas de tus dudas. Bueno hace aproximadamente diez años tu, tu tuviste un accidente de transito, ibas sola en la autopista y quedaste muy mal, con heridas gravísimas, te atendimos y logramos salvarte, pero comenzaron a pasar los días y no despertabas así que te dejamos conectada. Otros médicos quisieron desconectarte pero yo no lo permití, te pareces tanto a mi hija fallecida que no quise dejarte morir- comento muy triste- me ocupe de todos tus gastos y tu cuidado, igual no te preocupes, no me debes nada, con que estés despierta me basta. Sobre el accidente, te envistió un camión, el conductor se quedó dormido y lamentablemente falleció en la ambulancia. En el auto que viajabas encontramos documentación tuya, está en mi casa, te la traeré pronto, busqué a tus familiares pero no encontré a nadie y si los hay no te han buscado- la miró con pena y como vio que quería decir algo se dispuso a escucharla
-¿Tan poco les importo? ¿Por qué…?-suspiró-¿Usted no va a abandonarme cierto? ¿No va a dejarme sola?- Dijo liberando sus lagrimas
-No, no te dejaré sola, pero cálmate ¿si?...
Fin de flash back
En medio de sus recuerdos Kikyo notó del recipiente en que estaba calentando el agua para su té salía mucho vapor y que el agua hirviendo se estaba derramando- estas cosas solo me pasan a mi- pensó mientras arreglaba el desastre.
Un rato después, ya habiendo tomado su té, volvió a acostarse para intentar dormir, esperando no volver tener esos sueños.
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Habiendo terminado el periodo escolar Rin se dirigió agotada a su departamento, al llegar depositó su portafolios en la mesa que estaba al lado de la puerta principal, prendió la televisión y se recostó unos momentos en el sillón.
Lamentablemente su descanso no duro mucho pues su celular sonó avisándole que le había entrado un mensaje de texto. Se levantó con pesadez y buscó en su bolso el móvil. Cuando abrió el mensaje, este decía:
"hola Rin! Estoy en la planta baja de tu edificio, ven te tengo una sorpresa!
De: Kanna"
Cuando bajó se encontró con su amiga, la cual vestía con unos jeans negros, una chaqueta de igual color y una remera blanca de tirantes, la saludó y curiosa preguntó:
-Y bien? ¿Cuál es la sorpresa?
Kanna mientras sonreía con complicidad, observaba como por detrás de Rin se acercaba sigilosamente una pelirroja de ojos verdes esperando el momento indicado para asustarla.
-La sorpresa es…-dijo misteriosamente
-¡Buuu!- exclamó la ojiverde sobresaltando a la pelinegra- ¡La sorpresa soy yo! Jajaja!
-¡Ayame! ¡No lo puedo creer! ¡Estas aquí!- soltó emocionada para luego abalanzarse sobre Ayame y abrazarla fuerte- ¿Cuándo llegaste?
-¡Hay Rin me asfixias! ¡Jaja! Llegue ayer por la tarde, y con Kanna planeamos darte una sorpresa, ¡Somos malas!-
-¡Si son muy malas! ¡Bueno subamos tienes muchas cosas que contarnos sobre tu viaje!- comentó emocionada
Sin esperar un minuto más las tres amigas reencontradas se dirigieron al ascensor hablando animadamente, charla que duró varias horas entre risas y confesiones.
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Notas de la autora: Gracias por leer!
