Una cita inolvidable
ArokuRaita
Disclaimer: 'Haikyuu!' pertenece a Haruichi Furudate y este fanfic fue escrito sin fines de lucro.
Vuelvo con un pequeño fic de dos capítulos sobre mi segunda OTP favorita, jeje. ¡Espero que les guste! Y siéntanse libres de comentar =)
¡Saludos!
1.
La tarde del viernes era agradable. No hacía ni frío ni calor y el tono rojizo del cielo y la luz ocultaba el color de las mejillas de Asahi. El joven no podía creer la suerte que tenía de que todo hubiese salido tan bien con Nishinoya. Aunque su amigo (y novio a escondidas) todavía se sentía algo incómodo con las demostraciones de afecto y se le escapaban los ojos cuando veía a una chica linda por la calle, estaba más que comprometido con la relación.
"Estaba seguro de que me iba a mandar al Polo Norte de una patada", pensó. Su inagotable energía y falta de tacto todavía le daban miedo, pero sentía que las cosas irían muy bien.
- Hey, Nishinoya... Parece que mañana será un día soleado, ¿te gustaría que saliéramos a alguna parte?- preguntó. El libero comenzó a saltar a su alrededor y exclamó:
- ¡Por supuesto! ¡Hagamos muchas cosas! ¿Qué tal si vamos al parque, al cine y a tomar helados? También podríamos jugar vóleibol (¡llevaré una pelota!) y almorzar hamburguesas, y...
- S-si alcanza el tiempo, podemos hacer todo eso...- respondió Asahi, con una graciosa expresión en su rostro. Ya estaba sudando frío, ¿habría sido una buena idea? Su primera cita fue tomar unos Gari Gari Kun en la tienda de la familia del entrenador Ukai. No era muy glamoroso ni romántico, mas parecía una buena forma de comenzar. Sin embargo, todo esto...
- ¿Qué tal si nos juntamos a las 9.30 horas, Asahi-san?
- ¿Tan temprano? Dejémoslo a las 10.30, mejor...
- ¡Pero así tendremos una hora menos para vernos!- pataleó el vigoroso chico.
- Necesito dormir mucho, si no, estaré todo el día con sueño- se disculpó el gigante. Con un bufido, Nishinoya aceptó.
- OK, ¡pero que sea a las 10 y media en punto!
Ya estaban llegando a la intersección donde sus caminos se separaban. Yuu levantó sus manos para despedirse de Asahi, y se sorprendió cuando éste se agachó y le dio un rápido beso en los labios.
- ¿A-Asahi-san?
El as de Karasuno pareció despertar de un trance y, casi tartamudeando, explicó:
- No te preocupes, miré hacia todos lados y no venía nadie. ¡Nos vemos acá mañana!-
- No era por eso...- alcanzó a decir Nishinoya, mas su amigo ya había desaparecido.
Dio media vuelta y caminó hacia su casa, sonriendo.
El cielo del sábado estaba claro, soleado y lleno de promesas alegres. Azumane llevaba unos minutos esperando a Nishinoya en la intersección ("Claro, 10 y media en punto", rió para sí) y se sentía feliz y ansioso al mismo tiempo. "Casi como una colegiala". El pensamiento le hizo poner cara larga justo cuando Yuu llegaba corriendo a su lado, con una mochila a su espalda.
- ¡Perdona el atraso, Asahi-san! Me quedé dormido porque...- Al ver el rostro de su compañero, se entristeció:
- ¿Estás enojado conmigo...?
- ¡No! Para nada, estaba pensando en otra cosa cuando llegaste. Pero no tiene nada que ver contigo- se disculpó el mayor con su nerviosismo habitual.
- ¡Me alegro! ¿Qué quieres hacer primero, Asahi-san?
- Este... Podríamos ver qué están dando en el cine y, si hay que esperar, podemos tomar algo como un helado...
- ¡Excelente plan! ¡Vamos!
Caminaron juntos por las calles de la ciudad, conversando y riendo. La gente los miraba mucho, pues hacían una pareja muy dispareja: ¿qué hacía un hombre tan intimidante con un chiquillo hiperquinético? De todos modos, cuando desviaban la mirada, sonreían. Quizás pensaban que igual se veían bien juntos.
Cuando llegaron al cine, descubrieron que había una película de acción, una de terror y muchas comedias románticas. "No hay nada que me guste", pensó Asahi, decepcionado. Miró a su compañero, cuyos ojos brillaban frente al cartel de la película de acción. El as de Karasuno recordó algo que había dicho Tanaka una vez, cuando trataban de adivinar por qué Noya-san no atraía a las chicas. "Quizás es de ésos que solo ven películas de acción y gritan cada vez que ven explosiones", había dicho el pelado.
- Asahi-san, ¿podemos ver ésta? Empieza en diez minutos y tiene robots gigantes- pidió Yuu, mientras se movía con impaciencia. Su acompañante no pudo negarse y compraron las entradas. Algo le decía a Asahi que no era muy buena idea...
Y tuvo razón. La película llevaba cerca de media hora, pero cada vez que pasaba algo impactante, se escuchaban los gritos de Nishinoya. "¡UWOOOOO!", "¡SUGOOOOI!" y muchas variantes más cruzaron la sala del cine de lado a lado. Azumane trataba de encogerse lo más posible, porque sentía que tapaba a una persona que estaba unas filas más atrás (aunque no le habían dicho nada), pero su amigo no se comportaba.
- Nishinoya, por favor, baja la voz. La gente se enojará...- susurró el mayor.
- ¡Es que esto es genial! ¡GENIAL!- exclamó el pequeño.
Lo peor ocurrió durante el clímax de la película, cuando el robot bueno renació y destruyó a la mayor parte de engendros malos bajo una lluvia de fuego, sangre y otros elementos.
- ¡EXCELENTE, WOOHOO!-. De la emoción, Yuu dio un salto tremendo y pasó a golpear el respaldo del asiento del frente. Su ocupante -un hombre con el rostro contraído de furia- se volteó y encaró a Asahi.
- ¿Sabe? He soportado esto durante un buen rato, pero no aguanto más. ¡¿Puede hacer algo para calmar a su hijo de una buena vez?!
Nishinoya se sentó, medio aturdido. Azumane palideció, murmuró algo parecido a una disculpa, tomó en brazos a su amigo y arrancó de la sala como alma que lleva el diablo. A lo lejos, los espectadores pudieron oír la voz del muchacho que tanto los irritó: "Suéltame, Asahi-san, ¡pondré en su lugar a ese idiota!". Luego, suspiraron aliviados.
- ¡Nishinoya, no debes comportarte así en un cine! ¿Nunca has ido a uno?- exclamó el joven de pelo largo cuando salieron del recinto. Estaba más alterado que de costumbre, pero el otro no parecía darse cuenta y aseguró que no se iba a mover de ahí hasta que viera al viejo insolente y le diera una lección. Asahi logró convencer a Nishinoya de ir a otro lugar sólo cuando mencionó los helados que se iban a perder.
- En ese caso, te acompañaré a tomar helados y perdonaré a ese idiota bueno para nada. Pero lo hago por ti, ¿vale?- masculló el pequeño.
- Gracias, Noya-san. Aprecio mucho tu gesto-. Eso animó al explosivo muchacho, que pareció olvidar el mal rato.
Llegaron a una heladería pequeña, cuyos helados eran tan ricos que Yuu olvidó por un segundo los Gari Gari Kun de soda. Las cosas iban bien de nuevo para los dos y la atención era buena, pero la hora pasaba rápido y había más cosas que hacer.
- ¿Qué tal si vamos al parque un rato? Podríamos caminar, sentarnos en una banca, mirar el paisaje...
- ¡Pescar en el estanque!
- ¿Eh? ¿De qué estanque hablas, Noya-san? ¿Y cómo vamos a pescar? No tenemos...
Antes de terminar su frase, Nishinoya estaba sacando de su mochila dos cañas pequeñas y hechas a mano. Asahi recordó lo que dijo Sugawara-san: "Da la impresión de que podría llevarte de pesca para una cita". O algo así. Esto se parecía bastante y su intuición volvió a avisarle que habría problemas.
- ¿Sabes? Mejor no... No pesquemos. Podríamos meternos en problemas y...
- Tranquilo, as, ¡conozco un lugar secreto y excelente! Muy poca gente sabe llegar a él. ¡Vamos!
Asustado, el alto muchacho siguió a su compañero, luego de pagar la cuenta. Llegaron a un bello y enorme parque en el centro de la ciudad y Nishinoya se abrió paso a través de un intrincado sendero oculto por los árboles y arbustos. "Esto no pinta bien y no sé por qué", pensó Asahi. Pero ya estaba allí. Que pasara lo que tuviera que pasar.
Continuará...
