CAPÍTULO 2

Al jueves siguiente, Quinn estaba leyendo 'Harry Potter y las reliquias de la muerte' en su apartamento cuando su móvil empezó a sonar. Quinn miró la pantalla a ver quién era. Era Santana.

-¿Hola?

-¿Q? Escucha, Britt y yo vamos a ir al karaoke mañana y tú vienes con nosotras.

-Mañana no puedo, San. Tengo que… - dijo Quinn intentando encontrar una excusa para no ir al bar. No tenía ganas de ir.

-No intentes encontrare una excusa. Te vienes y punto. Echo de menos ver tu fea cara cada día.

-Oh, S, eres tan amable- dijo con la voz llena de sarcasmo-. Aun así, no voy a ir.

-Zorra, ¿no has oído lo que he dicho? Tú vienes y no me importa si no te apetece. Así que… te veo mañana y ponte algo bonito.

Antes de que Quinn pueda decir algo, Santana le cuelga. Tomó una profunda inspiración y siguió leyendo el libro que estaba leyendo antes de la llamada de Santana.

Quinn encontraba los libros de Harry Potter una inspiración porque mostraba cuánto puede llegar a querer una madre a su hijo o simplemente la fuerza del amor y que el amor y los amigos eran todo lo que necesitabas para superar los tiempos oscuros.

Quinn empezó a leer los libros de Harry Potter después de que sus padres la echaron cuando salió del armario en su primer año de universidad. La primera que los leyó fue estando en la biblioteca. Empezó a leer el primer libro y se perdió en el mundo de la hechicería. Lo encontró asombroso. Cuando acabó el libro, se dio cuenta que se lo había leído entero en sólo unas horas.

Desde siempre, Quinn era una enamorada de los libros y, especialmente, de los de Harry Potter. Amaba los libros porque, cuando empezaba a leer podía perderse en ellos. Era algo increíble.

Cuando Quinn acabó el libro se dio cuenta de que eran casi las 7 y decidió ir al pequeño café que estaba cerca de su edificio para comer algo. Fue a la habitación y se puso unas zapatillas.

Empezó a caminar con los auriculares puestos, mirando a la gente pasar por su lado. Le encantaba mirar a la gente caminar, la mayoría de las veces con prisas. Era algo común en esta ciudad. Cuando llegó por primera vez se dio cuenta que la gente siempre tenía prisa.

Llegó al café. Se pidió un café con leche y algo para comer. No tenía mucha hambre. Fue a sentarse en una mesa junto a la ventana.

Allí estaba viendo a la gente en la calle cuando sintió a alguien tocarle el brazo. Levantó la vista y vio a Rachel con una taza en la mano.

-Quinn, ¿verdad?- Preguntó Rachel sonriendo.

-Sí- dijo ella sonriendo cuando la sonrisa de Rachel se hizo más amplia-. ¿Cómo estás?

-Bien, ¿y tú?

-Bien. ¿Qué haces aquí? ¿Vives cerca?- Preguntó.

-Sólo he entrado para tomar un café. La verdad es que está cerca de mi universidad. Iba hacia casa y quería un café así que, aquí estoy- dijo Rachel animadamente.

-Oh- dijo Quinn, casi deseando que Rachel viviera cerca.

-¿Y tú? Quiero decir, ¿vives por aquí?

-Sí. Mi edificio está a la vuelta de la esquina.

-Qué bien.

Entonces hubo un silencio incómodo, pues ninguna chica sabía qué decir. Parecía que Rachel quería decir algo más pero nada salía de su boca.

-Pues… Nos vemos, Quinn- dijo Rachel.

-Nos vemos, Rachel.

Quinn se dio cuenta que la sonrisa de Rachel se hizo más amplia después de decir el nombre de la chica. Entonces, Rachel le dedicó a Quinn otra sonrisa y se fue continuando su paseo hacia su edificio.

Quinn la vio marchar, salió de la ensoñación en la que estaba, se levantó y volvió hacia su apartamento. Cuando llegó se tumbó en el sofá y vio reposiciones de 'Friends' en la televisión. Era su serie favorita.

Cuando acabó de ver 'Friends', se dio una ducha y se metió en la cama teniendo un placentero sueño.

Se despertó a la mañana siguiente y empezó a arreglarse para ir a clase. Tomó el metro y, tan pronto como salió a la calle, uno de sus mejores amigos, Mike Chang, la estaba esperando.

-¿Qué tal, Q?

-Hola, Mike- le sonrió un poco y empezaron a andar juntos para ir a clase-. Hoy voy al karaoke con Britt y San, ¿Quieres venir? Así no voy de carabina.

-Claro, Q. Será divertido salir del apartamento alguna vez y dejar de estudiar para divertirme un poco-. Mike estaba estudiando Medicina-. Estará bien volver a cantar otra vez.

Mike, Santana, Brittany y ella estuvieron en el Glee Club de su instituto.

-Sí, estará bien. Pero no es como si fuera la mejor de las cantantes.

-Oh. No. No digas eso. Eres una cantante increíble y ni se te ocurra decir lo contrario o te patearé el culo.

Al oír esto, Quinn empezó a reírse. Mike no le patearía el culo a nadie, principalmente el suyo.

-Vale. Haré como que te creo.

Mike la miró con falso dolor en sus ojos.

-Vale, entonces le diré a Santana que lo haga. Ella seguro que lo hace- dijo.

-Sí, San estaría muy feliz de patearme el culo. Quiere hacerlo desde hace mucho tiempo- dijo.

Tenía algo de razón. A Santana le gustaba patearle el trasero a Quinn cuando era necesario. Pero Quinn sabía que su mejor amiga la quería a morir, Solo que tenía una manera muy rara de demostrarlo.

-Sí, lo estaría. Aquí está mi parada, Q. Te veo después de clases- dijo y se metió en clase.

Quinn siguió su camino hacia su aula con calma. Aún tenía mucho tiempo. Mientras Quinn caminaba empezó a fijarse en la gente que la pasaba de nuevo. Era un hábito suyo. No era una persona muy habladora. Le gustaba observar.