CAPÍTULO 5
Al día siguiente, a las 4 en punto, Quinn ya estaba en el Café esperando a Rachel. A las 4:05, Rachel entró apresuradamente por la puerta.
-Lo siento mucho. No quería llegar tarde. Normalmente soy muy puntual. Hoy voy un poco por detrás de mi horario…
-Rachel, está bien. Sólo has llegado cinco minutos tarde- dijo Quinn para parar a la chica-. Y hablas demasiado- dijo con una sonrisa cálida.
-Eso dice todo el mundo. Y cinco minutos es mucho tiempo, Quinn- dijo Rachel.
-No, no lo es.
-Sí, lo es.
-No, no lo es- dijo Quinn-, y no digas que lo es- dijo seriamente cuando la otra chica empezó a abrir la boca para discutírselo-. Bueno, cambiando de tema, ¿cómo estás esta tarde, Rachel?
-Bien y tú, ¿cómo estás?
-Estoy bien- respondió Quinn.
-¿Qué hiciste el otro día para que se volviera tan feliz cuando te llamé?
-Mis amigos vinieron y nos pasamos el resto del día viendo películas y comiendo pizza- respondió Quinn, sorpresivamente no sintiéndose incómoda por la curiosidad de Rachel-. Sabían que era un mal día para mí y quisieron ayudarme. ¿Qué tal te fue a ti ayer?
-Pasé la mayoría del tiempo con mis amigos y, por la noche, fuimos al karaoke. Mi amigo trabaja allí como camarero así que vamos muy a menudo. Kurt, mercedes y yo vimos algunos musicales durante el día: 'Funny Girl', 'Wicked' y otros- dijo frenándose un poco a sí misma al darse cuenta que estaba empezando a divagar otra vez-. Lo siento, hablo demasiado.
-No me importa- dijo Quinn calmadamente-. Me gusta verte hablar.
La frase salió de su boca antes de poder pararse y sus ojos se abrieron cuando Rachel se rio por lo bajo por lo adorable que era la muchacha.
-Vaya, gracias. Creo que eres la primera persona que ha dicho eso, Quinn- dijo la morena mientras las mejillas de Quinn se sonrosaban-. O que lo haya dicho en voz alta.
Quinn no creía posible que se pudiera sonrojar aún más.
-Eh… No es nada, Rachel- dijo Quinn tímidamente desviando su mirada de la de la otra chica-. Y… ¿Quién es Mercedes?- Preguntó después de aclararse la garganta.
-Es una de mis mejores amigas. Nos conocemos desde el instituto cuando estábamos en el Glee Club de nuestra escuela. Kurt, Mercedes y yo éramos las "divas" del Club- dijo Rachel sonriendo ligeramente por el recuerdo de ellos en su viejo Glee Club.
-Yo también estaba en el Glee Club de mi instituto, pero no tenía la mejor voz- dijo Quinn.
-Tienes una voz preciosa, Quinn. Cuando cantaste en el karaoke fue sencillamente hermoso- dijo Rachel.
Aunque la verdad es que pensaba que la voz de Quinn era como la de un ángel pero creía que era un poco raro decírselo cuando no la conocía desde hacía mucho tiempo.
-Gracias- dijo la rubia sonrojándose.
Se estaba sorprendiendo a sí misma por lo mucho que se estaba sonrojando ese día.
-Aún tengo que oírte cantar algún día. El día que estuvimos en el karaoke no cantaste- dijo entristecida.
-Ese día tenía la garganta un poco dolorida. Así que ni cantaba ni casi hablaba- explicó.
-Deberíamos organizar algo para ir y poder oírte cantar- dijo Quinn.
-Claro, cuando tú quieras- dijo Rachel sonriendo.
Continuaron hablando durante horas y se marcharon cuando el camarero les dijo que era hora de cerrar. Se dirigieron hacia el edificio de Quinn aun hablando. Quinn se sorprendió de lo mucho que habían hablado y que no habían parado de hacerlo en ningún momento. Cuando llegaron al edificio de Quinn, Ésta se giró hacia Rachel.
-Nos vemos el viernes en el karaoke- dijo Quinn.
Aún no quería despedirse de la morena.
-Adiós, Quinn- dijo Rachel no haciendo ningún gesto por irse ni tampoco Quinn por entrar en el edificio.
Entonces Rachel abrazó a Quinn poniendo sus brazos alrededor de su cuello. Quinn puso los suyos alrededor de la cintura de Rachel.
Algo sobre este abrazo se notaba íntimo. No sabía por qué pero lo sentía así. Estuvieron en esa postura un minuto pero les pareció mucho más y, al mismo tiempo, mucho menos. Sólo se separaron cuando el móvil de Quinn empezó a sonar.
-Bueno, adiós, Quinn- dijo Rachel marchándose algo confusa.
-Adiós, Rach- dijo Quinn, sin saber que la sonrisa de Rachel e hizo más grande cuando la oyó llamarla así.
El móvil de Quinn sonó y ésta miró la pantalla para ver quién era. Santana. Puso los ojos en blanco.
-Hey, S… Estaba con Rachel por eso no te he llamado… No nos hemos dado cuenta de la hora… No, no estoy enamorada de ella… Ni tampoco me gusta, sólo somos amigas… Hemos quedado otra vez el viernes… Vale, Santana. Te cuelgo. Adiós.
Al fin entró en su edificio. Entró en su apartamento, echó la llave y se fue directamente a su dormitorio, tirándose en la cama y cerrando los ojos.
Quinn se despertó un par de horas después cuando sonó el timbre de la puerta. Miró el reloj. Eran las 11:20.
-¿Quién coño será?- Refunfuño yendo a abrir la puerta.
Era Santana.
-¿Qué coño haces aquí? ¿Sabes la hora que es? Preguntó irritada a la latina.
-Sí, sé la hora que es. Me dejé algo aquí cuando me mudé y quería cogerlo- respondió.
-Tienes llaves, ¿por qué no las has usado?
-He olvidado cogerlas cuando salí del apartamento.
-Vale. Entra, coge lo que sea y vete- dijo Quinn aún enfadada.
Santana entró y se dirigió al dormitorio en el que solía dormir. Unos minutos después volvió con una caja en la mano y murmurando algo que sonó como "adiós, Q" y se fue.
Quinn cerró la puerta y se tumbó en el sofá. Encendió la tele y la puso en un canal aleatorio.
Se despertó a la mañana siguiente en la misma postura en la que se durmió y con la tele aún encendida. Se puso una taza de café y se hizo unas tortitas. Luego, se reunió con sus amigos en un parque cercano. Cuando llegó, todos lo demás ya estaban allí. Mike con una camiseta de cuello de pico y vaqueros; Sam con una camiseta de Star Wars y vaqueros: Karofsky con una camiseta blanca y vaqueros; Santana con un vestido verde ajustado y Brittany con una camisa verde y pantalones blancos con tirantes.
-¿Cómo es que has tardado tanto, Q?- Preguntó Santana.
-Me he levantado tarde porque alguien me despertó a medianoche para atormentarme por nada- dijo mirando a la latina.
Ésta sólo se encogió de hombros como si no fuera nada.
-Hola, chicos- saludó Quinn a los demás.
-Hola, Q- fue la respuesta de todos menos de Brittany que fue donde estaba Quinn y la abrazó.
Quinn también la abrazó sonriéndole cariñosamente. Cuando Brittany la soltó empezaron a pasear.
Hacían esto cada domingo desde que llegaron a la ciudad. Era un poco extraño, pensaba Quinn, cómo habían acabado todos en la misma ciudad después del instituto. Principalmente porque todos eran de un pequeño pueblo de Ohio. La primera vez que pasearon por el parque fue por accidente. Fueron a tomar un café juntos, empezaron a pasear y decidieron hacerlo cada semana. Eso fue hace tres años.
Hablaron sobre todo lo que estaba ocurriendo en sus vidas. Otras veces, sólo caminaban en silencio, un cómodo silencio. Brittany siempre les hacía dar de comer a los patos y hoy no iba a ser diferente.
Quinn estaba sentada sola en un banco cuando alguien se sentó a su lado. Miró a quien se sentó junto a ella y se sorprendió al ver que era Rachel la que estaba sentada a su lado.
-¿Has venido sola?- Preguntó la morena.
-No, he venido con mis amigos- dijo señalando a sus amigos, todos juntos a unos metros de ellas-. ¿Y tú? Quiero decir, ¿estás aquí sola?
-No estoy con Kurt y su novio pero me sentía como una carabina. Me estaba sintiendo un poco incómoda porque creo que estaban discutiendo. Creo que van a romper pero ninguno quiere hacerlo- dijo-. Hablo demasiado- dijo dándose cuenta que le había contado demasiada información a una casi extraña sobre la vida amorosa de su mejor amigo.
Quinn sonrió por lo bajo. Ésta chica era un encanto.
-Yo también lo creo, pero no te preocupes. No se lo voy a decir a nadie- dijo la última parte susurrándosela.
Rachel se rio y, para Quinn, fue el sonido más hermoso del mundo. Era como música para sus oíos.
-Oye, Q, ¿no nos vas a presentar a tu amiga?- Dijo Santana acercándose con los otros.
Quinn miró con furia a la latina por arruinar su charla con Rachel.
-Rachel, ésta como sabrás Santana. Los otros son Mike, Sam y Karofsky o Dave- dijo señalando a cada uno mientras iba hablando-. Y ya conoces a Britt, así que… no necesita presentación- dijo.
-Hola, Rach- dijo Brittany dándole un abrazo a la morena.
-Oh… Hola, Britt- dijo con una sonrisa.
La alegría de Brittany era siempre contagiosa.
-¡Rachel, vámonos!- Dijo Kurt mientras se acercaba-. Hola, Brittany- dijo cuando vio a la rubia-. Hola gente que no conozco y Santana.
-Oh, lo siento, Kurt. Ésta es Quinn- dijo con una sonrisa señalando a la rubia y las cejas del muchacho se alzaron-. Y los otros son Mike, Sam y Dave, ¿verdad?- Dijo y los tres hombres asintieron con la cabeza a la vez.
-Encantado de conoceros pero nos tenemos que ir, Rachel. Dijo.
-Vale. Bueno, adiós, Quinn-dijo mirando a la rubia.
Se quedaron mirándose la una a la otra hasta que alguien carraspeó.
-Adios, Britt, Santana, Sam, Mike y Dave. Hasta la próxima y, Quinn, hasta el viernes- dijo.
Fue arrastrada por Kurt quien se despidió con la mano. Los otros seis también se despidieron con la mano.
-Así que esa es Rachel. Es muy pequeña- dijo Karofsky con una risita.
-Cállate, Karofsky- dijo Quinn-. No es culpa suya que tú seas tan alto.
Entonces, se lo quedó mirando. Se empezó a reír entre dientes cuando Mike y Sam se rieron.
-Vámonos. Comida en mi casa- dijo empezando a andar camino de su edificio.
-Sí, como si pudieras cocinar algo-gritó Santana a sus espaldas.
