¡Hola, a tod s!

Sólo quisiera deciros que agradezco mucho los reviews y todas esas personas que siguen y han marcado como favorita la historia. Esta nota es para recordaros que yo sólo hago la traducción. Esta maravillosa historia es de starsareshiningforyou. Os agradecería que, al igual que me hacéis saber a mí lo mucho que os gusta, se lo hagáis saber a ella. Muchas gracias.

CAPÍTULO 7

Quinn estaba de nuevo en el Café esperando a Rachel pero, esta vez, la otra chica llegó puntual. Quinn estaba impresionada. La chica era puntual de verdad. Rachel fue hacia la mesa donde estaba sentada la rubia y puso su abrigo en una silla.

-Ahora vuelvo, voy por un café- dijo.

La rubia asintió viendo a la morena alejarse. Quinn se quedó ahí con la vista fija en la mujer más hermosa que había visto. La morena llevaba vaqueros ajustados y una simple camiseta blanca. Hacía frío fuera. Era la primera vez que la rubia la veía con algo que no fueran sus cortas faldas. Su pelo estaba suelto y lleva un ligero maquillaje. Quinn pensó que nunca le había parecido tan bella como en ese momento.

Quinn sólo salió de su ensoñación cuando Rachel volvió y se sentó en la silla al otro lado de la mesa.

-Hola, Quinn- dijo con una mega sonrisa en el rostro haciendo la sonrisa de Quinn aún más amplia.

-Hola, Rach- dijo Quinn algo tímida- ¿Cómo estás hoy?

-Estoy genial. Gracias, Quinn- dijo Rachel aun sonriendo-. He tenido un día magnífico. Kurt, por fin, ha roto con su novio así que está un poco triste pero creo que está contento porque su novio y él discutían mucho. De todas formas, ¿cómo estás tú, Quinn?

-Estoy bien, Rachel- respondió Quinn, feliz-. Oh… Mis amigos dicen que quieren ir al karaoke contigo y tus amigos otra vez. Creo que a Karofsky le gusta Kurt y a Sam, Mercedes. Ese es el motivo principal por el que quieren volver a quedar- dijo Quinn sonriendo por los sentimientos de sus amigos desde aquella noche.

La verdad es que la estaban fastidiando para volver a quedar o para que Rachel les diera el teléfono. Estaban empezando a irritarla.

-Bueno, podemos quedar esta semana o la siguiente. No hay problema. Y, en lo que respecta a tus amigos, si empiezan a salir con Kurt o Mercedes diles que si les hacen daño, Noah y yo se lo haremos pagar- dijo Rachel.

Su tono era alegre, como si estuviera bromeando, pero la rubia sabía que, en el fondo, no lo estaba.

-Cambiando de tema…

Siguieron hablando durante lo que les pareció horas. Aun así, no les pareciera suficiente a ninguna de las dos.

Aprendieron cosas nuevas sobre la otra. Cuando Rachel empezó a hablar en párrafos, Quinn no pudo más que sonreírle con adoración porque pensaba que nunca había visto a nadie que fuera tan adorable todo el tiempo. Algunas veces Rachel le pillaba esa mirada de adoración en la rubia pero no quería ver mucho en esa mirada. Quinn se quedó impresionada cuando descubrió que Rachel era vegana. No sabía cómo podía vivir sin carne pero pensaba de sí que era una "friki" porque le gustaba demasiado el bacon.

Salieron del café y empezaron a caminar por la calle. Todavía hablando, sus manos se rozaban. Quinn deseaba tanto cogerla de la mano pero pensó que era mejor no hacerlo. Pero, tan pronto como ese pensamiento pasó por su mente, Rachel cogió su mano con la suya sonriéndole tímidamente. Quinn miró sus manos unidas sonriendo con felicidad, entrelazando sus dedos. Caminaron en un silencio cómodo. Rachel nunca pensó que estaría cómoda en silencio pero aquí estaba. Nunca se había sentido tan cómoda con nadie.

Llegaron a un parque y se sentaron en un banco todavía en silencio. Vieron a la gente pagar frente a ellas caminando o corriendo con sus perros, simplemente disfrutando de su momento de paz.

Estaba oscureciendo y a Quinn le estaba entrando hambre.

-¿Quieres ir a comer algo?- Preguntó Quinn rompiendo el silencio y mirando a la morena junto a ella.

-Claro, ¿dónde quieres ir?-Preguntó Rachel.

-Tú eliges- dijo Quinn.

Rachel le dijo que conocía un sitio increíble que no era muy caro y que servía comida vegana para ella. La rubia sonrió y dejó que Rachel las llevara hacia el restaurante. Cuando llegaron, se sentaron en una mesa cerca de la ventana con la típica vista neoyorquina: coches y gente pasando con prisas. Pidieron la comida y estuvieron hablando y hablando. Sólo se interrumpieron cuando llegó la comida.

Al acabar, Quinn insistió en pagar. Rachel se quejó de que no le dejara hacerlo.

-Rachel, está bien. Yo te he invitado a cenar, yo pago- dijo cuando la chica abrió la boca para quejarse de nuevo-. Te llevo a casa- dijo la rubia cuando salieron del restaurante.

La morena sonrió.

Cuando empezaron su camino hacia el edificio de Rachel otra vez con sus manos unidas y sonrisas felices en sus caras. Quinn pensaba que esto parecía una cita pero, si lo era, no le importaba. Cuando llegaron al edificio de Rachel, ésta se volvió hacia Quinn.

-¿Quieres subir?- Le preguntó y la rubia sintió.

Cuando llegaron al apartamento de Rachel, abrió la puerta y fueron recibidas por Kurt besándose con un chico. Cuando Kurt y el chico misterioso oyeron abrirse la puerta se separaron tan rápidamente que Kurt acabó en el otro lado del sofá.

-¡¿Karofsky?!- Gritó Quinn cuando reconoció al "chico misterioso" que Kurt estaba besando.

-Oh… Hola, Quinn. Rachel- dijo incómodo a la rubia y a la morena que tenía una expresión de sorpresa en el rostro.

-Hola, Rachel. Quinn- dijo Kurt después de aclararse la garganta y recomponerse un poco.

-Esto es incómodo- dijo Quinn para sí misma pero Rachel la oyó y la miró sonriéndole un poco con la broma de la rubia y Quinn sonrió más ampliamente.

Kurt se aclaró la garganta de nuevo para llamar la atención de la rubia y la morena de nuevo.

-Creo que ya os conocéis así que no hace falta presentaros- dijo todavía un poco incómodo-. Voy a dar un paseo con Dave y dejaros a solas- dijo mirando a Karofsky y señalando la puerta con la cabeza.

Se levantaron y se dirigieron a la puerta. Kurt quiñó un ojo a Rachel que la hizo sonrojar.

-¿Quieres ver la tele, Quinn?- Preguntó Rachel.

-Claro- dijo Quinn siguiendo a la morena al sofá.

La morena encendió la televisión y empezaron a ver "Friends".

-Es mi serie favorita. Le dijo Rachel.

Quinn la miró con una gran sonrisa.

-La mía también- dijo Quinn con felicidad y la morena sonrió-. ¿Cuál es tu episodio favorito?- Preguntó Quinn con curiosidad.

-El de la petición de mano. Me encantan Chandler y Mónica. Eran mi pareja favorita. ¿El tuyo?

-El mío es donde todos descubren su relación. Para mí es el más divertido seguido por el del "unagi"- dijo Quinn sonriendo como una tonta.

Rachel la encontró terriblemente adorable y sonrió con ternura a la rubia.

Se pasaron las horas hablando de ello, siempre encontrando algo divertido de la serie y riendo en voz alta. Como cuando Quinn hizo de Phoebe viendo a Chandler y Mónica besándose por primera vez en el apartamento del tío feo desnudo.

-¡Oh, mis ojos! ¡Mis ojos!

Rachel se rio tanto que casi no podía respirar. Cuando paró, miró a la rubia que lo volvió a hacer y empezaron a reírse otra vez.

Al final de la noche, Quinn tenía que irse. La morena la acompañó a la puerta.

-He pasado un día genial, Quinn. Gracias- dijo Rachel besando a la rubia en la mejilla.

La otra chica se sonrojó.

Quinn quería hacerle una pregunta a la chica desde que se encontraron en el Café pero estaba demasiado asustada para hacerlo en ese momento. Ahora, sin embargo, era el momento. Tenía que preguntárselo a la morena.

-Yo también, Rach- dijo nerviosa, frotándose la nuca-. Oye, quería preguntarte algo.

-¿Sí, Quinn?- Dijo Rachel mirando con curiosidad a la chica, poniéndose nerviosa de repente.

-¿Querrías…? Me estaba preguntando si… Si…

La rubia no podía pronunciar la frase. Estaba empezando a hiperventilar.

-Respira, Quinn – dijo Rachel con calma-. ¿Qué quieres preguntarme?- Le preguntó Rachel cuando la respiración de Quinn volvió a la normalidad.

-¿Querrías salir conmigo?- Preguntó la rubia de corrido.

Rachel se la quedó mirando durante un minuto con una expresión neutra pero cuando las palabras llegaron a sus oídos, besó a Quinn en la mejilla.

-Recógeme el viernes a las 7- le dijo a la rubia en el oído y se rio un poco por la expresión de alegría que apareció en la cara de la rubia-. Adiós, Quinn.

-Adiós, Rachel- dijo Quinn sonriendo.

Volvió a su apartamento con una sonrisa tan grande que la gente se la quedaba mirando con extrañeza. Cuando llegó a su edificio, subió las escaleras y llegó a su apartamento.

Al entrar, hizo un baile de la felicidad. Se fue a la cama, se puso el pijama y se fue a dormir.