CAPÍTULO 8

-Q, elige ya una puta camiseta- dijo la latina irritada mirando a su mejor amiga.

Ésta estaba mirando el armario con los vaqueros que había decido ponerse después de pasarse una larga media hora eligiendo cuál ponerse. Pero ahora, llevaba quince minutos buscando una camiseta que ponerse.

-No le va a importar lo que te pongas- le dijo la latina intentando hacer que la rubia se apresurase.

Cuando Quinn le dijo a Santana que tenía una cita con Rachel, Santana dijo:

-¡Ya era hora!

Pero la latina estaba contenta por ella, principalmente, por la pequeña sonrisa en la cara de la otra chica. Pero, ahora, quería matar a la rubia. Nunca volvería a acceder a ayudar a su amiga a vestirse apara una cita nunca más. Era demasiado estresante.

La rubia no escuchaba a su amiga como la latina había predicho así que se dirigió a la otra chica, la giró y cogió una camiseta al azar del armario.

-Ponte ésta- le exigió a la rubia que tenía los ojos como platos.

La rubia asintió.

-¿Ves? Estás impresionante- le dijo después de que Quinn se pusiera la camiseta.

La prenda era blanca con cuello de pico que, realmente, le sentaba de maravilla a la rubia.

-Ahora, ponte esta chaqueta- dijo la latina a la rubia que se puso una chaqueta de cuero y miró a la latina con ojos interrogantes-. Estás impresionante- le aseguró.

La rubia se miró en el espejo. La verdad es que estaba increíble con sus All-Stars negras, vaqueros negros ajustados y la camiseta y la chaqueta que la latina le había dicho que se pusiera. Llevaba poco maquillaje y su pelo corto un poco despeinado.

-Gracias, S- dijo dándose la vuelta para mirar a su amiga con una sonrisa.

-Sí, vale. Lo que tú digas- dijo Santana.

Quinn miró al reloj y vio que iba un poco tarde.

-Tengo que irme. Gracias y adiós, San- dijo la rubia dándole a su amiga un abrazo y yéndose corriendo para recoger a Rachel.

Cuando llegó al edificio de Rachel, Kurt la dejó entrar. Subiendo las escaleras, se dio cuenta de lo nerviosa que estaba. Casi estaba sudando. Cuando llegó al apartamento de Rachel, tocó a la puerta. Rachel la abrió con una sonrisa.

Quinn se quedó con la boca abierta cuando vio a la morena. Llevaba un vestido negro y tacones altos con el pelo suelto haciéndola parecer aún más angelical para Quinn.

-Estás impresionante como siempre- dijo la rubia después de recuperar la voz.

Rachel sonrió y se ruborizó por el cumplido de la rubia.

-¿Estás lista?- Dijo alargando la mano para que Rachel se la cogiera.

La chica asintió y cogió la mano de la rubia, gritándole un adiós a Kurt que estaba viendo algo en el sofá del salón.

-¿Dónde vamos?- Preguntó la morena con curiosidad mirando a la rubia.

-Es una sorpresa- dijo la rubia sonriendo.

-No me gustan las sorpresas- dijo la morena haciendo un puchero que casi consiguió que Quinn le dijera a dónde iban.

-Aun así, no te lo voy a decir. Ya lo verás cuando lleguemos- dijo Quinn sonriendo cuando la otra chica resopló.

Caminaron por las calles en un confortable silencio. Cuando llegaron al restaurante, Quinn abrió la puerta para la morena que le sonrió con timidez. Nadie había sido tan dulce con ella.

-Buenas noches, ¿tienen una reserva?- Les dio la bienvenida una mujer en la puerta.

-Sí. Quinn Fabray- dijo la rubia.

La otra mujer miró unos papeles y las llevó a su mesa. Estaba un poco en la parte de atrás del restaurante para darles algo de privacidad. Quinn sacó la silla para que Rachel se sentara. La chica volvió a sonreírle con timidez. Cuando la rubia se sentó en silla frente a ella, la camarera llegó para darles los menús. Rachel vio que tenían platos veganos y sonrió al darse cuenta que la rubia, de verdad, la escuchaba cuando hablaban.

Eligieron lo que les apeteció. Quinn miró a Rachel.

-Espero que te guste la comida. Nunca había venido antes- le dijo la rubia-. Dijiste que eras vegana. Como no conocía ningún restaurante con comida vegana, investigué un poco y encontré este sitio- dijo Quinn tímidamente.

Rachel la miró con una sonrisa tierna porque la rubia había estado buscando un sito de comida vegana por ella.

-Estoy segura de que estará bien. Incluso si no lo está, al menos has buscado un lugar para mí. Te agradezco que lo hayas hecho. La mayoría de mis ex-novios ni siquiera recordaban que soy vegana.

-Son unos estúpidos- dijo la rubia ganándose una sonrisa de la morena al otro lado de la mesa haciendo más grande su propia sonrisa-. Lo son. No te merecían, Rach. ¿Cómo se puede alguien olvidar que su novia es vegana? Son unos idiotas- dijo la rubia a la defensiva.

Rachel la miró con una sonrisa inmensa que Quinn adoraba. El camarero llegó con su comida. Quinn miró expectante a la morena mientras comía para ver si le gustaba la comida.

-La comida está increíble. Tienes que probarla, Quinn- dijo la morena después del primer bocado.

La rubia empezó a comerse su plato. Rachel tenía razón sobre la comida. La verdad es que estaba buenísima. Mientras comían, la conversación fue mínima. Sólo se miraban la una a la otra con grandes sonrisas en sus rostros disfrutando la compañía. Después de comer, Quinn pagó por ella y empezaron a andar. La morena se dio cuenta que se dirigían al parque.

Llegaron a una parte del parque cerca de un hermoso árbol. Allí había un picnic preparado.

-Ya hemos llegado. Nuestra segunda parada- dijo la rubia señalando el picnic que Santana había preparado para ella unos momentos antes.

La rubia ayudó a Rachel a sentarse en la manta sentándose, luego, junto a ella. Cogió la canasta y la abrió. Sacó una botella de vino y unas copas.

-¿Quieres un poco?- Preguntó a la otras chica que sintió.

Quinn sirvió un poco de vino para ambas dándole una copa a Rachel.

-Aquí tiene, mi dama- dijo la rubia.

Rachel se sonrojó.

-Gracias, Quinn. NO tenías que haber hecho todo esto. Lo sabes, ¿verdad?- dijo Rachel.

-Lo sé pero quería hacer algo especial. Tú eres especial- dijo la rubia sonrojándose después de que lo dicho surgiera efecto.

Rachel sonrió y besó la mejilla de la rubia que se sonrojó aún más.

-Eres muy dulce, Quinn- dijo a la rubia con una gran sonrisa.

La rubia levantó la vista y le sonrió.

-Gracias- dijo la rubia después de aclararse la garganta.

Sacó unos envases de la cesta que tenían sándwiches, fresas y uvas.

-¿Quieres uno?- Preguntó la rubia levantando el envase de los sándwiches.

La morena asintió y Quinn le dio el sándwich que no tenía bacon como el suyo.

-Gracias- dijo la morena.

-Para de darme las gracias- dijo la rubia sonriendo por el aspecto avergonzado que había en la cara de Rachel.

La rubia se la quedó mirando con adoración y una gran sonrisa en la cara. Rachel también la miraba a gusto con el silencio que compartían.

Después de un tiempo comiendo y hablando, Quinn le preguntó a la morena si quería irse. Ella dijo que no pero la rubia le dijo que se estaba haciendo tarde así que dejó que la rubia la levantara. La rubia recogió la manta, los envases, el vino y las copas metiéndolas en la cesta. Luego, se volvió hacia Rachel ofreciéndole su mano que la morena cogió de buena gana.

Emprendieron el camino de vuelta hacia le apartamento de Rachel, hablando o sólo disfrutando del silencio que a veces se apoderaba de ellas.

-He pasado una noche maravillosa, Quinn- dijo Rachel cuando llegaron a su edificio.

-Yo también, Rach- dijo Quinn un poco nerviosa porque ésta solía ser la parte donde se besaba a la chica.

Rachel besó su mejilla y la abrazó. La rubia también la abrazó. Cuando se separaron, sus caras quedaron sólo separadas por centímetros. Se miraron la una a la otra. Sin darse cuenta, Quinn empezó a acercarse hacia la morena igual que hizo la morena. La mirada de la rubia iba de los ojos de Rachel a sus labios hasta que sus labios se rozaron.

Quinn se acercó aún más, tomando los labios de la morena con los suyos. Fue un beso pero que provocó mariposas en el estómago a la rubia. Entonces, empezó a mover un poco la boca. La morena le correspondió el beso. Abrió un poco la boca y dejo que su lengua tocara el labio inferior de la otra chica pidiendo un permiso que le fue concedido rápidamente.

Entonces fue cuando vio fuegos artificiales pero fue más que eso lo que sintió. Se sintió feliz, mareada y aturdida. El beso se estaba haciendo más profundo para cuando los brazos de Quinn envolvieron la cintura de Rachel y los de Rachel el cuello de Quinn.

Unos minutos después se separaron, ambas con los ojos cerrados y sonrisas en sus caras. Cuando Quinn abrió los ojos vio a la morena que también la estaba mirando.

-Adiós, Quinn. Tenemos que repetirlo- dijo la morena dándole un beso rápido en los labios y entrando en su edificio.

-Adiós, Rach- dijo Quinn a Rachel antes de que entrara del todo en el edificio.

Empezó el camino de regreso a su apartamento. Se tocaba los labios con los dedos. Sus labios aun cosquilleándole por el beso. Nunca se había sentido tan feliz.

Cuando llegó a su edificio y entró a su apartamento le mandó un rápido mensaje de texto a Rachel.

"Buenas noches, Rach. Dulces sueños. He pasado una noche estupenda"

Se fue a su habitación y se puso el pijama. Cuando se acostó, el móvil, que estaba en su cama, sonó. Cuando lo cogió, vio que tenía un mensaje de texto.

"Yo también lo he pasado bien, Quinn. Buenas noches y dulces sueños"

Después de leer la respuesta de Rachel, pensó:

-Voy a dormir de maravilla.

Cerró los ojos quedándose dormida al instante, aún sonriendo.