CAPÍTULO 9

Quinn Fabray estaba sentada al fondo de la sala del coro leyendo un libro como siempre hacía, cuando todo el mundo paró de hablar. Levantó la vista para ver a Dave Karofsky en la puerta mientras el resto se le quedaba mirando.

-¿Qué estás haciendo aquí, Karofsky?-Dijo Santana rompiendo el silencio.

Todos empezaron a gritarle al mismo tiempo.

-¡Eh!- Dijo por fin-. Estoy aquí para disculparme.

Al oír esto, todos se quedaron de nuevo en silencio y cogió aire profundamente.

-Siento la forma en la que os he tratado a todos. Lo siento de verdad. No lo volveré a hacer y, si me dejáis, me gustaría unirme al Glee Club y demostraros que he cambiado y seguiré haciéndolo- dijo con sinceridad.

Ésta fue la primera vez que alguno vio a Dave Karofsky decir algo con emoción en el rostro. Realmente parecía arrepentido.

Todos se reunieron en círculo para debatir.

-Vale. Dejaremos que te quedes pero, si no vemos ningún cambio, te marchas- dijo Sam por todos.

Karofsky asintió y fue a sentarse en una silla mientras los demás seguían haciendo lo que estaban haciendo antes.

-Eres muy valiente asomándote por aquí. Lo sabes, ¿verdad?- Dijo una voz a sus espaldas.

Se giró para ver a Quinn que aún estaba mirando a su libro. La sonrió.

-Lo sé pero de verdad que estoy arrepentido por todo lo que os he hecho. Ésta es mi manera de pediros perdón.

Al oírle decir esto, levantó la vista de su libro y le sonrió.

Quinn estaba sentada en el Café esperando a que Karofsky llegara para su "cita" mensual para tomar un café. Estaba recordando la primera vez que vio bondad en él, la primera vez que se disculpó por las cosas que había hecho y que no se comportó como un capullo con ella.

Karofsky entró en el Café y se dirigió a la mesa donde le esperaba sentada la rubia.

-Hola, Quinn- la saludó sonriente.

-Hola, Karofsky- le devolvió el saludo-. ¿Cómo está Kurt?- Le preguntó con una sonrisa maliciosa.

-Y yo que esperaba que no mencionaras lo que pasó. Supongo que me equivocaba- dijo.

-¿Cómo acabasteis besándoos en su sofá?- Preguntó con curiosidad-. Sólo os habíais visto una vez.

-Me llamó y, antes de que preguntes, no sé cómo consiguió mi número. Me preguntó si quería ir a su casa y, bueno, fui. Cuando llegué, estaba hecho polvo. Me dijo que había roto con su novio. Después de eso, empezamos a ver un musical, no tengo ni idea de cuál. Después de un rato, me besó y yo también a él- dijo encogiéndose de hombros.

-Pero, ¿no te preocupa ser sólo un rebote?- Preguntó con cautela.

-Cuando llegasteis me estaba preguntando lo mismo- dijo-. Así que, cuando nos fuimos del apartamento, se lo pregunté. Me dijo que no pero que antes de besar a alguien normalmente ha salido con él. Le pedí salir y hemos quedado para el viernes- dijo sonriendo.

-Entonces me alegro por ti- dijo sonriendo a su amigo.

-Y, ¿cómo te fue tu cita con Rachel?- Preguntó, pícaro.

-Oh… Fue perfecta. Es la mejor- dijo Quinn con una sonrisa que Karofsky nunca le había visto-. Hemos quedado otra vez el sábado. Pero mañana hemos quedado aquí.

Él la sonrió. Siguieron hablando sobre su cita con la morena, sin perder la sonrisa de la cara.

-Si no está enamorada, se está enamorando- pensó él.

Después de su "cita" con Karofsky, se fue a trabajar. Trabajaba en una librería. Cuando llegó, saludó a su compañero, Joshua.

-Hola, Josh- le saludó con una sonrisa.

-Hola, Quinn- le devolvió el saludo.

Se puso tras el mostrador y se sentó en el taburete que tenían allí.

-¿Cómo estás?

-Bien. ¿Tú?

-También bien- dijo el muchacho poniendo unos libros en su sitio.

Se quedaron en silencio. La tienda no era muy popular así que no tenían muchos clientes. Normalmente, Quinn se llevaba un libro. Ese día estaba leyendo "Avalon High", el primer libro que había leído.

Estuvo leyendo durante su turno hasta que la puerta se abrió y entró una morena bajita.

-Hola, Rach- la saludó.

-Oh… Hola, Quinn- dijo sorprendida-. No sabía que trabajabas aquí.

-Ahora ya lo sabes- dijo sonriendo-. ¿Necesitas ayuda?- Dijo saliendo de detrás del mostrador.

-No. La verdad es que he entrado a curiosear a ver si algo me llamaba la atención- pero gracias de todas formas- respondió-. ¿Qué lees?- Preguntó mirando el libro en la mano de la rubia.

-Oh, "Avalon High" de Meg Cabot. Es el primer libro que leí- dijo mirando el libro.

-No lo he leído. ¿Es bueno?- Le preguntó la morena.

-Sí, lo es. Me encanta desde el primer día que lo empecé a leer en la biblioteca cuando estaba aburrida- dijo la rubia recordando cómo de fáciles eran esos días cuando aún tenía a su familia.

Rachel se dio cuenta de que la rubia estaba en otra parte, recordando.

-Oh, bueno. Quizá lo lea algún día- dijo sonriendo cálidamente a la rubia.

-Sí, deberías hacerlo. Incluso te lo prestaré si prometes tener cuidado con él- dijo.

La morena sonrió a la atractiva rubia y en lo cuidadosa que era con el libro. Ella pensaba que los libros sólo eran libros así que no había por qué ser cuidadosa.

-Lo cuidaré bien, no te preocupes. Cuando acabes de leerlo, dímelo- dijo sonriendo a la rubia que le devolvió la sonrisa.

La morena miró a su reloj.

-Tengo que irme. Lo siento. Adiós, Quinn. Te veo mañana.

-Nos vemos, Rachel- dijo la rubia sonriendo cuando la morena se marchó.

Al día siguiente, Quinn entró en el Café para encontrarse con que Rachel ya estaba allí. Se dirigió hacia donde estaba.

-Hola, Rach- dijo sonriendo.

-Hola, Quinn- dijo Rachel sonriendo-. ¿Cómo estás?

-Bien, ¿y tú?

-También bien- dijo Rachel sonriendo.

-Oh… Terminé el libro- dijo cogiendo su bolso y sacando el libro-. Toma. Dijiste que querías leerlo así que… - se encogió de hombros con timidez.

-Gracias, Quinn- dijo la morena cogiendo el libro de las manos de la rubia.

-No hay de qué- dijo Quinn sonriéndole con cariño-. Voy a por un café, ¿quieres algo?- dijo levantándose.

-Un café estaría bien- dijo la morena.

-Vale. Vuelvo en seguida- dijo la rubia y fue a por los cafés.

-Deberías dejarme pagar alguna vez- dijo la morena.

La rubia se encogió de hombros.

-Me gusta pagar por ti. Es una de las románticas formas que tengo de demostrarte que me gustas- dijo sonrojándose, bajando la vista y sonriendo.

-Oh, vale. Lo estás haciendo muy bien si puedo decirlo. Pero vas a acabar arruinada si yo no empiezo a pagar también, ¿sabes?- Dijo la morena sonriendo.

Quinn levantó la vista, todavía sonrojada y sonriendo.

-No acabaré arruinada. Sólo tendré menos dinero del que tengo ahora. Tan simple como eso- dijo sonriendo con timidez a la morena.

-No me vas a dejar ganar, ¿verdad?- Preguntó la morena y la rubia negó con la cabeza-. Bueno, pero si acabas en la pobreza no es culpa mía.

-Sí, lo es porque no has peleado lo suficiente para evitar que pagara por lo que pidas en los restaurantes- dijo aún con la sonrisa tímida en su rostro.

-Oh, ya veo. Ahora es culpa mía si acabas arruinada- dijo la morena sonriendo ante el lado juguetón de la rubia-. Vale, si no me dejas pagar no volveré a besarte- dijo mientras los ojos de la rubia se abrían como platos.

-Bueno, si quieres jugar con eso… - dijo.

La rubia se levantó don una sonrisa maliciosa y fue junto a la morena que tenía una expresión confusa en la cara. Se inclinó y se puso cara a cara frente a ella.

-Entonces, creo que tendré que robártelo- dijo y, antes de que la morena pudiera decir nada, sus labios estaban unidos a los de ella dejándola sin palabras.

Antes de que pudiera corresponderle al beso, sus labios se separaron y la rubia estaba de nuevo sentada frente a ella sonriendo con picardía.

-No me puedo creer lo que acabas de hacer- dijo con una sonrisa-. Sabes que es el segundo beso es tan importante como el primero.

-Vale. Entonces, éste puede ser el beso de "no me dejabas besarte otra vez". No te preocupes, tendremos un segundo beso maravilloso- dijo la rubia encogiéndose de hombros.

-Vale. Si lo pones así- dijo la morena sonriendo.

Siguieron hablando hasta que se cansaron de estar sentadas y decidieron dar un paseo. Al llegar a la puerta, la rubia la abrió para Rachel que sonrió.

Caminaron cogidas de la mano, hablando y riendo. Quinn miró a Rachel que también la estaba mirando y sonriendo.

-¿Quieres sentarte?- Preguntó a la morena parándose junto a un banco.

Estaban en el parque. La morena asintió.

Se sentaron y estuvieron mirando las vistas. Desde donde estaban, se podía ver parte de Manhattan y los árboles del parque. Era una vista preciosa.

-Es precioso, ¿verdad?- Preguntó la morena mirando al frente.

Quinn la miró.

-Sí que lo es- dijo aun mirándola a ella.

Rachel se giró para mirarla.

-Estaba hablando de la vista, ¿sabes?- Dijo Rachel mirando a Quinn a los ojos.

-Lo sé. Y yo estaba hablando de ti- dijo la rubia sonrojándose ligeramente.

La morena le sonrió con cariño y se le acercó. Quinn también se acercó hasta que sus labios se rozaron. Quinn fue la que cerró el espacio restante y besó a Rachel suavemente. Pasó los brazos por la cintura de la morena y la otra chica pasó los suyos alrededor de su cuello. Así se quedaron, con sus labios tocándose y bailando con los de la otra.

Se separaron cuando la necesidad por aire se hizo necesaria. Ambas estaban jadeando. Cuando Quinn abrió los ojos, Rachel todavía tenía los suyos cerrados y los labios ligeramente separados. La morena, sintiendo la mirada de Quinn en ella, abrió los ojos y vio unos ojos avellana mirándola y sonriéndole. Quinn le dio un beso rápido y volvió a mirar hacia el frente acercando a Rachel más a ella.

La morena puso su cabeza en el hombro de Quinn y también miró hacia delante, sonriendo. Al pasar un rato, era hora de separarse.

-¿Te veo el sábado?- Preguntó Quinn.

-Por supuesto- replicó la morena-. Nos vemos, Quinn- dijo Rachel dándole un beso a Quinn se volvieron dos, luego tres, cuatro y cinco-. Vale, tengo que irme. Adiós, Quinn.

-Adiós, Rach- dijo la rubia dándole un beso en la mejilla y sonriéndole con felicidad.

La morena le devolvió la sonrisa. La despidió con la mano cuando empezó a alejarse.

-¡Te veo el sábado!- Gritó.

La morena se rio haciendo la sonrisa de Quinn aún más grande.