CAPÍTULO 15

Quinn estaba mortalmente aburrida así que se levantó del sofá y encendió el portátil. Antes de darse cuenta, estaba escribiendo un guion. Ahora estaba releyendo lo que había escrito. No sabía de dónde había salido la idea de lo que había escrito pero podía llegar a ser un capítulo de unos 40 minutos de duración.

Había escrito sobre una chica que estaba en el instituto. Era la animadora que tenía que seguir con lo que se esperaba de ella. Tenía que ser perfecta a los ojos de su padre. Tenía que hacer lo imposible por conseguirlo. Las únicas amigas de verdad que tenía eran otras dos animadoras que tenían sus propios problemas pero, aun así, eran las mejores amigas.

Quinn seguía leyendo. Se dio cuenta de que, técnicamente, había escrito sobre su propia vida con, por supuesto, algunos cambios. Pero, aun así, había escrito un guion sobre su propia vida. Encontró fascinante haberlo hecho sin darse cuenta. La rubia seguía leyendo. La rubia animadora estaba ahora de pie en algún lugar de un pasillo mirando a una morena hablando con un achico. Su expresión era como si le hubieran golpeado en el estómago. Se la veía como si estuviera enferma.

No sabía que hacer con este guion. Podía guardarlo o cerrar el programa borrándolo. Decidió que esto último no era una opción porque era el primer guion de verdad que había escrito. Decidió imprimirlo. Cogió los folios. La verdad es que era una montaña de papeles. Al menos eran cincuenta folios o más. Lo dejó en la mesa de café del salón y se fue a dormir.

A la mañana siguiente, se despertó e hizo su rutina matutina. Cuando se iba a ir hacia la universidad, miró a la mesa del café viendo allí el guion. Lo cogió y se lo metió en la mochila. Decidió que iba a enseñárselo a uno de sus profesores favoritos para ver que pensaba de él.

Cogió el metro. Iba con los cascos puestos. Pensó que si el guion era realmente bueno podría tal vez convertirlo en una serie de televisión o incluso en una película, pero prefería lo primero.

Salió del metro y subió hacia la calle. Hoy Mike no tenía clases así que iba sola. Llegó a su aula y se sentó en su lugar habitual sobre la mitad de la clase. Su profesor llegó, empezó a hablar e hicieron lo que tenían que hacer.

Al acabar la clase, la rubia se acercó a su profesor un poco nerviosa.

-Hola, Sr. Greene- dijo con voz algo temblorosa.

-Hola, Quinn. ¿Qué puedo hacer por ti?- Preguntó amablemente como siempre hacía.

-Lo escribí ayer y quería saber si es bueno. Me saber si podría leerlo y quizás darme algunos consejos y corregir mis errores- dijo sacando el guion de su mochila.

-Claro, Quinn. Le echaré un vistazo- dijo cogiendo el guion de las manos de la rubia-. Y estoy seguro de que es bueno. Si lo has escrito tú no espero que sea malo- dijo sonriendo con amabilidad a la chica obviamente nerviosa frente a él.

-Gracias, Sr. Greene. De verdad que aprecio que haga esto por mí- dijo con una sonrisa agradecida.

-No te preocupes, Quinn. Me alegro de poder ayudarte. ¿Nos vemos mañana?

-Por supuesto. Gracias de nuevo, señor- dijo saliendo del aula.

Acudió al resto de clases que tenía ese día. No tenía clases por la tarde así que volvió a su apartamento y se echó una siesta en el sofá. Estaba muy cansada. No había dormido mucho la noche anterior.

Se despertó un par de horas después. Miró el reloj y vio que eran las 3. Decidió hacerse un café para despejarse. Volvió al sofá. Encendió la tele y empezó a ver una película. Después de un rato, la puerta se abrió y Quinn miró a ver quién era. Era la morena. Quinn le había dado una llave de su apartamento una semana después de su aniversario.

-Hola, cielo- dijo Rachel dirigiéndose hacia el sofá y dándole un beso rápido en los labios de la rubia.

Le echó una de su impresionantes sonrisa que hacía que Quinn se le parara el corazón.

-Hola, cariño- dijo Quinn sonriendo.

Empezó a llamar a la morena "cariño" hacía una semana. Al principio se lo llamó accidentalmente. Cuando se dio cuenta de que le había llamado "cariño", miró a la morena con expectación. Rachel la sonrió y la besó asegurándole de que estaba bien.

-¿Qué haces aquí?

-No tenía nada importante que hacer y quería verte- dijo la morena encogiéndose de hombros y sentándose junto a la rubia entrelazando sus manos-. ¿Qué estás viendo?- Preguntó mirando la tele y frunciendo el ceño porque no tenía ni idea de qué era.

Quinn miró confusa la tele. No le había estado prestando atención y ni siquiera sabía lo que había estado viendo.

-No lo sé- dijo frunciendo el ceño también.

La morena rio por la ternura de la rubia a su lado. Cuando paró de reírse, miró a la rubia sonriéndola con adoración.

-Vale. ¿Qué estabas haciendo? Porque seguro que no era ver la tele- dijo sonriendo a la rubia.

-Creo que estaba perdida en mis pensamientos- dijo encogiéndose de hombros.

-¿Y en qué pensabas?- Preguntó la morena con curiosidad.

La rubia ya estaba acostumbrada así que no le importó la pregunta de la morena.

-Escribí un guion ayer de la nada y hoy se lo he dado a un profesor mío para ver si es bueno. Estoy un poco nerviosa porque puede que sea horrible.

-Bueno, estoy segura de que es bueno y, si no lo es, escribirás otro que sea mejor- dijo Rachel sonriendo de manera reconfortante a la rubia.

Quinn le devolvió la sonrisa. Este simple comentario hizo que le diera un vuelco el corazón y se calmó de manera instantánea acerca de este tema.

-Tengo noticias- dijo sonriendo Rachel.

-¿Qué es?- Preguntó la rubia sonriendo.

Las noticias tenían que ser muy buenas porque la morena sonreía como una loca.

-He conseguido el papel de la obra para la que hice la audición la semana pasada- dijo chillando.

La sonrisa de Quinn se amplió aún más mientras tumbaba a la morena de un abrazo. Besó a la morena en ambas mejillas, luego en la frente, la nariz, la barbilla y, al final, en los labios.

-¡Lo has conseguido!- Dijo la rubia con entusiasmo después de separarse.

La morena miró a Quinn y parecía que la rubia estaba más contenta que ella misma. Tenía una sonrisa enorme en la cara y sus ojos estaban brillantes y sonrientes. La rubia la besó de nuevo. Luego, le dio un beso rápido en las mejillas y, luego, de nuevo en los labios.

-Sí, lo he conseguido- dijo Rachel con la mega-sonrisa que siempre hacía sonreír a la rubia-. Un paso más para llegar a Broadway- dijo sonriendo.

-Al que sin duda llegarás- dijo Quinn con seguridad en la voz como si no tuviera duda de que la morena llegaría allí-. Vamos a celebrarlo- dijo levantándose.

Fue hacia la cocina y miró en la nevera. Todavía quedaba algo del vino que había llevado su hermana. Luego, cogió un par de copas y volvió al salón con las copas y el vino.

Se sentó junto a la morena y se sirvió algo de vino para ella y la morena. La rubia le dio una copa a la morena.

-¡Por tu papel en una obra fuera de Broadway!- hizo Quinn un brindis chocando sus copas y bebiendo algo de vino.

Después, Quinn miró a Rachel y la morena la miró a ella. Quinn se acercó y besó en los labios a la morena. Se separó con una amplia sonrisa en la cara. Permanecieron así, cara a cara. Sólo las separaban unos centímetros. Quinn se perdió en los ojos marrón chocolate que había llegado a amar.

-Te amo- dijo sin querer antes de poder detenerse.

Cuando se dio cuenta de lo que había dicho, abrió los ojos como platos.

¡Oh, Dios mío! No tenía que habértelo dicho. Sé que es muy pronto y lo siento. Pero no el quererte…

Las palabras de Quinn fueron cortadas por unos labios sobre los de ella que cogieron a la rubia por sorpresa. No tuvo tiempo de pensar nada más porque, tan pronto como esos labios se posaron sobre los suyos, todo lo demás desapareció. Quinn miró a la morena que le sonreía.

-Yo también te amo- dijo después de un momento.

Le costó un segundo a Quinn procesar lo que la morena le había dicho. Después, sonrió ampliamente. Muy ampliamente. Rachel pensó que no había visto nunca esa sonrisa en su cara. Quinn volvió a tumbar a la morena de un abrazo y la besó.

-Deberías dejar de tirarme de esa manera- dijo con una sonrisa satisfecha.

-Soy demasiado feliz- dijo la rubia sonriendo.

Nunca había sido tan feliz de que le alguien le hubiera dicho que la amaba. Feliz era una estimación de lo que Quinn estaba sintiendo. Se sentía mareada, aturdida y perfecta, si se atrevía a pensar en esa palabra.

-Tienes el papel. Te he dicho que te amo y tú me lo has dicho a mí. Si me atrevo a decirlo, creo que es el día más feliz de mi vida- dijo sonriendo como una loca.

-Y tú has escrito un buen guion, así que la vida es increíble- dijo Rachel tirando de la camiseta de Quinn hacia ella.

-No. La vida es tan perfecta como puede ser- dijo la rubia y estaba segura de que era cierto.

Quinn miró a la preciosa morena bajo suya. La sonrió con una gran sonrisa que le fue correspondida. Miró a esos ojos marrón chocolate tan hermosos. En ese momento, principalmente, gritaban felicidad y alegría.

Quinn se inclinó y besó a Rachel suavemente disfrutando de la sensación de los labios de la morena en los suyos. Entonces, Rachel apretó a la rubia y la besó con más intensidad. Quinn gimió en el beso cuando sintió la lengua de Rachel tocar la suya. Después de unos momentos besando esos labios que tanto amaba, empezó a besar el cuello de la morena. Lo besaba con suavidad pero, entonces, Rachel gimió y Quinn empezó a besarla más intensamente, pellizcando y mordiéndolo. Besando a la morena, encontró su pulso y lo mordió ligeramente haciendo gemir de nuevo a la morena bajo suya.

Entonces, notó una mano en su pelo pidiéndole en silencio que subiera de nuevo y ella hizo lo que esa mano "le dijo". Empezaron a besarse de nuevo, convirtiéndose en una sesión de besos muy apasionada.

Siguieron besándose hasta que se abrió la puerta, haciéndoles separarse para ver a una latina y a una rubia alta en la puerta.

-¿Disfrutando de algo de amor de hobbit, Quinn?- Se burló la latina mientras Quinn gruñía.

Acababan de interrumpir uno de los mejores momentos de su vida pero no podía seguir enfadada cuando miraba hacia la rubia y la veía sonriendo. Nunca había podido enfadarse con Brittany.

Quinn se sentó levantando con ella a Rachel. Sus ojos se entrecerraron hacia la latina que tenía aún una sonrisa maliciosa en la cara. Quería quitarle esa sonrisa de un bofetón.

-Bueno, S, estaba intentando tener un momento con mi novia pero parece que me lo han arruinado. Ya no vives aquí pero sigues viniendo casi cada puñetero día- dijo Quinn a la latina que aún sonreía.

-Quinn, ese lenguaje- le dijo Rachel a la rubia.

Quinn se giró hacia ella con una sonrisa de disculpa.

-Q, añoro esto y me gusta venir a hacerte compañía. ¿Quién vendría si yo no estuviera aquí casi cada día?- Replicó Santana a la rubia con voz demasiado dulce, sonriendo.

Quinn gruñó. Sabía que no iba a poder cambiar a la latina. Era inútil.

-¿Qué te trae por aquí, S?- Preguntó Quinn a la latina cambiando el tema.

Nada. Sólo quería fastidiarte- dijo dirigiéndose hacia el sofá con Brittany siguiéndole los pasos.

Se sentó y se llevó a la rubia con ella para que se sentara a su lado.

-¿Qué hacíais aparte de enrollaros?

-Creo que ya sabes lo que estábamos haciendo y aún lo estaríamos haciendo sino fuera porque cada vez que beso a Rachel alguien entra e interrumpe el momento. Incluso en mi propio apartamento en el que vivo yo sola- dijo dirigiéndole a la latina una significativa mirada que ésta ignoró con un gesto de la mano.

-Lo que tú digas. Mañana, nosotras cuatro, vamos a ir al karaoke, ¿entendido?- Dijo.

-¿Has hecho todo el camino hasta aquí para decirme esto?- Preguntó Quinn levantando una ceja.

-Sí. Estaba un poco aburrida en casa así que fui a recoger a Britts y aquí estamos- dijo.

-Y ahora os vais, ¿verdad? No es que no me guste que vengáis. Me encanta que vengáis, Britt, pero se está haciendo tarde, ya sabes.

-Zorra, ni siquiera son las ocho- dijo Santana gruñendo.

La rubia gimió y acercó a Rachel aún más a ella. Murmuró en su oído haciendo que le corrieran escalofríos por la espalda.

-¿Puedes hacer que se vayan?- Le preguntó la rubia a la morena haciendo un puchero haciendo reír a la morena.

-Pasarlo bien con tus mejores amigas y tu novia no es tan difícil- dijo Rachel mirando a los ojos avellana y sonriendo suavemente.

-Sí, pero siguen arruinando la diversión que tengo con mi novia- dijo Quinn mientras acariciaba el cuello de la morena y hacía pucheros.

-Puedes tener esa diversión en otro momento- dijo Rachel sonriendo con dulzura a la adorable rubia frente a ella.

Entonces, Quinn la besó suavemente hasta que oyó un sonido de fingidas náuseas.

-S, deja de hacer ese ruido, por favor- gruñó la rubia.

Estaba pasándolo realmente mal por ser interrumpida al besar a la mejor chica del mundo.

-No, tú te estás divirtiendo así que yo también quiero divertirme- dijo con una sonrisa maliciosa.

Quinn volvió a gruñir.

La noche siguió de la misma manera. Santana sacaba de sus casillas a Quinn y la rubia no la abofeteó porque estaba demasiado ocupada mirando a la preciosa morena junto a ella.

Cuando todo el mundo se fue a su casa, incluida Rachel que tenía clases por la mañana, Quinn se fue a la cama.

Quinn entró en el aula. La siguiente clase era con el Sr. Greene y estaba empezando a sentirse algo nerviosa por el guion que le dio a su profesor. La clase se le pasó en un suspiro. Cuando se quiso dar cuenta, estaba sentada en la siguiente clase del Sr. Greene. Estuvo jugueteando con su camiseta durante toda la clase.

Cuando terminó la clase, se quedó la última para hablar con el profesor.

-Sr. Greene, ¿lo ha leído?- Le preguntó nerviosa.

-Sí, lo hice. He hecho algunas anotaciones para que lo mejores pero lo encontré casi perfecto. Eres muy buena en esto- dijo devolviéndole el guion.

Lo cogió y le echó un vistazo rápido. Había algunas anotaciones aquí y allá pero, por lo demás, estaba casi igual a como se lo había dado.

-Gracias, Sr. Greene. La verdad es que estaba un poco nerviosa- le agradeció.

-No te preocupes, Quinn. Espero que leas mis notas y lo ajustes pero es muy bueno. Espero que sigas haciendo un buen trabajo y, quizá algún día, seas una famosa guionista- dijo sonriendo afectuosamente a la rubia.

-Bueno, gracias de nuevo, Sr. Greene y adiós- dijo saliendo del aula.

Le dio la espalda al profesor cuando estaba fuera del aula. Aún tenía otras tres clases.

El resto de clases se le pasaron volando. Al final del día, Quinn se dirigió al apartamento de Rachel. Entró al edificio y llamó a la puerta cuando llegó al apartamento correcto. La puerta fue abierta por una morena con pantalones cortos y una camiseta negra con una coleta despeinada en su cabeza.

-¡Quinn! ¿Qué estás haciendo aquí?- Preguntó sorprendida.

-Pensé que podíamos ir juntas al karaoke- dijo Quinn bajando la vista con timidez.

-Vale, entra. Estaba empezando a arreglarme. Ponte cómoda. Me voy a dar una ducha rápida- dijo dándole a la rubia un beso rápido en los labios y desapareciendo, después, en el cuarto de baño.

Quinn se sentó en el sofá y empezó a ver la tele. No le estaba prestando atención. Oyendo caer el agua en el cuarto de baño, empezó a sentirse cansada y, de repente, se le cerraron los ojos.

-Quinn, despierta, cielo.

Abrió los ojos para encontrarse a Rachel encima de ella con una sonrisa cariñosa.

-¿Estás cansada? No tenemos que ir, lo sabes, ¿verdad?

-Lo sé, pero Santana nos fastidiará si no vamos- dijo, levantándose y frotándose los ojos para despejarse y sonriéndole con cansancio a la morena frente a ella-. ¿Estás lista?- Preguntó.

-Sí, vamos- dijo.

Entrelazó su brazo con el de Quinn y se dirigieron a la calle. Empezaron a andar, contándose lo que les había pasado durante el día. Quinn le contó a Rachel lo que su profesor le había dicho sobre su guion. La morena se le echó encima en mitad de la calle. Pero no se cayeron porque Quinn tenía cierta fuerza. La morena gritó de alegría por su novia. La gente que pasaba por la calle les echaba miradas raras.

Después de eso, empezaron a andar de nuevo, en silencio en esta ocasión. Llegaron al Karaoke al mismo tiempo que Santana y Brittany. Entraron al local y se sentaron en una mesa en la parte de la derecha pero en el centro. Santana fue a la barra y pidió una ronda de bebidas. Después de hablar durante un rato, Rachel se dirigió al escenario que, en esta ocasión, tenía un piano. Alguien estaba sentado en él. Se dirigió hacia él y le preguntó algo. El pianista asintió. Rachel se dirigió al centro del escenario y cogió el micro. El pianista empezó a tocar la intro.

"Ever wonder about what she's doing

Or how it all turned to lies.

Sometimes I think it'll might be better

To never ask why.

'Cause there is desire

There is gonna be a flame

Where there is flame

Someone's bound to get burned

But just because it burns

Doesn´t mean you're gonna die

You gotta get up and try, try, try

Gotta get up and try, try, try

You gotta get up and try, try, try"

("Alguna vez te peguntas lo que está haciendo

O cómo todo se ha vuelto mentira.

Algunas veces creo que será mejor

Nunca preguntar el por qué.

Porque hay deseo,

Hay una llama.

Donde hay una llama

Alguien tiene que quemarse.

Pero, porque queme

No significa que vayas a morir.

Tienes que levantarte e intentarlo, intentarlo, intentarlo.

Levantarte e intentarlo, intentarlo, intentarlo.

Tienes que levantarte e intentarlo, intentarlo, intentarlo")

Tan pronto como acabó la canción, el público empezó a aplaudir. Los que eran habituales, estaban acostumbrados al canto de la morena. Pero, aun así, siempre estaba magnífica y tenía esa chispa. Rachel volvió a la mesa y su novia le sonrió con amplitud, dándole un beso casto en los labios.

-Tu turno-dijo Rachel al oído de la rubia.

Quinn asintió. Fue junto a Santana y le preguntó algo. Ésta sonrió con picardía y asintió.

Cuando la persona que estaba cantando dejó el escenario, Santana y Quinn fueron junto al DJ y le dijeron lo que iban a cantar. Cogieron los micros y la música empezó.

"Watching every motion

In my foolish lovers game

On this endless ocean

Finally lovers know no shame"

(Viendo cada movimiento

En mi tonto juego de amantes

En este océano sin fin

Por fin los amantes no conocen la vergüenza)

Quinn cantó la primera estrofa mirando a Rachel.

"Turning and returning

To some secret place inside

Watching in slow motion

As you turn around and say"

(Girando y volviendo

A algún lugar secreto

Viendo a cámara lenta

Mientras te giras y dices)

Santana cantó la segunda estrofa y, ambas, cantaron el estribillo.

"Take my breath away

Take my breath away"

(Déjame sin aliento.

Déjame sin aliento.)

Habían cantado esta canción en su baile de Graduación. Fue una de sus mejores actuaciones si les preguntaras a ellas. Cuando acabaron, todos aplaudieron y las que más, Rachel y Brittany. Volvieron a la mesa.

-¡Habéis estado increíbles!- Dijo Rachel mientras abrazaba a su novia con fuerza.

-Oh, bueno. Ya habíamos cantado esa canción antes…

-No importa. Habéis estado increíbles- dijo.

La rubia se sonrojó. No pensaba que cantara tan bien. Al menos, en comparación con la morena, no cantaba nada bien. Entonces, Brittany se dirigió al escenario a cantar.

"Baby, can't you see

I'm calling

A guy like you

Should wear a warning

It's dangerous

I'm falling"

(Cariño, ¿no lo ves?

Te estoy llamando.

Un chico como tú

Debería llevar una advertencia

Es peligroso

Me estoy enamorando)

Fue la interpretación más sexy de la noche si le preguntaras a Santana. Cuando la rubia acabó, todos aplaudieron. Los hombres (y algunas mujeres) vitorearon. Santana les echó miradas fulminantes.

La noche siguió en el mismo estilo. Cantaron algunas canciones más, bebieron algo más y hablaron. O, en el caso de Santana y Brittany, empezaron a besarse sin más. Quinn estaba esperando a que lo hicieran para poder, al menos, hablar con Rachel sin que Santana hiciera ruidos de náusea fingida o comentarios sarcásticos.

Al final de la noche, todo el mundo se marchó a casa.

-¿Te veo mañana?- Preguntó Quinn mientras se acercaba a la morena y le besaba en el cuello.

-Sí, si te pasas por casa. Yo ya he ido a tu apartamento demasiadas veces- respondió, riéndose por lo bajo cuando la rubia la besaba en el cuello.

-Pero en mi apartamento estaremos solas. En el tuyo estará Kurt y, probablemente, también Karofsky- dijo la rubia haciendo pucheros.

-Podemos ir a mi habitación y, creo que mañana, Kurt se va a pasar el día a casa de Dave. Así que estaremos solas como tú quieres- dijo Rachel sonriendo satisfecha cuando terminó.

-No es culpa mía si mi novia es la más sexy, adorable, hermosa y mejor mujer de todo el mundo- replicó la rubia.

Entonces, la besó en la nariz y luego en los labios. Cuando se separaron, Rachel estaba ruborizada.

-Bueno, te veo mañana- dijo Rachel dándole un suave beso en los labios a la rubia que ésta transformó en un beso apasionado-. Vale, para. Adiós, Quinn.

-Adiós, Rach- dijo Quinn y besó a la morena una última vez.

Luego, Quinn se dirigió hacia su apartamento con Brittany y Santana. Se despidieron cuando llegaron a su edificio. Sus amigas hicieron el resto del camino que les quedaba para llegar a su casa. Quinn entró a su apartamento. Se puso el pijama y se tumbó en la cama. Sus ojos se cerraron y se durmió.

CANCIONES:

-Try de Sam Tsui (cover).

-Take my breath away del reparto de Glee.

-Toxic de Brittney Spears o puedes escuchar la versión de Glee. Me gusta más.