CAPÍTULO 18
Quinn, Rachel, Brittany y Santana estaban en el salón de Quinn viendo "Mamma Mia!" (elección de Rachel). Rachel cantaba cada canción. Quinn disfrutaba viendo a su novia tan feliz. Brittany sonreía disfrutando la película y Santana tenía una expresión de fastidio en el rostro.
-¿Cuántas puñeteras canciones tiene esta peli? De verdad que me gusta la música pero esto es demasiado- se quejó la latina.
Quinn le echó una mirada irritada. Rachel se la quedó mirando y luego devolvió la atención a la película. Brittany parecía que ni siquiera la había oído.
-Bueno, me importa una mierda lo que pienses. Si tan harta estás de la música, ahí tienes la puerta- replicó la rubia.
No estaba de humor para las payasadas de la morena. Estaba cansada. El día anterior había tenido su primera reunión con Joe (había decidido que le llamaría así) y el equipo de guionistas que tenía. Tuvo que ser tarde porque tenía clases todo el día.
Se lo había pasado bien con ellos. Esta gente la entendía. La verdad es que se habían pasado la mitad de la reunión hablando con Quinn para conocerla y que ella les conociera a ellos. La rubia podía verse haciéndose amiga de toda esta gente. Eran muy agradables. Sus edades iban desde los 24 a alguno más mayor que Joe que tendría unos 40. La mitad del tiempo habían discutido que podían hacer con el primer guion que había escrito. Lo habían llamado "Piloto". Después de eso, arreglaron algunas cosas aquí y allá. Luego pasaron al guion número 2. Se hacía tarde y todos estaban cansados.
Quinn fue sacada de sus pensamientos por un pequeño golpecito en el codo.
-Está bien, Quinn- le dijo Rachel con voz suave y besó a la rubia en la mejilla.
Sabía que su novia estaba algo estresada y le hacía falta dormir un poco.
-Después de que se vayan, te vas a ir a dormir porque estás demasiado cabreada para mi gusto- le susurró en el oído juguetonamente haciendo correr escalofríos por la espalda de la rubia.
Pasaron el resto de la película en silencio. Santana dejó de quejarse al ver que la rubia no estaba de humor. Y si no estaba de humor con Rachel, entonces es que estaba realmente cabreada pero sabía que si la morena no estuviera allí, su humor sería aún peor.
Rachel estuvo dibujando círculos en la parte baja de la espalda de la rubia. Después du unos momentos, Quinn se acurrucó más junto a ella. Sus ojos se fueron cerrando y cayó en un pacífico sueño. Rachel sonrió suavemente besándola en la frente. Volvió su atención de nuevo a la película, todavía dibujando esos círculos en la espalda de la rubia.
Cuando acabó la película, santana y Brittany se despidieron en silencio de Rachel a causa de la rubia acurrucada en su pecho. Después de irse, la morena miró a la rubia durmiendo con la cabeza sobre su pecho. En opinión de Rachel, la rubia se veía más hermosa cuando dormía. Se la veía tan joven y relajada. Después de un rato, empezaron a pesarle sus párpados, cerrándose. No sabía que estaba cansada pero se durmió igualmente. Fue el sueño más tranquilo que había tenido.
Quinn se despertó un par de horas después. Se sentó y miró hacia Rachel que aún estaba dormida. No sabía cuándo la morena se había quedado dormida. Fue hacia su dormitorio y cogió su cámara. Sólo unas pocas personas sabían que era una muy buena fotógrafa. Volvió donde estaba Rachel, aún dormida. Se sentó en el sofá un poco alejada de la morena para no despertarla. Se llevó la cámara al rostro y, rápidamente, tomo una serie de fotos de la morena. Entonces, Rachel se despertó después de un tiempo de sentir un ruido parecido al de una cámara. Miró hacia su derecha y allí estaba Quinn con una cámara en las manos.
-¿Qué estás haciendo?- Preguntó somnolienta.
La rubia le había contado de su talento oculto pero nunca había visto a la rubia con un cámara en las manos.
-Haciéndote fotos- le dijo la rubia tímidamente, sonrojándose-. Te veías tan hermosa y era algo que quería hacer desde que nos conocimos.
Rachel miró a su novia con adoración. No podía ser más perfecta. Quinn se miraba el regazo como si allí hubiera algo muy interesante.
-Ya, claro. Probablemente esté fea, sin maquillaje y recién despierta.
-Tú nunca estás fea, cariño- le dijo Quinn con expresión de incredulidad, con la boca algo abierta.
¿Cómo podría Rachel pensar que estaba fea? Era la criatura más hermosa de todo el mundo. Rachel la miró y sonrió un poco ante la expresión de la rubia. Era de lo más linda que había visto.
-Es un crimen que pienses que estás fea porque eres la mujer más hermosa que jamás haya conocido.
Ahora fue el turno de Rachel de sonrojarse.
-Gracias, Quinn- dijo después de aclararse la voz-. Nunca nadie me había dicho eso- dijo bajando la vista, murmurando.
- Y yo ya te he dicho que son unos ciegos idiotas porque lo eres- dijo la rubia sonriendo a su sonrojada novia.
Le sorprendía por qué la morena nunca había recibido esos cumplidos antes cuando ella no podía pasarse ni un día sin decirle esas cosas. Se merecía que se las dijeran.
Rachel levantó la vista y sus ojos se encontraron con los de Quinn. Encontró amor y adoración, como cada vez que los miraba. Siempre le sorprendía cómo de hipnotizantes eran los ojos de la rubia. Cada vez que los miraba, no podía desviar la mirada. Quinn opinaba lo mismo de los de Rachel pero, lo que la sorprendía, era que siempre encontraba algo más en los ojos de Rachel: pasión, probablemente por Broadway.
El timbre de la puerta interrumpió el momento. Quinn se levantó gruñendo. ¿Por qué la gente siempre tenía que arruinar sus mejores momentos con Rachel?
Abrió la puerta para encontrarse a Kurt y a Karofsky. Kurt llevaba la ropa más simple que le hubiera visto llevar y Karofsky llevaba un polo azul y unos vaqueros. Ambos sonreían.
-Hola, Karofsky. Kurt. ¿Qué hacéis aquí?- Preguntó con una pequeña sonrisa.
Bajó la vista y les vio cogidos de las manos. Esto le hizo sonreír un poco más.
-Pasábamos por aquí y Dave quería ver a su mejor amiga porque, parece ser que no pasan mucho tiempo juntos, igual que yo no lo paso con la mía a causa de una rubia mona y empollona- dijo sonriendo satisfecho cuando terminó de hablar.
Pero su diatriba tenía algo de razón. La verdad es que no había visto a la morena desde el día anterior, el cuál era mucho tiempo porque estaban acostumbrados a verse todos los días antes de que la rubia apareciera en sus vidas.
-Te pido perdón por ello, Kurt. Entrad- dijo invitándolos a entrar y apartándose de la puerta para dejarlos entrar.
Pasaron al salón y se sentaron en el sofá. Rachel había ido al cuarto de baño. Quinn volvió a sentarse en su mismo sitio del sofá.
-Hola, Kurt y Dave- dijo Rachel sonriendo al entrar en el salón, dándole un abrazo a Kurt.
Él mantuvo el abrazo durante unos segundos más.
-Vale, Kurt. Yo también te echo de menos- dijo riendo ante la payasada de su mejor amigo.
Le había echado un poco de menos. Éste la dejó ir. También abrazó a Karofsky aunque su abrazo fue más breve que el de Kurt. Se sentó junto a su novia y la sonrió.
-¿Has ido a arreglarte el pelo?- Susurró la rubia, dándose cuenta de que le aspecto de la morena tenía un aspecto menos parecido al de cuando acababa de despertarse.
La morena asintió y la rubia la sonrió con adoración y le dio un casto beso en los labios.
-¿Qué hacéis aquí?- Preguntó esta vez la morena.
-Kurt te echaba de menos y parece que yo también echaba de menos a Quinn- respondió Karofsky sonriéndole con satisfacción a Kurt, que se sonrojó ligeramente.
Kurt le dio un golpecito en el costado con el codo a Karofsky.
-Vale. Echo de menos a Quinn. ¿Contento?- Dijo mirando a su novio y riéndose cuando éste le echó una mirada de furia.
Las otras dos se echaron a reír disfrutando de su manera de comportarse.
-Mucho. Gracias- dijo Kurt con sarcasmo.
Entonces, se levantó y fue a sentarse junto a la morena empezando a cotillear.
Karofsky le sonrió silenciosamente a su novio. Quinn le dio a Rachel un beso en la mejilla y le hizo un gesto a Karofsky para que la acompañara a la cocina.
-He oído que a la gente le ha gustado tu pequeño guion- dijo sonriendo.
Estaba feliz. Su amiga había soñado con esto desde que la conocía.
-Sí, supongo. Me reuní con otros guionistas ayer y pareció gustarles también. Quizá algún día cercano se lo podamos enseñar a alguna cadena de televisión y, si les gusta, podría empezar mi propia serie- dijo sonriendo ensoñadoramente.
Quería que sucediera y lo quería de veras.
-Me alegro por ti. ¿Cómo te fue con los expertos?- Preguntó bromeando.
Sus amigos empezaron a llama a los guionistas "los expertos". No sabía el por qué pero ahora ella también era ahora una "experta", ¿o no?
Le contó todo lo que había sucedido la noche anterior. Éste se rio en algunas partes y ella sonrió ampliamente recordando exactamente como había sucedido y como de bien fue todo. Dave pudo ver por su expresión que estaba perdida en sus recuerdos de ese día. Tenía esa expresión de lejanía y era lo más hermoso que jamás había visto. Podía ver en sus ojos cuánto quería esto y sonrió para sí mismo porque lo está consiguiendo. Y, algún día, llegará a conseguirlo con _Rachel en sus brazos porque, por lo que parecía, no iban a romper en mucho tiempo. Él esperaba que estuvieran juntas para siempre porque nunca había visto a su mejor amiga tan feliz.
Siguieron hablando sin darse cuenta del paso del tiempo. Rachel y Kurt aún seguían en el salón hablando o cantando como habían podido oír en algún momento. Él le dijo que Kurt, Tina, Mike y él habían tenido una doble cita porque Kurt y Tina habían querido y Mike y él estaban tan sometidos que accedieron. Al final, acabó siendo una de las cenas más agradables que habían tenido en mucho tiempo. Había disfrutado con sus amigos. Le contó las cosas divertidas que le habían ocurrido. Y también le dijo que Tina cantaba realmente bien.
Hablaron durante un par de horas más hasta que la rubia sintió unos brazos que la abrazaban desde atrás por la cintura.
-Tengo hambre, ¿podemos pedir algo para comer?- Dijo la morena detrás de Quinn con cara de pucheros.
-Claro, cariño- dijo Quinn y fue a coger el teléfono para llamar a la pizzería a encargar tres pizzas, una vegana para Rachel.
Se sentaron en el salón. Quinn y Rachel acurrucadas en el sofá y Karofsky y Kurt en el canapé. Estaban hablando cuando llegaron las pizzas. Quinn abrió la puerta y pagó por ellas. Volvió al salón poniéndolas en la mesa del café. Luego, fue a la cocina a por platos y vasos y luego recogió el vino. Echó un vistazo a las botellas de vino que le quedaban y vio que solo le quedaban dos.
Cuando volvió, todos se sentaron alrededor de la mesa del café. Disfrutaron de su tiempo juntos. Hablaron, rieron y, a veces, se quedaron en silencio. Acabaron viendo "Funny Girl" porque Kurt y Rachel querían verla. Quinn se acurrucó con Rachel en el sofá.
-Creo que nunca he visto tantos musicales en un mismo día- le murmuró Quinn a Rachel que la miró con una sonrisa ladeada.
-Bueno, creo que ahora vas a tener que acostumbrarte porque eres mi novia y mis padres tienen un amplio conocimiento en musicales. Lo exijo. Así que mañana, cuando vuelvas de otra reunión con tus expertos, vamos a tener un maratón de musicales- dijo sonriendo.
-Un modo genial de pasar un viernes por la noche- dijo Quinn sarcásticamente y giró los ojos algo irritada, pero la sonrisa de sus labios demostraba lo contrario de lo que decía.
Rachel sonrió satisfecha cuando vio la respuesta de la rubia.
-Menos mal que me quieres, ¿verdad?- Preguntó aun sonriendo con satisfacción.
-sí, pero eso no significa que no vaya a sufrir.
-sí, pero es porque estás sometida y harías cualquier cosa por mí- dijo sonriendo aún más ampliamente al oír refunfuñar a la rubia.
-Sé que estoy sometida pero porque todo el mundo tiene que decírmelo- dijo haciendo un ligero puchero.
Rachel se lo quitó con un beso, sonriendo al final.
-Vale. Haremos un maratón de musicales pero sólo porque eres tú. Nunca lo haría por cualquier otra persona.
Después de eso, empezaron a ver la película disfrutando del momento en silencio porque, con tantos amigos que aparecían por su casa, no tenían muchos momentos de silencio, principalmente porque Kurt y Santana habían ido el mismo día.
Al final de la noche, Kurt y Karofsky se fueron con Rachel.
-¿Estás segura que quieres irte?- Preguntó la rubia con cara triste.
-Te veré mañana, cielo. Yo también te voy a echar de menos- dijo sonriendo con satisfacción a la rubia.
Besó a la rubia en los labios y sonrió en el beso cuando Quinn no quiso dejarla ir.
-Vale. Te veré mañana- dijo Quinn cuando se alejó después de un instante y sonrió a la agitada morena.
-Eres cruel. Lo sabes, ¿verdad?- Dijo la morena porque la rubia siempre le hacía lo mismo cuando estaban a punto de separarse por algún tiempo.
-Lo sé. Te amo- murmuró Rachel y se marchó.
Quinn la vio alejarse y se metió en su apartamento, sonriendo por el silencio que encontró allí. O el máximo silencio que se podía lograr en Nueva York. Se fue directa a la cama sin cambiarse de ropa. Estaba demasiado cansada para pensar siquiera en ello.
Durmió sin soñar en nada. Durmió toda la noche de tirón y sonrió al despertarse la mañana siguiente con energía extra para el día que le esperaba. Tenía un maratón de musicales al final de día.
