Sólo dedicaros unas palabras a todos aquellos lectores, followers, los que hayan elegido seguir la historia haciéndola favorita o eligiéndome a mí como autora, que no tengo palabras de agradecimientos para todos vosotros y que al leer este fic me gustó tanto que decidí traducirlo para que la gente pudiera leerlo en español. Muchas gracias a todos.
P.S. A los que os quejais de lo lentas que Quinn y Rachel van en su relación, yo sólo traduzco. La culpa es de la escritora jajajajjjajaja.
CAPÍTULO 19
-¿Qué ha ocurrido en tu ensayo que tienes tantas ganas que sepa?- Preguntó Quinn a Rachel.
Estaban en un Café tomándose un café en una preciosa tarde de miércoles. Rachel le sonrió con una sonrisa pícara y empezó a contarle lo que ocurrió en su ensayo.
FLASHBACK
Rachel y Puck entraron en el teatro. Puck quería ver a Rachel ensayar, verla en su elemento natural antes de la noche del estreno en tres semanas. Cuando Puck entró en el teatro, miró a su alrededor. Era grande. No era el más grande que había visto pero aun así era grande. Siguió a Rachel por el teatro. La morena estaba nerviosa. A los únicos que les había contado lo de Jesse era a Quinn y Kurt, así que Puck no lo sabía.
Le llevó a su camerino. Dejó allí sus cosas y volvió al escenario con Puck detrás de ella. Puck estaba mirando a algunas de las compañeras de reparto de Rachel cuando vio a Jesse. Se enfadó con tanta rapidez que llegó al chico antes de que Rachel pudiera darse cuenta de a por quién iba y detenerle.
-Tú, pedazo de mierda, por fin veo tu cara parte un puñetazo- le gritó.
Antes de que Jesse pudiera responderle, vio un gran puño yendo hacia su cara que le golpeó. Jesse cayó al suelo. Puck le había golpeado con fuerza. Jesse se levantó con la ayuda de otros compañeros del reparto. Puck se iba hacia él de nuevo cuando una pequeña mano se le puso en su pecho.
-Vale, Noah, ya has demostrado tu opinión. Vete allí. Hablaré contigo en un minuto- dijo con calma.
Noah dudó un instante pero Rachel le miró con seriedad haciéndole cambiar de opinión. Se giró hacia Jesse y le echó una de sus súper-dulces sonrisas.
-Creo que deberías ponerte algo de hielo en la nariz- dijo señalando a su nariz rota.
-¡Ni pensarlo! Voy a partirle la cara- gruñó dirigiéndose hacia Puck pero Rachel le detuvo.
-No. Te vas a quedar aquí porque sabes que te mereces lo que te ha hecho y, si no hubiera sido él, probablemente hubiera sido mi novia o cualquier otro de mis amigos- le dijo con seriedad.
La miró con algo de duda. Parecía estar algo dolido.
-Quizás ya no seas la misma persona pero sólo deberíamos interactuar con el otro en las escenas que tenemos juntos. O, quizás, deberías disculparte cuando lo sientas de verdad.
Entonces, se marchó, dirigiéndose hacia donde estaba Puck. Éste levantó la vista al oír pasos. Pensaba que Rachel estaba enfadada con él pero cuando vio que tenía una sonrisa en la cara, él también sonrió.
-No estoy feliz por lo que has hecho pero creo que se lo merecía.
Volvió a mirar hacia Jesse que tenía una bolsa de hielo en la nariz. Algunos miembros del reparto miraban de uno para el otro, peguntándose qué narices había pasado.
-Estoy seguro de que se lo merecía- dijo Puck con una sonrisa de satisfacción y mirando hacia Jesse que estaba llorando, haciendo crecer aún más su sonrisa de satisfacción y haciéndole sentir más feliz.
FIN FLASHBACK
Cuando Rachel acabó de contarle la historia, Quinn tenía una sonrisa enorme en la cara y reía con suavidad. La morena también se estaba riendo un poco.
-Me hubiera gustado verlo- dijo Quinn aun riéndose-. Y conocer a Jesse y, quizás, golpearle yo también- dijo sonriendo maliciosamente.
Rachel se rio porque parecía una de esos locos villanos de las películas que planeaban algo malvado.
-No lo hagas, por favor… sólo ha sido cosa de una vez que he permitido la violencia como solución de un problema. Además, te magullarías las manos y no quiero verlo- dijo.
La rubia sonrió de nuevo. Ésta vez era una sonrisa dulce y tierna. Era la sonrisa que Rachel llamaba "la sonrisa de Quinn para Rachel Berry" porque sólo le sonreía así a ella. Y los ojos de la rubia también la sonreían. Cada vez que la morena la veía así, la encontraba impresionante.
-Vale. Pero sólo porque me lo pides tan amablemente- le dijo sonriendo-. Pero si santana le llega a conocer en algún momento no le digas lo que pasó porque se pondría hecha una furia y quizá le asesine- le dijo sonriendo, imaginándose la escena en su mente-. Eso estaría tan chulo.
Rachel le dio una patada por debajo de la mesa.
-¡Ay! ¿Por qué has hecho eso?
-Para de imaginarte lo chulo que sería matar a mi ex-novio- dijo seriamente a la rubia que sonrió aún más-. Y deja de sonreír. No está bien matar a la gente y lo sabes- le dijo susurrando pero a la vez de forma audible.
Quinn se rio y se sentó en la silla junto a la de ella. La besó en la mejilla y sonrió cuando la morena intentó apartarse del beso.
-Sabes que jamás mataría a nadie porque soy demasiado buena persona para hacerlo- dijo riéndose para sí-. Además, Puck ya se ha ocupado de ello.
-Sí, lo ha hecho- dijo Rachel.
Miró hacia Quinn y vio a la rubia sonriéndole. La morena la besó brevemente. Cuando se separaron, la rubia sonrió más aún como siempre hacía cuando Rachel la besaba.
Después de eso, se pasaron la tarde disfrutando del buen café. Entonces, caminaron hacia el parque como siempre hacían cuando quedaban para tomar un café (era una cosa de ellas).
-Todos van a venir mañana y creo que, literalmente, vienen todos. Vas a venir tú también, ¿verdad? – Le preguntó a la morena mordiéndose el labio.
Rachel se rascó la barbilla con el dedo pareciendo que se lo estaba pensando. Cuando Quinn se empezó a poner nerviosa de verdad, paró.
-Por supuesto que voy, tonta. No me lo perdería por nada del mundo- dijo sonriendo cuando la rubia sonrió.
Pasó sus brazos por el cuello de la rubia y los de Quinn fueron instantáneamente a la cintura de ella y levantó la vista, mirando con dulzura a la rubia.
-¿Cuándo vas a dejar de ser un manojo de nervios cuando estás conmigo?- Le preguntó bromeando.
-Nunca dejaré de estar nerviosa contigo. Me pones nerviosa porque eres la persona más maravillosa del mundo y eso me pone un poco nerviosa- dijo mordiéndose el labio-. Me pongo nerviosa cuando estoy contigo porque mi corazón siempre pierde el ritmo cuando estoy contigo. Como si quisiera escaparse de mi cuerpo al tuyo para que tú te quedaras con él.
Rachel le sonrió con dulzura. Podría ser un manojo de nervios con ella algunas veces pero era la persona más tierna y romántica jamás haya conocido.
-Me alegro que no dejes de estar nerviosa. Me gustas como eres. Y deja de decir cosas así, tan románticas. Hacen que quiera abrazarte y besarte y no dejarte ir nunca- le dijo y besó a Quinn pasión.
Quinn le devolvió el beso con la misma fuerza. Cuando sus lenguas se encontraron, Quinn gimió. Entonces, la morena recordó que estaban en un sitio público y se separó de ella dándole un beso rápido.
Caminaron hacia el edificio de Rachel, cogidas de la mano y disfrutando del silencio. Cuando llegaron, Quinn la besó para despedirse diciéndole que tenía reunión con Joe.
Quinn caminó hacia un restaurante cerca del apartamento de la morena donde había acordado reunirse con Joe. Cuando llegó, él aún no había llegado lo que era razonable porque había llegado veinte minutos antes. Se sentó en un reservado en el lado derecho, el último. Se pidió un chocolate caliente. Iba a pedirse un café pero pensó que era mejor no meter más cafeína en su sistema.
Llegó el chocolate caliente y unos minutos después, entró Joe por la puerta, sonriendo como un loco. Pensó que podía tener buenas noticias. Llevaba unos vaqueros negros con una camisa blanca y un abrigo negro. Fue hacia su mesa y se sentó al otro lado de la mesa del reservado. Pidió una taza de café y cuando llegó se volvió hacia ella.
-¡Adivina qué!- Dijo-
Bueno, prácticamente se lo gritó, sonriendo.
-¿Qué?
-ABC Family está estudiando nuestro guion y dicen que tenemos oportunidades- dijo.
Si hubiera sido posible, su sonrisa se hubiera hecho aún más grande y Quinn gritó. Estaba demasiado feliz como para contenerse.
-¡Oh, Dios mío!- Dijo emocionada y se levantó para abrazarle.
Saltaron de felicidad. Cuando la gente empezó a mirarles de manera extraña, volvieron a sentarse aunque seguían dando saltitos en sus asientos.
Joe se lo explicó todo a Quinn y cuando acabaron su reunión, no pudo aguantarse más. Llamó a Rachel y se lo contó todo. La morena también gritó como una niña, haciendo sonreír a Quinn. Por fin estaba haciendo algo con su vida. Estaba contenta de haber encontrado su pasión hacía tantos años.
Se fue a casa, llamó a Santana y Brittany y les contó sus buenas noticias. Santana estaba feliz. Podía sentirlo a través del teléfono. Santana le dijo que lo celebrarían al día siguiente. Quinn no tuvo nada que objetar. Estaba demasiado feliz como para discutir.
Luego, Quinn llamó a todos sus amigos para contarles las noticias y todos tuvieron reacciones parecidas. La mayoría gritó y dijeron que ojalá pudieran abrazarla.
Quinn se fue a la cama sonriendo esa noche. Era el mejor día de su vida.
Se despertó con el molesto sonido de su despertador. Todavía estaba contenta, así que ni siquiera le gruñó al despertador lo que la sorprendió incluso a ella.
Se fue a sus clases. La gente por la calle la miraba extrañada. Tenía una sonrisa enorme en la cara. Sus amigos de clase le preguntaron que le pasaba porque normalmente tenía una expresión neutra en la cara, pero hoy estaba sonriendo de manera tan amplia que parecía que le dolía.
Después de clase, se fue a casa. Sacó las bebidas con alcohol (vino, vodka y otras). Santana haría margaritas cuando llegara. Metió todo lo que parecía importante en su habitación porque parecía que la noche iba a ser buena pero para los otros, porque ella no bebía mucho.
Conectó la consola a la tele. Normalmente, jugaban cuando hacían estas pequeñas fiestas. Habían empezado a hacerlas en se segundo año de Universidad y, desde entonces, no habían parado. Quinn limpió un poco la casa. Estaba hecha un desastre. Nunca se daba cuenta hasta que empezaba a limpiarla.
Después de acabar, se sentó en el sofá y esperó a que llegara Rachel. Iba a llegar antes porque, en palabras de la morena, quería que tuvieran algo de tiempo a solas para felicitar a Quinn apropiadamente y Quinn no pensaba protestar la idea. La morena tenía un buen razonamiento.
Después de unos minutos, sonó el timbre. Fue a abrir la puerta y allí estaba Rachel, sonriendo ampliamente y llevando una de sus faldas cortas y una camisa negra. Antes de que Quinn pudiera saludarla, Rachel le dio un fuerte abrazo y le dio besos por toda la cara y el cuello.
-Estoy tan contenta por ti- le dijo y entrelazó sus piernas alrededor de la cintura de Quinn.
La rubia cerró la puerta.
-Y orgullosa, por supuesto. Desde que te conozco, que sé que no es mucho tiempo, has querido ser guionista y por fin lo estás consiguiendo- gritó y la rubia rio.
Llegaron al salón. La rubia tumbó a Rachel en el sofá y se puso encima de ella para mirar a esos ojos marrones-chocolate que le devolvían la sonrisa.
-Yo también estoy feliz. Ni te lo imaginas. La gente me ha estado preguntando si estaba bien por la sonrisa tan grande que tenía- le dijo riendo y la morena la imitó.
Entonces, Quinn empezó a besarla despacio y lentamente, volviéndose algo más desesperado. Cuando Quinn metió la mano bajo la blusa de la morena, se abrió la puerta. Quinn gruñó sabiendo perfectamente quién era.
-S, esa llave es sólo para emergencias. Deja de entrar en mi apartamento cuando tú quieras- gritó hacia la puerta.
Santana apareció un momento después.
-Lo que tú digas- murmuró.
Brittany la siguió y, tan pronto como vio a la rubia, ala abrazó con fuerza.
-¡Q! ¡Estoy tan contenta por ti!- Gritó-. Tenemos que celebrarlo. San, ve a hacer margaritas- le dijo al a latina que no podía negarle nada a la rubia.
Se fue a la cocina y empezó a hacer unos margaritas. Brittany no dejó de abrazar a Quinn durante un rato hasta que ésta le dijo que no podía respirar.
-¡Rachel!- Dijo.
Corrió y levantó a la morena del suelo, abrazándola con fuerza. La morena rio por lo bajo. Quinn sonrió al ver a Rachel sonreír. Parecía una niña.
Cuando Santana trajo los margaritas, sentaron en el sofá, hablando. Santana le dio un pequeño abrazo de felicitación a Quinn. Quinn sonrió cuando, al separarse, tenía expresión de disgusto.
Al pasar un rato, llegaron Mike y Tina. Mike fue a abrazar a Quinn levantándola como antes había hecho Brittany con Rachel.
-Se lo he dicho a Tina. Espero que no te importe- dijo.
-Por supuesto que no, Mike- le dijo y le sonrió a Tina.
Entonces, la asiática le dio un corto abrazo al no conocerse mucho, pero la felicito.
-gracias- le dijo sonriendo a la chica.
Tina fue a abrazar a Rachel, sonriendo. Unos minutos después, llegaron Sam y Mercedes y, para sorpresa de Quinn, Puck. Sam la abrazó con fuerza. Mercedes la felicitó y, antes de que Puck pudiera decirle nada, la rubia lo abrazó. Puck le devolvió el abrazo un poco sorprendido mirando hacia Rachel que se encogió de hombros.
-No es que no me guste pero, ¿a qué viene este abrazo?- Le preguntó.
-Por pegar a Jesse, por supuesto- dijo sonriendo como si fuera lo más obvio del mundo.
Éste le devolvió la sonrisa. También él se sentía orgulloso por ello.
Cuando llegaron Kurt y Karofsky, Karofsky le dio un abrazo y ella rio. Creía que estaba él más emocionado por la noticia que la propia Brittany.
-¡Vamos a celebrarlo! –Gritó cuando la dejó en el suelo.
Kurt le dio un abrazo normal, como lo haría una persona normal, lo que no eran sus amigos.
-¡Por Quinn!- Brindaron.
Jugaron a los videojuegos, hablaron e incluso jugaron a juegos de mesa. Cuando la fiesta se tranquilizó, Quinn fue a la cocina a por agua para todos. Luego, volvió a la cocina para tener un minuto de tranquilidad, cuando sus amigos empezaron a jugar al "Rock Band" o al "Guitar Hero". No sabía cuál de los dos era exactamente.
Sam se sentó al taburete junto al suyo cuando se cansó del ruido.
-Supongo que tu cita con Mercedes fue bien, ¿no?- Le preguntó sonriendo.
Él se sonrojó y bajó la vista.
-Sí, fue genial. Me dijo que había sido la mejor cita que había tenido- le dijo sonriendo al recordar sus palabras exactas cuando le dijo que había sido la mejor cita de su vida.
-¿Dónde la llevaste?- Le preguntó con curiosidad puesto que tenía tanto miedo de hacer el ridículo el otro día.
-La llevé al karaoke porque sé que le gusta cantar. Después, le enseñé uno de mis sitios favoritos de la ciudad-dijo-. El Arcade.
Lo dijeron los dos juntos, riendo. También era uno de los sitios favoritos de Quinn.
-Después, la llevé a un restaurante bonito, comimos y estuvimos hablando. Dijo que se lo había pasado de maravilla.
-Bien. Me alegro por ti- dijo.
Volvieron al salón. La rubia fue junto a Rachel y entrelazó los brazos por la cintura de la morena desde detrás.
-Te amo- le dijo al oído.
La morena se giró con una sonrisa dulce en el rostro. Le puso la mano en la mejilla y sonrió.
-Yo también te amo- dijo y la besó.
Entonces, se pusieron a jugar un poco al "Guitar Hero". Así fue como descubrió Quinn a lo que estaban jugando. Luego se acurrucaron en el sofá viendo a sus amigos hacer el tonto.
