CAPÍTULO 22

-¿Dónde nos van a llevar? - Preguntó Quinn mientras caminaban por la calle cogidas de la mano.

-No lo sé. Han dicho que nos reunamos con ellos en su hotel, así que... - dijo la diva.

La verdad es que no tenía ni idea de dónde iban a ir, pero si se parecía a algunas de las otras veces que había quedado con sus padres, iba a ser en un restaurante relativamente caro y algo chic pero no mucho.

Quinn dejó a Rachel que la guiara puesto que ella no sabía en qué hotel estaban hospedados. Tras un rato, se pararon en un edificio marrón alto que gritaba "hotel". Se rió en silencio para sí misma cuando vio el edificio. Después de quedarse de pie fuera del edificio durante algunos minutos, los Berry por fin aparecieron. Se saludaron los unos a los otros.

-Vamos. Caminemos hasta el restaurante. No está lejos de aquí – dijo Leroy haciéndoles un gesto para empezar a andar.

Empezaron a caminar hablando un poco. Después de 15 minutos o así, llegaron a un pequeño restaurante y entraron. Quinn estaba sorprendida cuando vio que el sitio estaba lleno. No se esperaba que estuviera tan lleno. Cuando entraron, Hiram dijo que tenían reserva. Los llevaron rápidamente a su mesa. Hiram y Leroy se sentaron en un lado de la mesa frente a Quinn y Rachel que estaban al otro lado.

Quinn le apartó la silla a Rachel para que ésta se sentara y la morena le sonrió. Al principio de la relación, siempre se ruborizaba y le daba una tímida sonrisa a la rubia pero ahora ya estaba acostumbrada, pero éso no hacía el gesto menos tierno. Quinn siempre era muy caballerosa.

-Mira, Hiram, Quinn es más romántica que tú. Es muy caballerosa – Leroy dijo en voz alta lo que pensaba Rachel haciendo sonrojar a Quinn de un color carmesí profundo y sonriendo tímidamente a los hombres, sentándose después -. ¿Por qué no me lo haces a mí? - Preguntó Leroy girándose para mirar a su marido.

-Eres capaz de sacar la silla por ti mismo – dijo sin levantar la vista de la carta que estaba leyendo. Leroy le echó una de fingida incredulidad que sólo le hizo sonreír con amplitud.

-¿Sabes? Creo que voy a quitarte a Quinn. Es mucho mejor que tu padre – dijo Leroy mirando a Rachel que sólo se rió por el comportamiento de su padre y miró a Quinn que todavía seguía ruborizada.

Leroy miró a su vez a la rubia y le sonrió con cariño.

-Ni lo intentes. Es mía – dijo la morena bromeando pasando un brazo por los hombros a una ruborizada Quinn posesivamente.

Leroy se rió de buena gana. Echaba de menos ver a su hija siendo tan feliz y juguetona. Dejaron el tema después de eso. Después pidieron su comida. Cuando Quinn pidió carne, Hiram jadeó fingidamente.

-Rachel, ¿cómo sigues aún con ella? - Dijo con tono juguetón.

-Lo sé, pero es lo único malo que tiene – dijo bromeando -. Es como tú y papi.

Él rió. Siguieron hablando hasta que llegó la comida. Quinn no se dio cuenta que tenía hambre hasta que llegó la comida y su estómago se hizo notar. Empezó a comer.

-¿Qué tal ha ido tu reunión, Quinn? - Dijo Leroy después de unos momentos de silencio levantando la vista de su plato para mirar a Quinn que sonrió -. ¿Debo asumir que han sido buenas noticias? - Dijo sonriendo ante la emoción de la rubia.

Rachel se rió para sí por la evidente felicidad de la rubia junto a ella.

-Sí, han sido noticias magníficas – dijo aún sonriendo pero ahora parecía una loca al hacerlo -. ABC Family ha elegido nuestro guión – dijo conteniendo el impulso de gritar en medio del restaurante.

Pero a Leroy no le importó, así que sonrió ampliamente y gritó haciendo reír suavemente a Quinn. Se esta encariñando con éste hombre.

Entonces, Leroy se levantó y fue hacia el otro lado de la mesa levantando también a la rubia. Cuando ésta se levantó, la envolvió en un fuerte abrazo. Uno tipo Brittany. La levantó del suelo aún gritando. Cuando la bajó y dejó de abrazarla, la felicitó. Luego, volvió a su silla. Quinn se sentó.

-Felicidades, Quinn – dijo Hiram con una sonrisa cariñosa-. Disculpa a mi marido. No se ha dado cuenta de que está en un restaurante público lleno de gente que, probablemente, piensa que está loco- la rubia sonrió ante la descripción de loco de Leroy que Hiram estaba haciendo.

-Es bastante acertada – pensó.

Después de eso, la comida discurrió sin problemas, sin más exabruptos de locura o felicidad de Leroy. Cuando acabaron la cena, Quinn intentó pagar una parte de la cuenta por lo menos pero los Berry no lo permitieron diciendo que ellos eran los que la habían invitado así que ellos eran los que tenían que pagar.

-Como si eso la hubiera detenido antes – bromeó Rachel y miró a la rubia que bajó la vista ruborizada.

Los padres de Rachel se rieron.

Después, empezaron el camino de vuelta al hotel conversando un poco.

-Nos vemos mañana, pequeña – dijo Leroy cuando llegaron al hotel en que estaban hospedados y besó la frente de Rachel-. Adiós, Quinn – dijo y abrazó a la rubia.

Hiram hizo lo mismo con ambas chicas.

La joven pareja continuó su camino hacia el apartamento de Rachel después de despedirse.

-¿Te quedas esta noche? - Preguntó Rachel mientras caminaban, con su cabeza apoyada en el hombro de la rubia.

-¿Otra vez? - Dijo la rubia con fingida exasperación en la voz.

Rachel levantó la cabeza del hombre de Quinn y le dio un pequeño golpe en el brazo a Quinn juguetonamente.

-Vale. Estoy bromeando. Me quedo si tú quieres – dijo riéndose ligeramente.

Entonces, Rachel puso su cabeza de nuevo en el hombro de la rubia y bostezó.

-Creo que alguien está cansada – bromeó y Rachel le volvió a dar otro golpe.

-Tendrías que dejar de golpearme o mañana tendré un morado- bromeó.

-Bien. Así aprenderás a dejar de burlarte de mí – dijo la morena bostezando de nuevo.

-Ya estamos llegando. Así podrás dormirte en tu cama y no encima mía – bromeó de nuevo la rubia y acarició el pelo de la morena.

Después de un par de minutos, llegaron al apartamento de la morena, subiendo las escaleras. Luego, Quinn abrió la puerta principal porque Rachel casi estaba dormida en su hombro.

Quinn cerró la puerta y siguió hasta el dormitorio de la morena poniéndola en la cama, ya dormida. Quinn sonrió cariñosamente a la figura dormida. Entonces, fue hacia los cajones y encontró alguna de las ropas que tenía allí después de de quedarse a dormir tantas veces y una camiseta de Julliard de Rachel que le gustaba ponerse. Fue al cuarto de baño, se cambió y se lavó los dientes con un cepillo que tenía allí.

Entonces, volvió al dormitorio y se tumbó en al cama. La morena inmediatamente se acurrucó a su lado con la cabeza en el pecho de la rubia y suspiró feliz. Quinn le sonrió suavemente y se preguntó si estaba despierta o si simplemente su cuerpo se movía hacia el suyo. Entonces, Quinn se durmió.

Rachel se despertó a la mañana siguiente con un brazo alrededor de su cintura, un corazón latiendo al mismo tiempo que el suyo y una hermosa esencia que siempre reconocería como la esencia propia de Quinn, la rubia era la única con ese aroma. Levantó la cabeza y miró a la impresionante rubia, parecía un ángel sobretodo cuando estaba dormida.

Miró la camiseta que la rubia llevaba puesta y sonrió cuando vio que era una de sus camisetas enormes de Julliard, la que ya pertenecía prácticamente a la rubia.

Se movió un poco para ver mejor a la rubia y el brazo que la rodeaba se apretó más a su alrededor. Rachel sonrió. Se quedó en la misma posición que estaba para no despertar a la rubia y se la quedó mirando. Rachel acarició el pelo corto de Quinn ligeramente. Por las mañanas siempre estaba echo un desastre. Quinn se movió ligeramente después de unos minutos. Entonces, la rubia abrió los brazos, se desperezó un poco y bostezó. Sonrió cuando vio a Rachel mirándola con una suave sonrisa en la cara.

-Buenos días – saludó a la morena besándola en los labios.

-Buenos días – la saludó de vuelta besándola tiernamente y sonriendo al mismo tiempo-. ¿Tienes algo que hacer hoy? - Le preguntó Rachel.

-No, hoy no tengo nada que hacer. No tengo reuniones ni amigos dependientes. Creo que me voy a pasar el día con mi impresionántemente hermosa novia y puede que hasta con sus padres, por lo que dijeron anoche – dijo sonriendo.

Rachel se sonrojó ante la descripción que la rubia había hecho de ella y le sonrió con timidez. Nunca nadie la había descrito como impresionántemente hermosa, sólo guapa o puede que incluso hermosa en alguna ocasión. Quinn miró a la morena a los ojos y se preguntó de nuevo por qué nunca nadie le había dicho esas cosas a la morena porque era todo éso y mucho más.

-Bueno, parece que tu día va a ser perfecto – dijo la morena sonriendo un instante después.

-Estoy de acuerdo totalmente contigo – dijo y besó de nuevo a la morena.

Entonces, el estómago de la rubia rugió y Rachel rió rompiendo el beso.

-Vamos. Te haré el desayuno – dijo la morena levantándolas, algo que Quinn hizo con poco entusiasmo.

Fueron hacia la cocina y Quinn se sentó en la mesa mirando hacia Rachel cogiendo todo lo necesario para hacer tortitas.

-Yo hago el café – dijo Quinn después de estar sentada unos momentos sin hacer nada.

Se levantó y fue hacia la cafetera para ponerla en marcha. Después de que se hiciera el café, sirvió dos tazas, una para Rachel y la otra para ella.

-Toma – dijo Quinn y le pasó a Rachel su taza de café dándole un beso rápido en los labios.

-Gracias – dijo Rachel sonriéndole con cariño.

Volvió a centrar su atención en las tortitas. Quinn volvió a sentarse en la mesa mirando a Rachel cocinar. Entonces, Kurt entró y las saludó a ambas.

-Hola, Kurt. Hacía tiempo que no te veía – le dijo en plan de broma.

Éste sólo giró los ojos.

-No voy a responder a ese comentario porque no es como si tú no estuvieras haciendo lo mismo algunas veces – dijo él sentándose frente a Quinn en la mesa.

Después de unos minutos, las tortitas estaban listas y Karofsky entró medio dormido.

-Hola, Karofsky – dijo Quinn sonriendo.

Él le devolvió la sonrisa.

-Nuestros queridos amigos te echaron de menos ayer.

-Sí, lo siento. Estuve algo ocupado – dijo con una sonrisa satisfecha recibiendo un golpe en el brazo por parte de Kurt-. ¿Qué? - Dijo mirando a su novio.

-Éso es privado – dijo entre dientes haciendo sonreír con mayor satisfacción a Karofsky.

-Buenos días, Rachel – le saludó Karofsky mientras se ésta se sentaba en la mesa junto a Quinn.

-Buenos días, Dave – dijo sonriéndole con cariño.

Empezaron a comer. Quinn casi gimió de lo buenas que estaban las tortitas. Estaba impresionada de lo bien que cocinaba Rachel, porque ella era un auténtico desastre y admiraba a cualquiera que pudiera hacerlo bien. Acabaron de comer y luego fueron al salón. Se pasaron la mañana hablando.

Los Berry llegaron un poco después de la 1 de la tarde, después de comer.

-¿Quién es? - Preguntó Hiram cuando vieron a Karofsky.

-Es mi novio, Dave Karofsky – dijo Kurt sonriendo suavemente.

-Encantado de conocerle, señor – dijo educadamente Karofsky y alargó la mano para estrechársela.

-¿Qué os pasa a vosotros con lo de "señor"? Llámame Hiram, por favor. Y él es Leroy – dijo Hiram estrechando la mano del muchacho-. ¿Eres pariente de Quinn? Porque ella hizo lo mismo.

-No, pero es mi mejor amiga – respondió sonriendo y mirando a la rubia que estaba ligeramente ruborizada-. Y no se preocupe, ella es así con cualquier persona adulta. Es la forma en que la criaron – dijo poniéndose algo serio al final.

Negó con la cabeza y sonrió al levantar la vista y mirar a los ojos del otro hombre.

Después de ésto, decidieron ver una película. Rachel no había estado de acuerdo diciendo que tenían que salir y hacer algo divertido o ir de compras. Sus padres la pararon diciéndole que ya estaban algo mayores y estaban cansados, así que querían hacer algo más tranquilo. Entonces, Rachel dijo que no estaban mayores sino que no querían salir porque, a veces, tenían más energía que ella misma.

Sobre las 3 de la tarde, se abrió la puerta principal y Puck, Santana, Brittany y Tina entraron.

-Noah, sabes que tenemos un timbre, ¿verdad? Se supone que tienes que usarlo – dijo Rachel y Puck tan solo se encogió de hombros.

-Lo sé pero dijiste que tus padres estaban en la ciudad así que quería verles tan pronto como pudiera – dijo y saludó a los Berry-. ¿Qué tal Sr. B y Sr. B?- Les dijo sonriendo.

-Hola, Puck – le saludaron los Berry a la vez sonriendo al chico del mohicano-. Hola, Tina – dijo entonces Hiram dirigiéndose a la chica asiática.

-Hola, Hiram. Hola, Leroy – les saludó con un abrazo-. Ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos por última vez.

-Lo sé. Ha pasado demasiado tiempo – dijo Leroy abrazándola con fuerza y sonriendo ampliamente-.

-Tú debes de ser Brittany – dijo mirado a la chispeante rubia.

Brittany conocía a Rachel desde que empezaron a estudiar en Julliard pero no habían sido amigas muy cercanas por lo que aún no había conocido a los padres de Rachel, pero siempre le había parecido muy chulo que la pequeña morena tuviera dos padres. Entonces, Leroy abrazó a la rubia con fuerza igual que hizo ella. Cuando se separaron, ella sonrió con amplitud contagiando su entusiasmo.

-Hola, Sr. Berry – casi gritó Brittany en su cara.

-Brittany, llámame Leroy y a mi marido Hiram – dijo sonriendo suavemente a la rubia.

-Papi, ella es Santana, la novia de Brittany – dijo Rachel señalando a la latina detrás de la rubia.

-Hola, Leroy y Hiram – dijo asintiendo con la cabeza para saludarlos.

Los Berry notaron que no era una persona tan expresiva como su novia.

Después de las presentaciones, empezaron a ver de nuevo la película desde donde la habían parado.

Al acabar la tarde, todo el mundo se fue para su casa incluyendo a los padres de Rachel.

-Te veo mañana - dijo Quinn siendo la última en marcharse.

Besó a la morena en los labios con deseo.

-Vale. Adiós, Quinn – dijo sonriendo a Quinn.

Besó de nuevo a la rubia.

-Adiós, Rach – dijo Quinn y empezó a bajar las escaleras hacia la calle. Luego, siguió su camino hacia su apartamento con una sonrisa en la cara. Este fin de semana había sido perfecto.