CAPÍTULO 25

-Quinn, ya conoces a mis padres, ¿recuerdas? - le preguntó Rachel a la nerviosa rubia sentada junto a ella en el coche.

Era el cumpleaños de Hiram, así que las chicas fueron a la casa familiar de los Berry donde estaría el resto de la familia de Rachel. Quinn estaba nerviosa porque iba a conocer al resto de la familia

-Lo sé, Rach, pero voy a conocer a toda tu familia y me pone realmente nerviosa - dijo la rubia, bueno, más bien gimió-. Sé que a tus padres les gusto pero, ¿y el resto de tu familia? ¿Qué pasa si no les gusto?

-¿Quinn, eres un cielo. Eres divertida, adorable y me quieres más que a nada y, por lo que sé de mi familia, se darán cuenta al momento y se enamorarán de ti – dijo Rachel acariciando con su pulgar la mano que tenía cogida de la rubia.

Quinn se relajó pero aún estaba un poco tensa.

En 10 minutos llegaron a la casa familiar de los Berry. Quinn salió del coche y fue al otro lado para abrirle la puerta a Rachel cogiéndole de nuevo de la mano. Se pararon junto al coche.

-¿Ya estás más tranquila? - Le preguntó a Quinn.

-Sí, eso creo – replicó Quinn e inició el camino hacia la puerta.

Antes de que pudieran siquiera llegar a tocar la aldaba, la puerta se abrió de golpe y apareció un hombre con una enorme sonrisa que abrazó a Rachel, levantándola del suelo y echándose a reír a carcajadas.

-¡Tío Ed, bájame! - Gritó y el hombre la bajó.

Ahora Quinn pudo ver al hombre mejor. Era alto, un poco más que Mike, llevaba un delantal que decía "Besa al cocinero". Debajo del delantal llevaba una camisa a cuadros, unos vaqueros azules claros y zapatos marrones.

-Y tú debes de ser Quinn – dijo mirando a la rubia que sonrió -. Me alegro de conocerte por fin. He oído tantas cosas sobre ti – dijo con una sonrisa cálida.

-Cosas buenas, espero – replicó riendo ligeramente.

-Cosas perfectas, diría yo. Te quieren. De verdad, es increíble cuánto te quiere Leroy – dijo bromeando.

Quinn se rió. Era cierto. Durante el último par de meses habían quedado con los Berry unas cuántas veces y Leroy siempre había demostrado afecto hacia Quinn.

-Bueno, entrad las dos – dijo y entraron en la casa de los Berry.

Quinn ya había estado aquí el mes pasado cuando tuvieron unos días libres del trabajo y Rachel se perdió algunas funciones para ir a ver a sus padres.

A Quinn le iba genial con su serie de TV y la obra de Rachel llenaba cada noche desde su estreno y estaban pensando llevarla a Broadway. Quinn no podía ser más feliz por la morena. Su serie estaba en el proceso de casting. Era muy difícil pero sólo le hacían falta dos personajes más. Estaban contentos porque tenían a dos actores increíbles para cada personaje pero aún no sabían por quien decidirse así que el lunes próximo tendrían otra audición.

Recorrieron la casa y fueron al jardín trasero donde se encontraba el resto de la familia de Leroy se encontraba. Cuando Leroy y Hiram vieron quien había llegado, se excusaron de la conversación en la que estaban y se dirigieron, Leroy corrió, hacia ellas. Les abrazaron a ambas con fuerza y las chicas sonrieron. Cuando se separaron, Leroy le dio a Quinn un abrazo de oso levantándola del suelo.

-¿Sabes, papi? A veces creo que quieres más a mi novia que a mí – dijo Rachel bromeando.

Leroy rio.

-Por supuesto que la quiero más. No dan rabietas de diva y no tuve que soportarla durante hormonales días de adolescente – dijo guiñándole el ojo a Quinn.

La rubia sonrió.

-No fui tan mala – dijo la morena con malhumor.

-Sí que lo fuiste – dijo una voz acercándose por detrás.

Abrazó a Rachel y después se volvió hacia Quinn con una cálida sonrisa.

-Tú debes ser Quinn. Encantada de conocerte. Soy Laura, la mujer de Ed – dijo abrazando a la rubia.

- Yo también – dijo Quinn con una sonrisa.

Presentaron a Quinn al resto de la familia Conoció a los tres hijos de Ed. El mayor se llamaba Max y tenía 19 años. La mediana era Emily con 15 y el pequeño era Matt que tenía 9. También conoció a los abuelos de Rachel. Quinn decidió que eran muy agradables desde el momento que los conoció. Rachel tenía un montón de tías y tíos. La familia de Leroy era enorme. Su propia familia también era bastante grande pero siempre fueron muy callados. En cambio, la familia de Rachel era ruidosa y feliz.

-Kurt llegará un poco tarde, papi. Le han entretenido en el teatro y, luego, tiene que ir a recoger a Karofsky. Ya llegarán – le dijo Rachel a Leroy cuando éste le preguntó por Kurt.

-De acuerdo. ¿Cómo les va a Kurt y Karofsky? - Preguntó.

Quería a ese chico y estaba feliz de que fuera, por fin, feliz con alguien después de todo el drama que había pasado con su ex-novio.

-Les va bien – dijo Rachel con una sonrisita.

-Karofsky le va a pedir a Kurt que se mude con él – añadió Quinn cuando Leroy y Hiram se vieron confundidos por el motivo de la expresión de su hija.

Leroy chilló y Hiram sonrió felizmente.

-Me apetece tanto abrazar ahora mismo a ese chico. ¿Por qué no han llegado todavía? - Preguntó Hiram a las chicas que rieron sonoramente.

Estaban sentados en una gran mesa con toda la familia mientras Ed preparaba las hamburguesas en la barbacoa.

-Quinn, ¿a qué te dedicas? ¿Aún estás estudiando? - Una de las tías de Rachel, Maria, le preguntó.

Quinn sonrió y Rachel sonrió felizmente. Era uno de los tópicos de los que a Quinn le gustaba hablar y podía hablar de ellos durante el resto del día si le dejabas.

-Soy guionista – dijo Quinn con una sonrisa satisfecha.

-La verdad es que pronto tendrá una serie en la ABC Family que, esperemos, se emita el año que viene – añadió Rachel con una sonrisa de orgullo en el rostro.

Quinn se ruborizó. La familia entera sonrió feliz mirando a la joven pareja que estaba tan visiblemente enamorada.

-Ahora se pone tímida pero, normalmente, si la dejas, puede hablar de ello durante horas – dijo Rachel y le dio un empujoncito suave a Quinn en el hombro.

La rubia sonrió y se ruborizó. Miró a los ojos de Rachel y se la quedó mirando. Rachel la sonrió suavemente. La familia las miraba sonriendo. Leroy y Hiram les había avisado que solían hacerlo a menudo. Era una cosa entre ellas. Les había dicho que la joven pareja podían estar así durante un largo tiempo si se les dejaba, así que alguien se aclaró la garganta sobresaltando a la pareja. La familia se rió.

-Sí, tus padres tenían razón. Sois una monada vosotras dos – dijo Laura y ambas se ruborizaron haciendo reír de nuevo a la familia

Después de unos minutos, Kurt y Karofsky llegaron. Saludaron a todos y presentaron a Karofsky a todo el mundo. Llegaron junto a Rachel y Quinn. Karofsky abrazó a Quinn.

-¿Qué pasa, Q?- La saludó Karofsky.

-¿Qué pasa, Karofsky? - Le saludó de la misma manera con una sonrisa.

-¿Has visto a Mike estos días? - Le preguntó -. No le he visto en algunos días.

-Le vi ayer. Está bien. Cansado pero bien – dijo.

Mike había empezado su residencia hacía unas semanas y estaba bastante ocupado.

-Fui al hospital a verlo porque no respondía a mis mensajes – dijo.

Todos sus amigos estaban preocupados por él porque siempre estaba cansado pero pensaban que sólo era la residencia.

-¿Os conocéis?_Les preguntó Ed con una mirada confusa cuando empezaron su conversación.

Sonrieron al hombre.

-Es uno de mis mejores amigos – dijo Quinn mientras le cogía el brazo y sonrió.

Ed se quedó con la boca abierta lo que hizo reír a los dos amigos otra vez.

-Entonces, supongo que así es como empezasteis a salir. ¿Les preparasteis una cita a ciegas?- Dijo con una sonrisa señalando a Karofsky y a Kurt que estaba hablando con Rachel.

-No. La verdad es que fue una coincidencia. Salimos con Rachel y ella llevó a sus amigos. Se conocieron y lo siguiente que sabemos es que empezaron a salir – dijo Quinn con una sonrisa-. La verdad es que creo que la siguiente vez que los vimos se estaban besando.

Karofsky sonrió sabiendo que, probablemente, fuera verdad. Ed les sonrió a ambos.

-¡A comer! - Gritó Ed y todos formaron una gran fila.

Empezaron a coger la comida que les apetecía y volvían a sentarse en la enorme mesa situada en mitad del jardín.

-Vamos, Quinn – dijo Rachel y cogió a la rubia para llevarla con ella.

Cogieron la comida y se sentaron a la mesa.

-Quinn, Rachel dice que eres una fanática de Harry Potter – dijo Cassie, una de las primas de Rachel.

Karofsky se rió desde su sitio que estaba junto al de Quinn. La rubia le echó una mirada de enojo y él le miró miró con una mirada interrogante.

-¿Qué pasa? No sé por qué me miras así. Cuando estábamos en el Glee Club creo que cada mes estabas leyendo al menos uno de los libros de Harry Potter. La verdad es que no sé cómo esos retrógrados del instituto no se dieron cuenta de la gran friki que eres en verdad – dijo con una sonrisa burlona.

Ella sonrió con sorna.

-Y yo no sé cómo no se dieron cuenta de que tú eras gay porque mirabas el culo de los tíos a cada oportunidad que tenías – dijo riendo cuando éste se puso las manos en el pecho de manera fingida.

-Sí, y no se dieron cuenta de que tú eras gay porque estoy seguro de que tú le mirabas el culo a Britt y los pechos de S cada vez que podías.

-Sí, supongo que tienes razón – dijo derrotada -. Pero aún así no soy una fanática de Harry Potter, sólo me gusta mucho y desearía haber estado en Hogwarts no en ese instituto – dijo con una mirada de disgusto al decir esa parte -. Sería de Ravenclaw, seguro.

-Sí y yo, probablemente, estaría en Hufflepuff – dijo Karofsky y empezaron a hablar de las cosas que hubieran hecho en Hogwarts si hubieran estudiado allí.

Kurt y Rachel pusieron los ojos en blanco mientras el resto de la familia los miraba confundidos.

-No os preocupéis, lo hacen todo el rato. Esperad a que dejen de hablar de lo guay que sería estudiar en Hogwarts y lleguen a la parte donde empiezan a hablar de los libros y las películas en sí mismas o empiecen a llorar cuando lleguen a la parte donde ese Fred muere. Lloran... y mucho – les explicó Rachel a su familia y Kurt asintió.

El resto de miembros de la familia parecían algo asustados al oírlo. Kurt y Rachel rieron.

-es mejor que Quinn y Kurt hablando sobre "Anatomía de Grey". Lloran durante toda la conversación. La verdad es que llega a ser divertido – añadió Rachel como un pensamiento en voz alta.

-¡Hey, no digas eso! Nuestras conversaciones sobre "Anatomía" son tristes, no son divertidas. Sólo lo son si estamos hablando sobre cosas divertidas que pasaron como Lexie comiéndose todo lo que podía encontrar comestible en la 6ª temporada – dijo Kurt con indignación.

Rachel le hizo un gesto para dejar el tema con la mano y puso los ojos en blanco. El resto de la familia encontraban al cuarteto muy gracioso. Miraron hacia los dos amigos aún discutiendo sobre Harry Potter y vieron como de emocionados estaban hablándose el uno a la otra de cosas que ellos no llegaban a entender.

Rachel esperó unos minutos.

-Quinn Fabray – casi gritó para captar la atención de la rubia.

Paró la conversación porque era casi el momento en el que iban a empezar con la batalla de Hogwarts y no quería verlo.

-¿Podrías ir a por un refresco para mí? Gracias – Preguntó a la rubia que asintió y se levantó dándole un rápido beso en los labios.

-Dominada – tosió Kurt y Rachel lo miró.

La familia se rió. El chico se encogió de hombros.

-¿Qué? Sólo estoy sustituyendo a Santana – le dijo con una sonrisa maliciosa.

-¿Vas a ser irritante todo el día? - Le preguntó con una ceja elevada.

-Eso se te ha pegado de Q, ¿verdad? - Preguntó Karofsky temeroso -. La verdad que lo que hace con su ceja es acogonante. Tú no la conocías cuando era HBIC. Era lo más temible que haya visto – dijo.

-¿Tenías miedo de Quinn? - Le preguntó Rachel sonriendo juguetonamente.

-Todo el mundo le tenía miedo. Tendrías que haberla visto celosa. Era el peor momento – le dijo con expresión de pánico.

Kurt le acarició la espalda para tranquilizarlo.

-¿De verdad? Puedo ver a Quinn siendo temible. Todo lo que sé de ella es que es dulce y cortés. Estaba tan nerviosa cuando nos conocimos – dijo Leroy uniéndose a la conversación.

-Toma – dijo Quinn dándole a Rachel su bebida con una sonrisa y, luego, volviéndose hacia el resto de la gente de la mesa -. La gente dice que soy temible. Creo que incluso Santana me dijo una vez que tenía una mirada de "jodida asesina en serie", palabras de ella, cada vez que un chico miraba a una chica que me gustaba – dijo encogiéndose de hombros y continuó comiendo como si nada.

-Sí y cada vez que ese novio tuyo te tocaba. Es bastante divertido acordarse ahora de ello – dijo Karofsky con una sonrisa haciendo sonreír a Quinn con él.

-Estoy de acuerdo – dijo Quinn y chocaron los cinco -. Todavía no sé por qué salí con ese chico – dijo Quinn pensando en voz alta.

Creo que es porque estabas en el fondo del armario y en estado de negación – dijo Hiram desde su asiento en el otro lado de la mesa -. A mí también me pasó. Hasta el día de hoy, no sé por qué me hice pasar a mí mismo por esa tortura. El cuerpo femenino. ¡Argh! - Dijo con expresión de disgusto y Quinn se rió.

-Muy maduro, papá – dijo Rachel con una expresión seria.

-Tengo que llevarte la contraria en ello, Hiram – dijo Quinn entre risas.

-Claro que lo haces. Si no lo encontraras tan hermoso no estarías haciendo cosas inapropiadas con mi hija u otras mujeres – dijo con una sonrisa y empezó a reírse cuando Quinn se puso roja como un tomate.

Y Rachel parecía horrorizada.

-¡Papá! - Gritó y Quinn se lo quedó mirando con los ojos como platos -. Eso no era necesario -. Miró hacia Quinn -. Creo que, por fin, has conseguido romperla – dijo Rachel mirando a su padre de forma severa.

-No te preocupes, lo superará – dijo Hiram sin darle importancia.

-Quinn – dijo Rachel dándole un pequeño empujón a la chica rubia que la miraba.

Rachel la sonrió dulcemente. Era un cielo.

-Vamos a comer, ¿de acuerdo? Dijo y la rubia asintió y volvió a comer.

Pasado un rato del comentario de Hiram, ya se les había ido de la cabeza. Bueno, a casi todos. Todavía estaba en la cabeza de Quinn pero decidió dejarlo estar. Empezaron a hablar y la familia de Rachel pudo conocer más de Quinn y Karofsky.

Ya casi había atardecido y Rachel estaba en la cocina intentando alejarse del alboroto de la gente. La verdad que no sabía cómo la gente la soportaba durante tanto tiempo. Una de las primas de Rachel entró en la cocina y se sentó en un taburete junto a la morena.

-Me gusta – dijo Cassie y Rachel dio un respingo, de la que ni siquiera se había dado cuenta que había entrado.

-Bien, porque espero estar con ella durante mucho tiempo – dijo Rachel con una suave sonrisa al recordar a la atractiva rubia.

-Da la impresión de que haría cualquier cosa por ti – continuó y sonrió -. No sé, da esa impresión. Es dulce y agradable pero aún así es un persona a la que tienes que respetar. Es muy protectora, ¿verdad?

-Sí. A su mejor amiga, Santana, le gusta ponerme motes. Deberías verla entonces. Le echa una mirada como si fuera a matarla y es bastante divertido, la verdad – dijo con una sonrisa en la cara -. Y sexy – añadió con una sonrisa pícara.

Cassie sonrió.

-Parece muy unida a ese Karofsky. ¿Desde cuándo son amigos íntimos? - Le preguntó.

-Desde el instituto. Él solía ser un abusón. Ella también lo era pero dejó de serlo antes que él. Aunque aún se arrepiente. A veces puedo verlo en sus ojos. Y él también. Cuando en una conversación se toca el tema del "bullying", bajan la mirada, como avergonzados de lo que hicieron – dijo con una sonrisa triste -. Pero, ahora, es una persona totalmente diferente. Y él también. Ha cambiado mucho de lo que me ha contado sobre cómo era antes.

-Puedo verlo – dijo Cassie con una sonrisa -. Aún no se lo he dicho a nadie. Eres la primera. Anoche Eric me pidió matrimonio – dijo con una enorme sonrisa y Rachel gritó de alegría, levantándose del taburete y abrazándola.

Eric era el novio de Cassie, ahora prometido. Llevaban saliendo desde el instituto y hacían una hermosa pareja. Él no había podido asistir hoy porque tenía que trabajar. Era médico pediatra.

-¿Oh, dios mío! Estoy tan feliz por ti – dijo Rachel aún abrazando a su prima.

Estaban muy unidas porque tenían una edad muy parecida. Los otros primos eran más jóvenes o más mayores, así que era agradable tener a alguien de tu edad en la familia Se sentaron de nuevo y Rachel sonreía radiante.

-Cuéntame cómo te lo pidió – dijo Rachel y Cassie lo hizo.

Quinn estaba bebiendo cerca del bar observando a la familia de Rachel. Sonriendo, bebía de su vaso, la familia era increíble y parecía que la habían aceptado bastante bien y sonrió porque no había quedado como una tonta como solía pasarle cuando conocía a gente nueva.

-Para que lo sepas, todavía estoy esperando que le propongas matrimonio a mi hija – le dijo Leroy mientras se ponía junto a la rubia.

Había empezado a decírselo cuando él y Hiram habían ido a visitarlas a la ciudad hacía un mes y medio.

-Se lo pediré cuando pase un poco más de tiempo. ¿No crees que es demasiado pronto? - Le preguntó mordiéndose el labio inferior.

-¿Honestamente? - Le preguntó y ella asintió -. No, no creo que sea demasiado pronto. Sé que lleváis saliendo unos 6 meses más o menos pero creo que tenéis un amor que es especial así que no creo que sea demasiado pronto – le dijo y Quinn se dio cuenta de que hablaba en serio.

-¿Qué opina Hiram? - Le preguntó y éste apareció.

Ya se estaba acostumbrando a ésto. Siempre era así. Decías su nombre y aparecía.

-Opino lo mismo. Pero sin presión, Quinn. Se lo puedes pedir mañana y nos parecerá bien. Pedírselo dentro de tres meses o más y nos seguirá pareciendo bien. Pero, pídeselo porque sé que quieres pedírselo algún día y quiero ver a mi pequeña casarse – dijo y Quinn sonrió.

-¿Sabéis que sois los mejores padres del mundo? - Dijo emocionándose un poco.

-Lo sabemos, pequeña – dijo Leroy y la abrazó con fuerza.

Hiram pronto se unió al abrazo y sonrió. Quinn ya pertenecía a esta familia, ahora necesitaba hacerlo oficial.

-Estaba pensando en pedírselo en nuestro primer aniversario, pero aún queda demasiado – dijo cuando se separaron y estaba llorando suavemente -. Quiero que sea algo especial y quiero ser capaz de comprarle un buen anillo, así que estoy ahorrando.

-Tranquilízate, pequeña. Ese día llegará en un pispas y antes de que te des cuenta será tuya para siempre – dijo Hiram y le pasó el brazo por los hombros.

Ella sonrió. Ésto era todo lo que deseaba, que Rachel fuera suya para siempre.

-Hey, chicos – dijo una voz detrás suya y se volvieron para ver que era Rachel.

Cuando la morena advirtió que su novia estaba llorando, rápidamente fue hacia ella.

-¿Estás bien? ¿Por qué estás llorando?

-Estoy bien, Rach – dijo sonriendo a la morena para tranquilizarla.

Rachel aún parecía insegura.

-De veras, estoy bien. Sólo ha sido un momento emotivo – dijo con una sonrisa aún más grande ésta vez y Rachel vio que estaba bien.

Puede que hubiera estado llorando pero estaba bien. Besó a Rachel ligeramente en los labios sonriendo cuando se separaron.

-Os vais a quedar esta noche, ¿verdad? - Les preguntó Leroy, sacándolas de su burbuja andes de que se perdieran en ella.

-Sí, papi. Ya nos lo has preguntado como un millón de veces – dijo Rachel haciendo rodar los ojos.

-Bueno, sólo preguntaba para asegurarme. ¿Y Kurt y Dave? . Les preguntó.

-No lo sé. Eso creo porque se está haciendo tarde y todavía no se han ido a casa. Así que eso creo – dijo Rachel mirando por encima del hombro buscando a los susodichos -. Allí están. Deberíais preguntarles a ellos – dijo Rachel señalando a los dos chicos de pie a unos pocos metros de ellos.

Leroy fue a hacer lo que le había dicho. Hiram se rió por las maneras de su esposo.

-Por cierto, ¿dónde estabas? - Le preguntó Quinn a Rachel.

-Estaba hablando con Cassie en la cocina – dijo Rachel con una sonrisa radiante.

-Vale. ¿Esta conversación te ha hecho feliz? - Preguntó Quinn con una sonrisa juguetona.

-Luego te lo cuento – dijo la morena dándole a la rubia un breve beso en los labios.

Se separaron y Rachel apoyó su cabeza en el pecho de la rubia oyendo sus latidos. Siempre la calmaba.

-Vosotras dos, sois tan lindas, ¿os lo he dicho alguna vez? - Les dijo Hiram con una ligera sonrisa.

Rachel había cerrado los ojos y los brazos de Quinn la abrazaban por su pequeña cintura. Rachel suspiró su sensación de gusto. Quinn sonrió ligeramente.

-¿Me está escuchando? - Hiram preguntó a la rubia que sonrió.

-No lo creo. Probablemente se esté durmiendo – le respondió la rubia con una sonrisa.

Le dio un pequeño toquecito a la morena que levantó la vista. Quinn la sonrió dulcemente.

-¿Quieres que nos vayamos a dormir? - Preguntó la rubia y la morena negó con la cabeza y volvió a su posición en el pecho de Quinn que rió-. De acuerdo.

La rubia habló un poco con Hiram sobre cosas sin importancia. Él le preguntó por el trabajo y cómo le estaba yendo todo. Entonces, Leroy volvió unos minutos después y miró a la, prácticamente, dormida Rachel.

-Creo que está dormida – dijo mirando a la cara de su hija.

-Sí, yo también. Pero se negó a que la llevara al dormitorio – dijo la rubia y volvió a dar un toquecito a Rachel que abrió los ojos y levantó la vista hacia Quinn.

-Deberías dejar de hacer eso – advirtió a la rubia pero Quinn sólo sonrió.

-De acuerdo. Vayámonos a la cama porque, claramente, ya estás durmiendo – dijo Quinn moviéndose suavemente para despertarla un poco.

Dieron las buenas noches a toda la familia. Luego, subieron las escaleras hacia el pasillo y entraron por la segunda puerta a la derecha. A la habitación de Rachel.

Rachel ni siquiera se cambió e ropa. Se echó en su vieja cama y soltó un suspiro volviendo a dormirse. Quinn la observó durmiendo. Era lo más hermoso que había visto y sonrió. Sacó de una bolsa de deporte una vieja camiseta y unos pantalones deportivos. Se cambió y se metió en la cama.

Sonrió cuando Rachel puso su brazo alrededor de la cintura casi instantáneamente.

-Buenas noches, cariño – dijo y besó a la morena en la sien.

-Buenas noches, cielo – dijo Rachel y le dio un pequeño beso en el cuello haciéndole sonreír.

Entonces, se quedó dormida con una sonrisa como casi todas las noches desde que conocía a Rachel.