Castle preparaba el desayuno con aire disgustado aquella mañana. Apenas había podido conciliar el sueño esa noche. No veía la hora de terminar con el dichoso caso y deshacerse de aquel viejo policía lo más pronto posible. Incluso había conseguido que Kate se disgustara con él. Ahora que las cosas empezaban a marchar mejor.

Y eso que estaba aterrado pensando que la relación con la policía se terminara dentro de un par de meses. ¿Qué haría entonces? No podía concebir que dentro de ese tiempo su relación con Kate pudiese acabar. Cada día cuando se levantaba lo primero que pensaba era como sería su primer encuentro de aquel día con ella, aunque fuese junto a un desagradable cadáver. Y que le diría. O como actuaría. Eso lo estaba volviendo loco. Pero es que no sabía como dar el siguiente paso. Ya lo intento una vez y ocurrió aquel horror que lo cambió todo.

En ese momento una fuerte explosión que hizo temblar un poco los cristales de su casa lo volvieron a la realidad.

"¡Dios mío!"

Como si de una procesión se tratase, Alexis, Gloria con el bebe en brazos y Daniel empezaron a bajar las escaleras con el miedo metido en el cuerpo.

"¿Qué ha sido eso?"

"¿Qué ha pasado?"

"Tranquilos. ¿Estáis todos bien? Debe haber sido el caso que nos trae entre manos. No pasa nada. Subid a vuestras habitaciones y cambiaros para desayunar."

Una vez todos estuvieron arriba, Castle llamó a Kate con semblante muy preocupado.

"¿Qué quieres Castle?"

"No lo has oído. Hace unos minutos hemos escuchado desde casa una fuerte explosión. No debe haber sido muy lejos de aquí. Todos los cristales del loft se han puesto a temblar."

"¿Estáis todos bien?"

"Si…si. Los chicos se han asustado algo, pero parece que he conseguido calmarlos. Y mi madre no se donde está. Creía que iba a dormir aquí esta noche, pero o no lo ha hecho o es que se ha marchado muy temprano, cosa extraña en ella."

"¿Y dices que solo ha sido una explosión?"

"Sí. ¿Por qué?"

"Si hubieses escuchado todas las cosas que nos contó Tom en el día de ayer, en vez de estar todo el día intentando sacarlo de sus casillas, comprenderías porque te pregunto si solo ha sido una."

"¡Kate! Al grano."

"Está bien. Al parecer cuando nuestro hombre se dedica a saltar por los aires algún edificio, lo hace como si fuese un macabro juego. Primero hace explotar dos bombas de escasa o media potencia y cuando ha generado más caos en el edificio es cuando se decide hacer explotar la tercera que suele tener consecuencias catastróficas."

"Pues esta ha sido ya la tercera. Te lo aseguro."

"Quizás no hayas oído las otras dos por ser todavía muy débiles. Me están llamando por la otra línea del móvil. Debe ser el capitán. Seguramente será por lo de la explosión. Cuelga y ahora te llamo."

"De acuerdo. Llevaré a los niños a sus lugares respectivos y después me reuniré contigo."

"Hasta luego."

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Tom salía de su casa con paso apresurado. Hacia unos minutos que la detective Beckett lo había llamado. El asesino de Búster había vuelto a actuar. Al parecer lo había echo en unas oficinas abandonadas cerca del Soho. Por fortuna no había edificios colindantes y no había causado victimas aunque sí una gran humareda que se veía por buena parte de Nueva York.

Cuando estaba a punto de subir a su coche, Tom observo sorprendido como Martha Rogers estaba justo en la acera de enfrente. Tom suspiro fatigado y se apresuro a cruzar la calle para ir a su encuentro.

"Martha ¿Se puede saber que haces aquí?"

"¿Qué hago aquí? ¿Qué hago aquí? ¿Tú que crees?"

"Martha… por favor."

"¿Por qué no me dijiste que conociste a Richard hace cinco meses? ¿Y que ahora estas trabajando con él? Tú sabes el susto que yo me lleve anoche cuando le oí pronunciar tu nombre."

"Martha… es mi trabajo. Y si tu no le hubieses consentido lo de jugar a policía, nada de esto hubiese ocurrido."

"¿Qué? Yo no le consiento nada."

"Ya."

"Oye, escúchame, Tom O'Hara. Aunque hace muchos años que no nos veíamos te conozco bien. Me da igual el caso en el que estés trabajando, me da igual tus arranques de ley y justicia. A mi hijo lo dejas en paz. ¿Entiendes?"

"Perfectamente. Pero es él quien no me deja en paz a mí. Me saca de quicio. Es incorregible."

"¿Cómo? Ni te atrevas a juzgarlo. Richard Castle es el mejor hombre que te has podido tropezar en toda tu vida. Mi hijo es un gigante. Te queda claro. Un maravilloso gigante con un corazón que no le cabe en el cuerpo. Yo…"

Durante unos segundos estuvieron en silencio sin decirse nada.

"Yo… hicimos un trato, Tom O'Hara. Un trato en el que la mayoría de los puntos los estableciste tu y yo solo quiero…"

"Cumpliré ese trato. No te preocupes por eso. No tengo ningún interés en cambiar los puntos del mismo. Ni interés ni ganas."

Dejándola con la palabra en la boca, Tom volvió a cruzar la calle con evidente enojo. Una vez en el coche, juraba y perjuraba contra aquel maldito caso y todo lo que le estaba suponiendo. Cuando llegó al lugar donde se había cometido la explosión puedo ver a Kate examinando la zona. Vaya. También esta el gigante.

"Perdonad mi tardanza. Pero es que me han… entretenido. ¿Qué tenemos?"

"Poca cosa. No se porque nuestro hombre ha elegido este lugar. Solo hay muebles inservibles y papeles olvidados. No lo entiendo."

"¿Hay nuevo mensaje?"

"Si. Lo hemos encontrado hace unos minutos. Mi, mi, Re, Do y D – 4. Nada de nada."

"Quizás…"

Tom y Kate se volvieron hacia Castle casi a la vez no de muy buen talante. A ver que se le ha ocurrido ahora.

"Yo… solo digo que quizás nuestro asesino esté borrando huellas."

"¿De que?"

"De su vida. Imaginad. Supongamos que nuestro hombre es el compañero de habitación de Frank Búster. Se han criado juntos. Se hace mayor y se convierte en un… digamos hombre de negocios bastante influyente. Pero no le interesa que nadie sepa su pasado en un centro de acogida o como delincuente juvenil. Entonces… hace siete años y utilizando al pobre Búster como cómplice comete esos actos delictivos con la única razón de borrar las huellas de su pasado. Y ahora…"

Tom se acercó hasta Castle negando sistemáticamente con la cabeza.

"Y ahora… ha querido recordar viejos tiempos y sacar a pasear sus instintos asesinos de nuevo para que cierto escritor que juega a ser policía tenga otra portada en los periódicos."

Ya la hemos liado.

"O… para que cierto viejo policía que no realizo en su momento bien su trabajo tenga otra oportunidad de hacerlo y así dejar su currículo intachable antes de jubilarse."

Del todo.

"¿Cómo se atreve a…?"

"¡Basta!"

Kate salió bastante enfadada de aquel lugar y los dejo allí a los dos colgados.

"Se ha enfadado."

"No. La ha enfadado usted."

Ya en la comisaría y a la hora del café, Castle llegó hacia donde estaba Kate. Ésta no le había hablado en todo el día visiblemente enfadada. Con dos humeantes cafés en la mano y cara de cordero degollado esperaba resolverlo un poco.

"No me pongas morritos."

"¿Estás muy enfadada?"

"Lo suficiente. ¿Se puede saber que te pasa con este caso?"

"Y yo que se. Es que ese hombre consigue sacar de mí lo peor que llevo."

"Yo se porque."

"¿Por qué?"

"Porque te molesta que fuese mi compañero cuando estuviste en tus vacaciones alargadas de los Hamptons y que me llevase bien con el en el trabajo."

"¿Crees que estoy celoso?"

"Profesionalmente, sí."

"Que no."

"Que si."

"Que… bueno. Me voy a casa. Tengo que llevar a Gloria y al pequeño a una revisión médica. Si hay novedades, que lo dudo, me llamas."

"De acuerdo, morritos."