"¡Martha! ¿Qué ocurre? ¿Le ha pasado algo a…?"

"¿Qué? No, no, todo el mundo esta bien. ¡Oh, Kate! Es un desastre. Un tremendo desastre."

Una vez Martha entro en el apartamento, Kate cerró intrigada. La señora Rogers empezó a dar vueltas por el mismo poseída por una especie de extraño trance que Kate no intentó parar. Aquella mujer se había vuelto loca.

"Lo sabía. Sabía que esto podía pasar. Desde que se le metió en la cabeza lo de seguirte a ti. Me ha explotado en toda la cara. Pero es que lo del otro es peor. Se ha vuelto loco de remate. Pero es que no se da cuenta de que Richard lo ha pasado mal. Como hago yo ahora para contarle lo de…"

"Martha, Martha. Tranquilícese. Se puede saber que esta intentando decirme."

Martha se sentó en uno de los sillones del salón y suspiro con fuerza.

"Es que no puede ser. Me va a matar."

"¿Quién la va a matar?"

"Richard."

"¿Y eso por que?"

Durante unos segundos que a Kate le parecieron eternos, Martha se quedo como anhelada y sin querer hablar.

"Por lo de Tom."

"¿Tom? ¿Tom O'Hara? A usted también le ha dado la guerra con eso durante estos días. Pero eso ya se ha acabado. El caso ha terminado y… ¿De que conoce a Tom O'Hara?"

"Es que…"

"¿Sí?"

"Es su padre."

"¿Quién?"

"Tom"

"¿De quien?"

"¡Ay, Kate! ¡Por Dios! De quien va a ser. De Richard."

Durante unos segundos Kate se quedo en absoluto silencio intentando que su cerebro asimilara aquella información. Tom O'Hara es el padre de Richard Castle. Tom O'Hara es el padre de Richard Castle. Y entonces hizo algo que hacía mucho tiempo que deseaba y que le hizo suponer a Martha que aquella chica se había vuelto loca. Kate Beckett empezó a reír. Primero de manera controlada. Pero después dando rienda a todo su cuerpo sin poder controlarse. Martha la miraba asombrada.

"Pero… Kate. ¿Qué te pasa? ¿Me has oído? ¿Es que no…?"

"Si…si. Perfectamente. Es su padre. Es su padre. Pero eso es…maravilloso."

Loca, pensó Martha, esta chica se ha vuelto rematadamente loca.

"¿Pero que dices? Es horrible. Como le digo yo a Richard… me va a matar."

"¿No es un asesino en serie?"

"Pues claro que no. Ya te estoy diciendo que es Tom O'Hara."

"Ni un mal hombre."

"¡Que no!"

"Es…peor."

Y empezó a reír de nuevo. Martha la miraba extasiada sin saber muy bien que pensar. Tanto tiempo con su familia había acabado de trastornar a la pobre muchacha.

"Pero… Kate."

"Perdona Martha, pero es que… se lo tiene que contar."

"No, no puedo. Castle me matará."

"Pues intentaremos superarlo."

"¿Qué?"

"Quiero decir… no me haga mucho caso. Ya no se ni lo que digo. No la matará."

"¿Estas segura?"

"Pues claro que estoy segura."

"Es que Tom me ha dicho que no aguanta más y se lo va a contar a toda su familia."

"Pues perfecto. Creo que Castle le ha sacado mucho… bastante de sus casillas."

"Y Tom a él."

"Sí. Ha sido algo mutuo."

Las dos rieron cómplicemente durante unos segundos. Mucho más calmada y relajada, Martha se fue a los pocos minutos del apartamento. Se lo diría aquella misma noche. En cuanto llegará a casa. Kate seguía sin poder creérselo. Tom O'Hara. ¡Dios mío! Castle la iba a matar.

_o_

"¡Tom! ¡Tom! ¿Se puede saber que estas haciendo?"

Hacía una media hora que su marido había vuelto a casa y se había encerrado en la biblioteca. Lo oía trastear arriba y abajo soltando por su boca palabras que Helen no sabía que existían en el vocabulario de su casi siempre tranquilo esposo.

"¿Pero quien demonios se ha creído que es? Un niñato de mama es lo que es. ¿Qué es un genio descubriendo crímenes? ¿Y a mi que? Lo que es un maldito bocazas."

Pero que le pasa a ese hombre. Si había conseguido resolver el caso de Colin. Después de tantos años. Y en vez de celebrarlo parecía estar enfadado con el mundo entero.

"¡Tom! ¡Ábreme de una vez!"

Dos minutos después Tom le abrió la puerta.

"Pero, ¿Qué demonios estas haciendo?"

En el suelo de la biblioteca y desparramadas aquí y allá se encontraban las novelas de Richard Castle. Todas. Las veintidós.

"¿Ese escritor – policía no era como tú pensabas? ¿Eh?"

"No le llames así."

"¿Cómo?"

"Policía."

"Tom, Tom. Olvídate ya de eso. El caso ha terminado y tú ya no tendrás que ver nunca más a ese tipo."

"No lo comprendes. No ha…terminado."

"¿Y eso porque?"

Durante unos segundos Tom estuvo mirando a su mujer sin saber muy bien que siguiente paso dar. Helen cogió un ejemplar de una de las novelas de Castle y miró su cara durante un rato. Creo que ha llegado el momento, Helen. Te va a contar lo que sabes que lleva guardando durante toda su vida. Y Richard Castle…

"¿Crees que debería de llamar a tus hijas para contarles porque no ha terminado?"

Tom bajo los ojos hacia el suelo. Helen le cogió suavemente la barbilla con las manos y le puso a la altura de sus ojos.

"¿Tom?"

"Si… creo que sí. Debería de llamar a tus hijas para esto."

_o_

Castle caminaba a un lado y a otro del salón con aire furibundo. Maldito sea Tom O'Hara y el maldito caso. Menos mal que había acabado. Aquel hombre le había sacado de sus casillas. Pero quien se creía que era. Lo había juzgado en todo desde que habían comenzado el caso. Que digo. Desde que se conocieron hace unos meses. Y lo peor es que había vuelto a sacar lo peor de él. Ahora que las cosas parecían mejorar. Incluso con Kate.

En ese momento sonó la puerta de su casa. Martha Rogers entró en ella con aspecto fatigado.

"Pero…madre. ¿Se puede saber que haces aquí a estas horas? ¿Tan…temprano?"

"He estado en casa de…Kate."

"¿Kate? ¿Kate? ¿Y eso porque?"

"Teníamos cosas de que hablar."

"¿Cosas de que hablar? No te abra ido con ese rollo de Tom O'Hara."

"Ella no me ha ido con nada."

"Es que ese hombre me ha sacado de mis casillas. Me ha estado juzgando en todo lo que hacía y decía y no entiendo porque. Puede que yo también me haya pasado un poco, pero el no tiene ningún derecho a meterse en mi vida. Ninguno."

Durante un buen rato Martha observó a su hijo que seguía a un lado y otro de la habitación como poseído por un ser extraño.

"¡Castle, siéntate! Me estas poniendo nerviosa."

"¿Y que te ha dicho Kate? ¿Esta muy enfadada?"

"No. Kate no esta enfadada contigo."

"Menos mal."

"Richard, yo… tengo que decirte algo… y no se por donde empezar."

"Directa y al grano, madre. Es lo más rápido."

"Bueno… como quieras. Si… lo tiene."

"¿Quién?"

"Tom O'Hara. Si lo tiene."

"¿Tiene que… madre?"

"Derecho. Más o menos."

"¿Pero de que demonios estas hablando?"

"De… derecho. De responsabilidades. De la vida. De nuestros actos. De nuestras decisiones."

Castle miraba a su madre sin comprender muy bien de que diablos le estaba hablando aquella mujer.

"¿Qué estas tratando de decirme?"

"Que… ES TU PADRE."

Castle se quedo un rato en silencio. Pero que estaba diciendo aquella mujer. Eso no podía ser. No era… lógico.

"¿Qué es mi padre?"

"Sí."

"No, no, no. Ese hombre no puede ser mi padre. Es una absoluta tontería. No puede ser…"

"Si lo es."

Castle se levantó del sillón y cogió su abrigo de la percha sin querer mirar a su madre.

"¿Se puede saber donde vas ahora? Esta empezando a llover. Por favor, Richard. Vamos a hablar."

"¿Hablar? No, no… tú y yo no tenemos nada de que hablar. ¡No puede ser mi padre! ¡No puede ser mi padre!"

Y salió de su casa con un fuerte porrazo, mientras Martha se quedaba en el sillón. ¡Dios mío! Ya ha pasado todo. Al menos no la había matado.