Hacía ya cuatro horas que Martha se había ido de su casa y a Kate se le habían echo interminables. Si la señora Rogers había cumplido su promesa a estas horas Castle ya debía haber recibido la noticia bomba. No quería ni pensar en cual había sido su reacción. Y si la había matado.
"Pero que tonterías dices mujer, te estás volviendo loca."
Ahora mucho más calmada después del primer impacto suponía cada vez más que Martha se había arrepentido al contárselo y que su extraña reacción a la noticia debía de haber supuesto un gran choque en la pobre mujer. Pero es que la noticia era…peculiar. No había supuesto nunca que el misterio que envolvía el asunto del padre de Castle se resolviese de esa forma. Tom O'Hara. Casado, padre de tres hijas, policía intachable, modelo de la típica sociedad americana. ¡Madre mía! Definitivamente la había matado. ¿Dónde habrá ido? Seguro que en su casa no esta, para no caer en la tentación del parricidio. ¿Y si llamo? No, no, no. ¿Estará en el Old Haunt?
"Como este allí el que mata a alguien soy yo."
Para colmo la noche se había puesto horrible. Una estruendosa tormenta sacudía las ventanas de su apartamento y la lluvia caía con una fuerza irrefrenable. Entonces empezaron a oírse unos fuertes golpes en su puerta que a Kate le resolvieron todas sus dudas. Gracias a Dios.
"¡Kate! ¡Kate!"
Kate llego corriendo hasta la puerta y se quedo allí sin decidirse a abrir o no.
"¿Qué quieres Castle?"
"¡Es mi padre! ¡Es mi padre!"
"Ya lo sé."
"¿Ya lo sabes? Todo el mundo lo sabe. Seguro que toda la ciudad de Nueva York ya lo sabe."
"No te pongas melodramático."
"Es un poli. Es un poli."
"Si, Castle. Es un policía."
"¿Es que me habéis cogido manía toda la maldita policía de Nueva York? Estáis en todas partes. Como los fantasmas de Scrooge."
"No digas tonterías."
"No son tonterías. El es policía. Su padre era policía. Tiene un yerno que es policía. Hasta el primer O'Hara que llego desde la verde Irlanda se hizo policía. Y para colmo yo me ena…"
Durante unos segundos a uno y a otro lado de aquella puerta no se oyó más que la horrible tormenta que se había desencadenado en la ciudad y que parecía querer tragarse el mundo.
"¿Y eso como lo sabes?"
"¿El que?"
"Lo de su familia."
"Porque leí su historial esta mañana. Tenía…curiosidad. Kate, ábreme, por favor."
"¿Estas borracho?"
"No. Te juro que no. He intentado tomar una copa en el Old Haunt y al segundo sorbo he empezado a vomitar. ¡Por favor…!"
Kate empezó a abrir poco a poco los cerrojos de su puerta y por fin abrió. Castle estaba apoyado en la puerta. Seguramente había salido corriendo de su casa cuando su madre le había dado la noticia y su aspecto era un caos. Totalmente empapado y temblando como una hoja que estuviese a punto de caer.
"¡Pero que diablos! Si estas chorreando."
"Esta lloviendo."
"Eso ya lo se, Castle. Pero parece que has querido tragarte toda el agua que esta cayendo esta noche. Buscaré algo para secarte. Entra de una vez."
Kate salió hacia el cuarto de baño a buscar una toalla. Mientras tanto Castle, se quedo prácticamente en la puerta, temblando de frío y con el rostro hundido.
"He encontrado algo que supongo que sería de Josh. Se le olvidaría cuando…se fue. No te estará muy bien. Tu eres más…"
"¡Grande!"
En ese momento Kate y Castle se miraron durante unos segundos que parecieron eternos sin decirse nada. Y entonces Richard Alexander Rogers hizo algo que hacía mucho tiempo estaba necesitando. Richard Castle empezó a llorar. Kate le quito la ropa en silencio y con la toalla empezó a secarle. Después le ayudo a ponerse la ropa que había encontrado y como si de un niño pequeño se tratase lo atrajo hasta el sofá donde los dos se sentaron.
"Eso es. Venga. Llora todo lo que quieras. Sigue."
"Es mi padre…es mi padre."
"Eso ya lo has dicho antes."
Castle reposó su cabeza en las rodillas de Kate y siguió llorando desconsoladamente. Ella empezó a acariciarle el pelo con ternura y respetaba su llanto en silencio. En aquel momento no quería que nada le distrajera, que nada le molestara. Ni siquiera ella misma con alguna frase o gesto que pudiese romper aquel momento. Aunque se le hiciese eterno y pareciese que no se iba a acabar nunca.
_o_
Kate despertó sobresaltada en el sillón y tuvo que levantarse despacio para intentar que todo su cuerpo reaccionara. ¿Cuándo se había quedado dormida? No lo sabía. La noche había sido larga, muy larga. Castle dormía en el sofá con aspecto fatigado y lo miro un rato en silencio intentando poner sus ideas en claro. Sin hacer ruido se fue a duchar y empezó a vestirse para ir a trabajar a la 12. Cuando termino volvió a sentarse en el sofá y observó a Richard. Todo lo que había vivido con él aquella noche volvía a su mente de manera nítida. Desde que Castle se había echado en sus rodillas habían compartido un viaje que prácticamente duró toda la noche. Durante el mismo Castle lloró desconsoladamente, entró en extraños estados de sopor que Kate tuvo que superar con él y como Scrooge en "Cuento de Navidad" algunos fantasmas le habían visitado y ella había estado allí con el para rechazarlos. Y ahora…
"¿En que piensas?"
Kate parpadeó sobresaltada. Estaba tan sumida en sus propios pensamientos que no se había dado cuenta de que Castle llevaba uno segundos despierto y que ahora la miraba con una mezcla de fatiga y tristeza difíciles de definir.
"En nada. Solo en… ¿Cómo te sientes?
"Fatigado. Como si un edificio de tres plantas se me hubiese caído encima."
"Pues levántate. Echado en ese sofá no te quitarás los escombros que puedas tener."
"Muy literario."
"Gracias."
Castle siguió echado en el sofá sin hacer ningún gesto evidente de querer levantarse del mismo.
"Y si me quedo aquí…eternamente."
"No puedes. Tienes una familia que cuidar, un trabajo que realizar y una vida que vivir. Aunque a veces sea duro de llevar acabo."
"Pero es que…no puedo."
"Si que puedes."
Como Castle seguía sin mover ni un solo dedo, Kate se acercó hasta el y lo miro fijamente.
"Solo te lo voy a decir una vez. Necesito que vuelvas. Quiero a mi…valeroso compañero."
"Kate, Kate. El valeroso compañero siempre acaba muerto."
"Pues entonces necesito a mi socio. Para siempre."
Kate se arrodillo junto a él y le dio un dulce beso en la frente. Después se levanto, se dio media vuelta y se marcho de su apartamento para ir a trabajar. Castle se quedo allí, en el sofá, tumbado y sorprendido por las últimas palabras que le había oído pronunciar a Kate antes de irse. Te lo ha dicho bien claro, idiota. Quiere ser tu socia. Para siempre.
