Cuando Tom abrió los ojos lo primero que sintió fue un fuerte dolor en la cabeza que no sabía muy bien de donde provenía. Lo último que recordaba antes de la tercera explosión fue como alguien detrás de él había conseguido empujarle hacia el hueco de la escalera. Éste había cumplido lo que Tom había previsto y estaba sirviendo como escudo que lo había protegido del derrumbe del edificio. Alguien. Castle.
"¡Castle! ¡Castle!"
Tom empezó a tantear a gatas en la total oscuridad de aquel pequeño espacio que le servía de protección. No podía andar muy lejos. Tenía que estar ahí. Si iba justamente detrás de él.
"Vamos, Castle. Háblame. Se que estas ahí ¡Vamos!"
Se mantuvo unos segundos en silencio intentando concentrarse en oír o sentir algo que le indicase donde podía estar Castle. Entonces lo oyó. Justo a su izquierda y en lo que suponía era la entrada al pequeño habitáculo. Un sonido cercano pero extremadamente débil.
"O'Hara …O'Hara."
"Estoy aquí."
"¿Esta… bien?"
"Perfectamente."
Tom empezó prácticamente a arrastrarse hacia donde Castle se encontraba. En aquel lado de la pequeña habitación habían caído muchos restos y no era muy seguro estar allí. Poco a poco, sus ojos se habían acostumbrado a aquel lugar y podía suponer que prácticamente todo el edificio se había derrumbado. Incluso oía las ambulancias a lo lejos. Entonces le vio. Castle estaba tumbado bocabajo en el suelo. Parte de su cuerpo había cruzado la puerta del pequeño habitáculo. Pero el resto, no. Desde justo un poco por encima de sus rodillas hacia abajo, Castle había sido materialmente aplastado por las casi tres plantas que aquel edificio había tenido.
"¡Dios mío!"
"¿Qué… pasa?"
"Nada. Voy a tener que quitarte algunos cascotes y ladrillos que se te han caído encima de tus piernas para sacarte de ahí. Será solo un momento."
"Señor O'Hara ¿Algunos? No me engañe."
"No lo estoy haciendo. Si consigo quitarte los más pesados entre los dos empujaremos hacia dentro del habitáculo donde estaremos mas seguros."
"Pero yo… no puedo."
"Si que puedes."
Durante unos minutos Tom se dedicó a quitar todo el material pesado que había encima del cuerpo de Castle. Prácticamente lo hacía a ciegas. Tom no quería ni siquiera imaginar el dolor que Castle debía de estar sintiendo en esos momentos, aunque apenas se quejaba. De vez en cuando, un leve quejido y una tos que a Tom le preocupaba cada vez más.
"¡Ya esta! Creo que con eso será suficiente. Te voy a coger por los hombros y tiraré de ti hacia dentro, pero tienes que ayudarme."
"No…puedo."
"Si que puedes. ¡Vamos!"
Tom se echo prácticamente en el suelo y cogió a Castle con fuerza por los hombros.
"Lo haremos juntos. ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!"
Tom empezó a tirar con todas sus fuerzas hacia dentro, pero como Castle no colaboraba con él, apenas se movió unos centímetros.
"¡Castle! ¡Castle! Así no me ayudas nada."
"Es que…"
"No me digas que no puedes porque no te creo. Es que no quieres."
Durante unos segundos se mantuvieron callados. Solo Castle, con una tos cada vez más preocupante, rompía el silencio. Entonces a Tom se le ocurrió una idea absurda. Tenía que probarla. Quizás empezaba a conocer un poco al hombre que tenía ahora a su lado y pensó que la mejor forma de convencerlo para que le ayudara era totalmente lo contrario a lo que sería lógico.
"Ibas a hacerlo."
"¿Qué?"
"Tirarte hacia aquella bandera. O es que crees que a mi puedes engañarme como lo hiciste con Kate. Te ibas a tirar y sabías perfectamente que aquella bandera no aguantaría tu peso."
"No iba a tirarme."
"Si que ibas."
"¡No iba a tirarme!"
"¡Eso es! Si tienes fuerza para gritar tienes fuerza para empujar. Vamos, Castle. Vamos a intentarlo de nuevo."
"¡No iba a…"
"¡Déjalo ya! Maldito niño malcriado de mama. Es hora de que empieces a asumir todo lo que has hecho y todo lo que te ha pasado. Si no lo haces, no podrás avanzar. Te quedarás atrapado como lo estás ahora. Para siempre."
Castle empezó a moverse nerviosamente poseído de una rabia infinita que le maniataba.
"¡Que sabrá usted…! ¡Que sabrás tú…! ¡Tú no me conoces! ¡Tú no me conoces!"
En ese momento, Tom volvió a sujetarle los hombros con fuerza y concentró su energía en sus brazos intentando ignorar el dolor de cabeza que tenía que cada vez era más fuerte.
"Eso es. Así. Venga. Utiliza esa rabia ¡Utilízala! ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!"
En ese momento, Richard Castle y Tom O'Hara unieron las pocas fuerzas que le quedaban a los dos y como si de un solo hombre se tratará tiraron con fuerza hacia dentro. El grito de dolor de Castle traspaso el corazón de Tom como si de una espada se tratase. Tom coloco a Castle tumbado boca arriba e intento prácticamente a oscuras calibrar la situación. Las múltiples fracturas que se adivinaban en sus piernas no presagiaban nada bueno. Pero lo que más le preocupaba a Tom era toda la sangre que Castle estaba perdiendo con las heridas y que eran muy difíciles de detener. Castle empezó a temblar debido al fuerte shock que le provocaba el dolor que sentía y empezó a balbucear palabras incoherentes. Tom buscó algo con lo que taparle y descubrió una manta que debía guardarse en aquel pequeño cuarto.
"¿Están muy…mal? ¿Verdad?"
"No."
"Entonces… ¿Por qué me cubre? No me engañe, señor O'Hara."
"No te engaño. Si te tapo es para mantener tu calor corporal."
Durante unos segundos se mantuvieron en silencio. Entonces lo oyeron. Los dos. Una voz clara y fuerte que provenía de su derecha.
"¡Castle! ¡Tom! ¡Rick!"
"Es… Kate."
"Sí. Lo es. ¡Estamos aquí! ¡Estamos aquí!"
Siguieron un rato en silencio pero no volvieron a oír nada. Ni siquiera sabían si Kate les había oído a ellos.
"O'Hara."
"Dime Castle."
"No lo sé."
"¿No sabes que?"
"Si quería tirarme o no. Todavía no lo sé."
"Lo se, muchacho. Debes de olvidar eso y avanzar. Avanzar."
Castle volvió a toser nerviosamente y empezó a sentir como su cuerpo empezaba a abandonar la consciencia. Busco a Tom en la oscuridad y le cogió la mano con las únicas fuerzas que le quedaban.
"Dime… Richard."
Castle atrajo a Tom con su mano y por primera vez desde que se habían conocido se miraron fijamente el uno al otro a los ojos.
"Quiero que… cuídalos por mí."
Tom lo miraba fijamente intentando que Castle no perdiera el contacto físico con él para mantenerlo consciente.
"No, no. No puedes pedirme eso. Yo no…"
"Es lo único que… y dile a Kate… dile a Kate."
"¡Díselo tú! ¡Díselo tú! ¡Richard! ¡Richard!"
En ese momento Castle perdió la consciencia y Tom sintió como su cuerpo también empezaba a debilitarse poco a poco. Cerro los ojos y se concentro en oír la respiración de Castle que cada vez le resultaba más débil. Tom empezó a llorar silenciosamente mientras seguía cogiendo la mano de Castle con las únicas fuerzas que le quedaban. En su interior solo pensaba en concentrar todas las fuerzas que le quedaban en… su hijo como si estuviesen conectados. Instantes después sintió como las fuerzas también le abandonaban y ya no pudo oír la voz de Kate que segundos después de realizar un gran esfuerzo llegaba hasta ellos.
