Capítulo 17

Nuestro futuro empieza hoy

(Parte 1)

— ¡Ya no puedo más Sakura! —decía a gritos un joven de cabello negro, mientras se tiraba al suelo, jadeando y tratando de recuperar el aliento.

— Por favor Sasuke kun, apenas estamos comenzando ¿y tú te rindes así como así? ¡Vaya! Esperaba mucho más de un Uchiha... —respondió una chica de cabello rosado, con una enorme sonrisa en el rostro. Ella también estaba agitada pero se mantenía en pie.

Sasuke la miró con fiereza. Sakura sonrió divertida, sabía que el Uchiha no podía resistirse a que alguien dudara de su coraje y valor. Sasuke se puso en pie y se dispuso a seguir con el "entrenamiento".

¿Quién lo diría? Uchiha Sasuke no aguantaba el ritmo de su hermosa y fuerte prometida.

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Habían pasado casi seis meses desde que ambos, acompañados de Juugo y Suigetsu, hubieran vuelto a Konoha. En ese tiempo Sasuke había tenido ciertas dificultades para adaptarse de nuevo al ritmo tranquilo y seguro de vivir en la aldea. No fue lo mismo con sus compañeros. Juugo estaba siendo atendido por la mismísima hokage, habían hecho enormes progresos hasta el grado de que Juugo se paseaba feliz por la aldea y sus alrededores. Suigetsu se había acoplado bastante bien desde el principio, se había hecho amigo de todos en la aldea gracias a su extraño sentido del humor, aunque aún le costaba vivir en paz, así que de vez en cuando se enzarzaba en algún "entrenamiento callejero" como él lo llamaba, con algún shinobi que lo mirara feo, según él claro está y así liberaba un poco de tensión acumulada. Su favorito era Naruto, él jamás se negaba a darle una buena pelea, y casi siempre terminaban en la torre de la hokage que les daba un regaño monumental por perturbar la paz en la aldea.

Sasuke y sus compañeros vivían en los terrenos Uchiha, tal como Sakura le había dicho, los terrenos habían sido reconstruidos y él sintió una calidez al verlos por primera vez y recordar su niñez, fue un momento muy emotivo que compartió sólo con Sakura...

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Esa noche después de las celebraciones, ambos se habían escabullido del bullicio de la gente. Sakura había tomado su mano y lo había conducido a su hogar. No hablaron en el trayecto, sólo disfrutaron de su mutua compañía. Al llegar, Sakura se adelantó un paso y lo miró a los ojos.

— ¿Estás listo? —lo cuestionó con voz dulce, acariciando sus mejillas.

Sasuke no le respondió, se acercó a ella, rodeó su cintura con los brazos y hundió la cabeza en el hueco de su cuello, respirando agitadamente. Ella correspondió a su abrazo y lo estrechó entre sus brazos, acariciando su cabello y su cuello. Al cabo de unos minutos él se separó lentamente. La miró por unos segundos más y la besó delicadamente.

— Creo que ahora estoy listo... —respondió al fin, separándose de ella y tomando su mano—...Vamos.

Entraron en el amplio terreno y Sasuke sintió que volvía en el tiempo. Era tal como lo recordaba, los pequeños locales estaban cerrados pero ya no había madera rota ni sangre en ellos, las casas tenían las ventanas cerradas y las luces apagadas como si el día hubiera terminado y todo el mundo estuviera durmiendo. Vio el símbolo de su clan por todas partes, algunas cosas ondeaban en el aire.

Caminaron lentamente por las calles. Sasuke soltó la mano de Sakura y rodeó su cintura, pegándola a su cuerpo, como si necesitara de su calor. Sakura le rodeó la cintura también, recostó su cabeza en su hombro y comenzaron su camino en dirección a la mansión Uchiha.

— Toda la aldea ayudó a reconstruir tu casa Sasuke kun... —luego bajó la voz y añadió en tono de disculpa—...espero que no te moleste que yo haya sido la encargada de todo esto...

Sasuke se detuvo y la miró bajo la luz de la luna, sus ojos verdes refulgían a pesar de la tenue luminosidad. Le sonrió y le plantó un beso en la frente, para después volver a andar. Al fin llegaron ahí...

Sasuke sintió todo el peso de los recuerdos, los buenos y los malos, los rostros de su madre, de su padre y sobre todo, de su hermano cruzaron por su mente una y otra vez; tragó saliva, respiró profundamente y se volvió hacia Sakura. Ella lo observaba atentamente, parecía que esperaba el momento en el cual se vendría abajo.

— ¿Estarás conmigo? —la cuestionó con una sonrisa.

— Por supuesto... —respondió ella con lágrimas en los ojos.

Entrelazaron sus dedos y avanzaron hasta llegar a la puerta principal. Sasuke tomó una gran bocanada de aire y abrió la puerta. Lo primero que notó fue el olor a flores que inundaba la casa... Su madre siempre tenía flores recién cortadas en la casa y su perfume inundaba todas las habitaciones. Volteó a ver a Sakura y ella le sonrió animándolo a seguir. Sabía que todo esto era idea suya, pero... ¿cómo podía haber sabido lo de las flores? Pensó que más tarde le preguntaría, así que siguió adelante. Avanzaron por los pasillos, llegaron a la cocina, pasaron por el pequeño arroyo que estaba en un rincón de la casa y Sasuke se quedó un momento ahí, ya que en ese lugar había sostenido muchas conversaciones con Itachi. Siguieron su camino y por fin llegaron a las habitaciones, empezando por la de Sasuke, la cual estaba tal como la recordaba. Sakura se sentó en la cama y lo invitó a que hiciera lo mismo. Él se acercó y se dejó caer en el borde de la cama junto a ella, tomó sus manos entre las de él y se dedicó a observar sus dedos.

— ¿Quieres seguir? —le preguntó ella con la voz tierna mientras sacaba una mano y acariciaba su mejilla.

— Yo... debo hacerlo... es algo que tengo que hacer... —respondió mirándola por fin a los ojos.

Ella asintió y se levantó para seguir con su recorrido. Sasuke tiró de su mano y se encaminó a la habitación de Itachi, abrió la puerta y encendió la luz, por un momento pudo ver a su hermano sentado en el suelo mientras apoyaba dos de sus dedos en su frente. Ese gesto que siempre le había disgustado... Lo que no daría por volver a sentir los dedos de su hermano en la frente. Soltó a Sakura y camino al centro de la habitación, al igual que la suya, la de Itachi estaba en perfecto orden y totalmente limpia. Se quedó unos minutos revisando el lugar y dejándose invadir por los recuerdos, hasta que Sakura se acercó y rodeó su cintura apoyando su cabeza en su espalda.

Ella no le habló sólo se dedicó a darle su amor y apoyo con ese simple acto, Sasuke tomó sus manos y recargó la cabeza hacia atrás, dejándola descansar en la coronilla de Sakura. Su suave respiración lo hacia sentir tranquilo, hasta que la culpa y los malos recuerdos lo abrumaron. Las lágrimas cayeron de sus ojos, para después convertirse en sollozos. No supo en que momento se dio la vuelta y se sujetó a la cintura de Sakura y hundió nuevamente la cara en su cuello, sólo sabía que el calor que ella irradiaba era el mejor remedio para su dolor. Pasaron varios minutos hasta que Sasuke por fin se calmó, Sakura limpió sus lágrimas y lo besó en los labios.

— Está bien Sasuke kun... Sé lo difícil que esto debe ser para ti... Pero no estás solo, ya no más... —dijo ella al cabo de un momento de silencio.

Sasuke volvió a abrazarla y le dedicó una débil sonrisa, poco después decidió salir para ir a la última habitación, la que sería más difícil de visitar. Volteó una vez más antes de apagar la luz y se dio cuenta de que el dolor comenzaba a disminuir, lentamente, pero lo hacia. Suspiró y cerró la puerta al fin. Sakura lo esperaba afuera, le tendió la mano en cuanto comenzaron a caminar, pero Sasuke la abrazó por la cintura y ella se acomodó en su pecho.

— Debo entrar solo Sakura... —dijo Sasuke una vez que llegaron a la habitación de sus padres.

— Lo sé... Estaré esperándote aquí... —respondió ella alejándose unos pasos de él.

Sasuke la miró una vez más. ¿Ésta era la misma chica que él consideraba una molestia? No podía creer lo afortunado que era, ella era muchísimo más de lo que creía merecer. Se acercó a ella y la besó apasionadamente, pero no era sólo deseo lo que él quería transmitir con su beso, era más bien, la necesidad de sentirla cerca y de su amor. Ella le correspondió de igual manera, sabiendo lo que necesitaba en ese momento.

Finalmente Sasuke se separó de ella y se encaminó hacia el interior. La luna iluminaba el centro de la habitación, tal como aquel fatídico día, sólo que está vez no vio a su hermano acuchillar a su padre y el cuerpo de éste cayendo sobre el de su madre en un charco de sangre; no, no vio los ojos fríos de su hermano ni sintió el pánico de la escena. En vez de eso, vio a sus padres sentados observándolo, Itachi también estaba ahí, los tres tenían una sonrisa en los labios al contemplarlo, es como si hubieran estado esperando que él entrara en la habitación. De repente una extraña onda de calor le recorrió el cuerpo, fue un destello de luz que inició en su corazón y se extendió por todas partes. Volvió a mirar los rostros que tenía enfrente, tratando de memorizarlos. Su padre lo miraba con esa arrogancia digna de un Uchiha, pero había algo más en su mirada, él lo supo porque la había visto dirigida a Itachi pero no a él... Era orgullo... Su padre le sonreía, orgulloso de él. Un nudo volvió a formarse en su garganta. Dirigió la vista a su madre y vio el amor y la ternura reflejados en sus ojos, brillantes de lágrimas y esa calidez se extendió aún más. Por último miró a su hermano, él era la mezcla perfecta de las emociones que veía en sus padres; el orgullo, la ternura, el amor, todos esos sentimientos entremezclados en los ojos de su hermano.

Lo único que hizo fue sentarse frente a ellos y observar sus rostros. No supo cuánto tiempo pasó, ya que la calma que siempre había buscado, la sensación de paz que tanto había anhelado, por fin llegaba a él. Al cabo de lo que a él le parecieron horas, se levantó del suelo y se dirigió hacia la puerta, volvió la mirada una vez más y con una sonrisa los rostros de su familia desaparecieron ante sus ojos, como si una brisa se los hubiera llevado.

Salió al pasillo y buscó a Sakura pero ella no estaba ahí, caminó por los pasillos hasta llegar al pequeño arroyo y la encontró ahí, sentada en el lugar donde tantas veces él había estado con su hermano, ella observaba la luna mientras sus pies acariciaban la hierba. Al notar su presencia se levantó y lo rodeó con sus brazos. Sasuke le correspondió y se dedicó a acariciar su cabello.

— Me fascina tu cabello... Es tan hermoso y suave... —le dijo en un susurro, tratando de no romper la calma que había ahora.

Ella se separó un poco y lo miró a los ojos, buscando algo que le dijera que estaba sufriendo, pero se quedó sorprendida al ver lo contrario. Una profunda paz embargaba sus ojos oscuros, algo que le llegaba hasta el alma, al parecer Sasuke había encontrado lo que tanto buscaba.

— ¿Cómo estás? ¿Te sientes bien? —preguntó queriendo asegurarse.

— Si... Ahora estoy muy bien... —respondió suavemente pero después cambio su tono por uno más sugerente—...pero podría estar mejor... —concluyó apretando el cuerpo de Sakura contra el suyo.

Ella jadeó y se sonrojó al instante por el fuerte apretón, lo miró a los ojos con reproche pero no pudo sostener demasiado su gesto ya que él se apoderó de sus labios con ansiedad. Así que ella le correspondió gustosa, enredó sus dedos en su cuello y lo apegó aún más a ella.

Estuvieron besándose mucho tiempo, pero no pasaban a algo más, era simplemente la necesidad de sentirse mutuamente, de expresar su intenso amor. Sasuke estaba tan agradecido con ella, que ya no tenía palabras para decir lo mucho que la amaba sólo podía demostrárselo de éste modo, dejando que ella viera su alma a través de sus besos, de sus caricias y sobre todo de su intensa necesidad por ella, quería que supiera que él ya no podría sobrevivir sin ella. Sakura por su parte, estaba más que feliz, eufórica era una palabra cercana para describir su absoluta felicidad. Tenía entre sus brazos al hombre más hermoso, perfecto, sensual, tierno y cariñoso del mundo, no podía pedir nada más, sólo talvez, vivir siempre a su lado y amarlo aún más y jamás volver a separarse de él.

— Tengo que irme Sasuke kun... —dijo ella entre jadeos, después de su interminable beso—...mi madre debe estar esperándome...

Sasuke se separó de ella pero, la sola idea de no estar con ella, de no tener su suave piel a su alcance, de prescindir de sus labios, de su calor... era una tortura que no estaba dispuesto a soportar, así que tuvo una brillante idea.

Él asintió y la tomó de la mano para salir de la casa, caminaron de vuelta abrazados por la gran calle principal, al salir del terreno Uchiha, les llegaron a los oídos el ruido de la gente que seguía, festejando la llegada del Uchiha claro. Siguieron caminando por las calles más solitarias, hasta llegar a la casa de la Haruno, las luces estaban encendidas así que como Sakura dijera, su madre la esperaba. Se volvió hacia Sasuke para despedirse, pero él la interrumpió y antes de que ella dijera algo, se acercó a la puerta y tocó suavemente. Sakura lo miraba atónita, no pudo reaccionar hasta que su madre se plantó en el umbral de la puerta y los miró con extrañeza.

— Buenas noches Haruno san —dijo Sasuke educadamente haciendo una reverencia— Soy Uchiha Sasuke y deseo hablar con usted con respecto a su hija, sé que es algo tarde pero es importante... —la mujer estaba impresionada, así que lo único que pudo hacer fue dejarlo entrar.

Sasuke sonrió y empujó a Sakura para que entrara primero pero ella, recuperando el habla, lo cuestionó antes de entrar.

— ¿Qué haces? —preguntó sorprendida y nerviosa.

— Hmp... Ya lo verás... —le respondió él en voz baja tomándola por la cintura y conduciéndola al interior de la casa.

Una vez dentro, Sakura y su madre se abrazaron y comenzaron las preguntas sobre su misteriosa misión, mientras ella hacia que Sasuke pasara a la sala, Sakura fue a la cocina por té.

— Es un placer volver a verlo Sasuke kun, creí que este día no llegaría, mi hija lo ha extrañado muchísimo, como podrá usted saber... —Sasuke asintió y desvío la mirada a la cocina— ¿Y que tal la misión hija? Ni siquiera me dijiste de qué se trataba... —la cuestionó mientras miraba de soslayo a Sasuke que parecía muy cómodo.

Desde la cocina escucharon un estruendo de platos rotos, y a Sakura que farfullaba sin parar cosas que ninguno de los dos comprendía.

— ¿Estás bien Sakura? —preguntó su madre preocupada.

— ¡Si estoy bien! ¡Sólo se me cayó un plato! —respondió muerta de nervios.

¡¡Shannaro!! ¡¿Qué demonios planea Sexy kun... digo Sasuke kun...?! ¡Esto me da mala espina!

— Y bien Sasuke kun... ¿De qué desea hablar? —dijo la madre de Sakura volviendo a posar su atención en él.

— Preferiría que Sakura estuviera presente si no le molesta, es sobre ambos así que necesito que ella lo escuche también. —respondió él muy cordial.

— De acuerdo... Aunque debo admitir que estoy más que intrigada... —dijo ella y se quedó en silencio tratando de adivinar que se traía Sasuke entre manos.

Después de unos minutos Sakura apareció llevando una charola con un servicio de té para los tres. Aunque la charola hacia un leve tintineo, ya que Sakura estaba temblando, Sasuke lo notó y sonrió para sus adentros. Una vez que Sakura sirvió él té y tomaron un sorbo, Sasuke dejó su taza en la mesa y buscó la mano de Sakura mientras miraba a su madre a los ojos.

— Haruno san, mi visita tiene como objetivo informarla de los planes que Sakura y yo tenemos, pero lo más importante es que deseo que nos de su bendición... —Sakura retorcía sus dedos entre los de Sasuke, debido al nerviosismo y al escuchar la última frase, su respiración se detuvo de golpe. ¡Él iba a hacerlo! ¡De verdad estaba haciéndolo!- ...le he pedido que se case conmigo y ella ha aceptado, la amo más de lo que mi corazón puede soportar y creo que ella siente algo similar... -agregó mirando a Sakura que tenía lágrimas en los ojos y que al escucharlo los había puesto en blanco, negando suavemente por su ocurrencia. Era obvio que ella lo amaba aún más- ...así que deseo saber si me aceptará como parte de su familia... -concluyó esperando una respuesta de la madre de Sakura, que tenía los ojos abiertos como platos y la boca abierta por la sorpresa.

La mujer se recobró un poco después de unos momentos y se dedicó a observarlos a ambos, Sakura se sujetaba a la mano de Sasuke como si fuera un salvavidas mientras él le acariciaba los dedos con el pulgar, en un intento de calmarla, un momento después ambos cruzaron una mirada y eso fue suficiente para la madre de Sakura, vio el brillo en ambos al mirarse, era una fuerza increíble que los conectaba, algo intangible pero que sin embargo se sentía alrededor de ellos. Supo que estaba decidido. Se aclaró la voz y ambos voltearon a verla con la expectación brillando en sus ojos.

— Yo... ¡Vaya! Esto es tan repentino Sasuke kun... para mi sería... es un honor que Sakura y usted vayan a estar juntos por fin... Y al verla a ella tan feliz, jamás podría decir que no... —respondió con una sonrisa mientras se ponía en pie.

Sakura y Sasuke la imitaron y ella rodeó la pequeña mesa y los abrazó a ambos. Ellos estaban sorprendidos por su reacción, sobre todo Sakura, jamás pensó que su madre aceptara su compromiso tan rápido. Su madre se separó de ellos y volvió a posar su mirada en su hija.

— ¿Quieres que te ayude a empacar? —preguntó la mujer aún con rastros de lágrimas de emoción.

Sasuke sonrió, sabía que esto pasaría...

— ¡¿Empacar?! ¡¿Me estás echando de casa?! —preguntó Sakura incrédula, para después comenzar a balbucear incansablemente— Mamá yo... te juro que... es que yo... lo amo... siempre supe que tú... no querrías que... pero es que él... y luego yo...

— Cálmate Sakura... No te estoy juzgando ni mucho menos quiero que me des explicaciones, eres una mujer adulta que sabe lo que hace, lo único que digo es que debes estar con tu prometido, es tu deber, ahora te debes a él y tu lugar es donde él esté, así que es claro que no pueden estar separados... —la mujer se volvió hacia Sasuke y lo miró con ojos tiernos ...prométame que la cuidará bien Sasuke kun y que no volverá a lastimarla...

Sasuke la miró fijamente y después se inclinó ante ella y asintió.

Sakura sollozaba quedamente junto a ellos. Sasuke se acercó a ella, limpió sus mejillas y la abrazó.

— ¿Y para cuándo es la boda? ¿O me harán abuela primero? —preguntó pícaramente mientras le guiñaba un ojo a Sasuke.

Sakura se sonrojó pero Sasuke fue el que contestó, devolviéndole el guiño.

— Espero que lo segundo Haruno san... Todo depende de... —comenzó a decir Sasuke pero Sakura le estampó una mano en la boca haciéndolo callar.

— ¡¡Sasuke kun!! ¡¿Qué demonios dices?! -Sakura echaba fuego de los ojos debido al —atrevimiento de Sasuke, éste sólo la miraba divertido—...no le hagas caso mamá, le hacen falta unas buenas horas de sueño... No ha dormido bien últimamente y ya no sabe lo que dice... discúlpalo... -dijo con los dientes apretados. Así que su madre apenas pudo entender.

Ella se echo a reír y siguió sonriendo a Sasuke mientras se encaminaba a las escaleras.

— De acuerdo... Sería muy feliz siendo abuela... Quiero por lo menos cinco nietos... Así que... Vamos Sakura, no hagas espera más a Sasuke kun... Me imagino que estará muy cansado y querrás darle un masaje especial ¿no? —agregó mientras seguía riendo felizmente.

— ¡¡MAMÁ!! -gritó Sakura totalmente avergonzada y con la cara hirviendo de pena, su madre se perdió en las escaleras y ella se volvió hacia Sasuke— ¡No puedo creer lo que hiciste! Convenciste a mamá de que me vaya contigo... —se llevó ambas manos a la boca al comprender- ¡¿Es lo que querías cierto?! ¡No lo puedo creer! —Sasuke comenzó a reír al ver su expresión.

— ¿Y no es lo que tú querías también? —preguntó él inocentemente, tomándola por la cintura— Porque si no es así, puedo hablar con un madre y decirle que... —Sakura lo silenció con sus labios y Sasuke correspondió encantado.

— A veces hablas demasiado para ser un Uchiha ¿lo sabías? —dijo ella mientras se apegaba a su cuerpo, deleitándose con la firmeza de sus músculos.

— Hmp... —Sasuke se sintió ofendido con ese comentario.

Después de que Sasuke pidiera la mano de Sakura y ésta se fuera a vivir con él, toda la aldea no estaba sorprendida en absoluto, sabían que algo así pasaría tarde o temprano entre esos dos. Él único que tuvo inconvenientes con ello fue Naruto, que al enterarse fue y les armó un escándalo que terminó con un intento de batalla entre él y Sasuke; intento, porque Sakura lo dejó fuera de combate en unos segundos y después Sasuke lo amarró y se dedicaron a explicarle la situación. Él pareció comprender y al final se quedó a convivir con ellos un buen rato.

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— Hmp... Ahora verás... Voy a dejarte tan agotada que no podrás moverte en días Sakura... —dicho esto empezó la batalla de verdad.

Sus entrenamientos eran tan intensos que ya no podían hacerlo en los terrenos Uchiha, de otro modo todo terminaría en escombros. Entrenaban en algún campo lejano, se pasaban horas y horas, hasta que alguno de los dos quería "entrenar" de un modo "más cercano". Y se pasaban horas haciendo el amor a pleno día, en el bosque, debajo de algún árbol, en el río, o en donde su calentura los agarrara.

Habían llegado al acuerdo de esperar un tiempo para tener hijos, Sasuke le había dicho que ella lo sabría cuando él estuviera listo. Ya que según Sakura, estaba lista para ser madre en cualquier momento, esa idea había hecho que Sasuke olvidara su propósito de esperar y comenzó a tener sueños en donde veía hermosas niñas con ojos verdes y cabello rosado, corriendo a su alrededor. No le comentó a Sakura nada de esto, ya que en su mente deseaba hacer realidad ese sueño cuanto antes. Así que hacia unos días se había empleado a fondo para "restaurar su clan". Dejaron a un lado los anticonceptivos y se concentraron en su objetivo.

— Mmm... Hablas mucho Sasuke kun, pero no veo nada de... —Sakura no pudo terminar porque un mareo la hizo tambalear.

Sasuke apenas tuvo tiempo de llegar hasta ella para sostenerla en brazos.

— ¡Sakura! ¿Estás bien? —preguntó alarmado mientras la tomaba en brazos y la recostaba en el césped.

— S-si... Eso creo... talvez fue demasiado entrenamiento por hoy... —respondió con una sonrisa.

Sasuke estudió su semblante, se veía exactamente como cualquier otro día, talvez estaba un poco pálida, pero talvez se debía al cansancio.

— ¿Estás segura? Talvez deberíamos ir al hospital... —sugirió él preocupado.

— ¿Hospital? Por supuesto que no... Llegando a casa me revisaré ¿de acuerdo? Es sólo el sol Sasuke kun... —respondió ella dándole un pequeño beso en los labios.

— Hmp... De acuerdo... -empezó él—...eso quiere decir que gané yo ¿no es cierto? —preguntó al tiempo que la tomaba en brazos y comenzaba a saltar entre los árboles con dirección a casa.

— ¡Claro que no! ¡Sólo necesito descansar un poco y terminaremos esto! —replicó ella un tanto contrariada.

Sasuke sólo sonrió y empezó a ir más deprisa. Cuando llegaron al terreno Uchiha, Suigetsu estaba esperándolos.

— ¡Hola tórtolos! —saludó muy alegre, como siempre.

Sasuke le puso mala cara pero Sakura le dedicó una radiante sonrisa, cosa que a Sasuke no le gustó en absoluto.

— ¿Qué sucede Suigetsu? —preguntó ella, una vez que Sasuke la hubo dejado en el suelo.

— No sucede nada malo Sakura chan, sólo venía a invitarlos a una pequeña reunión... ¿que dicen? Será mañana por la noche en casa de Hinata. Al parecer Naruto y ella harán oficial su compromiso... Al fin... Jajaja —dijo él muy entusiasmado.

— No... Sakura ha estado cansada y... —comenzó a decir Sasuke, pero Sakura lo detuvo.

— Será un placer Suigetsu... Ahí estaremos, ahora si nos disculpas... —agregó ella mirando enojada a su prometido—...tengo que hablar con Sasuke kun... —éste estaba aún más enojado que ella.

— E-está bien, los veré ahí entonces... —y Suigetsu se desapareció en un parpadeo.

Sasuke se dirigió hacia el interior de la casa, estaba furioso y sabía exactamente el porqué. Entró a la recámara que compartía con Sakura y comenzó a desvestirse para tomar una ducha. Sakura entró pisando fuerte y también comenzó a desvestirse para sorpresa de

Sasuke, ya que esperaba que ella le reclamara por su actitud. Sin embargo sólo se dedicó a quitarse la ropa, mientras se dirigía al baño y comenzaba a llenar la enorme tina. Ninguno dijo ni una sola palabra, pronto el baño comenzó a llenarse de vapor.

Sakura se sentó en la orilla de la tina templando el agua hasta que alcanzara la temperatura deseada, en ningún momento volteó a ver a Sasuke que estaba desnudo a unos pasos. Algo muy extraño ya que ella rara vez apartaba los ojos de él cuando estaba en "ese" estado.

Sasuke comenzaba a preocuparse, no sabía que esperar con Sakura, ella tenía el carácter más bipolar que había visto, la mayoría del tiempo era una tierna y cariñosa mujer, pero algunas veces se transformaba en una alocada y salvaje chica que lo hacia cuestionar su cordura.

Sakura terminó de llenar la tina y al fin se volvió hacia Sasuke.

— Pruébala —le ordenó simple y llanamente.

Él no pudo evitar obedecerla, daba miedo no saber que reacción tendría si le llevaba la contraria. Se acercó a la tina y metió la mano sintiendo la calidez del agua. Estaba perfecta, como siempre...

Al incorporarse se topó con el cuerpo desnudo de Sakura junto al suyo, la perfección de su cuerpo siempre quedaba oculta por la ropa (algo por lo cual estaba agradecido, ya que jamás permitiría que alguien viera ese magnífico cuerpo, ya que era totalmente suyo), era tan perfecta que siempre que la veía desnuda, se olvidaba de respirar; tragó saliva y carraspeó ligeramente mientras ella lo empujaba para que entrara en la tina. Él lo hizo y ella esperó hasta que él estuvo sentado para entrar, tendió su mano y Sasuke la sostuvo para evitar que resbalara.

Sakura lo miró intensamente antes de sentarse, él esperaba que ella se sentara en el lado opuesto de la tina pero estaba equivocado... Sakura deslizó su cuerpo sobre el suyo, muy... muy lentamente, como si deseara que Sasuke apreciara cada milímetro de su piel.

Colocó ambas piernas a los costados de él y sin soltar su mano, comenzó a descender, dejando que él sintiera el cálido contacto; puso la otra mano sobre su hombro mientras se sentaba a horcajadas sobre él, dejó que sintiera como sus pechos rozaban su torso, sus pezones estaban semierectos así que Sasuke sintió cómo descargas eléctricas lo atravesaban con el simple contacto. Cerró los ojos un segundo debido a la excitación, pero al cabo de otro segundo volvió a abrirlos para encontrarse de frente con el rostro de Sakura, que estaba un poco sonrojada y respiraba entrecortadamente.

Ella enredó sus manos alrededor de su cuello, mientras él la tomaba por la cadera, y comenzó a moverse contra él, presionando sus pechos, moviendo suavemente la cadera, friccionando su cuerpo despacio, dejando que el agua acariciara sus cuerpos. Pasó menos de un minuto, cuando pudo sentir el miembro de Sasuke totalmente erecto. Comenzó a deslizar una de sus manos por el cuello de él y sin perder el contacto visual, pasó por su pecho, bajó por su abdomen, hasta introducirse en el agua y llegar a su potente erección, la cual comenzó a acariciar lentamente, haciendo que Sasuke cerrara los ojos debido al intenso placer.

— No cierres los ojos... —demandó ella deteniendo sus caricias de golpe. El gruñó pero lo hizo y ella comenzó de nuevo una vez que él clavó sus ojos en ella— ...eso es... Ahora... Sasuke kun... ¿crees que puedo mirar a otro hombre después de haber sido tuya? —Sakura aumentó el ritmo haciendo que él se estremeciera— ¿De verdad crees que alguien puede hacerme sentir como tú lo haces? Respóndeme... —le ordenó sin frenar sus caricias.

Sasuke se sentía en el cielo. Sakura sabía que puntos tocar para volverlo totalmente loco, ahora lo estaba haciendo. No sabía a dónde los llevaría este juego pero no le importó, sólo se dejó llevar.

— No... —respondió al fin en un jadeo, mientras se aferraba con fuerza a la cintura de Sakura.

— ¿Crees que podría ser de alguien más? ¿Podría entregarme a otro hombre después de haber estado contigo? —siguió con sus preguntas y con su delicado roce al miembro ya hinchado de Sasuke. Él no podía responder o de lo contrario los gemidos saldrían de su boca. Pero se obligó a hacerlo.

— No...

— ¿Y sabes cuál es la razón de eso Sasuke kun? ¿Sabes porqué? ¿La razón de que yo esté aquí encima de ti haciéndote el amor? —las preguntas salían cada vez con más dificultad de sus labios, ya que la fricción se volvía insuficiente para ella— ¿Lo sabes?

— Aahhh... Yo... —Sasuke estaba al borde de la locura, volvió a cerrar los ojos y dejó caer la cabeza hacia atrás, sintió el aliento de Sakura en su cuello y después sus labios lamiendo la piel expuesta. Ella subió hasta su oreja y se dedicó a mordisquearla y succionarla.

— Quiero que me lo digas Sasuke kun... —ronroneó ella en su oído, soplando en él haciendo que Sasuke tuviera un escalofrío.

— Por que... Tú... tú me... aaahhh... tú me amas... —respondió por fin después de un enorme esfuerzo.

Sakura se separó de él y lo miró unos segundos, después de eso, soltó su miembro y se levantó un poco, su intimidad rozó la de él e introdujo lentamente su miembro en ella, centímetro a centímetro, sin quitar la vista de los ojos llenos de deseo del hombre debajo de ella.

Sasuke a pesar de estar en el agua caliente, pudo sentir a la perfección el calor que emanaba de la intimidad de Sakura, se acercó a ella y la besó, hambriento por sus besos, desesperado por sentir su lengua luchando con la suya. Al estar totalmente compenetrados, ambos soltaron sonoros gemidos y el movimiento comenzó de nuevo, Sakura bajó a su cuello, lamiéndolo, besándolo, dejando algunas marcas y empezó a llevar el ritmo, lento, pero muy placentero para ambos.

— Aaahhh... Así es Sasuke kun... Yo te amo... y soy tuya... —dijo ella al cabo de unos segundos.

Sasuke comenzó a mover su cadera contra la de ella deseando profundizar el contacto, las penetraciones se hacían más y más profundas llevándolos al delirio del placer.

— ¡Dilo Sasuke kun! ¡Di que soy tuya! —pidió Sakura casi gritando.

— ¡Eres mía! —jadeo él dejándose llevar por el placer.

Sasuke, tomó uno de sus pezones con la boca, succionándolo con fuerza, lamiéndolo, mordiéndolo ligeramente y volviendo a succionar mientras que sus manos apretaban su redondeado trasero hundiendo sus dedos en la suave piel, ayudándola con el salvaje vaivén de su cadera. Volvió a subir por su cuello, besándolo, para volver a encontrar sus labios y devorarlos una y otra vez, sus instintos los guiaron al frenesí del placer. Unas cuantas embestidas más y ambos llegaron al clímax total. Sakura sintió los espasmos en su interior, las contracciones de sus paredes vaginales alrededor del miembro de Sasuke que inundaba su interior con su semen caliente. Sus respiraciones eran irregulares y sus jadeos inundaban el cuarto de baño. Sakura descansaba su cabeza en el cuello de Sasuke y éste le acariciaba la espalda.

— Tienes razón... Eres mía... Absolutamente mía Sakura... —agregó Sasuke entrecortadamente aún con la respiración agitada.

— Espero que después de esto haya quedado un poco más claro... —dijo ella en las mismas condiciones.

— Mmm... Creo que talvez voy a necesitar unos cuantos recordatorios extra... —sugirió él volviendo a acariciar su cuerpo. Pero ella se separó lo suficiente para mirarlo con seriedad a los ojos.

— Esto es en serio Sasuke kun... Yo siempre te he pertenecido, desde que éramos niños, jamás volví a mirar a alguien más, nunca volví a ver el rostro de otro hombre que no fueras tú... —Sakura acarició su rostro suavemente, mientras él la observaba— ...quiero que lo entiendas... Quiero que sepas que yo... ¿Qué se supone que debo hacer para que tú... —Sasuke la interrumpió al besarla.

Sasuke empezó por un simple contacto en los labios, pequeñas succiones y lamidas en los labios, y ella reaccionó instintivamente y los entreabrió para que él deslizara su deliciosa lengua, cuando esto sucedió Sasuke se dedicó a recorrer cada pequeño rincón de la boca de Sakura, recorrió sus dientes y su paladar hasta detenerse en su lengua, la cual empezó a acariciar con la suya, un roce leve al principio para después comenzar a enrollarse salvajemente, arrancándole gemidos a Sakura que murieron ahogados en su garganta.

Las succiones a su lengua no se hicieron esperar, esto era algo que Sakura adoraba, sentir la presión de los labios de Sasuke succionando su lengua era de lo más sensual que podía experimentar, su respiración volvió a acelerarse al igual que la de él, pero no parecía dispuesto a ir más allá... por ahora claro... Perdió por completo la noción del tiempo y del espacio, sólo sentía los suaves y demandantes labios de Sasuke sobre los suyos y la sensación de su miembro caliente y aún rígido dentro de ella. Cuando creyó perder la conciencia él se apartó jadeando y recargó su frente en la de ella.

— Lo sé... —dijo él respondiendo a lo que ella había expuesto—...siempre lo he sabido... Es sólo que no puedo tolerar que alguien, que no sea yo, te admire... Sé que no puedo tenerte encerrada aquí... aunque lo he considerado en serio... —ella le puso mala cara pero siguió escuchando—...Y no puedo quejarme de que seas la mujer más sensual de la aldea, de que seas sexy y hermosa... —se sonrojó al instante con esas palabras—...sé que no puedo encerrarte en una burbuja y tenerte sólo para mi porque entonces de verdad te perdería, odio sentirme de éste modo, me siento vulnerable al saber que eres deseada por otros hombres... Es algo que no puedo controlar... —admitió apenado.

Sakura lo miró tiernamente y se dedicó a acariciar su rostro y su cabello mientras lo miraba a los ojos.

— Sasuke kun... —dijo ella en un suspiro— ¿...y cómo crees que me sentía yo cuando no supe con quien estarías cuando estuviste lejos de mi? Fue aún peor porque yo no sabía si estabas con alguien o no... Muchas noches eso me atormentaba... Pero cuando me hiciste el amor por primera vez en esa cueva... y saber que tú también estabas por primera vez con una mujer y que esa mujer era yo... fue tan mágico y perfecto que supe al instante que me pertenecías... No sólo tu glorioso cuerpo sino también tu corazón... Ese fue el remedio para mis celos compulsivos... Y si crees que no me siento celosa cuando las mujeres te miran con la boca abierta por la calle, estas totalmente equivocado, la sangre me hierve, pero puedo controlar mis impulsos asesinos porque, al cerrar mis ojos puedo ver esa primera noche, lo bello que fue y lo perfecto que sigue siendo ahora... Así que en vez de querer desmembrar a todas esas zorras... —Sasuke sonrió ante esto último—...simplemente imagino alguna nueva forma de hacerte el amor o voy y me compro lencería sexy para ti... Porque sé que al final siempre vas a ser mío como yo soy tuya...

Sasuke no estaba totalmente seguro... Sakura lo miró tiernamente unos momentos y después sonrió al tener una brillante idea.

— Mmm... ¿Sabes? creo que tengo la solución perfecta... —él la miró curioso—...Sasuke kun ¿recuerdas nuestra primera noche en la cueva? ¿Recuerdas lo que hicimos? —ella se incorporó un poco hasta quedar con medio cuerpo fuera del agua.

— Hmp... Claro que si, ¿porqué? —Sasuke perdió en gran medida el poder de concentración al ver el cuerpo desnudo de Sakura frente a él con el agua resbalando por su cuerpo, con diminutas gotas que parecía que acariciaban su anatomía de manera descarada. Se obligó a mirarla a los ojos.

— Entonces recordarás que usaste tu sharingan esa noche ¿no? —ella tenía las mejillas enrojecidas debido al recuerdo.

Sasuke cayó en la cuenta. Esa noche él había grabado cada centímetro del cuerpo de Sakura, ella le había dado ese regalo...

— De ahora en adelante, cada vez que sientas que pierdes el control quiero que reproduzcas eso... —los ojos de Sakura chispeaban debido a la emoción— ...y así sabrás que todo esto... —hizo el gesto de abordar todo su cuerpo—...es solamente tuyo...

Al terminar esa frase se sentía apenada y excitada pero sabía que eso lo ayudaría con su "problema". Además, pensó pervertidamente, sería genial ver su rostro cada vez que él recurriera a su método de distracción. Dejó escapar una risilla y se volvió a concentrar en él.

— ¿Me has entendido? ¿Sasuke kun? ¿Estás bien? —Sakura se asustó porque Sasuke tenía la mirada perdida y se veía algo ausente.

Un segundo después él se abalanzó sobre ella y comenzó a besarla desesperadamente, cómo si nunca más fuera a tener la oportunidad, Sakura jadeó sorprendida pero enroscó los brazos alrededor de su cuello y correspondió encantada. Y así Sasuke recibió unos recordatorios extras sobre el hecho de que Sakura era suya.