Dos niñas muy especiales.

Vi tuvo una pequeña Brujita de la Luz, no pude reírme ante esta idea. Pervinca era una chica que vivía la vida a su ritmo y con un esposo como el que se gano, su vida era un claro ejemplo de lo que sucede, cuando la Oscuridad se encuentra con su igual.

"Ahora vería esa Vi, lo que es cuidar de una niña tan impulsiva" simplemente reí al pensar en el futuro de aquella familia de perezosos, siendo levantados apenas saliera el sol, por su propia hija. Sería sensacionalmentedivertido.

Pero lo otro si me preocupaba, mi Babú tuvo una hija… ¿Qué era una Bruja de las Oscuridad? Ya de por si mi pobre niña tenía un carácter bastante débil y solía deprimirse por cosas más pequeñas. ¿Qué haría si llegaba a saber que dio a luz a una Brujita que no era como ella?

Y lo que luego dijo mi querida bruja, me preocupó aun más.

—Era normal que pasará esto, una bruja no puede heredarle sus poderes a su hija. Recuerden el caso de Shirley y su madre. Pero una tía si los pasará.

Mi bruja al parecer se había dado cuenta de la situación por mi cara y la del señor Cícero, así que trataba de tranquilizarnos.

—Al ser Vainilla y Pervinca hermanas y tener hijas a la vez… Suceso raro, considerando que jamás en todos mis años de Bruja había visto a dos hermana tener hijos al mismo tiempo.

"Genial, esto si fue de mucha ayuda" pensé algo molesta, si tan solo mi brujita se pudiera guardar sus comentarios para ella sola en lugar de decirlos como los pensaba, nos hubiera ahorrado muchas horas de sufrimiento.

—Pero de verdad crees que este bien, Lila.

Mamá Dalia habló preocupada.

—Van a estar bien, si sucede algo. ¡Yo misma intervendré ante el Concejo!

Eso ya me preocupó y como sabrán, no soy un Hada que se preocupa por cualquier cosa. Mi querida bruja tenía influencia sobre el Concejo, pero en todos los años a su lado, jamás había intervenido. Si lo haría ahora, debía haber algo que no nos querían contar.

Lo consideré injusto, el hecho de que el señor Cícero fuera un Sinmagia y yo fuera un Hada, no significaba que por no ser Brujos, no nos quisiéramos enterar de todo los por menores. Las Brujas siempre tenían un código de secretos que guardaban muy bien, Mamá Dalia, aun cuando había renunciado a su magia, seguía en el fondo, siendo una Bruja y sabía que sucedía.

—Es una injusticiainjusta.

Hablé molesta.

—¿Qué sucede mi pequeña Hada?

Me preguntó Tomelilla al verme molesta.

—Yo también me muero de curiosidad. ¿Qué tienen de malo las niñas?

Fue lo único que atine a preguntar, Lala estaba muy sería.

—Felí.

Habló seriamente.

—Harías el favor de traer a los padres de la bebés. Sino quieren venir porque están muy ocupados. ¡Oblígalos!

—S-Sí.

—Ellos deben estar para lo que sigue. Entendiste Sifelizserédecirosloquequerrás.