La Vuelta a Fairy Oak en 80 Minutos.

Aunque mi querida bruja no hubiera usado mi nombre completo, yo hubiera ido encantada, incluso a traer a ambos padres de las orejas.

—Volaré lo más a prisa que me permitan mis alas.

Respondí entendiendo la orden de mi bruja, esta dio un suspiró de alivio.

—Gracias Felí, perdón por obligarte así.

Solo sonreí y salí disparada como corcho a presión al ser destapado de uno de los espumosos licores del señor Cícero. No me detuve hasta llegar a mi primer objetivo, el lugar donde se encontraba el Brujo de la Oscuridad más importante de Fairy Oak.

No fue difícil convencerlo en realidad.

—¿Sucede algo Felí?

Dijo al verme llegar a toda velocidad, varios papeles volaron gracias al viento que había creado. Estaba sin aire por volar tanto, que solo atine a decirle…

—E-e-es l-la be-bebé de V-Vi.

—¿Mi hija? ¿Qué le paso? ¿Habla por Dios Felí?

Pero apenas y podía recuperar el aliento, no podía perder mucho tiempo explicándole, debía buscar al joven inventor, aquel que cuando se concentra en una nueva idea, se olvida incluso de comer.

—Lo siento, debo irme.

Grisam se levantó tan a prisa, que prácticamente tiró la mesa. Se notaba muy intranquilo. Supongo que había sido un éxito la primera parte de mi misión. Todos atinaron en que, para que un Brujo tan confiable se comportara así, debía ser muy serio.

Nadie se opuso a que le joven mago se retirara a mitad de la reunión.

—Perdón Grisam.

Dije para mis adentros antes de irme volando.

El siguiente era Jim, el esposo de Babú y padre de la… Momento ¿Cuáles eran los nombres de las bebitas de Babú y de Vi? Sonreí.

—Así que para eso los llamaste Bruja tramposa.

Volé por todo Fairy Oak buscando al más escurridizo de los Sinmagie del lugar, válgame el cielo, cuando Jim se pone a trabajar, literalmente desaparece de la tierra.

—Dios.

Me senté a descansar sobre el tejado de la casa de los Burdock, salía todo tipo de olores delicioso de la chimenea de la Tienda de la Exquisiteces. Recorde entonces, que no había comido aun.

Así que entre, aunque por la Chimenea.

—¡Una Mota de polvo voladora!

Exclamó un pequeño que estaba en la tienda al verme entrar, toda cubierta de hollín. Luego me enteré de que ese niño disfrazado con todo tipo de ropas de colores y escurriendo moco por la nariz, era el hijo de Flox.

"¿Quien será su padre?" me pregunté al verle. No sabía porque, pero me recordaba demasiado a alguien

—¿Felí?

Flox se encontraba con su hijo comprando, ella me tomo cuidadosamente y con un pañuelo de seda que tenía, me limpió todo el hollín.

—Gracias Flox, estaba buscando a Jim, lo necesitamos en casa.

Pero ni bien acababa de hablar y el susodicho sinmagia que me había eludido todo el día, apareció de debajo del horno donde cocían tan deliciosos postres.

—Listo señor Vic, esta mejor que nuevo.

Al parecer el joven Jim se encontraba reparando el horno. Así había sido toda su vida desde que llegó a Fairy Oak, creaba sus formidables inventos para los habitantes del Pueblo y los repartía por todo el lugar.

Además, cuando se dañaba algo y no había un Hechicero de la Luz cerca, recurrían a "Jim Arregla Todo", nombre que se había ganado el joven esposo de Vainilla, luego de demostrar, que en todo Fairy Oak, no había nada que no pudiera reparar o incluso mejorar.

—Ahora podrá regular la temperatura del horno y con el sistema de apagado automático que instale. No tendrá problemas nuevamente.

—Gracias Jim, te lo agradezco de nuevo.

Luego de una efusiva despedida y un montón de delicias como paga, Jim y yo nos dirigimos a casa. Aunque me soborno con varios de los deliciosos postres recién preparados, ni aun así le dije para que lo necesitaban.