Poniéndose al día.

Se que les gustaría saber todo cuanto pudieran de mis queridas gemelas y sus respectivas hijas, pero por ahora interrumpiré un momento esa parte, para relatar algo aun más curioso.

"Los Nuevos Herederos del Legado Mágico de Fairy Oak".

Oseaasequeera los hijos de los antiguos niños con los que compartí tanto. Los hijos de los pequeños que tantos problemas me causaron, si, los niños de aquellas pequeñas brujitas y aquellos jóvenes hechiceros que lograron lo imposible e inimaginable, vencer al mismísimo enemigo.

La queridísisisisisima Banda del Capitán, formada por jóvenes Hechiceros, pequeñas Brujas de la luz y Oscuridad, y una especial ayuda de algunos Sinmagia y varias haditas, entre esas su fiel servidora, yo.

En verdad que Fairy Oak no había cambiado desde que me fui… y a la vez lo había hecho, y mucho. El Pueblo había crecido, es verdad, pero aquel sentimiento hermoso que se respiraba en el aire, aquel mágico ambiente, donde tanto los Sinmagia como los Seres Mágicos convivían con toda tranquilidad, se mantenía.

Me estoy explayando demasiado, mejor prosigo a donde iba mi relato original, a mi querida Banda del Capitán. Muchos de los niños que había conocido, se habían marchado del pueblo en los años posteriores a los que yo me retiré a mi tierra natal. Pero toda la Banda aunque lejos, se mantenía unida, cada semana llegaba sin falta una carta de alguno de ellos.

¿Quiénes se fueron?

Mejor empiezo, por los que se quedaron.

La querida Flox Polimón, la vivaz y siempre locuaz jovencita, se había convertido en toda una lindura. Quien creyera que a esa brujita tan loca, le hubiera asentado tan bien, el crecer. Ahora era madre de familia, de un pequeño, que para mala suerte, no era un Hechicero, pero aun así, su familia lo amaba.

¿Quién era su padre? Se sorprenderían en verdad. Pero primero, prosigo con la buena de Flox. La pequeña Brujita de ropa vistosa, de gusto por todos los colores del arco iris, de ahí su sobrenombre de Iris. Había crecido, pero mantenido esos gustos, aunque sabiéndolos explotar aun más. Estudio costura junto a la tía de Shirley, la tía Malva y se especializó, con nada menos que la señora Prímula Pull.

Si, así como lo leen mis queridas amigas, Flox era toda una habilidosa diseñadora y sus trajes mezclaban el buen gusto de miles de colores combinados. Quien mejor que ella, para poder crear verdaderos atuendos vistosos, que mezclaban de una manera armoniosa colores como el verde limón, el azul pastel y el morado a mismo tiempo.

Pero no era la única que había cambiado, todos habían crecido y en que forma, incluso el pequeño pajarillo, tan pequeño y delgado que daba algo de miedo verlo salir en un día de mucho viento, por temor a que se fuera volando en cualquier momento. Ahora era un alto, enorme y porque no decirlo, gallardo caballero. Era el Capitán de su propio barco, si, adivinaron, el Santón.

Pajarillo o Robin, inspirado en su gran héroe, el Capitán William Edward Talbooth, como lo conocimos todos y lo seguiremos llamando; se convirtió en un formidable Capitán y surco ya, cinco de los siete mares del mundo. Desaparecía por meses enteros y cuando regresaba, venía cargado de todo tipo de tesoros. Pero no eran joyas ni oro, eran telas, libros, especias de los más variados tipos.

Cuando se abría en el puerto una de sus cajas de especias, todo el aire del pueblo quedaba perfumado con olor delicioso y nunca antes olido, así era como se sabía, que el Capitán del Santón, había arribado. Todos corrían a recibirlo como héroe, las mujeres a admirar los formidables tesoros y los más pequeños, a oír sus fantásticas aventuras.

"Estaba yo solo, peleando frente a un horda de piratas, me superaban en número, pero con un solo sable en mano me enfrente a todos" o "Navegue frente a lo que parecía ser, la criatura marina más grande que hubiera imaginado ver alguna vez. Estaba tan cerca de su boca, que hasta pude sentir lo que había almorzado" o mi favorita "Bordeaba el acantilado más grande y peligroso que alguna vez avisé, mi barco casi se despedaza frente a esas mortíferas rocas, pero el Santón aguanto. Cuando frente a mi, vi la ciudad más extraña que se puedan imaginar, su suelo era de oro y habían hadas por doquier, hechiceros y brujas también"

Tal vez les cuente luego, es mi historia favorita. Merece un capítulo propio, además, nuevamente me fui del tema principal. Y recién llevo cubierto a dos niños, ni siquiera he tocado a mis Gemelas o a sus esposos, o cuan siquiera a aquella pecosita de Shirley. Shirley Poppy, Shirley Poppy, quien hubiera creído, que una pequeña como ella, guardara tanto poder, ella quien sin su ayuda, no hubiéramos podido vencer al enemigo que…

Pero de Shirley, les habló más tarde, Esa pequeña brujita especial, merece particular atención. Por ahora prosigo donde me quede, veamos. ¡Lo olvidaba! Ni siquiera les dije quien era el padre del hijo de Flox, que boba soy cabezadenube, soy un hada olvidadiza, es que con tantas cosas en la cabeza, un diario no será suficiente con enviar a mi tierra natal. Ya conozco a esas hadas preguntonas, sino les cuento con detalle todo, no sobreviviré la siguiente vez que visite Rocío de Plata.

Pues si pensaron que Robin era el esposo de la querida Flox, lo siento, se equivocaron. El joven capitán del Santón, tenía una compañera que esperaba siempre su regreso, desde hace mucho antes, de que fuera el Capitán del santón. Quien otra que, la pequeña Sophie, aunque ya no estaba tan pequeña como la recordaba. Sophie creció hasta convertirse en una bella señorita, bastante linda, la pequeña temerosa que siempre se quedaba atrás, ya solo era un recuerdo.

La pareja no tenía hijos aun, pues ambos eran todavía jóvenes aun, pero todo parecía indicar, que en cualquier momento, la pequeña Sophie tendría que aprender a cambiar pañales. Esta pareja me encantaba, siempre se daban muestras de amor en todo momento y que mejor forma de demostrarlo, la pequeña Sophie esperaba pacientemente la llegada de su amado, en vela muchas veces y cuando el arribaba a puerto, lo salía a recibir con bombos y platillos.

No hablar del tratamiento que le daba Pajarillo, luego de meses en el mar, buscando los más grandiosos tesoros para regalar en el Pueblo, luego de arribar y abrir la caja de las especias más olorosas. Antes siquiera de saludar al pueblo que salía a recibirlo, Pajarillo ya estaba separando a su esposa, con el más formidable de todos los regalos traídos, desde el otro lado del mundo.

Eran una linda pareja, pero no eran la única, les podría hablar ahora de un pequeño que cautivó corazones y precisamente, por su forma tan singular de hablar, la de pronunciar la "g" en lugar de la "r". Y de una chica igualmente especial como él, amiga de mi querida brujita de la luz y como ella, también compartía su mismo elemento.

Los pequeños, bueno, ahora ya no tan pequeños, es que aun, sigo recordándolos como la última vez que vi formarse a la querida Banda del Capitán, comandados por Grisam, cuando en mi último día en Fairy Oak, muy animadamente me despidieron a su mejor estilo, con la trompeta de juguete tocada tan magistralmente por el pequeño Billie.

Mejor termino antes de que empiece a derramar lágrimas sobre el diario, luego no podrán leerlo en Rocío de Plata y nuevamente vendrán las preguntas, si ya hasta las oigo. ¿Felí, que pasó con Francis? ¿Felí, cuéntanos más de los hermanos Corbirock? ¿Felí, qué fue de Celastro? ¿Felí, amo a Acantos? ¿Felí, no has hablado aun de las Gemelas?

Es verdad, no he mencionado a mis queridas Gemelas de la Luz y la Oscuridad, de fisionomías tan parecidas pero de caracteres completamente opuestos, y a sus esposos. Puedo hablar de los demás niños que faltan en cualquier momento, pero de este grupito especial de cinco, no los puedo dejar de mencionar

Empezamos, por los que siempre encabezan todo, ya que, estuvieron antes que los otros. Hablo de mi pareja de la Oscuridad, de mi querida Brujita Vi y su gallardo esposo, el Hechicero Grisam. Que pareja, él era el miembro más importante y respetado del Consejo, heredo el puesto de su tío, quien ya por la edad, no pudo seguir en el trajín. Para que decirlo, Grisam fue una de las mejores opciones que tenían a la mano, desde joven mostró, aun siendo un Mágico de la Oscuridad, ser muy juicioso y poner siempre las necesidades de los demás, antes que la suya propia.

Para que decir, la elección fue la mejor, el Valle de Verdellano nunca estuvo más tranquilo y en mejores manos. Ojala el pobre Grisam hubiera podido gobernar tan bien su hogar, como lo hacia con el pueblo. Me divertí un montón, al saber todas las vivencias que paso una vez casado con mi querida Vi. Es que Pervinca es una Brujita especial, eso ya lo sabía él, pero, lo comprobó de mejor manera.

"Pobre Grisam" pensé divertida "las travesuras que le hizo Vi" y que travesuras, si con la pobre Babú se divertía "con derecho por ser hermanas" como siempre decía ella en su defensa, con Grisam, el derecho se convirtió el "obligación".

Una vez, transformó todos los papeles del Consejo que debía aprobar Grisam, en ranas y estas se escaparon saltando a una charca. Para cuando Grisam las pudo recapturar, las pobres ranas ya no tenían color, toda la tinta se había escurrido en el agua. Ni siquiera un ejercito de Mágicos de la Luz podría resolver aquel dilema. Cuando Grisam le preguntó a Pervinca porque lo hizo, esta simplemente respondió "Esos papeles me estaban obligando, son más importantes que yo" desde esa fecha, Grisam nunca deja de hacer dos cosas, prestarle atención total a Vi y volver a llevar papeles a su casa.

Por su parte, Vi creció y se volvió una hermosa dama, aunque algo altiva como ella sola. Disfrutaba sobre manera jugar bromas, una "cualidad" que jamás se le fue. Aunque ahora se había especializado más, pero no solo en sus bromas era buena, junto a su padre, el Señor Cícero, se había vuelto una experta meteoróloga y rara vez, equivocaba el pronóstico. Además, había cogido gran amor a la pintura, sus cuadros eran en verdad, muy bellos "de donde le habrá salido ese increíble talento" pensé al ver varios de sus retratos, eran estupendamentefabulosos.

Pero mi Babú no se había quedado atrás, en muchos aspectos era igual que su hermana, incluso, en la enorme suerte que se había ganado, al encontrar un esposo que se divertía más con un pedazo de rondana vieja y unos clavos oxidados, que escuchando los fabulosos cuentos de mi querida Vainilla. Si, como ya mencione, Jim era muy solicitado en el pueblo y rara vez estaba con Babú, pero esta no parecía enojarse, a diferencia de Pervinca. Vainilla aprendió que el amor supera la peor prueba de tiempo, eso lo aprendió hace muchos años atrás.

Aun así, Jim y ella eran muy felices, de vez en cuando, el joven inventor le daba una muestra de amor a mi Babú y esta, explotaba de alegría, literalmente. Con sus poderes de la luz a toda fuerza, mi brujita emotiva, romántica y a veces, algo sentimental; se dejaba gobernar por sus emociones más alegres y dependiendo de su estado anímico, sus poderes le jugaban pequeñas bromas.

Pervinca decía que Vainilla jamás podía ocultar sus emociones, en realidad, no se equivocaba. Al estar radiante de felicidad, su rostro brillaba como el amanecer más bello del Domingo, mientras que cuando se entristecía, hasta parecía que fuera a llover sobre su cabeza, era divertido a veces y era uno más de los motivos, porque Pervinca, le jugara bromas a su hermana "para ver que cara ponía".

Ya hable de cuatro cierto, pero les mencione cinco o ya lo olvidaron. Para aquellas haditas que estuvieron atentas, ya sabrán quien es la quinta y última a ser nombrada. Efectivamente, aquella personita tan especial, que recibió un solo cuento dedicatorio, mi segunda noche en Rocío de Plata, Shirley Poppy.

La pequeña Shirley floreció como un botón de rosa o más bien… como una amapola silvestre. La pequeña pecosita de cabellos rojos, ahora aunque seguía igual de pecosa, esta mucho más preciosa, varios chicos han tratado de cortejarla, pero al parecer, la pequeña Shirley aun no siente el llamado del Amor. O tal vez, teme que pueda heredarle su terrible legado a quien sea su descendiente. Shirley es buena y sincera, ojala perdiera el temor que tiene a enamorarse.

Hasta ahora, el único amor que le he conocido aparte de Barolo y Mr. Berry, ha sido su arte. Sigo creyendo que la buena de Shirley, fue el motivo por el que, de la nada, Pervinca le agarró amor a la pintura. Pero Shirley no se limito a dibujar simplemente, como su madre, llevaba la actuación en las venas. Solía venir cada Domingo a Fairy Oak y daba sensacionales funciones de teatro, muchas de ellas, salidas de la imaginación de Babú.