¿Te detendrás a comprender la muerte o vivirás la vida? El destino tiene preparado muchos caminos. Cada camino te presenta un mundo de opciones. No te aferres al pasado dejando escapar el futuro porque cuando el momento llegue será más difícil aceptarlo.
Twilight no me pertenece. Solo el contenido del la historia.
Un One Shot bastante largo. (Lo dividí en TRES para que fuera más fácil de leer)
Si me preguntan creo que este es uno de mis mejores FICS esperó que les parezca agradable.
.:Parte DOS:.
Ahí parado en la ahora puerta abierta del compartimiento, estaba el chico más hermoso que sus ojos jamás le habían permitido apreciar. Un joven maravilloso de aproximadamente su edad miraba hacia la ventana con un semblante preocupado. Bella, desde su posición en el suelo, pudo examinar al chico de pies a cabeza. Era alto, mucho más que ella, tenían una excelente y torneada figura y su mandíbula era recta y masculina. Su pelo broncíneo destellaba con la luz que entraba por la ventana de ese sol que comenzaba a escasea, del atardecer. Su rostro era hermoso, extremadamente bello y masculino. Era como si Bella estuviera admirando una estatua del mismísimo adonis. Una que respiraba y se movía, una que estaba enfrente de ella y que muy posiblemente estuviera preocupada por ella.
Todo paso en menos de un minuto y el chico, cuando vio que Bella no se movía o daba indicios de estar presente se preocupo más, o al menos eso pensó Bella.
Edward por otro lado, era consciente de que había alguien en el compartimiento. Tiempo atrás las había escuchado reír y platicar. Podía sentir su presencia en el compartimiento, lo extraño es que no las sentía cerca de él. Usando su inteligencia y sentido común giró la cabeza hacia el suelo, o lo que se suponía que era el suelo. Escucho jadear a alguien y sin más que pensar se intento acercar.
¿Te encuentras bien? – preguntó. Afortunadamente solo una de las chicas estaba en el suelo, ahora podía sentirla y distinguir su sombra. Al tratar de agacharse no vio sombra alguna en el asiento, pero sintió su presencia.
Bella no encontraba su voz para contestarle a este príncipe azul. Se había quedado atascada al ver sus ojos. Cuando el desconocido había agachado su cabeza lo último que espero Bella era encontrarse con unos intensos ojos verde esmeralda que estaban ligeramente desenfocados. El chico se agachó con mucho cuidado y extendió una mano. Bella miro la mano puesto que la tenía encima de lo que era su cadera. Él era...
Vamos, contesta. Sé que estas aquí.- le dijo Edward sonriendo. Bella asintió pero se sintió estúpida, no es como si pudiera verla. La chica de ojos cafés extendió su mano y tomó la del guapo desconocido. La soltó al tiempo que retrocedía. Edward también se asusto pero no pudo hacer mucho. Si se hacía para atrás no sabía en que caería.
Isabella estaba desconcertada. Tan pronto había tocado la mano del chico, tan pronto como una ola de tranquilidad había invadido su cuerpo. Había sentido el picar de sus manos juntas pero más rápido de lo que pudo notar un sentimiento parecido a la tranquilidad intento entrar al cuerpo de Bella, se había ido extendido desde la mano del chico por todo su brazo y eso fue lo que la asusto.
Edward no había tenido el mismo sentimiento. Cuando la chica que estaba en el suelo había tocado su mano, las sombras que Edward veía desaparecieron, dejándolo ver solo una resplendente luz, como si de nuevo mirara al sol. Le había gustado la sensación, le había gustado y mucho.
¿Bella?- pregunto Ángela asustada. Para sorpresa de Bella, no fue la única que aparentemente escucho a su amiga, puesto que el desconocido también giró la cabeza a donde provenía el sonido.
Bella- repitió el nombre este fabuloso chico con una sonrisa.- Un gusto en conocerte, mi nombre es Edward. Edward Cullen.- Se presentó extendiendo su mano de nuevo. Con miedo Bella la tomó pero no tuvo tiempo para ser consciente de la ola, con poco esfuerzo Edward la levanto del suelo.
Isabella Swan- dijo aturdida- pero puedes llamarme Bella. – Comentó mientras se giraba a ver a su amiga- Las chicas compartieron una mirada llena de terror y duda. Algo andaba mal. Edward les sonrió.
¿Y tu amiga?- preguntó una vez que soltó la mano de la chica- ¿Cómo te llamas?- le pregunto directamente a la chica sentada e Isabella la vio dar un respingo. Cómo diablos es que…
¿Perdona?- contesto Ángela, confundida. Bella supuso que estaría comprobando si realmente la había escuchado hablar.
¿Tu nombre?- volvió a decir Edward.
Ángela- contestó el fantasma.
Es un gusto Ángela, yo soy Edward. – Sin embargo Bella notó que esta vez no estiró la mano. No creyó que lo hiciera por falta de educación, de un modo u otro Bella sabía que él entendía que no debía estirar la mano, puesto nadie la sacudiría. Aunque lo intentara. Isabella miró al chico por un rato- Les importaría si me sentara con ustedes, tengo tiempo escuchándolas y creo que no me vendría mal algo de compañía.
Ángela se movió dejando espacio. Miró a su amiga y esta solo asintió.- Claro, nos gustaría compañía.- El chico se sentó donde lo esperaba y antes de que volvieran a hablar Bella se aseguró de cerrar la puerta del compartimiento. Tenía algunas preguntas que hacerle a Edward.
Bella tomó asiento enfrente de Edward y posó ambas manos en sus rodillas. No sabía cómo empezar o que hacer. Jamás creyó encontrar a alguien como Riley o Emmett, mucho menos en tal situación. Lo pensó unos momentos y creyó que sería más obvio. Después de todo era aquí donde todos habían sido cambiados, este era el tren que había transformado sus vida. Era obvio que todos los sobrevivientes, que habían adquirido este cierto don, regresaran a que sus preguntas fueran contestadas. Solo conocía a Emmett, su primer amigo sobreviviente, los gemelos y a Riley. Los dos chicos con nombre habían regresado más decididos que ella y habían sido los causantes de que Bella viniera. Duraron meses discutiendo sobre ello hasta que consiguieron su propósito. Los gemelos tenía suficientes y al mismo tiempo insuficientes preguntas como para regresar.
Bella tragó saliva preocupada, ¿Y que si este chico lo negaba?, ¿Qué tal que solo se burlaría de ella? Negó con la cabeza molesta, entonces si fuera todo un juego no abría escuchado a Ángela. Tenía que hacerlo, tenía que entender su modo tan particular. ¿Es que acaso los vería o solo los escuchaba? Podía ser que fuera ciego para los humanos pero no para los espíritus. Su mente debatía entre sí hacerlo o dejar pasar el momento. Tal vez después podría comentarlo con su amigo y novio.
Bella de repente se sintió molesta por la palabra con la que llamaba a Riley. No entendía la razón pero tenía en claro que ahora ya no quería que se pasara por aquí ni a decir un Hola. No podía dejar que Edward viera que tenía novio. O escuchara. Bella se golpeo la frente al ser tan cruel y estúpida.
¿Sabes Bella?- Habló Edward aun alegre- Puede que sea ciego pero eso solo me hace tener un mejor sentido auditivo. ¿Hay algo que te moleste?
Bella enrojeció desde el pecho hasta su cara, ahora si agradecía que no la viera. De nuevo se quiso golpear por lo groseros que estaban resultando sus pensamientos. Esperaba que este chico dijera la verdad y que además de poder escuchar a los muertos no pudiera leer mentes. Sería su total perdición.
Veo que les incomoda mi presencia, lo mejor será que me vaya. – Comentó el chico por fin abandonando su sonrisa mientras se ponía de pie. Bella estuvo a punto de estrellar su cabeza contra la ventana o tirarse al suelo a llorar. ¿Cómo diablos había logrado ahuyentar a este chico tan maravilloso sin siquiera haber hablado? Era un fiasco.
Se mordió los labios cuando vio la figura de Edward atravesar parte de la puerta. Tenía que hacer algo o le dolería perderlo más de lo que podía comprender.
¡Edward!- Lo llamó al perderlo de vista. Inmediatamente se puso de pie y salió al pasillo en busca del chico. Tan solo había dado unos cuantos pasos y la había escuchado a la perfección. Se giró y Bella se sintió fallecer. No porque casi le sacara una cabeza entera y se tuviera que poner de puntitas para estar cara a cara si no que en su caminar tan torpe tropezó chocando las manos en el pecho del chico. Y vaya que agradecía haberlo hecho, no por haber evitado el golpe si no porque pudo deleitarse del buen trabajo que tenía entre manos. Edward ni siquiera había sentido el golpe, solo fue consciente porque pudo volver a ver el destello de luz, eso y porque el movimiento brusco había hecho que un perfume a fresias llegara hasta sus fosas nasales.
Solo necesitabas pedirme que regresara y no golpearme de ese modo- Se burló el chico mientras la rodeaba con los brazos. La cara de Bella enrojeció por segunda vez y sabía que definitivamente este momento el lo sabría.- ¿Puedo?- pregunto Edward posando ambas manos en las mejillas calientes de la chica. Bella asintió en silencio.
Cullen, tratándola como una muñeca de porcelana, comenzó a delinear los bordes de su rostro. Bella cerró los ojos deleitándose del dulce tacto. Nadie en su vida, incluyendo a su novio, la había tratado de tal modo. Las manos y los dedos de Edward trazaban sus parpados, su nariz y sus labios con comparada devoción. Era como si él fuera el que se estuviese maravillando y no al contrario. Su camino se detuvo por completo una vez que había terminado presionando ligeramente sus dedos en la parte favorita de Edward del rostro de Bella. Sus labios. Estaba más que seguro que en cualquier lugar la reconocería con solo tocarlos. Podía sentir el labio inferior sobresalir al superior por ser de un tamaño más grande. Podría sentirlos suaves y sin brillo o maquillaje alguno. Al tocarlos podía saber que eran carnosos y tentadores. Fue entonces cuando decidió grabarlos por siempre en su memoria.
Sin ninguna duda Edward reposo su mano en la mejilla de Bella y se agachó para poder besarla. No necesitaba ver para saber donde estaban pues el más delicioso aire caliente salía de entre ellos y lo empujaba a seguir su dirección. Posó sus labios con los de ella apenas dándoles un roce, una leve probada pero no lo pudo evitar. Su instinto lo conquisto por completo dejando de un lado su lado coherente de la mente y se apodero de sus labios. Si los recordaría por siempre tendría que hacerlo del modo correcto.
Disfrutó y saboreo los labios de esa chica hasta que segundos después reacciono dándose cuenta de que ella no seguía sus movimientos. Se sentía avergonzado por el monstruo en el que se había convertido y en cómo había desperdiciado su primer beso en la chica más bella que jamás le correspondería. Se alejó de Bella con verdadero pesar pero su vergüenza fue mayor así que salió corriendo al compartimiento del lado opuesto y se encerró con las persianas abajo.
Bella estaba desconcertada pero más que eso se sentía deprimida. ¿Cómo podía ser posible que tremendo milagro le sucediera a ella y lo echara a perder? Bella jamás había experimentado tal desborde de emociones en un solo toque de labios como en este que compartió con Edward. En este beso que le había dado el bello ángel. La chica estaba acostumbrada a ser llenada de alegría y emoción cuando Riley posaba sus labios sobre los de ella, a sentirse querida pero con Edward era otra cosa completamente. Era como una bomba detonándose. La alegría y la emoción explotaban haciéndola ver papelitos de colores, su corazón no solo se agitaba, se desquiciaba y ese leve relleno de cariño se volvía un tormento de amor. Un verdadero huracán se instalaba dentro de ella y sentía dicho placer que la hacían adicta, cada vez deseando más. Era cierto que no se había movido, que no había regresado sus esfuerzo para que el desconocido sintiera lo mismo pero todo había sido parte del shock. Y deberían de comprenderlo, el mar de emociones por el que atravesó en tan poco segundos era para dejar paralizado a cualquier. Pero, Bella pensó, que cualquiera solo se hubiera detenido unos momentos, no todo el beso.
Se sintió estúpida y muy desdichada.
No solo por haber dejado pasar el mejor asunto o profundo beso de toda su miserable existencia. Si no porque había sido la mejor experiencia de toda su vida y esa, lamentablemente, no había sido compartida con un ser querido. Si no con un completo desconocido. Desgraciadamente ese toque que la ponía a volar con alas de ilusión no había sido proporcionado por su novio, Riley. Puede que haya sido un beso pero Bella sabía que había engañado a su novio de una forma peor a lo que habría sido una consumación de amor diferente. Lo había engañado con el golpe más bajo.
Se había enamorado de un desconocido.
No había pasado ni una fracción de milésima de segundo cuando Riley apareció por el pasillo con una enorme sonrisa y se dirigía a ella. Bella soltó una cascada entera de lágrimas al verlo. Lo último de lo que realmente fue consciente no fue el desvanecer de esa bella expresión en el rostro de su novio, fueron los brazos de Charlie envolverla.
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Bella abrió los ojos una vez que un rayo de luz le pego de lleno en su rostro. Desconcertada, levanto la cabeza de un pecho conocido y miro a su alrededor. Ángela, siendo fantasma de su infancia, estaba recargada en la esquina más alejada del asiento contrario abrazando sus piernas con verdadero esfuerzo. Su rostro estaba deformado en una mueca entre molesta y triste y sus ojos estaban cerrados. Parecía estar ignorando los ruidos que había a su alrededor. No fue hasta que Bella enfoco su atención al chico que la abrazaba que entendió que es lo que la pequeña Ángela ignoraba. Sintió su pecho desgarrarse de dolor al reconocerlo.
Riley le sonrió tristemente- Estamos a punto de llegar a la única parada. Si quieres puedes volver a dormir y te despertare en cuanto estemos en la estación. Abra un descanso de 45 minutos antes de que volvamos a andar.- Comentó Riley. Bella se negó levantándose.
Riley extrañamente no se lo impido. Isabella estiro sus brazos y una vez más el sol ilumino el lugar haciendo que cerrara los ojos. Se los talló tratando de salir de su transe somnoliento. Una vez que estaba lista miro de nuevo a Ángela. Riley notó este detalle y decidió informarle que sucedía.
No quiere hablarme.- Se quejó molesto- Parece que ella es la que está enojada conmigo y por ningún medio posible me hablara.- Bella entendió que habían discutido puesto que Riley hablaba destilando veneno y Ángela anteriormente le había contado que de chica podría llegar a ser una verdadera insolente y que la muerte la había hecho ser callada y reservada. Lo que no entendía es porque dos personas que, aunque no fueran las mejores amigos, se sabían llevar estuvieran peleados. – Isabella-la llamó Riley.
Esto no era nada bueno, nunca se atrevía a llamarla por su nombre. Nunca. Riley sabía que eso la molestaba de sobre manera viniendo de él y había prometido no hacerlo jamás, inclusive mientras peleaban acostumbraba a gritarle Bella. Swan se giro preocupada puesto temía que todo estuvo tuviera relación con el chico de enfrente.
Y así era- ¿Quién es Edward?- preguntó sin expresión alguna.
Bella giró su rostro en dirección a su amiga y vio que hasta ella la miraba atenta. Abrió la boca pero no dijo nada. El ceño de la pequeña se frunció y todo para volver a su posición anterior.
Creo que Ang está molesta conmigo, no contigo- contesto no siendo la respuestas que su novio esperaba.
No- contestó Riley todavía más molesto- Es conmigo.- Su novio se estiró para tomarla de ambos brazos y acercarla a él. Por primera vez en la vida la chica se sintió mal por su tacto, solo lograba traerle más pena. Volteó la cabeza y de reojo pudo apreciar que el compartimiento de enfrente seguía cerrado y con las persianas abajo. No dejando que nadie molestara. Riley tomo su rostro pero Bella se encogió alejándose del tacto. Se sentía mal que lo hiciera. Era como si ensuciara el trabajo que con tanto esmero Edward había hecho. Puesto que eso era lo que ella se sentía, como una pintura creada por el más talentoso artista. Como si le perteneciera al desconocido.
Mientras…- comentó Riley- Mientras estabas dormida no parabas de… repetías una y otra vez un nombre. Uno de un hombre llamado Edward.- Riley la miro con un brillo de furia en sus pupilas- Contéstame Isabella, ¿Quién es Edward?- Bella no hizo ademan de escucharlo aunque lo hacía.- Se lo pregunte repetidas veces a tu amiga pero se negó a decirme nada sobre ello. Le pregunte si era algún amigo tuyo como ella, ya sabes alguien que había fallecido en el accidente, -su voz se torno áspera y trato de componerla- un hermano tuyo o pariente de ella pero simplemente me fulmino con la mirada y se alejo. Regreso antes de que respetaras y discutimos.
Te dije que te metieras en tus propios asuntos- Le contesto la pequeña con un tono muy grosero y arrogante.
¡Isabella es mi novia y es de mi total incumbencia!- También le grito.
¡Eso no es cierto, Bella puede hacer de su vida lo que le plazca! ¡No eres su dueño y no tiene por que darte explicaciones!-
¡¿Y tu quién diablos te crees? No eres nada de ella más que su amiga.- Contesto furioso- ¡No tienes importancia alguna! ¡Estas muerta! ¡No puedes ayudarla, no puedes abrazarla y consolarla, no le puedes ni sonreír sin recordarle su pasado! ¡Estas muerta al igual que todos los fantasmas aquí!-
¿Y tú no lo haces?- Contesto Bella metiéndose en la pelea.- ¿Acaso no fue como nos conocimos Riley?- le reprocho su novia de nuevo iniciando con el llanto- ¡Tú me recuerdas más mi pasado y la enorme tragedia que ella! ¡Tú hablas todo el tiempo de tus padres muertos, de cómo te gustaría que me conocieran! No hay un día en el que no menciones el accidente. ¡Tú te acercaste a mi por él y yo te acepte por lo mismo!-
¿Qué estás diciendo?- contesto Riley mientras dejaba de un lado sus gritos coléricos para pasar a un susurró triste, y su cara por fin mostro sus verdaderos sentimientos. No podían creer que Bella había dicho eso, ni siquiera la propia chica. – ¿Aceptaste entrar en mi vida y ser mi novia solo porque sentías lastima por mi? ¿Por qué también veía a los muertos, a mis padres?
No…-susurró- Tú entraste a mi vida porque compartías este don conmigo. Nunca sentí lastima por ti puesto que sería lo mismo que sentirla por mí. Mis padres también están muertos y cuando más los necesitaba se alejaron. Busque un refugio a tu lado porque me comprendías y en cierto modo me hacías feliz pero no te amo. Y nunca lo hice- el rostro de Riley era inexplicable. Bella sabía que la única forma de acabar todo esto era con la cara de frente y diciendo toda la verdad. Sus ojos se conectaron con los de él y todo paso muy rápido.
Riley gruño lleno de furia y se adelanto un paso con una mano en alto. Bella retrocedió hasta pegar su cuerpo al asiento y cerró los ojos. Se protegió la cara con las manos pero antes de que sintiera cualquier toque se escucho un golpe sordo y el protestar de Riley. Abrió los ojos pera encontrar a Edward tirado encima de su ex novio y a un Emmett consternado a su lado. Bella le repitió acelerada que estaba bien y lo mando por Edward.
La chica miraba la escena con el corazón en la garganta. Temía que Edward, con su desventaja, no fuera capaz de defenderse del todo bien y que Riley, siendo el canalla que era, tomara ventaja de ello y lo lastimara enserio. Ángela compartía la mirada desesperada de su amiga pensando en que hacer.
Emmett fue capaz de tomar a Riley y sacarlo de ahí de un solo jalón. El chico no protesto para nada y se dejo llevar. Poco después Emmett regreso asegurando que lo habían escoltado hasta su vagón y que tenía prohibido volver a abordar en tren hasta Barcelona. Bella respiro un poco más aliviada.
Emmett le di un fuerte abrazo de oso y ella reposo un momento más llorando. Giró su rostro para ver a Edward que seguía tirado en el suelo pero estaba sentado con ambas manos a su lado y las piernas abiertas. Ángela, ya en su estado de adolescente, estaba a su lado hablando con él. Bella sintió una punzada de celos cuando torpemente Edward envolvió lo que debía ser el cuerpo de su amiga y ella lo imito. Es cierto que si un fantasma intentaba interactuar contigo sentías su presencia y el frio de su ánima pero aun no podía comprender como es que Edward lo hacía con tal facilidad.
Ángela se alejo del chico solo para levantarse junto con él. Edward se acomodó la chamarra café que portaba y bajo el cierre dejándonos ver que traía un polo verde que hacía que sus ojos resaltaran. Su jeans deslavados estaban un poco sucios de las rodillas pero no se notaba mucho. Se despidió de Ángela susurrando algo más en su odio. Mi amiga me miró apenada cuando notó que la miraba sonreír. Sin embargo su sonrisa no fue alegre. Edward camino hasta llegar al par de amigos abrazados y miro a los dos sin en realidad mirar a ninguno.
Emmett se movió puesto que Bella no parecía hacer que su cuerpo reaccionara y paso de largo para volver a encerrarse en su compartimiento.
Todo el camino a la parada, quince minutos que parecieron el infierno para Isabella, se la pasó observando atravez de su ventana el compartimiento opuesto. Emmett y Ángela estaban callados y no quisieron molestarla. Sabían que necesitaba pensar.
Por fin el Tren se detuvo en Paris. Tendrían muy poco tiempo como para bajar e ir a algún lado pero lo bueno es que la estación tenía tres diferentes cafés y muchas pero muchas tiendas tanto de suvenir como de ropa, accesorios y maletas. Bella sabía que haría muy feliz a dos de sus viejas maestras que planeaba ver en Londres si les llevaba un lindo recuerdo. A su abuela bien podría llevarle toda la mercancía de una tienda o nada y la seguiría adorando.
Fue inútil el intentar pedirle a Emmett que la acompañara. Este ya estaba en la puertita del compartimiento listo para salir volando a tomar aire fresco. Bella con una sonrisa un poco fingida lo siguió. Rosalie apareció del compartimiento dos con la misma sonrisa entusiasta de Emmett. Puede que no fuera a comprar ropa o bolsas pero que más daba echarles un vistazo y criticar que mejoras ella le pudo llegar a hacer.
Isabella se detuvo a comprobar si es que el Edward saldría pero parecía que no y seguiría privándola de observarlo. Si es que no hubiera sido porque Emmett grito un "Las esperamos en el café" Bella no hubiera recordado a su amiga. Chica con la que estaba bastante molesta, a la que le tenía celos.
A pesar de todo sabía que era estúpido no sacarla de ahí, no después de otro mal recuerdo que agregar al lugar. Entro y la vio sentada con la cabeza gacha y su mirada perdida en el suelo. Bella se sintió de cierto modo culpable.
¿Ang?- pregunto sentándose a su lado- ¿No saldrás con nosotros?-
Su amiga levanto el rostro haciendo que Bella jadeara. Por las mejillas de Ángela corrían lágrimas que parecían más destellos proporcionados por la luz que entraba de la ventana de pequeños diamantes. Su amiga sin previo aviso se lanzó a sus brazos y fue algo realmente asombroso. Un milagro.
Bella sintió su cuerpo helado chocar contra el de ella. Sus delgados brazos recorrieron su cuerpo hasta aprisionarla en un abrazo y su rostro se hundió en su pecho continuando con el llanto. Un escalofrió recorrió el cuerpo de Bella pero no por el frió, todo lo contrario, por el cálido sentimiento que brotaba del fantasma. El cariño que su amiga le mostraba.
Perdóname Bella- sollozo- Perdóname.- le susurró su amiga- Perdóname porque no te puedo ayudar, porque no te puedo consolar, perdóname por no estar viva para cuidarte. Perdóname por ser tan inútil y solo traerte malos recuerdos. Perdóname por quererte tanto y no poder alejarme. Perdóname por ser tu amiga, por ser tan mala amiga.-
¿Es que sería cierto lo que el fantasma decía? ¿Es que Ángela se consideraba eso… y más? Bella no podía creer que estuviera escuchando. No podía entender cómo es que ambas compartían el sentimiento y eran tan diferentes. Como es que la muerte y la vida no afectaban en nada y las hacían sentir del mismo modo.
Bella era la que se sentía dolida porque todos los días le recordaba a Ang lo que era estar viva. Porque sabía que no la podía tocar, que no la podía abrazar cuando caí en la depresión de su realidad. Porque ella no podía cuidarla estando viva. Porque siempre la había tenido a su lado por quererla tanto y ser parte de su pasada y de su vida sin pensar en que posiblemente ella sufriría más. ¡Porque todas las cosas sin sentido que brotaban de los labios de su amiga son las que ella debería de decirle!
Ángela calla- le pidió- Calla que tan solo me robas las palabras. Todo esto es lo que yo siento. ¡Lo que yo te tengo que decir! Toda la vida he querido rogar por tu perdón por ser tan mala amiga y en esto momentos tú está haciéndome sentir peor.
¿De que estás hablando?- preguntó- Bella por favor. Acepta lo que te doy, será la única forma en la que pueda estar en paz, con lo que al fin me pueda ser tranquila.-
La única forma de que lo haga es que tu comprendas que me siento de la misma forma- Las chicas se miraron un momento hasta que una sonrisa se extendió por el rostro del fantasma- Acepto tus tontas y ridículas disculpas mientras que tu lo hagas con las mías.
¿Son las mismas?- Preguntó Ángela. Bella sintió- Entonces la tonta eres tú, de ningún modo lo haré- Bella la miro sorprendida.- Porque no hay nada que perdonar Bella. Tú tienes que aprender a vivir tu vida independiente de mí. Nunca más te detengas a pensar en mi cuando tienes que ver por ti. Yo estoy muerta y mi oportunidad termino pero tú tienes un futuro por delante. Uno que estas dejando escapar y que estoy segura que te arrepentirás si no sigues su camino.-
Lo sé- contesto Bella viendo el asiento- Lo sé pero no sé cómo hacerlo. No tengo idea de cómo enfrentar la vida y de todos los retos que se me presentan. Cada que avanza parece volvérseme más complicada y yo no sé si podre soportar tanto. Mi vida es….
No, NO- la llamó Ángela preocupada. Bella levanto la vista y vio que no la miraba si no que su vista estaba posada por sobre su hombro- Bella, literal, tu futuro se está escapando y tienes que seguir su camino. ¡Tienes que ir por él!-
Bella acertando a lo que se refería su mejor amiga se giró para ver el compartimiento de enfrente con la puerta abierta y las persianas arriba. No había rastro de nadie dentro y mucho menos de mochilas o maletas. El corazón de Bella se saltó un latido para reanudar desquiciado. ¿Dónde estaba Edward?
….
