¿Te detendrás a comprender la muerte o vivirás la vida? El destino tiene preparado muchos caminos. Cada camino te presenta un mundo de opciones. No te aferres al pasado dejando escapar el futuro porque cuando el momento llegue será más difícil aceptarlo.
Twilight no me pertenece. Solo el contenido del la historia.
Un One Shot bastante largo. (Lo dividí en TRES para que fuera más fácil de leer)
Si me preguntan creo que este es uno de mis mejores FICS esperó que les parezca agradable.
.:Parte TRES:.
Bella salió corriendo hasta parar en la entrada del vagón. Había cientos de personas en la estación y entre el tumulto de gente no lograba encontrar a Edward. El gran reloj que estaba colgado en la estación retumbo haciéndole saber a Bella que le quedaba media hora para que el tren partiera y con él el resto de su vida. Pero si sabía que tenía que hacer algo era hacerle caso a su mejor amiga. De un salto salió del tren para correr y debatirse por respirar con su trote torpe y las olas de gente que la miraban de mala manera. Corrió, a su parecer, demasiado lento hasta que después de lo que parecieron años salió del tumulto a los establecimientos. Hubiera corrido seguido hasta topar con un café grande y atractivo si no hubiera sido por los gritos alegres de una pequeña.
Ahí, en la esquina derecha, y siendo el primer negocio de todos se encontraba un diminuto café de todos claros de donde una familia toda combinada y vistiendo rojo salían de la puerta de entrada. El padre traía a la pequeña gritoncita en hombros haciéndola reír por el movimiento y de la mano de su madre venía una niña un poco más grande. Por lo que quiso hasta alabar a la familia fue cuando la chica que estaba en el suelo se despidió de uno de los clientes que estaban en la mesa pegada a la ventana, de Edward. Isabella respiró tranquila al encontrarlo.
No queriendo que los parisinos presentes la creyeran otra inglesa loca camino tranquila y entro al café. Cuando entro sintió el aroma de los panecillos recién horneados y el café tostado. La dependienta la saludo con una sonrisa que Bella regreso tímidamente. La señora detrás del mostrador le iba a entregar un menú cuando Bella desvió los ojos hacia Edward. La señora le sonrió invitándola a pasar y sentarse junto con el chico. Bella agradeció que no le hablara puesto aunque había estudiado toda su vida el francés junto con el español estaba segura que no podría entablar una conversación.
Avanzó siendo silenciosa porque ya había aprendido de su lección y no quería que Edward la echara sin tener una oportunidad.
Hola, Edward- Le habló nerviosa. El chico, que estaba sentado solo y tenía todas sus mochilas a su lado se giró con una cara de asombro y sorpresa. Nunca creyó que Bella le volviera a hablar, que si quiera la fuera a encontrar de nuevo y resultaba que ella lo había buscado. Sabía que no era mera casualidad que estuviera en el mismo café por que los dos disfrutaban de él.
Bella- habló con dificultad- Siéntate, adelante.- Estiro su mano enfrente de él y ella siguió sus ordenes dejándose caer bruscamente en su silla. Su trasero se quejó pero poco le importo.- ¿Quieres tomar algo? – le preguntó y Bella avergonzada contesto que no.- Puedo pedir por ti si gustas.- Entonces llamó a la señora y en un perfecto francés, hasta con acento y todo, pidió por Bella.
Gracias- susurró apenada.
No hay de qué- le sonrió Edward antes de tomar su taza y llevársela a los labios. Bella desvió la mirada apenada hacia la ventana observando el tren en reposo. Había recordado con excesiva claridad los delgados y dulces labios sobre los de ella y se sintió estúpida al desear ser la taza.
Se quedaron ambos en un silencio que debió ser cómodo pero era muy frustrante ya que Bella tenía el tiempo contado para regresar y Edward deseaba volver a besarla.
La señora los interrumpió en su no-plática cuando dejo la orden de Bella en la mesa y Edward de nuevo le agradeció en francés. Fue entonces que Bella se decidió a hablar si no estaría en serios problemas.
¿Eres de aquí?- preguntó siendo lo más seguro y menos estúpido por preguntar.
Edward sonrió dejando su taza- No- contestó alegre.
¿Llevas mucho tiempo estudiando el idioma?- pregunto de nuevo.
Si lo que quieres es saber porque platico de tal forma con la señora es porque la conozco desde que era pequeño. Mis padres solían traernos en el tren hasta aquí para pasar unas lindas vacaciones. Mi hermana Alice es diseñadora y vive aquí así que aquí me tienes a mí también.- Contestó directo.
Me preguntaba cómo le hacías para hablar tan fluido el francés. Yo le estudie y tenía buenas notas pero jamás fui capaz de hablar con alguien.- confesó. Ambos se sonrojaron y Bella sintió que era lo más lindo y tierno que había visto jamás en un hombre. Ni Emmett haciendo pucheros se podía comparar.
¿Te encuentras bien?- pregunto Edward después de otro silencio incomodo.
¿Eh?- contestó Bella confundida.
Cuando… cuando salí de tu compartimiento no te pregunte como te encontrabas. Ni siquiera te hable. Perdóname, debí haberme asegurado que todo estuviera bien- habló dejándome sorprendida- Parecía que tu hermano lo tenía ahora en control.
Es cierto, Emmett estuvo ahí pero yo, además del susto, me encuentro bien- No me moleste en corregirlo respecto a Emmett. De todos modos lo amaba como si lo fuera- Yo debería de hacer lo mismo. ¿Riley te lastimó?-
No- contesto rápido. No le creí.- No me pegó ni nada parecido. Tengo un pequeño moretón o se que lo tendré en la espalda porque Ángela me comento que había recibido un golpe al ser estrellado contra el asiento.-
¿Te duele?- pregunte consternada.
No- sonrió- No lo había sentido hasta que Ángela me dijo, después… después de que me abrazo desapareció por completo. Supongo que estará ahí pero no siento molestia alguna.- La sangre me hirvió de celos.
Cierto- conteste entre dientes- A… a mí también me sirvió el abrazo de Ángela. Me sentía realmente… mal pero ahora no… bueno no veo la razón por la que estar triste.- confesé ahora sintiéndome avergonzada ¿Qué clase de amiga era yo?
Es cierto- rió Edward y me maraville ante el sonido. Podría hasta escucharlo en una burla cruel y cruda hacia mí y no me importaría. Era un sonido tan asombroso que hasta lo podría poner de tono para mi celular- Es una chica linda y bastante agradable. Es una pena que…
¿Te gusta Ángela? – pregunté de sopetón. Edward y yo nos asombramos por mi forma tan ruda de plática.
Si- contestó Edward y sentí la sangre abandonar mi cuerpo- Es fabulosa como te dije. Me encantaría tener amigos como ella. Me encantaría tener amigos.
Ok. Llamando a Bella Swan, la mujer más estúpida de todo el mundo entero.- Lo siento-
¿Por qué?-
Soy una tonta y la mayor parte del tiempo una estúpida. No debía haberte preguntado eso, era privado. Personal- conteste avergonzada. Edward se encogió de hombre restándole importancia.
Los celos son los celos, Bella- Contesto.- Esta bien que los sientas, es normal.
¿Celos?- chillé- ¿Como sabes que estaba celosa?- pregunte casi histérica.
¿No es así?- preguntó de lo más tranquilo y natural- Yo sentiría celos de que me quisieran quitar a mi mejor amiga. Una chica como ella es excelente compañía y la verdad que valdría la pena tenerla a tu lado. –
Umm...- conteste. Obviamente había malinterpretado sus palabras.- Edward… yo
Sé a lo que vienes- Contestó frio. Observe su rostro con detenimiento viendo que se había tornado frio y sus cejas se habían juntado para darle un aspecto más molesto- ¿Quieres saber cómo es que habló con Ángela, no?
Si- susurré.
No lo sé- contesto normal- Si buscas una explicación científica, algo coherente y basado en libros no tengo la respuesta pero… pero si eres como yo, que claro está que sé que eres como yo, entiendes que estuve en el mismo accidente que ustedes y que también sobreviví.
Parpadeé asombrada.
¿Tus padres o tu hermana? Ellos… ¿Ellos están...?- pregunté sintiendo el nudo formarse en mi garganta.
Muertos- contestó de nuevo con el movimiento de hombros- Al menos Carlisle y Esme, Alice como te dije sigue viva y está aquí en París.-Abrí la boca- Si vas a preguntar, no es mi asunto para contar pero mi hermana también puede verlos. Quería acompañarme en el viaje pero la fecha lo impido.
¿La semana de la moda?- pregunté sabiéndolo por Rosalie y su parloteo.
Si, ¿fanática?- preguntó con una sonrisa arrogante.
Amiga de una- le regresé. Suspire cansada, el tiempo estaba ya en mi contra dejándome escaso minutos- ¿Puedes verlos?
Sentirlos- contesto más relajado y abandonando su facha agresiva- Quedé ciego debido a algunos problemas que tuve al nacer pero fue tres años después del incidente. Sé como son puesto que los vi y los distinguía de entre los vivos por el frio que me recorría del cuerpo. Lo único que puedo hacer ahora es sentir su presencia y escucharlos. Contigo- estiro una mano hasta tocar mi mejilla- puedo ver tu sombra y saber donde estas o que haces. Con ellos no, no hay nada que me diga su ubicación más que el ruido.
¿Regresaste para escucharlo?- pregunte y una perfecta ceja poblada se levanto- A tus padres, me refiero. ¿Regresaste para poder hablar con ellos?-
Ciertamente era mi intención.- Frunció su seño molesto- No pude hacerlo. Tanto entre al compartimiento me sentí solo, aburrido y frustrado pero nunc a estuvieron ahí. Pasaron varios pero nunca mis padres.- Lo entendía puesto que Charlie nunca se apareció y todavía tenía la esperanza de que lo hiciera pero algo dentro de mi decía que no lo haría. –
¿Varios?- pregunté- En nuestro compartimiento no entro nadie. Estuvimos Ángela y yo solas. Esperé ver a su madre o mi padre. Ambos murieron en ese vagón y creímos que lo más obvio sería que estuvieran ahí.- Edward asintió- Aunque tengo una teoría.
Mientras no tenga nada que ver con súper poderes o ridiculez y media como invocarlos con bolas de cristal o cantos te escucho. – Se burló. Bella le pego un manotazo a la mano que tenía cerca y se rió de ella.
No- contesto enfurruñada- En realidad, es algo bastante simple y lógico. Las… las almas que están en paz dejan la tierra. Las que tienen algo que hacer bueno… andan molestando o divagando por aquí.
¿Y me dirás que tenemos que ayudarlos a resolver sus problemas para que se vayan a descansar, no?- de nuevo se rió.
¡Edward! Basta, hablo enserio. Si nuestros padres no están aquí es porque son felices descansando en el cielo. – gritó.
Basta Bella. Me estas mareando. Puede que sea cierto pero entonces no entiendo porque mis padres se han ido. Tienen asuntos pendientes con nosotros y ninguno los ha resuelto.-
¿Asuntos pendientes?- preguntó curiosa.
Alice y yo hemos… Hemos pasado bastantes malos ratos. Ratos horrorosos donde los necesitábamos y no estuvieron aquí para nosotros. No se aparecieron cuando me quede ciego, cuando internaron a Alice o cuando… Ellos no estuvieron para nosotros como lo harían unos verdaderos padres.
Edward- Bella lo regaño- No puedes decir tal cosa de ellos. Estoy segura de que ambos los amaban y que por más que ellos desearan estar con ustedes no podían. No pueden regresar como si tuvieran una puerta de entrada y salida. Sin embargo, yo también he pasado malos ratos algunos peores de lo que quisiera recordar y mis padres tampoco han estado.
Tu padre estuvo en tu graduación.- contesto amargo.
¿Cómo sabes eso?- se sorprendió y asusto Bella
Ángela me lo contó. Charlie también lo hizo. – Dijo con cuidado. Bella se sintió explotar al escuchar el nombre de su padre. ¿Charlie? ¿Su padre? ¿Había estado con él y no con su hija?- Bella, Charlie te ama.- Edward trató de calmarla tomándole ambas manos. Isabella trato de alejarse pero no pudo hacer mucho por el deleite de sus manos junto con las de Edward.- Pasó por mi vagón momentos antes de que ocurriera el incidente de tu novio- Su lengua parecía quemarse al pronunciar la palabra. Bella ignoró el momento concentrada en la nueva información.- Entro y se sentó enfrente de mí. Se presentó de la manera más cortes que pudo pero me preocupe por él.
¿Por… porque?- Edward hizo una extraña mueca- ¿Qué tienen mi padre, Edward?-
Te extraña, Bella. Te extraña y está preocupado por ti.- Contesto llenando sus pupilas desalineadas con cariño.- Me contó… bueno, me dejo saber que nos había visto. Ya sabes… besándonos- Bella se sonrojo.- Y como cualquier padre me advirtió sobre jugar con su pequeñas Bells- la pareja de adolescente sonrió por el apodo- Pero no fue todo. Tuvimos una extensa plática donde me pudo relatar el incidente desde un ángulo diferente y el cómo trato de protegerte y que se sentía orgulloso de ello pero al mismo tiempo se sentía el culpable.- Tragó con dificultad- Él, Bella, cree que es su culpa que tuvieras que vivir todo lo que has vivido hasta ahora. Siempre ha estado ahí, detrás o a un lado de ti sin que te dieras cuenta y siempre hacía todo en su poder para protegerte. Pero eso lo daña cada vez más.
Lágrimas y lágrimas empezaron a salir de sus ojos sin poder creer lo que escuchaba.- Cree que si se hubiera decidido por la profesión que su madre le ofrecía hubiera tenido el dinero suficiente para que René tuviera tratamiento y que no hubieras sufrido su muerte. Que no habría estado ausente tanto tiempo y que hubiera podido compartir contigo mucho más. Que no tendrías una vida como esta.-
Yo… yo- Sus palabras se atascaban en su garganta mientras el sentimiento la embargaba.
Bella, me alegro que tu padre te haya llevado a ese tren- La chica lo miró sin comprender- Si no lo hubiera hecho jamás te hubiera conocido. Jamás abría entendido la razón de existir y de vivir día tras día. Bella, al conocerte mi vida se transformo completamente. Puede que hayan pasado años u horas pero desde que sé que existe y que respiras junto a mi no puedo pedir nada más que estar contigo. Eres mi rayo de sol, Bella. – Edward se acercó aun más a ella- Por eso, por favor te pido, ¡te ruego! Que me aceptes. Bella, ambos hemos sufrido suficientes desgracias, ambos hemos estado al borde de la muerte, y ambos le hemos demostrado que somos capaces de seguir adelante. Tú me lo has demostrado a mí y es por eso que no te puedo dejar atrás. Piensa en nuestro futuro Bells, en toda la alegría que podemos conseguir juntos, en como repararemos tantos años de dolor y sufrimiento. Sé que pudo sanarte. Sé que junto a ti lograre ser feliz pero por favor no me dejes aquí. No tomes ese tren, no de nuevo.
Edward solo fue consciente que él también lloraba cuando probó sus lágrimas en los labios de la mujer a la que amaba. Bella no podía comprender una mejor forma de demostrarle su aceptación. De cerrar el trato hacía la felicidad. Sus alientos chocaban combinando el agradable y natural sabor de la fresa con el cálido y fuerte del chocolate y el café. Sus labios danzaron juntos tan compenetrados que se sentían como si fueran uno mismo. Sabiendo que sentía el otro, como moverse y que sin duda alguna, se pertenecían.
Se separaron para unir sus frentes y tomar el aire que había abandonado sus pulmones.
Ne… necesito decírselo a Ángela- dijo una jadeante Bella- Necesito sacar mi equipaje.
Fueron segundo que disfruto Edward del calor que desprendía Bella antes de responderle- Apresúrate, queda poco tiempo- Sabía que el tren estaba por partir y que solo retrasaría a Bella.
La chica deposito un dulce beso en los labios del chico que tenía enfrente antes de correr por todas sus mochilas.
La muchedumbre había desaparecido y solo uno que otro parisino o extranjero caminaba hacia otro andén o vagón cuando Bella llegó a la entrada del número siete. Subió los escalones tropezando y cuando llegó a su compartimiento con una estúpida sonrisa vio a Ángela por segunda vez en la misma posición.
Apresurada junto todas sus cosas en la puerta pero sabía que no solo podía despedirse de ella con un "Adiós, Ang que tengas lindo viaje y gracias por el consejo". Esperando que tuviera tiempo suficiente se sentó a su lado.
¿Eres asombrosa, lo sabes?- comento llena de alegría. Su mejor amiga le sonrió.
Lo sé- contestó también sonriente- pero todo te lo debo a ti y a Edward.
¿Edward?- contestó confundida Bella
Has encontrado otro ángel guardián Bella, no me necesitas más.- Las palabras de su amiga le cayeron como un balde de agua fría- Ya hablé con Emmett y prometió regresar a visitarte pronto y Rosalie esta que se esfumaba.
¿De que hablas Ángela?-
Sé que te quedaras con Edward, aquí. No necesitas que te cuide más porque Edward es el encargado de eso ahora, es mi momento de irme.-
Pero… pero…- protesto Bella sintiéndose desfallecer.
Creo que tenías razón. Uno cumple su misión en el mundo y de pronto ¡Se llena de paz! – Sonrió tranquilizando a la ya acostumbrada llorona Bella- Es así como me siento Bella. Es mi hora de partir. Te dejo en buenas manos, los gemelos están excelentes, todo está bien.
No, ¡NO! – Grito Bella mientras su amiga se ponía de pie- No puedes hacerme esto, Ang. No puedes irte así. No ahora. – El tren silbo anunciando la partida pero Bella no fue consciente de ello. No mientras le rogaba a su amiga que no al dejara- ¡Ven conmigo!- Grito desesperada- Edward te quiere y le agradas, estaremos bien. Vamos Ang, no me puedes dejar.
¡Bella, sal de aquí!- Gritó Ángela.
¡NO! ¡NO SIN TI! – Quiso aferrarse a Ángela pero cuando sus manos se estiraron para tocarla su cuerpo se desvaneció. Bella abrió los ojos sorprendida y sin comprender en realidad lo que hacía salió al pasillo gritando su nombre. Es ahí donde comprendió lo que acababa de perder. El tren estaba en marcha.
Corrí sin importarle sus mochilas a la salida pero Phill ya estaba cerrando. La última imagen que recibió del exterior fue a Edward corriendo hacia el tren. A Edward corriendo de la mano de una chica al tren.
Su mente se detuvo haciendo que su cuerpo se congelara. Dejó que Phill cerrara la puerta.
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Rosalie miraba a Emmett abrazar a Bella mientras esta lloraba. La rubia sintió que su ánima se llenaba de odio y coraje y que el lugar donde su corazón debería estar se volvía un hoyo negro.
Rosalie odia en estos momentos a Edward.
Por otro lado estaba Emmett, que comprendía un poco mejor la situación e intentaba controlarla. Era cierto que Ángela le había comentado todo lo relacionado a Edward, desde el beso, su plática con ella hasta el ofrecimiento de felicidad que le había hecho a Bella pero jamás había mencionado que también ella se iría. Una cosa es que su amiga, a la que podría visitar en cualquier momento se alejara para vivir con el hombre que la haría olvidar todo y otra completamente diferente era el que su otra amiga desapareciera de la faz de la tierra sin darle oportunidad de despedirse puesto entendía que tarde o temprano sucedería.
Se dejo llevar por la tristeza los primeros momentos pero después puso todo de él para apoyar a su hermana menor mientras se desmoronaba. Él no creía el cuento de que después de todo lo que le había dicho a Bella fuera capaz de estar con alguien más y había sido el que sugirió la idea de que había sido Alice, su hermana. Estuvo peor. Bella se sintió aun peor por lo "estúpida" que había sido.
Es por eso que mejor decidió callarse y esperar a ver que pasaba. Sabía que lo arreglarían, no como pero que lo harían.
Unos golpes en la puertita hicieron que tres pares de ojos se pegaran a ella. Rosalie salió sin la necesidad de abrir la puerta y ambos humanos esperaron que regresara a informarles quien era pero la chica nunca regreso. Emmett, preocupado, fue a abrir la puerta.
La sorpresa se la llevo Bella cuando el chico tampoco regresó y en vez de eso entro otro fantasma. Uno que conocía a la perfección puesto que ese fantasma era Charlie, su padre.
Bella, temiendo que sucediera lo mismo que con su mejor amiga, no se atrevió a tocarlo pero lo miro detenidamente recordando la última vez que lo había visto y comparándolo. Había envejecido, como lo habría hecho estando vivo pero había algo fuera de lugar. El brillo de sus ojos y su sonrisa juguetona no estaban presentes. Sus bigotes no le deban un aspecto gracioso a su cara de felicidad, ahora no.
Charlie se sentó enfrente de su hija. Apreciándola detenidamente.- Haz crecido, Bella. Eres toda una mujer.
Papá- susurró antes de lanzarse contra él. Como había sucedido una única y escaza vez con Ángela, sintió su cuerpo y se permitió el abrazarlo. Charlie también envolvió a su pequeña sintiendo su cuerpo. La última vez que la había tocado, la última vez que habían estado así de juntos ambos estaban abrazados y gracias a ello Bella había librado a la muerte.
Te extraño, Isabella. Mucho- contestó Charlie haciendo que la cuenta de lágrimas en este largo viaje aumentara rompiendo un record mundial- Te amo mi pequeña
Yo también te amo, papá.- Bella no había parado de llorar en horas y eso parecía no cambiar pronto.
Bella quisiera recordar más, y poder platicar todavía más tiempo con su padre pero los temas difíciles no se hicieron esperar y pronto, la única niña Swan se encontró escuchando las mismas palabras que habían salido de unos labios que enfermamente ansiaba besar. Escuchó a su padre soltar sus sentimientos y su frustración, sintió la misma culpa que él tenía y perdono lo que a su ver no había de perdonar. Su padre había sido el mejor hombre que podía concebir y jamás se permitiría pensar en él como lo hacia el propio. Lo amaba más de lo que podía imaginar, era lo único que realmente importaba.
Eras el mejor para todo papá. – Habló Isabella- Jamás me sentiré más orgullosa de una persona, como lo hago de ti. Es cierto que me faltaste en casas pero nunca nos abandonaste. Estabas en todo momento en el corazón de mi madre y el mío y eso es lo que nos alentaba a continuar. Te amábamos y gracias a ti teníamos la vida que teníamos. No sufríamos de hambre o de frio, teníamos techo, alimento y demás lujos. Ni con el dinero del mundo podrías haberla salvado porque era una batalla vencida, era su hora- Sonrió feliz de por fin, después de tanto años comprenderlo.- Mamá murió cansada pero feliz de habernos tenido a su lado. Ambas te comprendíamos papá, sabíamos, sé, que nos amas y que hiciste todo por nosotros.
No todo, mi vida- Se lamento Charlie
¡Papá! ¡Me salvaste la vida!- Grito Bella- Pudiste haberte salvado si no te hubieras movido del pasillo pero tu corazón fue más grande y me protegiste. Mi vida fue más importante para ti que cualquier cosa. Sacrificios de ese tamaño no pueden ser medidos. Son increíblemente grandes.-
Te amaba mi niña, y lo sigo haciendo. Ante todo estabas tú y solo tú, Bells- La miro con ojos tristes- Pero no pude salvarte una vez más. No hice nada esta vez.- Isabella se acerco para tomar la mano de su padre- Edward era tu salida de este podrido y obscuro túnel mi niña. Si… si tan solo hubiera detenido a Phill, o hubiera hecho que las máquinas pararan tu…-
Yo no estaría aquí contigo, papá. No puedes cambiar el destino. Todos tenemos un camino trazado que lo mejor que podemos hacer con él es dibujar las rutas de escape para seguir con otro camino diferente. Cada camino te presenta un mundo nuevo de opciones, las cuales puedes tomar y formar un futuro prometedor o las que puedes rechazar en busca de mejores. Todo pasa por alguna razón y aunque sea difícil de comprender, no lamento no haberme quedado en París. Te tengo a mi lado.
Bella- contestó Charlie deprimido- No me tendrás todo el tiempo, mi vida. Creo que debes saber que una vez un angelito me comento una frase muy particular. Me dijo que debías de seguir tu vida sin detenerte a pensar en tu pasado, en nosotros. Estoy seguro que Ángela te dejo claro que eres tú la que debe vivir la vida, no nosotros que ya no pertenecemos aquí.-
Sí, me lo comentó-
Escúchala- le aconsejo- ¿Alguna vez has visto que se equivoque?- Bella se negó.- Yo tampoco. Y cada día que pasa creo que tiene más razón. Ella me pidió que hablara con Edward, así lo hice- Bella lo miro sorprendida- Le pedí que te cuidara y se negó.
No me sorprendería- dijo Bella sintiendo su corazón estrujarse.
Yo sí lo hice. Pensé en alejarme hasta que lo comprendí-
Explícate por favor- le pidió a su padre.
Es cierto que ambos han tenido suficientes tragedias en la vida, Bells. Más de lo que cualquier persona merecería y juntos la cantidad aumenta inigualablemente. Tanto Edward como tú tienen problemas que solucionar y solo lo pueden hacer uno junto al otro. Edward no quiso aceptar la responsabilidad que le depositaba porque se creía incapaz de hacerlo debido a su condición. No me importaba que fuera ciego, no era eso a lo que yo me refería. Cuando le pedí que te cuidara me estaba refiriendo a que día a día se preocupara por ti, se mantuviera a tu lado siempre procurando que tuvieras compañía, que te llenara el corazón de alegría y amor. Que cuidara tu vida como lo más preciado, como yo lo hacía.- Bella metida en sus pensamientos mordió su labio- Emmett estaría de un modo u otro ahí para darles su paliza si alguien se lo buscaba.
Bella rió de la broma de su padre.- Es un buen chico, lo quiero como a mi hermano.- Charlie asintió- ¿Papá, que fue lo que hizo Edward al final? ¿Acepto?- pregunto esperanzada.
Suspiro- Delego la responsabilidad a Ángela- contestó serio- Pero antes de que lo hiciera me di cuenta de que no lo deseaba y que de todo mudo sería capaz- Bella recordó el episodio con Riley y entendió a que se refería- Ángela le regreso lo que siempre le pertenecía antes de marcharse. Edward es consciente de ello. –
¿Lo crees?-
Estoy seguro de ello, hija.- El tren silbo de nuevo. Por fin, después de un viaje tan complicado, ajetreado y largo habían llegado a Londres. Charlie le hecho un último vistazo a la mujer que tenía en brazos. Deposito un beso en la frente de su hija como una forma de despedida silenciosa.- Promete que regresaras.
¿Deseas que lo haga?- preguntó Bella
Claro, pequeña pero antes debes contestarme algo, ¿eres feliz aquí?- Sin realmente comprender la pregunta Bella asintió.- Entonces regresaras.
¿Me prometes que vas a estar?- preguntó asustada.
Te lo prometo-
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Tres días antes de que el tren tomara su rumbo de regreso parecía que nada había pasado. Todo porque Bella se negaba a hablar de ello.
Emmett se encontraba en el piso con su cajita de comida china entre las manos mientras miraba el televisor. Bella estaba en el mismo estado solo que sobre el sillón doble. Había mantas, cobijas, basura y destrozo y medio por toda la sala. Rosalie, aburrida de estos humanos, había salido a divagar junto con su hermano gemelo, otro fantasma llamado Jasper, por la ciudad.
Bella no se había sentido con ánimos de sorpresas cuando su amiga había llegado dos horas después de que se instalara en el departamento, alegando traer uno. Acto seguido entro un guapo hombre aproximadamente dos años mayor que su hermana. Rubio y de aspecto leonino. Sonrió cuando saludo a Emmett, que ya se conocían, y se presento a Bella. A lo largo del tiempo que llevaba aquí había conocido más a Jasper y le alegraba saber que regresaría con ellos a Londres.
Emmett soltó una carcajada que asusto a Bella. No sabía de qué se reía puesto que no está poniendo verdadera atención al programa. Su mente, cada que no procesaba algo o hablaba con alguien, se iba directo a Edward. Se iba directo con el guapo desconocido que le prometió un mundo lleno de esperanzas, de felicidad y de amor y que por un estúpido error suyo había abandonado.
Ya había visitado a su abuela, que insistió que se quedara por lo menos otras dos semanas alegando que el tren volvería a salir pero se había negado. Emmett la había acompañado a la escuela primaria donde había estudiado y se había llevado una decepción al enterarse que una de las dos maestras que tanto adoraba estaba ausente por la boda de su hija. Se había permitido divertirse saliendo a cenar variadas veces y hasta la habían convencido para ir a un clásico partido de fútbol. Todo eso había estado bien, hasta que volvía a perderse en sus pensamientos.
Esa noche fue como cualquier otra. Se fue a la cama soñando con la dulce declaración que el hombre más perfecto del mundo le había hecho, una y otra vez.
El día de partir por fin llegó. Emmett cargo todas las mochilas hasta el taxi, mientras Bella cerraba la puerta con llave. Jasper se había quedado a acompañarla. Rosalie no se despegaba de Emmett extrañamente.
Así que Bella, ¿Cuántas paradas hace el tren antes de que lleguemos a Londres?- preguntó solo por hacer conversación.
Una- contestó sin querer profundizar el tema.
En parís - No se lo preguntó y Bella asintió mientras bajaban por las escaleras.- Me gustaría conocer parís. Nunca he ido, aunque he tenido la oportunidad no me he decidido. Debe ser bello.- comentó con tono casual.
Yo tampoco lo conozco, solo pude bajar a la estación. No, nos da mucho tiempo.- sonrió cortésmente.
Jasper espero que Isabella subiera al taxi para hacerlo él. Le pareció curioso que Bella dejara la puerta abierta para que lo hiciera. No lo necesitaba pero lo agradecía. Una vez que estaban en la estación y Emmett pagaba, no sin antes discutir por ello con su hermana, retomaron su conversación.
Bella, me podrías acompañar aunque sea a ver los establecimientos de la estación. Algo es algo y me sentiría más tranquilo si al menos respirar el aire de París.- le pidió.
No sé si deba, Jasper- se sintió grosera por negarle algo a su nuevo amigo- La última vez que estuve ahí pase un mal rato.-
Te comprendo. Perdona si te incomode.- contesto haciendo que Bella se sintiera todavía peor.
Supongo que podrías preguntarle a Emmett, la primera vez estuvo encantado de bajar.- Jasper hizo una mueca que le dio risa a Bella
No creo que lo haga. Preferiría quedarme dentro a acompañar a la dulce pareja.- Bella se encogió de hombro restándole importancia.
Esta vez los cuatro, siendo visibles solo dos, se subieron al séptimo vagón y se ubicaron en el compartimiento donde debería estar Charlie. Sin embargo, no había nadie. Emmett notó al decepción que se instaló en los ojos de Isabella y trato de aligerar el ambiente. Pasaron un buen rato entre los cuatro, para que negarlo, pero de todos modos el ambiente se volvió tenso pro los nervios de la chica. Emmett, alegando tener hambre salió con Rosalie, que era la que se encargaría de buscar a Charlie, al vagón de la comida. Jasper se disculpó un momento y así fue como Bella se quedó sola.
Tomó sus piernas y las pego a su pecho abrazándose por completo. Recargo la cabeza en la ventana y espero a que cualquiera de sus amigos regresara. Estaba a punto de sumirse en un profundo sueño cuando escucho unos susurros. Abrió los ojos para encontrarse con dos personas atravesando la puerta. Ningún fantasma que ella conociera… o eso creía.
La mujer de pelo color caramelo, esbelto cuerpo y pequeña figura se giro para ver quienes estaban dentro. Bella reconoció el tono de piel en alguien en quien se negaba a pensar. Pronto la siguió un hombre rubio, muy apuesto que en tanto le puso los ojos encima la hiso palidecer. Esos ojos los reconocería en donde fuera, al igual que la similitud del rostro. Eran los padres de Edward.
Los fantasmas presentes fueron conscientes de que habían sido vistos y estaban sorprendidos ya que era la primera vez que sucedía. Carlisle creyó que debía de decirle algo, tal vez preguntar por sus hijos pero Esme emprendió la huida. Ya solo quedaba su pie dentro cuando la humana habló.
Señora Cullen- la llamó insegura. Carlisle la miro todavía más asombrado cuando llamo a su mujer como si la conociera y supiera quién había sido.- Señores Cullen. No se vayan, por favor- les rogó.
Esme entro de nuevo solo para dejarle en claro a Bella que estaba más asustada que ella. Los padres de Edward entraron con cuidado pero ninguno hablo. Fueron breves los momentos en los que se observaron los unos a los otros hasta que Esme reconoció a la pequeña Isabella Swan, hija del hombre que había entrado gritando ordenes a todos los padres para proteger a sus pequeños. Lo sabía porque los había visto subir juntos al vagón al haber regresado por la muñeca que Alice había dejado fuera.
Yo… yo sé donde está Edward y Alice- habló- Ya casi llegamos a París. Alice es diseñadora y está ahí y… ¡Edward esta con ella! Ambos estarán aquí. Lo sé.- Bella se agotaba de recursos puesto que no podía ofrecerles el buscarlos porque no tenía ni la menor idea de donde hacerlo o como comunicarse. Solo tenía la esperanza de que Edward tomara de nuevo el tren para regresar y que con eso pudiera ver a sus padres. Que pudiera comprobar que ellos lo buscaban.- Los extrañan, y estoy seguro que querrán verlos. Por favor, no se vayan.
¿Señorita, usted conoce a nuestros hijos?- pregunto Carlisle cuidadoso.
Si- casi gritó- A…a…a Edward. Él es… él es el único al que conozco y con el que he hablado. A Alice solo la he visto. ¿Una chica bajita de ojos verdes y pelo negro, cierto?- Esme asintió frenéticamente. Emmett tenía razón, la mujer que venía con Edward era su hermana pequeña.
¿Eres Isabella?- Bella asintió para nada sorprendida- Somos Carlisle y Esme Cullen.-
Un gusto conocerlos, señores- Sonrió Bella
Me gustaría decir lo mismo pero me temo que ya nos conocíamos.- contesto Carlisle- Siento que lo hacemos, de un modo u otro estoy seguro de hacerlo Isabella.
Llámeme Bella, se lo suplicó- pidió- Perdone pero si fuera cierto estoy segura de reconocerlo y solo porque, bueno, por su parecido a Edward me fue posible reconocerlo.-
Y es que si Bella esperaba tener un día tranquilo y normal en ese tren siempre estaría equivocada. Con esas simples palabras había iniciado una conversación que los llevaba a relatar una vida. Los señores Cullen se habían permitido interactuar con la chica aceptando la poca información que ella les podía proporcionar de sus hijos. Bella se había sentido cómoda el tiempo que había pasado junto a ellos hasta que sintió la mirada de Esme centrase por más de unos minutos solo en ella.
Esme Cullen podría estar muerta pero eso no le impedía seguir amando a sus hijos y procurando de ellos. Nunca había tenido la oportunidad de interactuar con ellos y cuando la oportunidad se le había presentado no había dudado en tomarla. Sin embargo nunca se había imaginado encontrarse con esto. Sus instintos maternales permanecían dentro de ella y su peculiar intuición se había hecho presente al escuchar a esta muchacha hablar de su pequeño Anthony o como ella lo llamaba, Edward. Su primer nombre.
Carlisle notó la incomodidad de la chica y trato de llamar la atención de su mujer pero fueron interrumpidos por unos pasos fuera del compartimiento. Bella quiso asegurarles que era Emmett, con tal de que no se fueran, pero conocía el caminar del grandulón y este que se escuchaba no era tal.
De pronto se quedaron en silencio y la puertita se abrió. Bella chilló del susto al ver a Riley entrar por ella y cerrar detrás de él. Su ex novio pareció no notar la presencia de los Señores Cullen puesto que recorrió el lugar con la vista y solo se detuvo en Isabella.
Bella suplicó que no fueran a hablar en su mente puesto que ella seguía viéndolos. Ambos estaban quietos como piedras pero su mirada variaba del furioso chico a la temerosa adolescente.
Veo que estás sola- comentó Riley en burla- ¿Dónde está tu amado cieguito, eh? Es que al fin lo has botado al darte cuenta que no puede darte una buena vida. Que es un bueno para nada.-
Bella sintió su cabeza explotar por el enojo y bajo las advertencias de su conciencia le contesto- ¿Es que acaso no te estás confundiendo? Edward te puso una paliza a ti, cobarde. ¡El bueno para nada eres tú!-
¡Cállate! – Grito haciendo que Bella retrocediera.- Y parece que también compartía su ceguera porque nunca vi la clase de mujer con al que salía. Una arrastrada que…-
¡No soy nada de eso, Riley!- Grito indignada- ¡Ten mucho cuidado con lo que dice patán! Emmett no se tentara el corazón para partirte la cara.-
¿Y porque no se lo pides a tu noviecito?- contesto molesto
¡Porque no quiero! ¡Amo a Edward lo suficiente como para no dejar que se te acerque! – Escupió con veneno- ¡Miserables como tú no están a la altura de él!-
Fue suficiente- Riley se acercó a Bella y la tomo de ambas muñecas ejerciendo tal presión que la hicieron gritar de dolor. Le dio unas fuertes sacudidas antes de arrojarla hacia el lado contrario del compartimiento.
Isabella con un leve mareo se puso de pie para nada dispuesta a ser humillada por alguien como Riley. Era cierto que ninguna mujer debía de ponerse contra un hombre pero era tal el orgullo que Swan tenía como para ponerse de pie y no mostrarle debilidad. El tren se sacudió al escuchar el silbido de la parada. Riley, enfurecido, comprendió que debía hacer algo rápido o Emmett llegaría. Intentó acercarse para taparle la boca y jalarla lejos pero su vista fue nublaba por lo que parecía ser una espesa nube de niebla y sintió un escalofrió calar sus huesos hasta instalar un tremendo frió en el interior de sus ser.
Bella vio como ambos fantasma se levantaban para defenderla. Asustada por no saber si funcionaria se alejo del cuerpo de Riley. Tomo sus maletas lista para correr en el momento que la oportunidad se le presentara y así lo hizo. Los fantasma que alguna vez fueron Esme y Carlisle Cullen desaparecieron mientras el cuerpo de su ex novio se retorcía de dolor. Bella con dificultad lo saltó y corrió hasta que topo con Jasper en la entrada del vagón. Se detuvo bruscamente tratando de explicar su actitud pero un llamado la hizo ver el exterior.
¡Bella!- Volvieron a gritar Alice y Edward seguido de ella.
Jasper dio una cabezada señalándolos y le sonrió. Fue hasta entonces donde Bella se dio cuenta de que Jasper no había llegado por pura casualidad a su lado. Juntos salieron del vagón corriendo hacia la pareja de hermanos. Alice, al ver el cuerpo delgado de Bella correr a ellos grito de la emoción y jalo a Edward con ella para dar unos cuantos pasos. Poco le importaron las maletas que traía consigo y pronto lanzó todo al suelo para poder rodear al chico de cabellos broncíneos con sus brazos y estrellar su cabeza en su pecho.
Bella…- susurró Edward regresándole el abrazo.
¡Tus papás!- Grito emocionada- ¡Fueron tus papás los que me salvaron! ¡Edward, tenemos que entrar! ¡Están dentro! ¡Esme y Carlisle están dentro!- grito jalándolo.
Se giró molesta para ver la cara de Cullen y saber porque se oponía pero detuvo su andar tan pronto lo hizo. Edward sonreía con verdadera felicidad tanto en los labios como en los ojos. Entrelazó los dedos de las manos que tenía unidas y su sonrisa se ensanchó. Bella estaba confundida.
Segundos después se encontraba entre los brazos de su amado y con los labios unidos a los de él. Bella, dejando descansar a sus neuronas, se sumergió con toda emoción en el beso, esta vez dispuesta a demostrarle todo lo que la primera vez no había podido y más, mucho más.
Fueron nuestros papás los que nos salvaron…-susurró tiernamente mientras besaba de nuevo los labios de una chica muy confundida. Edward rió con la frente recargada en la de su novia haciendo que ella también temblara.- Tu padre me trajo hasta aquí, solo para cumplir una promesa.
Sé de que hablas, Charlie fue él que me hizo regresar – Bella se quedó callada unos segundos mientras pensaba en la trampa que su propio padre le había puesto. Bella sonrió al reaccionar y encontrarle significado a esto. Por fin su padre le había dado todo lo que ella buscaba. Por fin podría descansar.
¡Gracias, Jazzy!- Escuchó el gritar de alguien sacándola de su burbuja y rompiendo su concentración. Apenas giró el rostro, sin abandonar el contacto con Edward, y vio a Alice sonreírle a Jasper.
Cuando quieras, Allie- contestó el muchacho acercándose a ella.
¿Se conocían?- le preguntó Bella a Edward.
No, no que yo esté enterado.- Su novio tomo uno de los mechones que estaban tapando su cara, lo beso y después acomodo detrás de su oreja. Aprovecho para volver a posicionar su mano en la cintura de Bella y acaricio todo el camino hasta su destino. Destino, esa palabra parecía empezar a gustarles mucho. Se acercó una vez más a besarla- Te amo, Bella.
Y yo te amo a ti, Edward.- Contestó Bella sintiéndose ser inflada por el sentimiento.- Jamás pensé que llegaría este momento pero ahora que estoy aquí contigo, y que sé que siempre lo estaré me lo puedo imaginar. Por fin soy feliz.-
Y lo seremos el resto de nuestras vidas. Porque lo prometí y ahora te lo prometo a ti, amor. Prometo estar a tu lado en todo momento, hacerte feliz cada minuto de cada día de todos los años de nuestra existencia, que a mi lado nada te faltara y que nunca más volverás a llorar. Voy a cuidar de ti, mi Bella.-
Lo sé pero, ¿sabes algo? De algún modo siento que esto no acabara ni con la muerte- Se rieron contentos.
Yo siento exactamente lo mismo.- El silbido del tren sonó por última vez.
Bella se giró aun en brazos de Edward para ver como desde la ventana del compartimiento, donde hace tanto tiempo comenzó su aventura, su padre les miraba sonriendo. Charlie agitó su mano despidiéndose.
Descansa en paz, papá- Susurró Bella despidiéndose de la misma forma.
El tren avanzó y con él el resto de sus vidas.
Después de todo el único pensamiento que la pequeña Isabella Swan había tenido antes de subir al tren se había hecho realidad.
Ese tren no la había llevado a Barcelona, la había llevado a la verdadera
Felicidad.
El Tren NO existe. Es necesario ir de Londres a París y de ahí tomar el Tren a Barcelona. Lo mismo al reverso. Un Tren de Barcelona a Paris y después sigues a Londres. Bueno, aquí tengo el beneficio de la ficción, además se supone es un tren viejo que tuvo un accidente y que hasta que pasaron 16 años lo reconstruyeron y lo pudieron de nuevo en marcha. Los tiempos están invertidos. Tardas más de Barcelona a Paris o de Paris a Barcelona y si notan es más largo el supuesto viaje de Londres a Paris, no piensen mucho en eso, ¿va?
Y queremos aclarar que no tienen ninguna relación con la serie de "Ghost Whisper". En serio que me lo han preguntado y por supuesto que no, no veo la serie ni me gusta, pero admito que trata un tema muy similar y que hago una broma sobre ello en el diálogo.
Escrito el siete de diciembre del 2010
