Capítulo 3: Mala noticia

Mankar necesitó unos segundos para entender lo que Haher había dicho. Un terror impresionante empezó a recorrer su cuerpo y notó cómo palidecía. De repente, creyó entenderlo todo; tuvo una sospecha de lo que ocurría.

—No puede ser... —atinó a decir.

Haher miró al suelo. Mankar empezó a reflexionar...

—Pero nunca los hemos visto en persona —comentó—. No se aparecieron por Harrylatino ni una sola vez en todo el año. Siempre los reemplazaba Vito... Cualquiera podría pensar que llevan mucho más tiempo desaparecidos.

Su tío murmuró un tímido «Mira» y se dirigió a una de las mesas, seguido por Mankar. Tomó un periódico que había allí y se lo pasó a su sobrino. La primera página de El Giratiempo mostraba las fotos de dos hombres jóvenes sonrientes, que saludaban con la mano, bajo el título de «Desaparecidos los directores de la escuela mágica más importante del continente».

Mankar echó un rápido vistazo a la noticia, y trató de asimilar lo que ella decía.


Hoy, 28 de agosto, se cumple un mes sin noticias de dos de los magos más destacados del mundo, los directores de Harrylatino, conocidos como Andrés y El Cronista de Salem.

Poco después de la inauguración de esta escuela mágica, ambos profesores decidieron realizar viajes de investigación por todo el mundo.

Sin embargo, hace varias semanas se dejó de conocer el paradero de los magos, por lo que los Ministerios de Magia del continente se han puesto a la tarea de realizar su búsqueda, un trabajo que ha resultado arduo aunque sin resultados.

Los peligrosos bosques del norte de Sudamérica, hogar de numerosas criaturas mágicas de clasificación cuatro y cinco X, que es donde se cree que realizaban su últimos estudios, han sido recorridos por miembros de los ministerios sin éxito, y están preparando toda clase de medidas preventivas para adentrarse aún más en los bosques, a los lugares más peligrosos.

«No hay nada de qué preocuparse. Cronista y Andrés saben exactamente lo que están haciendo, y debe haber un motivo por el cual no han podido escribir», afirmó Vito, guardabosques de Harrylatino y encargado de la dirección de la escuela.

Mientras tanto, importantes periodistas afirman que los dos magos se han involucrado en Artes Oscuras desde que iniciaron sus expediciones, razón por la cual han mantenido todo en secreto, incluso sus nombres completos.

Debido a que se ha cumplido un mes desde su desaparición, en algunos países se ha detenido la búsqueda, pues los consideran muertos. Sin embargo, muchos de los países continuarán trabajando incansablemente por encontrar a los dos magos.


Y entonces, los peores temores de Mankar incrementaron. Haher se dio cuenta del cambio en la expresión de su sobrino, quien ya no seguía leyendo el artículo.

—¿Qué ocurre?

Mankar no dejaba de mirar horrorizado la foto de Cronista y Andrés en la hoja del periódico. Eran ellos.

—Sé lo que pasó con ellos. Están muertos. Los vi anoche en una visión.

—¿QUÉ?

—Bueno, quizás no ha ocurrido. Aún. Pero ocurrirá.

Mankar le relató a su tío todo lo que había visto la noche anterior. Al final, el cabello de Haher era completamente blanco y su expresión quizás era peor que la de su sobrino.

—Se lo merecen por meterse donde no los llamaron —dijo al fin.

—Pero intentaban devolverles algo. Sólo querían hacer lo correcto —respondió Mankar.

—¿Y no podía ser algo que ellos mismos robaron?

Mankar negó con la cabeza, con expresión confundida.

—Sigo sin estar seguro si fue una visión o un sueño.

—Tienes que contárselo a Gaby. O a la ministra de magia, creo que vendrá a la boda.

—¡No! —exclamó Mankar—. ¡Nadie debe enterarse de mi don! Eso hará todo más complicado...

Haher asintió pensativo. Mankar duró un instante en continuar.

—Pero no entiendo por qué afecta tanto a mi abuela. Nunca la había visto así...

Un ruido distrajo la atención de ambos chicos. La enorme puerta de la entrada de la sala fue abierta completamente. Mankar y Haher miraron a su alrededor. El lugar ya se encontraba preparado para dar comienzo a la ceremonia. Algunos magos y brujas empezaron a entrar poco a poco.

Los dos chicos se dirigieron a la entrada a ayudar a ubicar a los invitados. Llegaban todos los familiares, compañeros de trabajo y amigos de Sorceress y Merlín. Sin embargo, y Mankar estuvo muy pendiente de ello, el hijo de la profesora Sorceress, que él no conocía aún y que había viajado desde Europa para la boda de su madre, no se presentaba.

—Buenos días, jóvenes —saludó una fría voz de mujer.

—¡Profesora Callahan! —exclamó Mankar, sin saber qué expresión mostrar, pues su profesora de Historia de la Magia era bastante estricta, a pesar de haberles demostrado el año anterior que podían confiar en ella. Iba vestida con una túnica de color verde oscuro, muy elegante, y lucía un collar verde esmeralda, que se asemejaba a una serpiente.

Haher sonrió.

—¿Cómo se encuentran? —dijo amablemente, pero conservando su expresión fría. Su piel se veía más blanca que nunca, y sus rojos labios casi parecían brillar.

—Muy bien profesora, ¿y usted? —contestó Haher tranquilamente—. Permítame acompañarla a su asiento. ¿Ahí, junto a la profesora Anna Black le parece bien?

Se alejaron rápidamente. Mankar sonrió bastante extrañado. Le daba gracia cómo la profesora Callahan daba la impresión de no haber visto en su vida a aquellos dos niños.

—¡Mank! —exclamó un chico vestido con una túnica de gala azul, a juego con sus ojos. Gonzalo Umbridge, el otro mejor amigo de Mankar, estrechó su mano con la de él animadamente.

—¿Qué más, Gonza? —saludó Mankar sonriente.

«¡¿QUÉ HACE ELLA AQUÍ?», pensó tan fuertemente que dudaba si también lo había dicho en voz alta. Una mujer de cabello corto y ligeramente rojizo, con expresión seria, que Mankar solo vio fugazmente, y vestida con una túnica de gala negra, cruzó la puerta de entrada, se dirigió a una silla y se sentó con la tranquilidad de quien entra a una panadería. La profesora Tazllatrix Devil. Iba sola, no la acompañaba su hija Silvana.

Gonza la miraba atentamente, boquiabierto.

—Que llegue a atreverse a hacer algo ligeramente sospechoso y verá —murmuró Mankar con ira.

Esa mujer era una de las culpables de la muerte de Jassera, la madre de Mankar y su hermano gemelo, Roha. Y no sólo eso: era cómplice del intento de asesinato de Merlín, que había ocurrido tan solo unos meses atrás. Ésas, entre otras más, eran razones más que suficientes para aborrecerla. Y eso que era la profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras en Harrylatino.

Al menos Mankar se había vengado del cómplice de Devil, Ángel Riddle. Meses atrás, la ira del chico había estallado al punto que conjuró magia involuntaria que acabó con la vida de Riddle, también supuesto profesor de Harrylatino. Y lo peor de todo es que ambos eran aurores, y habían sido amigos de Gaby.

Haher se acercó a sus amigos con una exagerada expresión de incredulidad, y mirando de lejos a Devil, antes de saludar a Gonza.

—Buenos días, chicos —saludó con simpatía un hombre que entró a la sala en ese momento. Era Vito, el guardabosques de Harrylatino. Haher lo saludó animadamente y lo acompañó también a su asiento sin dejarlo decir nada más.

Un instante después, uno de los magos que habían estado decorando el lugar les indicó que era el momento de sentarse, porque la ceremonia estaba a punto de comenzar. Se dieron cuenta que la sala estaba prácticamente llena. Haher ya ocupaba su lugar en la primera fila, y Mankar y Gonza se sentaron a ambos lados de él.

La luz pareció disminuir un poco. Todos los asistentes se callaron en el acto y miraron en dirección a la entrada.

Gaby entró a paso lento, luciendo tan joven y hermosa que parecía brillar, acompañada por una mujer sonriente que vestía una elegante túnica de color negro, quien con seguridad era la madre de Sorceress. Saludaban a los asistentes muy alegremente, y recorrieron la alfombra púrpura hasta la primera fila, donde tomaron asiento.

Detrás de ellas entró el pelirrojo padre de Mankar, acompañado de su amigo Héctor, dueño de la tienda de varitas del Wizentro, quien era el padrino de bodas. Llegaron a la parte delantera de la sala y se dieron la vuelta, haciendo un gesto de saludo a las personas que allí se encontraban. Mankar se levantó de su asiento y le dio un abrazo fuerte a su padre.

De repente, el suave murmullo que se escuchaba se apagó, y una suave música empezó a sonar desde los rincones de la sala.

Todos los asistentes quedaron boquiabiertos cuando vieron entrar a la bella Sorceress Black, tomando del brazo de un hombre joven, alto y apuesto. La novia llevaba un hermoso vestido blanco y una flor en el cabello. Sonreía radiante conforme avanzaba, y saludaba mirando a cada lado. Su acompañante la miraba encantado y tampoco dejaba de sonreír. Dos niñas con túnicas doradas los seguían de cerca, y llevaban en sus manos flores de todos los colores. En cuanto llegaron junto a Merlín, el joven le dio a Sorceress un beso en la mejilla. Al voltear la cara, miró a Mankar directamente a los ojos por un ínfimo instante. Tenía unos ojos muy negros y brillantes. Su mirada era intimidante. Pero antes de que Mankar pudiera desviarla, el joven ya se dirigía a tomar asiento.

Un hombre también elegante que llevaba unas gafas oscuras y cuadradas apareció de un momento a otro frente a los novios. Era el profesor Zancaturno Zancaturtania, quien presidiría la ceremonia.

—Buenos días, damas y caballeros —saludó con una voz ligeramente amplificada, apuntando con su varita a su garganta.

Mankar miraba embelesado a su padre y a Sorceress. Pasó una fugaz mirada por la sala, contemplando las expresiones de los asistentes mientras Zancaturno hablaba. Tazllatrix Devil no dejaba de tener una expresión de desdén indiferente, mirando en dirección a los novios.

—¿Ése es el hijo de la profesora Sorceress? —susurró Haher de repente, haciendo un gesto en dirección a las sillas de la primera fila que había al otro lado de la sala.

Mankar cayó en la cuenta en ese momento. El joven que había acompañado a Sorceress por la alfombra no podía ser otro que su hijo, Juanma, de quien había oído hablar muchas veces en los últimos meses.

Asintió y volvió a mirar en dirección a los novios. Mankar se distraía con facilidad, pues seguía bastante impresionado con la noticia que había leído. Su mente vagó por todos los acontecimientos del día. Cuando pensaba en algo relacionado con la boda, se obligaba a prestar más atención a Zancaturno.

La ceremonia avanzaba y Mankar podía escuchar algunos sollozos y suspiros, una nostalgia de la cual se contagió de un momento a otro, acompañada de las conmovedoras palabras de Zancaturno. Miró a Haher de reojo, quien se secaba con fuerza las lágrimas de los ojos.

—Siendo así, los declaro marido y mujer —terminó Zancaturno, apuntando con su varita a los novios, quienes se abrazaron, y una lluvia de diminutas estrellas brillantes los envolvió. Merlín se inclinó para darle un tierno beso a su esposa, y los asistentes estallaron en aplausos poniéndose de pie.

Las sillas y mesas se esfumaron y aparecieron nuevamente agrupadas en varios lugares de la enorme sala, para que las personas pudieran sentarse y celebrar. El piso se había tornado de un color dorado y la alfombra púrpura había desaparecido.

Mankar abrazó a su padre de nuevo, y a su nueva madrastra, quienes tenían lágrimas en los ojos. Varias personas se iban acercando para felicitarlos también. El chico se apartó del grupo con sus dos amigos para no estorbar.

Haher miraba las mesas y las sillas frunciendo el entrecejo.

—Y yo que duré toda la mañana colocando todo en su lugar para que en un segundo lo desordenaran... —refunfuñó.

Mankar no le hizo caso. Su mirada se desvió en dirección de una mujer que salía de la sala con paso rápido. Era Tazllatrix.

—¿Adónde va? —dijo Mankar con ira.

—¿Quién la habrá invitado? —se preguntó Gonza.

La pregunta quedó en el aire, sin respuesta. Las personas empezaron a ocupar las mesas y a tomar comida de las bandejas de los camareros que empezaron a recorrer la sala. Una agradable música sonó y algunas parejas salían a bailar.

Mankar miró a sus amigos y su atención se centró en la cadena que Gonza llevaba al cuello, de la cual pendía la Esmeralda de Slytherin, una piedra preciosa que tenía el poder de controlar el agua, creada hacía más de un milenio por uno de los magos más poderosos de la historia. Sin embargo, ahora que la Gema Gemela de la Esmeralda había sido destruida, ésta sólo tenía una utilidad: Gonzalo era un whity, lo cual significaba que para conservar su magia y su vida necesitaba absorber el poder de un objeto mágico. Necesitaba la Esmeralda para vivir. Y Tazllatrix Devil también lo era.

—¿Creen que Devil viniera aquí por la gema de Gonza? —preguntó.

—Lo dudo... —dijo Gonza—. Este objeto no me ha dado ninguna habilidad especial —señaló su pecho, jugueteando con la cadena—. Es como cualquier talismán whity, y seguramente ella tiene muchos. Debe saber que esto no sirve para nada más...

—No me explico cómo pudieron invitarla... —dijo Haher con resentimiento.

Mankar volteó a mirar al otro lado de la sala, donde se encontraba Gaby hablando con su nueva consuegra. Sorceress la llamó en ese instante y le hizo señas para que se acercara. Ella sonrió, le dijo algo a Gaby y se levantó de su asiento, haciendo un gesto de disculpa.

—Le voy a preguntar —dijo Mankar, levantándose sin esperar la respuesta de sus amigos.

Mientras se acercaba a donde estaba su abuela, se dio cuenta que ésta había adquirido nuevamente su expresión de preocupación, y volvía a verse un poco pálida.

—¿Estás bien, abue? —preguntó al llegar, tomando el asiento que la madre de Sorceress dejó libre.

Gaby tardó un segundo en responder.

—Sí, mi niño, ¿por qué lo preguntas? —dijo, arrugando la frente.

—No sé... te he notado un poco rara hoy.

—Ah... pues por lo mismo que ya te dije...

—Pero, ¿por qué te preocupa tanto? —preguntó Mankar—. ¿Tú conocías a Cronista y Andrés?

—Sí. —Gaby miró a su nieto a los ojos—. Por supuesto que los conocía, aunque no éramos amigos... Me preocupa mucho que hayan desaparecido, porque ellos son dos magos muy fuertes... Tendrá que haberles ocurrido algo muy grave. Imagínate, los dos directores —hizo énfasis en esa palabra— del colegio de magia más importante del continente.

—¿Pero tú sabes lo que les pasó?

—No. Pero hay muchas teorías —respondió Gaby, cortante.

—Abue, de verdad no entiendo por qué estás así...

Gaby sonrió y abrazó al niño.

—No te preocupes, corazón.

Guardaron silencio un instante. Gaby soltó a Mankar.

—¿O estarás así porque vino Taz? —preguntó él con timidez. Su abuela arrugó bastante la frente. Mankar no esperó a que ella respondiera—. ¿Por qué la invitaron?

Gaby no respondió de inmediato. Mankar nunca la había visto triste por la traición de su compañera.

—Creo que fue idea de Vito. Sorceress invitó a todos los profesores de HL; Taz no podía faltar... Además, es madrina de tu padre. De todas formas no pensamos que vendría... Si por mí hubiera sido, no la habríamos dejado entrar. Me gustaría pensar que ya éramos como familia antes de que todo esto ocurriera...

Guardó silencio un momento más, pero no dejó que Mankar continuara haciendo preguntas.

—Dime, ¿cómo estás tú? También te ves un poco pálido.

—Tal vez sea también por la noticia —murmuró. En parte era cierto.

—Pero estás más pálido que de costumbre. Quiero decir... en estos meses te he visto pálido, pero no tanto como hoy.

Mankar la miró extrañado, negando con la cabeza.

—Claro —continuó Gaby con naturalidad—, es entendible por todo lo que has tenido que pasar... Pero no olvides que cuentas conmigo para cualquier cosa que necesites.

El chico asintió ahora. Dudaba si contarle a Gaby lo que había visto en su visión. Le sorprendió bastante el hecho de que le dijera que él también lucía extraño... ¿o era sólo por cambiar el tema?

—Buenos días, Gaby —saludó una voz de mujer.

Mankar volteó a mirar la figura que se acercó a ellos. Era una mujer de cabello castaño y muy bella, bastante blanca, que llevaba una túnica de color negro y una larga capa del mismo color. Se veía un poco cansada, aunque quizás era preocupación por la noticia de Cronista y Andrés. El chico supuso que muchas personas tendrían la misma expresión.

—¡Hola, Natis! ¿Cómo estás? —dijo Gaby.

Mankar abrió los ojos bastante, reconociendo a la mujer. La había visto antes en los periódicos y en la televisión. Era Natis Dumbledore, ministra de magia. Ella le sonrió.

—Bien —respondió entre risas—. Se me hizo un poco tarde. ¿Dónde está tu hijo, que quiero felicitarlo?

—Por allá —señaló Gaby—. Corazón, ¿acompañarías a la ministra adonde están Merlín y Sorceress?

Él asintió y se puso de pie.

—Eres el hijo de Merlín, ¿cierto? —preguntó Natis Dumbledore.

—Sí, señora —respondió Mankar con cortesía.

—Y estarás muy feliz —le dijo ella. Él asintió y sonrió.

Rodearon las parejas que bailaban y se acercaron a Merlín y a Sorceress, quienes hablaban animadamente con los padrinos de boda. Mankar vio a Haher y a Gonza sentados a una mesa, y los miraban atentamente, hablando entre sí de vez en cuando. También vio a Juanma Black, y sus miradas se volvieron a cruzar por un instante. Mankar sintió como si la mirada de su nuevo hermanastro tuviera una especie de carga eléctrica amenazadora.

—¡Felicitaciones! —exclamó la ministra cuando se acercó a ellos, y le dio un abrazo a Merlín y a Sorceress. Ellos le agradecieron con entusiasmo—. Merlín, ¿me permitirías un instante?

El padre de Mankar se disculpó con los padrinos y Sorceress, y acompañó a Natis. Le dio una palmada en el hombro a su hijo.

Mankar pensó que lo mejor era retirarse, así que dio vuelta en dirección a la mesa de Haher y Gonza, pero ellos le hicieron señas de que se quedara allí, a escuchar lo que la ministra hablaba con su padre. Con disimulo, se agachó detrás de una mesa cercana a ellos y aguzó el oído.

—Estoy muy feliz por ustedes dos, hacen una hermosa pareja —dijo Natis, cuya voz ya no tenía el mismo tono entusiasmado.

—Muchas gracias —respondió Merlín con tono casual—. De verdad que ha sido un día increíble...

La sonrisa de la ministra iba desapareciendo. Merlín se dio cuenta.

—¿Cómo va todo? —preguntó con cautela, también cambiando su expresión—. ¿Se sabe algo más de los directores?

—No... No —respondió la ministra, levantando la cabeza en busca de las palabras adecuadas—. Esto es todo muy extraño, Merlín —hablaba con tono decidido, aunque en voz un poco más baja—. Es la segunda desaparición de personal de Harrylatino en menos de tres meses.

—Lo sé. —Merlín asintió.

—Hay tantas pistas de Cronista y Andrés como las había de Ángel Riddle —continuó Natis, incómoda—. El ministerio tiene que hacer algo. Sospechan de ti.

A Mankar le dio un salto el corazón.

—¿Por qué de mí? —preguntó Merlín, ahora preocupado.

—Estabas involucrado en la anterior desaparición.

—Pero yo no tengo nada que ver —respondió el padre de Mankar, alarmado—. Tenía entendido que el caso estaba cerrado. Mira, si supieras todo lo que ese hombre hizo...

—No hay pruebas que demuestren nada, Merlín —lo interrumpió.

—Igual ese hombre está muerto.

—Sí —dijo Natis—. Y sigue siendo un misterio lo que causó su muerte. Tampoco hay nada que pruebe que intentó matarte a ti, a tu hermano, a tu hijo... Créeme, se han hecho todas las investigaciones correspondientes. No se ha descubierto nada en la otra profesora de HL, ¡ni siquiera con Veritaserum!

—Me niego a creer que el ministerio vaya a dejarlo así.

—No. —Natis negó con la cabeza—. Pero se piensa que lo que pasó con el profesor Riddle está relacionado con esto. Están considerando investigarte.

»Debes tener cuidado. De esto seguro que Gaby acaba de enterarse también. Sólo es eso: mayor precaución. Si llega a ocurrir algo a otro profesor, te caerán todos encima.

El padre de Mankar suspiró.

—No debes preocuparte aún —continuó la ministra—. Sólo debes cuidarte mucho.

La voz de Natis se fue alejando. Ambos empezaron a caminar por la sala, y Mankar no pudo escuchar nada más.

Se dio cuenta de que él poseía información sobre los directores muy importante y que nadie más conocía. Pero también tenía miedo de que revelar esa información trajera más problemas a su padre.

Le resultaba muy extraño el hecho de que no se conocieran los detalles de la muerte de Riddle. Sabía que no había sido una muerte ordinaria, o mejor dicho, un asesinato ordinario; había sido obra de magia antigua convocada por un objeto mágico, razón por la cual el ministerio no podía determinar si lo había matado una persona, o si sencillamente estaba desaparecido, pues su cuerpo se consumió por completo.

Era sorprendente lo desinformado que Mankar se encontraba al respecto. Supuso que su padre no le había contado mucho sobre ello para no preocuparlo. Por lo que dedujo, Merlín se había hecho responsable de todo lo que había ocurrido, y no Mankar, por lo que el Rubí de Gryffindor aún tenía que ser un secreto para el ministerio, para no involucrar al chico.

Además, Devil tenía todo planeado. Se las había arreglado para engañar no sólo a Vito, sino también al ministerio. Eso era preocupante, porque el sospechoso era ahora Merlín.

Mankar sabía que, si había una persona en quien podía confiar lo que había visto la noche anterior, era Gaby. Intentó buscarla por toda la sala, pero ya no logró encontrarla. Se había ido. Según Merlín, había tenido que ir a su oficina a organizar unos asuntos.

Durante todo el día, el chico estuvo reflexionando acerca de lo que había escuchado y lo que había visto. La ministra había dicho que no había nada de qué preocuparse por el momento, pero eso no lo tranquilizaba. Y su padre tampoco parecía tranquilo.

Haher y Gonza se enteraron de todo lo que Mankar pudo contarles. No llegaron a ninguna otra conclusión, pero le aconsejaron explicarle a Gaby lo que sabía.

La celebración de la boda de su padre transcurrió rápidamente. Mankar no pudo disfrutarla con la debida tranquilidad. Ni el baile, ni la comida, ni sus familiares lograban distraerlo.

Aquella noche, al regresar exhausto a su habitación, seguía pensando en todo esto. Pero antes de ir a dormir, vio su libro de Pociones tirado encima de su escritorio. Lo tomó y buscó rápidamente el calendario lunar. Cuando lo encontró, leyó la información ansiosamente. Caminó hacia la ventana y se asomó a ella para comprobarlo.

Resultaba que esa noche era luna llena.