Cap. 14.
Fairy Oak Times.
La función de Shirley fue única, sorprendente, espectacular, fue… fue… fue . Todos los presentes la aplaudieron de pie por varios minutos sin parar. Shirley se veía resplandecer entre tanto aplauso, se notaba que estaba exhausta, actuar, bailar e incluso cantar. Esa obra fue la mejor creación de mi Vainilla.
¿Qué interpreto? Como dijo Babú: "no sean impacientes, ya verán".
Luego detallaré la obra de Shirley, la cual me hizo llorar bastante, me hizo reír con la misma facilidad y hasta me conmovió al punto, de querer volar y darle un beso en la mejilla a Shirley.
Es que fue una buena historia y escrita, nada menos que por mi querida Vainilla.
Babú ya se había ganado un lugar en el corazón de toda la gente de Fairy Oak. Desde hace algunos años atrás, todos los Domingos circulaba un pequeño periódico hecho por el esfuerzo conjunto de los Sinmagia y algunos Mágicos, donde cada uno, colaboraba con algo.
"Fairy Oak Times" se llamaba y lo recibían en todo el valle. Todos colaboraban con algo, Editoriales, Opiniones, El Clima, Consejos para jóvenes hechiceros y brujas novatas, Lecciones de donde obtener buenos ingredientes.
Todo se entremezclaba de forma única, tanto los artículos de los Mágicos, como loas de los Sinmagia, no existia distinción dentro de aquel periódico. Y lo mejor, varios de mis conocidos y amigos personales, ya habían tenido una sección especial dentro del diario de Fairy Oak.
Recetas de Cocina hechas por varias de las damas de Fairy Oak y una sección especial de postres, escrita por la señora Martha Burdock; la sección de moda, que desde hace varios meses se había vuelto exclusiva de la querida Flox Polimon; así como varias más, pero aquella que más sobresalía, era la de Vainilla, la sección de cuentos.
Cada Domingo, un nuevo Cuento escrito aparecía en el Diario de Fairy Oak. Era la sección del Diario, que más leían los niños, les recontraencantaba. Muchos de los cuentos de Vainilla, me enteré, fueron sobre aventuras que nosotras tres llegamos a vivir, en compañía de alguno de los miembros de la Banda del Capitán.
Que tiempos aquellos, de solo leer alguno de los cuentos de Vainilla, que para mi suerte, los habían guardado todos y en orden; revivían todas esas fantásticas aventuras. No se si era suerte o no, Tomelilla me regaño muy duro luego de haber conocido varias de nuestras aventuras secretas descritas por la pluma de Babú.
Y que aventuras…
Como aquella vez que las Gemelas, Flox su hada en ese entonces mi amiga Devién, Grisam, Pajarillo, Nepeta, Acantos y yo, por decisión de Vi, fuimos a explorar el Cementerio Celta. Pervinca quería constatar por propia cuenta, porque era peligroso.
Era uno de los cinco lugares Prohibidos de Fairy Oak, Vainilla siempre se rehúso a entrar en él, hasta esa ocasión. Ni siquiera recuerdo como entro al tema el Cementerio Celta, pero una vez Vi lo recordó, no se le fue de la mente. Incluso trazó un plan para descubrir porque era peligroso.
No tengo que decirles, que tardo casi un día convenciendo a Flox, Grisam, Nepeta, Acantos y Pajarillo, aunque con Babú, tardo casi tres semanas. Incluso la soborno, prometiéndole sus postres de todas las cenas, hasta que cumplieran veintiuno. Claro que Vainilla jamás hizo valido eso, hubiera salido perdiendo.
Lo cierto es que, dieron las once de la noche de un viernes de Diciembre sin luna. Las chicas, aprovechando el ajetreo de la casa por la fecha y que no había luz afuera, aprovecharon para salir de la casa. Vi voló llevando a Babú cargada, yo ayude; aunque tuvimos que hacer algo de esfuerzo extra, ya que Vainilla había merendado de más esa noche, según ella para darse fuerza.
Al final, llegaron al lugar de reunión, la entrada al viejo Cementerio Celta. Los demás miembros ya estaban ahí, incluso Devién, que sabiendo que haría Flox, no pensó en dejarla sola nunca. Aunque al igual que yo, no delate a mis niñas.
En el fondo nos picaba la curiosidad por saber que encontraríamos.
Lo cierto es que, ni bien entramos al Cementerio Celta y nuestras aventuras empezaron. Créanme, vi cosas que en todos mis años de vida, no había visto. Era como si entraran a una acuarela con colores que ni siquiera han imaginado y un mundo de cosas increíbles se dibujara frente a ustedes.
Entonces, cuando estaba maravillada por el espectáculo...
¡Me atraparon!
—Vamos, Felí… a actuar —dijo la suave voz de Shirley, luego de haberme encerrado en sus manos.
—¡No! No quiero ir.
—Felí, no me obligues a llamarte por tu nombre completo.
A riesgo de descubrir si Shirley sabía o no mi nombre completo, decidí escucharla. Algo me decía por su mirada segura, que si lo conocía y no solo el mío. Conociendo a esa niña, de seguro se memorizo el nombre de todas las hadas del pueblo y sus alrededores.
Y no me equivocaba, en verdad los sabía.
—Ahora un aplauso para mi musa… Sifelizyoserédecírteloquerré.
Shirley abrió las manos y yo volé libre, aunque temerosa por lo que pasaría. Todos estaban en absoluto silencio, hasta se podía oírlos pensar, me sentí tan avergonzada, pero de pronto… comenzaron a aplaudirme. El color me regreso al cuerpo.
Estaba muy feliz.
—¡Felí! —escuché la voz de mis gemelas.
—¿Es Felí? —luego escuche la voz de Flox.
Es más, vi a su hijo… aunque aun estaba en duda si el pequeño hijo de Flox, era un Mágico o un Sinmagia. Me habían comentado que el hijo de la pequeña Flox, no tenía poderes… todos habían perdido las esperanzas con él, salvo su madre. Ella decía que su hijo, mostraría sus poderes algún día, tan solo estaba algo retrasado.
Nadie le creía, todos decían que Flox tan solo actuaba como una madre. Nadie le creyó, salvo yo, vamos, Pervinca descubrió sus poderes justo cuando ya no parecía que los iba a tener. Esa pequeña brujita de la Oscuridad si que nos dio un buen susto, hasta creímos que las Gemelas se iban a separar.
Quizás ocurriría un milagro parecido.
Aunque pensándolo mejor, Flox no tenía hermanos o hermanas. Los poderes se heredan por los tíos o tías, así que, una madre no podía darlos, salvo en el caso de Shirley, pero ella era una historia muy aparte. Si era solo por Flox, el niño era un Sinmagia.
¿Solo por Flox?
Pero obvio, un niño humano no nace solo porque su madre lo desee, tiene que tener ayuda del padre y si este, tiene hermanos, como en el caso del esposo de Flox. Entonces el hijo de Flox era un Mágico de la Oscuridad.
Y mis sospechas fueron comprobadas, cuando el niño, algo mocoso, estornudo y su pañuelo se transformo en una polilla que salió volando rumbo al árbol más cercano. Aunque era una polilla llena de moco.
Curiosamente, nadie pareció darse cuenta de los poderes del pequeño hijo de Flox. Nadie, excepto yo, el hada más observadora de todo Fairy Oak. Esta bien, a veces me quedaba dormida cuando debía cuidar a las Gemelas y ellas terminaban encerrándome en mi frasco, en especial Pervinca, pero luego se disculpaba.
—Ves y no querías subir.
Sonrió Shirley al tiempo que daba una orden a Barolo para que bajara el telón o en este caso, corriera las cortinas. Barolo mordió una cuerda y tiro de ella, gracias a un montón de poleas, pesas y no se que otro artifundio creado por el joven Jim, el perro de los Poppy se convirtió en el tramoyista de Shirley.
—Ahora debes volver con tus dueñas, hadita.
Me dijo muy alegre al tiempo que me dedicaba una sonrisa. Su rostro parecía iluminarse cada vez que sonreía, era mágico.
Yo estaba por corregirla y decirle que una Hada no se comparaba con una mascota, un Hada no tenía dueño.
Entonces, se quitó el antifaz.
—¡Valla! —Exclamé, Shirley se notó muy angustiada.
—¿Estoy más fea de lo que esperabas?
—Por el contrarió —volé y le di un beso en la mejilla—. Estas hermosa, Madame la Mariposa.
No se porque ella comenzó a llorar cuando hice y le dije eso.
—Perdón, sabes, Madame la Mariposa era el…
—El nombre de la protagonista de una opera.
—Si y también era el personaje favorito de mi madre.
—¿Aberdeen?
—¿Cómo sabes el nombre de mamá? —Shirley me miró confundida, para mi suerte, alguien llegó a rescatarme.
—Shirley, estuviste increíble.
Era Babú, acompañada de Nepeta, quien ahora no soltaba para nada a la pequeña Rosy. Hasta parecía más madre de ella, que la misma Vainilla.
—Tú también hadita mía.
Vainilla me sonrió, yo volé a su hombro y me paré en el, luego le di un beso en la mejilla.
—¿Y yo qué?
Pervinca también llegó tras el escenario, con Flox y ambos niños.
—¡VI!
Volé y luego besé a Vi, por si acaso, también le di un beso a Nepeta y a Flox. Luego las niñas parecieron molestarse por mi actitud de no besarlas, así que, también las bese.
—¿Tú no quieres también un beso?
Le pregunté al hijo de Flox, pensaba en besarlo también a él al comienzo. Pero el moco escurriendo de su nariz y bañando sus mejillas, me hizo cambiar de idea. Y mejor pregunte, por suerte, el pequeño negó con la cabeza.
Iba a preguntar la identidad del padre del hijo de Flox, además, le iba a contar a Flox lo que acababa de presenciar, como su hijo había convertido un pañuelo en polilla. Imaginaba que Flox iba a sonreír de oreja a oreja, iba a estar tan feliz que hasta bailaría en un pie, como lo hizo Tomelilla cuando descubrió que Babú volaba.
Pero sucedió algo que nos distrajo a todos…
