Las Dos Gemelas.

Dos niñas idénticas, gemelas, de quizás unos tres o cuatro años, acababan de llegar con dos grandes ramos de rosas, cada una. Las pequeñas corrieron hacia Shirley y se las dieron. Tanto la actriz, como sus fans parecían muy felices por como había acabado todo.

En lo personal, me pareció muy curioso ver un par de gemelas, me recordaron los primeros días que llegué, cuando Pervinca y Vainilla eran idénticas. Tomaba algo de tiempo distinguirlas.

—Gracias niñas, se los agradezco.

Shirley dejó las flores sobre el taburete, antes mesita y cargo a cada niña en un brazo, luego las lleno de besos. Sus capuchas cayeron entre tanto ajetreo y me di cuenta de un detalle, que había quedado oculto hasta ese momento.

¿Cabello Dorado?

Tenían el cabello rizado y completamente dorado, como el trigo. Sus ojos también eran muy diferentes, eran azules o verdes, no lograba entender bien, porque no distinguía el color de sus ojos.

—¿Quiénes son esas niñas? —le pregunté a las gemelas, las mías.

—Cierto, no las conoces Felí.

—Son las hijas adoptivas de Shirley.

¿Hijas adoptivas?

Si creía que ya había presenciado todo en mi larga vida de hada, pues al parecer, me había equivocado. En Fairy Oak, durante quince años que vive junto a mis Gemelas, vive más cosas que cuando estuve en Rocío de Plata por más de mil años.

—¡Flox, tu hijo me lleno de mocos!

—Perdón, perdón. Esta algo resfriado, no es su culpa.

Flox se inclinó y sacó otro pañuelo, con el, limpió la nariz que estaba escurriendo, de su hijo. Luego le dio un beso en la mejilla.

—Mi pequeño especial. No ensucies a tu tía Pervinca.

El pequeño asintió.

—Ve a jugar con los demás niños.

El hijo de Flox comenzó a correr en dirección a la plaza, cuando Flox lo detuvo.

—Ya sabes, despídete. Debes mostrar buenos modales.

Hada mía, no se que fue más increíble, si el ver a Flox convertida de la pequeña optimista y que siempre iba a su ritmo, a su madre responsable; o el hecho de que su hijo le hiciera caso y se despidiera de todos con un beso, incluso de mí…

¡Aunque me lleno de mocos!

—Bueno niñas, vallan a jugar ustedes también.

Las dos pequeñas hijas de Shirley, que parecían dos pequeñas princesitas de cuento de hadas. Hicieron una reverencia sujetándose los vestidos y luego se retiraron.

—¿Son de verdad esas niñas?

—Lo son.

—Son demasiado…

—¿Raras? ¿Curiosas? ¿Extrañas?

—…lindas. ¡Y amables!

—Son hijas de Shirley.

—¿Pero Shirley no tiene esposo?

—Son hijas adoptivas.

—No entiendo.

—Te explicó yo, Felí. ¿Te gustaría?

Asentí.

—Tú deberías habérselo explicado desde el comienzo Shirley Poppy. Son tus hijas.

—Entendido capitana —rió Shirley.

—El hecho de que esta casada con Gri, no significa que sea la capitana.

—No, pero eres su segunda al mando, Vi.

—La segunda al mando soy yo, Flox.

—Momento, estoy confundida. ¿Entonces qué es Pervinca?

—Es la que manda a Grisam.

—Cállate Vainilla o te golpeo.

Las tres chicas comenzaron a reír, salvo Pervinca y yo. Vi porque se estaban burlando de ella y yo, porque no sabía de que hablaban las chicas.

—Ya tranquilas.

Las detuvo Pervinca.

—Shirley, explícale a Felí, si.

Shirley asintió, Vi suspiró tranquila ya que por fin, había dejado de ser el centro de atención. Yo por mi parte estaba feliz, ya que por fin me explicarían lo que había sucedido mientras yo no estuve en Fairy Oak.

—Verás Felí, hace unos dos años, llegaron un grupo de Sinmagia a Verdellano, una familia. Habían salido de su pueblo debido a una epidemia que los había azotado, la gente estaba muriendo y decidieron escapar.

Aunque se suponía que Shirley Poppy era la que me iba a explicar todo lo que había sucedido, las demás chicas, no pudieron aguantar quedarse calladas. Como de costumbre, interrumpieron la conversación.

—Llegaron a Fairy Oak casi por accidente.

—No planeaban cruzar por el valle, pero…

—El clima se había puesto muy duro y debieron hacer una parada de emergencia.

—Habían viajado desde muy lejos, estaban muchos enfermos y el imperante clima no les ayudo.

—Además, sus provisiones se habían acabado.

—Llegaron primero a la granja de Shirley.

—Cuando llegaron, ya solo quedaba la madre y las niñas, las gemelas.

—Yo la atendí, mande a ver al doctor al pueblo.

—Pero cuando el Doctor Penstemon Chestnut llegó…

Todas las chicas guardaron silencio, tan solo Shirley continuo con la historia.

—Ya era muy tarde, solo pudimos…

Shirley comenzó a llorar, Vainilla la consoló.

—Falleció —las chicas asintieron.

—Antes de morir, ella pidió que cuidara a las gemelas como si fueran mis hijas. Yo acepte.

Por fin entendía que había sucedido, aunque esa explicación, me había dejado muchas más dudas de las que me había resuelto. ¿De dónde era esa familia? ¿Cuánto habían viajado para llegar acá? ¿A dónde pensaban llegar? ¿Qué tipo de enfermedad los ataco?

Pensaba preguntarle todo eso a Shirley, cuando una de sus nuevas hijas acababa de entrar, lucía muy agitada y parecía preocupada. Las chicas corrieron a peguntarle que sucedía, la niña solo señalaba hacia la plaza.

¡AMAM! ¡Im anamreh es olac! ¡Atse odnarol! ¡Amam!

—¿Qué dijo? —pregunté sumamente confundida al haberla escuchado hablar.

¡Ylom es olac!

Había escuchado todo tipo de idiomas en mi vida de hada, muchos sonaban muy curiosos, otros parecían rimar, uno parecía música y hasta poesía, otro parecía regaño… pero este, este no recuerdo haberlo oído antes.

Palabra de hada

—Cálmate Milly, respira hondo. Ahora bebé un poco de agua miel.

La pequeña hizo lo que le pidió su madre, pensé que había oído mal, que a la pequeña se le había trabado la lengua o que fue mi imaginación. Espere que cuando se repusiera, hablaría sin enredarse.

Pero me equivoque.

—¿Estas mejor?

La niña asintió.

—Ahora que le paso a tu hermanita.

Somabatse odnaguj la olitsac ed azit, orep im anamreh es ojone euqrop abi odneidrep. Oziuq racnirb sam sojel y es olabser.

Al parecer, no era la única que no lograba entender el idioma raro de aquella niña. Pervinca, Vainilla y Flox, miraban atentamente a Shirley, quien si parecía estar entendiendo.

De verdad esa familia vino de un país muy lejano.

Shirley se levantó, sujetó a su hija de la mano y se encaminó hacia donde le había indicado la niña, en su extraño idioma. Las chicas y yo la seguimos.

La plaza ya lucía con menos gente, por suerte. Se nos hizo fácil encontrar a la otra hija de Shirley, quien lloraba sujetándose una pierna junto a un castillo de tizas dibujado.

Sev, atse odnarol.

Señalo la pequeña a su hermana herida, como diciendo, "se los dije". Quizás nos advirtió en su extraño idioma, pero que culpa teníamos, si solo Shirley le entendía.

—Molly, carriño, estas bien.

La pequeña solo estiró los brazos llorando, para que su madre la levantara. Así lo hizo Shirley y su hija comenzó a llorar en sus brazos.

Amam em iac.

"Ese idioma de nuevo" pensé, ya me empezaba a doler la cabeza.

Yllom on em oduya, es oid y oidoc.

—Fue a verme, ella se preocupa por ti.

La pequeña en brazos de Shirley miró a su hermana luego le sonrió, la niña en el suelo también le respondió con una sonrisa. Luego estiro las manos para que Shirley también las cargara.

—Las tengo muy mimadas,

Shirley levantó a la otra niña y ambas estaban cargadas. Me pareció notar que las niñas parecían más nerviosas que antes, aun cuando Shirley las estaba cargando.

—Discúlpenme, tenemos que hacer una paraba.

—Van al baño, verdad —Shirley asintió.

—Suerte mamá Poppy.

Shirley y sus "hijas" se encaminaron a prestar un baño, mientras las chicas conversaban de lo linda que estuvo la obra Yo estaba más interesada en esas dos niñas que en cualquier otra cosa.

—¿De…de donde vienen esas niñas?

—Hablaste como Pajarillo —rió Flox.

—Son las hijas de Shirley.

—Hijas adoptivas —aclaró Pervinca.

—Pero de donde vienen, de que país.

Ninguna de las chicas supo darme una respuesta clara, cada una dijo el nombre de un lugar, desconocido para mí. Al final, nunca supe de que lugar exacto venían esas niñas ni como se llamaba el idioma que hablaban.

Pero eso no importaba, lo que vendría, sería tan interesante como lo que pasé.