Conociendo a las demás Hadas.
No sabía como, pero me termine separando de mis Gemelas. Di una vuelta equivocada, cuando me quede embobada viendo como unos niños Sinmagia hacían levitar lo que parecía un balón. Era algo nuevo para mí, hasta me acerque para ver sino habían hilos que lo sostenían en el aire, en realidad si había, uno, pero evitaba que el balón se les fuera de la mano a los niños.
Era algo increíble, ahora todos podían hacer Magia, ya no necesitaban ser sobrinos de Mágicos de la Luz o de la Oscuridad. Luego descubrí, que esa cosa tan roja y brillante, que flotaba en el aire como yo, no era un balón, les llamaban globos y no volavan por magia.
"Era ciencia"
Lo que sea que haya sido, me dio algo de esperanza. Los Sinmagia no pueden crear cosas de la nada como los Mágicos de la Luz o transformar objetos como los Mágicos de la Oscuridad, pero siempre ponen su mejor esfuerzo en lo que hacen.
Siempre.
—Me perdí… de nuevo.
Suspiré y mejor me senté junto a la fuente, tarde o temprano pasarían mis niñas por ahí, estaba cerca de la casa de Flox. Leer aquella plaquita que colgaba siempre me traía buenos recuerdos.
— Devién. Sin tan solo estuvieras aquí.
Aun recordaba todo lo que viví, lo que aprendí, lo que me guío la sabia Devién. Mientras estuvo en Fairy Oak, fue más que mí mejor amiga. Era mi confidente, a la que podía contarle todo y siempre me daba un consejo acertado.
—Nieve.
A veces llegué a pensar, que el corazón de Nieve, la primera Hada Niñera y de la que trataba de seguir todos sus pasos; latía en Devién.
—Un Hada nunca muere…
Mi frase favorita dicha por la misma Nieve, era cierto. Cuando un hada moría por salvar a alguien más, su chispa latía en una nueva Hada. Lo que tanto Mágicos como Sinmagia llamaban alma.
Estaba absorta en mis pensamientos, en la parte más emocionante y sublime de mis recuerdos, cuando ella aparece. La sucesora de Deién, quien llegó a Fairy Oak para encargarse de cuidar a la pequeña Flox.
—¡Felí! ¿Eres tú?
—¿Pífano?
Pífano voló hacia mí y me abrazó, me encantaba el hecho de que mis antiguas amigas aun siguieran de Niñeras, con los hijos de sus antiguas niñas. Sentía nostalgia de verlas, recordaba aquellos lindos días, cuando todavía era niñera de mis gemelas.
—Tiempo sin verte, Felí.
—Nos vimos el día que nos encontramos en la fiesta de bienvenida.
—Pero desde ese día hasta ahora ya ha pasado mucho.
Pífano me volvió a abrazar, a diferencia de Devién, Pífano era mucho más emotiva y le encantaba abrazar. Aunque a veces, no controlaba su fuerza.
—¡Me ahogas Pífano!
—Perdón, je.
Rió Pífano al soltarme, yo solo respiraba con fuerza, poco más y mi chispa hubiera acabado en una nueva Hada.
—Es que te extrañaba mucho.
—Yo también te extrañaba, también a Pic, Talosén y a la demás. Pero no por eso me ves ahorcando Hadas en plena calle.
Pífano solo rió al imaginarme haciendo eso.
—Sería divertido.
—Pífano yo…
Pero ni siquiera pude acabar de regañar a mi amiga, ya que esta se le ocurrió algo y me tomó de la mano, luego me arrastró por toda la Plaza, quien sabe hacia donde.
—¡Detente Pífano!
Con suerte y logramos eludir a varios Mágicos y Sinmagia, aunque no hubo suerte con un pastelillo que cargaba una niña. Terminé llena de crema de piña.
—Pífano, donde vamos.
Por fin, mi querida amiga se detuvo frente a…
—¿Es la misma fuente donde estaba antes?
Ella asintió feliz varias veces.
—Pífano —hablé muy sería, ella solo sonría tal cual Flox de niña—. Puedo saber para que cruzamos toda la Plaza volando a toda velocidad, para acabar aquí mismo…
—Para que más querida.
—Pif necesitaba entretenerte para darnos tiempo a llegar.
—Mírate Felí, no has cambiado en nada.
—Aunque no era necesario que te hicieras un cambio de ropa.
—Cállate Pic… y ven abrázame.
Eran mis queridas amigas Hadas, a las que no había visto desde aquella fiesta de bienvenida. Me hubiera gustado platicar tanto como pudiera con ellas, pero en esa ocasión, ni con Tomelilla pude conversar tranquilamente, peor con mis amigas.
—¡Me llenaste de piña!
—Lávate en la fuente.
—¡Talosén! ¡Tedemí! ¡Lolaflor!
—Ni creas que te voy a abrazar para que me llenes de jalea de piña.
—Es crema —respondió Pic lamiéndose.
—Oh Pic, lávate quieres.
Luego de lavarnos, proseguimos con los abrazos. Pífano seguía sonriendo tal cual Flox en sus años de escuela.
—Felí, te extrañamos tanto.
—Talosén, yo también las extrañe, estos seis años sin mis niñas… Fue muy duro.
—Pero te las ingeniaste bien o no Felí.
—¿De qué hablas, Lolaflor?
—Pues, cierta hadita que llegó, nos contó que fuiste una especie de celebridad allá en Rocío de Plata.
—Ah, eso. No lo hice a propósito. Simplemente paso, aunque a veces era muy molesto.
—¿Molesto? Fuiste recibida como la heroína nacional que venció al Enemigo. Miraste al propio Terrible Veintiuno a los ojos y lo enfrentaste.
—Vamos, no exageres Pic. No fue para tanto.
—Yo fui a Rocío de Plata, lo olvidaste Felí. Lo vi en persona.
—Ahora que me haces recordarlo. ¡Por qué te fuiste sin siquiera despedirte!
—Estaba en una misión especial.
—Una misión de ladrona.
—Necesitábamos una foto tuya reciente. No me culpes.
—Aja, sino es por Don, no sabía que ya te habías ido y aun hoy te seguiría buscando.
—Perdón —se disculpó Pic algo sonrojada.
—Hiciste muchas nuevas amigas en Rocío de Plata, verdad Felí.
—Aja —asentí orgullosa.
—Incluso tuviste aprendices de Niñera.
—¿Quién te dijo eso?
Era cierto, luego de terminar de contar los cuatro Misterios a mis compañeras Hadas, trataron por todos los medios de hacer que les cuente más historias, pero no lo lograron. Así que un grupo de Hadas, pensó en seguir mis pasos y quisieron, que las guiara. Todas las noches asistían a mis "clases" especiales de cómo ser Niñeras.
—Nadie fuera de Rocío de Plata sabía eso —dije muy apenada.
—Felí, muchas Hadas de Rocío de Plata llegaron a acá.
—Estaban muy ansiosas por trabajar en Fairy Oak.
—Parece que tus historias fueron buen aliciente, incluso cuidan niños Sinmagia.
—Abriste un nuevo camino para las Hadas Tatas, Felí.
—Valla, yo hice todo eso.
—Eso y más.
Una nueva lucecita se acercó volando rápidamente hacia mí. Era un Hada, obviamente, pero no reconocí a esa nueva Hada, hasta que estuvo sobre mí abrazándome.
—¡Remi, suéltame!
Era una de mis "aprendices" de Rocío de Plata, Remi o Sidolorsientestedarémibesosanador. Era curioso, pero yo logré que todas las Hadas con unas pocas cartas, acortaran sus nombres, lo que nadie había logrado en cientos de años.
—Hola maestra.
Dijo ella poniéndose firme y haciendo un saludo, como si fuera parte de algún ejército. Mis amigas estaban muy divertidas ante la forma tan especial que tenía Remi de actuar, a veces exageraba demasiado.
—Remi, te dije que dejaras de llamarme así. No soy tu maestra o tu comandante.
—Pero nunca sabemos cuando un nuevo enemigo pueda llegar. Siempre debemos estar preparadas para todo lo que venga, maestra.
Solo suspiré, discutir con ella era imposible.
—Si, lo que digas.
—Maestra, Inoa y Don vienen en camino.
—Hada de los deseos, ellas dos también.
—Sí
—Oye Felí.
—Dime Pífano.
—También te debemos llamara maestra o prefieres comandante.
Tedemí, Talosén, Lolaflor y Pic rieron ante esta declaración, aunque Pífano no lo decía en broma. Realmente quería saber si debía llamarme así.
—Preferiría que solo me dijeras Felí, por favor.
—Entonces Felí.
Poco después llegaron también Don e Inoa, dos de mis nuevas amigas de Rocío de Plata que estaban cuidando a Mágicos hermanos, lo que me sorprendió, es que llegaron con un Hada que no había visto antes.
—¡Hola Felí!
Inoa se lanzó a abrazarme, casi me tumba dentro del agua de la fuente. Don por el contrarió, tan solo me hizo una venía como si fuera una reina.
—Que chistosas son. Ni siquiera parece que fueran hermanas.
—Lo mismo decían de tus niñas, ya vez —bromeó Don.
—Por cierto. ¿Quién es ella?
La Hada que había venido con Inoa y Don, estaba escondida detrás de Remi. Lucía un lindo vestido de nubes de color celeste azulado y un coqueto sombrerito también de nubes. Al comienzo no me di cuenta, hasta que la miré mejor.
—¿Eres un Hada de Agua?
