La Traductora.

Mi salvadora había llegado, aunque estaba sin sus hijas. Lucía un vestido de color vino, sencillo, largo, sin adornos, aunque lleno de flores amarillas. Y su cabello estaba lleno de las mismas flores que tenía el vestido.

—Hola Felí. Babú, Vi y Flox te andan buscando por todo el pueblo. Ahora están en el mercado de pescados con los niños. ¿Quién es tu amiga?

—Gracias Shirley, puedes entender lo que dice.

Ella asintió.

—No es muy difícil, con Milly y Molly sabemos jugar parecido. Aunque ellas suelen hacer trampa, se unen ambas para hacerme perder. Pero las dejo, me encanta verlas ganar.

Su rostro lucía muy alegre. Luego me susurró algo al oído.

—Además no son buenas perdedoras. Cuando las venzo, se ponen a llorar.

—Te entiendo. Me podrías ayudar con algo Shirley.

—Un favor para mi Hada favorita, claro.

—Rocío, ¿podrías empezar tu historia de nuevo?

Rocío asintió, le pedí a Shirley que tradujera todo lo que mi nueva amiga decía, ella dijo que lo haría a cambio que le dijera quien era la Hadita. Yo asentí gustosa.

—Veamos, dice que vivía muy lejos, en el mar…

Shirley se detuvo de pronto. Rocío y yo nos extrañamos, se suponía que Shirley entendía todo tipo de idiomas sin problemas o eso me habían dicho. Aunque el Infinito Poder latía en ella, aun había algo para lo que ni la magia podía ayudarla.

—¿Qué sucede Shirley?

—No logró aun calcular cuantos días vienen a ser tres lunas.

—Pero vives en una granja —Shirley me miró esperanzadoramente, en verdad esperaba que le resolviera ese cálculo—. Cada ciclo lunar son veintiocho días, así que tres ciclos lunares serían… ochenta y cuatro días.

No es por alabarme, pero tantas horas repasando con mis gemelas las clases de aritmética, me habían vuelto muy buena. Shirley me aplaudió emocionada, pronto Rocío se le unió.

—Luego, mejor sigamos en la traducción, por favor.

Rocío reinició con sus señas, Shirley las veía con atención como si fuera un código de banderas y las traducía como una buena capitanía.

—Una noche desobedeció a su madre y se acercó a un barco que cruzaba. El barco era muy vistoso, enorme y tenía los olores más deliciosos jamás olidos. Su hambre pudo más y subió al barco. Se quedó dormida dentro de un barril de lo que parece ser… ¿pepinos encurtidos?

Rocío asintió varias veces, feliz porque Shirley parecía entenderle del todo.

—Sería el Santón.

—No lo sé. Rocío, sabes como era el barco.

Nuevamente comenzó a hacer todo tipo de señas, Shirley tradujo.

—Dice que no lo recuerda, la mayor parte del tiempo estuvo dormida. Pero cuando despertó, estaba muy lejos de casa y una tormenta enorme los atacó. El barco se hizo pedazos y ella flotó a la deriva en el barril de encurtidos.

—¿Flotó en un barril de encurtidos por el mar?

—De hecho no dijo barril, pero pude entender que se trataba de uno. Pero si el barco se hizo pedazos, no debió ser el santón. Paj es muy cuidadoso con el orgullo del Capitan Talboth

—¿Entonces gracias a la corriente terminó en Fairy Oak?

—O como los baúles del abuelo de Jim, en Aberdurville.

—¿Qué más dice, Shirley?

Rocío estaba tan feliz de que pudieran entenderle, que seguía moviendo las manos sin parar. Dibujando todo tipo de cosas en el aire y haciendo señas y gestos cada vez más confusos.

—No creo entender bien… pero parece que dijo que luego de llegar a Fairy Oak, casi se la come un monstruo gigante de dos cabezas que podía separarlas.

—¿Qué será eso?

—No lo sé, no conozco muchos monstruos. Animales si, monstruos no he visto… salvo a Pervinca cuando estaba embarazada. Se enojaba por todo y solo andaba de mal humor. Hasta quiso morderme una vez.

—¿Vi te quiso morder?

—Si, solo porque me llevé la última natilla de la tienda de los padres de Grisam.

—Tenía que ser Vi —Rocío estaba algo enojada porque la interrumpimos—. Perdona Rocío, prosigue Shirley.

—Para escapar del monstruo, se escondió en una charca juntó a un sapo grande, luego apareció un… supongo que habla de una persona. Era tan alta como un roble y sus brazos grandes como troncos, tomó agua de su charca y la encerró en una prisión que parecía de hielo, pero que no estaba fría.

—Debieron meterla en una botella, conozco esa experiencia. Vi me sabía encerrar en mi propia cama todas las noches sin falta. Despertaba gritando por ayuda, pero nadie me oía. Así pasaba un largo rato… hasta que Pervinca se diera cuenta de que no estaba con ella y corriendo, regresará a liberarme. Rogando por mi perdón y diciendo, que no lo haría de nuevo. Pero a la mañana siguiente… la misma historia.

Shirley rió.

—Me alegra ver que mi sufrimiento te cause gracia, Poppy.

—Perdón Felí, es que me pareció gracioso —apunté con mis antenas hacia Shirley, ésta dejo de reír—. No te enojes, mejor prosigo.

—Por favor.

—Aquel hombre, si, parece que era un hombre. Intentó cocinarla dentro de la botella, congelarla y hasta la hizo girar, hasta casi hacerla vomitar. Cuando acabó, la tiró con el contenido de la botella a otra botella llena con más agua, solo que esa sabía extraño, como a… amargo. Cuando por fin pudo escapar, se estrelló en una telaraña, las personas pasaban a su lado y nadie la ayudaba.

—Qué triste.

—Pasó varios días atrapada, hasta que llovió y pudo usar el agua para escapar. Hambrienta voló buscando comida, se alimentó de frutos silvestres, sus favoritas eran las fresas. Por las noches dormía en una fuerte. Al cuarto día, cuando fue a comer, ya no quedaba ninguna, salvo unas pocas verdes con las que se tuvo que conformar. Los pájaros pronto le quitaron su fuente y los gatos la querían cazar. Tanto los mágicos como los Sinmagia la ignoraban, hasta que un día, un Hada la encontró muerta de frío entre la maleza, le dio de comer y la cuido hasta que se recupero. Luego entre las dos ahuyentaron a los pájaros y todos los días la visitaba y le llevaba algo de comer.

Por fin acabo Rocío o eso pareció. Nuevamente volvió a hacer señas. Shirley y yo estábamos al borde de las lágrimas por su historia.

—Ahora habla de las demás Hadas, de que te conoció, algo de un sombrero y de mí hablando lo que ella trataba de explicar.

Rocío se sentó agotada sobre el hombro de Shirley.

—Descansa Hadita, has tenido una vida muy dura.

Ahora entendía muchas cosas, Rocío había sido literalmente, arrancada de su hogar a muy temprana edad. Llegó a Fairy Oak por accidente, sin saber de donde venía o sin siquiera poder hablar. Por su desconocimiento de este nuevo mundo, todo era atemorizante para ella y al ser tan pequeña, nadie se fijaba en su presencia. Incluso para un Hada, era pequeña.

—Por eso todo te asusta. Por eso es que Remi es amiga tuya. Ya entiendo todo.

Volé hasta posarme en el hombro de Shirley, pensaba darle un abrazo a Rocío, pero ya estaba dormida.

—Déjala descansar ahora Felí, esta fatigada.

—Gracias por ayudarnos tanto, Shirley.

—De nada. Hay veces que estoy agradecida por estos dones míos y esta, es una de esas veces.

Shirley tomó con delicadeza a Rocío y la puso en su bolsillo.

—Qué te parece si buscamos a Vainilla y Pervinca, Felí.

—Y a Cath y a Rosy también.

—Sabes, nunca entendí porque Pervinca le puso a su hija Cat. Se supone que las Brujas Periwinkle tienen nombres de Plantas no de animales. Cat significa gato, quien le pone así a su hija.

Reí al escuchar a Shirley, mientras caminábamos, le explicaba a Shirley el verdadero nombre de Cath y el motivo de porque se llamaba así. Sin saber, que alguien más nos estaba observando con atención y se acercaba cada vez más.