El Mercado de Pescados.

Shirley y yo caminábamos por la Plaza, bueno, ella caminaba, yo solo volaba. Llegamos al Mercado de Pescado, era un lindo lugar. Hace algunos años atrás, con la expansión del pueblo, muchos Sinmagia habían llegado, trajeron costumbres y tradiciones nuevas.

Crearon entre varios, un mercado de trueques, que para que decirlo, tuvo mucho éxito. Todos los Domingos, hasta que se ponía el sol, los habitantes de Fairy Oak podían ir al pequeño mercado, para cambiar lo que desearan por nuevos objetos.

No eran solo alimentos lo que se cambiaban, también todo tipo de las más diversas y variadas cosas. Retratos, Poemas, Cuentos, Juguetes, incluso Pinzas. Si, había una sección para aquellos que habían perdido o se les habían dañado pinzas de la colección de de habitantes del Pueblo.

Pero de entre todos esos variados puestos, siempre había uno que estaba atiborrado de gente. El Mercado de Pescados. Era una sección ya fija del Mercado de Trueques, donde los más experimentados pescadores del pueblo, la noche anterior, pescaban los mejores y más raros especimenes, para exhibirlos el Domingo.

Había Merluza, Robalo, Caballa, hasta Salmón, todos muy frescos. Algunos, estaban aun en agua, moviéndose. Me quede observando con detenimiento algo que rara vez veía, era blanco, parecía hecho de baba y me miraba fijamente, tenía muchos brazos.

—Es un calamar —me respondió la encargada del puesto.

Me pareció una criatura curiosa, Shirley solo sonreía al verme hacerle gestos al calamar. Pase de esa pecera a otra, donde había un familiar del primero, solo que rojo y su cabeza no era tan graciosa. Era más bien grande y redonda, como un balón.

—Ese es un pulpo, hadita.

—Pulpo.

Pulpo, me pareció haberlo visto antes. Pero no recordaba donde. Su cara graciosa y esa piedrecilla que tenía sosteniendo en sus tentáculos. Ese era un mundo nuevo para mí, eran criaturas que normalmente no salían a la superficie. Por eso, no las conocía, quizás había visto alguna foto de ellas en los libros de las niñas, pero no les había prestado tanta atención.

—¿Qué es eso?

Mi atención se la llevó una pecera casi completamente circular. Solo veía tierra en ella. Según yo, ya se les habían llevado todos los peces. Pero la encargada me pidió observar con detenimiento.

—¿Hay dos ojos flotando?

Vi dos ojos flotando sobre la arena, en el fondo de la pecera. Luego ella movió un poco la pecera y del fondo de la pecera se levanto un pez completamente plano, con los ojos de un solo lado. Me dijo que ese era un lenguado, que solían enterrarse para no ser molestados.

¡Por Urkablú! —exclamé asustada al ver que ese extraño pez me miraba fijamente.

Era un mundo nuevo para mí, me pasee por más puestos, había colección de peces muy diversos. Peces de colores brillantes, caballitos de mar, extrañas serpientes negras que emitían toques cuando las tocaban, hasta había un extraño pez con pies y otro que caminaba en la tierra.

Era un lugar único y no solo para mí. Rocío que se había despertado hace poco, miraba con atención a varios habitantes de las profundidades, langostas, cangrejos y jaibas. Parecía que era con los que mejor se llevaba.

—¿Te gustan?

Ella asintió.

—Podríamos comprar una y liberarla en la playa.

Miramos a Shirley.

—No es una broma, muchos lo hacen.

—Es cierto —le corroboró la dependiente—. Los niños de Fairy Oak y sus padres, saben comprarlos para luego, en la noche, liberarlos. Ya es una celebración las noches de los Domingos.

Era cierto, miré a los alrededores, muchos niños en compañía de sus padres, compraban peces u otros pequeños animales marinos, vivos. Se los llevaban dentro de unas bolsas transparentes llenas de agua, donde nadaban tranquilos.

—Luego los liberan.

Shirley asintió.

—Desde Frentebosques se puede ver el espectáculo. Cada Domingo en la noche, las gemelas y yo salimos a verlo.

—¿Mis Gemelas o las tuyas?

—A veces ambas —rió Shirley—. Puedes pedirle a Babú para que te lleve a ver hoy.

—Si la encuentro —dije algo desilusionada.

—Lo harás, a esta hora deben estar…

Shirley nos hizo una señal y la seguimos de cerca, caminamos entre una especie de laberinto hecho por los diferentes puestos, muchos de ellos en desorden. Pero ero lo que hacia mágico el Mercado de Pescados, ese desorden imperante, que creaba caminos que llevaban a los lugares menos pensados.

—Lo ves.

Shirley movió una sábana que nos cubría la vista y las vimos. Eran Pervinca y Vainilla, estaban en un puesto, atendiendo. Me pareció muy extraño, ya que la familia Periwinkle no era familia de pescadores.

Me acerqué en silencio.

—¿Vi? ¿Babú?

Las gemelas me miraron, Babú sonrió y me invitó a pasar. En el puesto de las chicas, estaban muchos tipos de peces, pero todos dentro de sus peceras, aunque muchas no eran realmente peceras. La mayoría eran frascos de galletas o de conservas.

—¿De quién es este puesto?

—Porque no vuelas y lo averiguas, Felí —me invito Pervinca.

Volé a ver el nombre del puesto, quedé maravillada al ver en letrero que tenía escrito: "La Banda del Capitán Talbooth". Me alegro leer eso, entonces me di cuenta, esos peces eran pescados por el Santón. Los chicos se turnaban el tiempo en que atendían el puesto, así como por años, se habían turnado sin falta, el cuidar del Museo del Mar, en honor al Capitán William Talbooth.

—Pero… ¿Y las niñas?

Aunque Vainilla y Pervinca estaban muy felices atendiendo, sus hijas no estaban con ellas. A decir verdad, ni las hijas de Shirley. Tampoco estaba Flox o su hijo.

—Están con Flox.

—Dijo que quería hacerles unos vestidos.

—Shirley, vienes a ayudarnos.

—Babú, que debo hacer.

—¿Quién es esa hadita?

Rocío se escondió detrás el cabello de Shirley.

—Es Rocío —le respondí a Vi, quien parecía la más interesada en la nueva Hada.

—Es de la pequeña Hada que todas las Haditas de Fairy Oak, hablan siempre.

—¿Ella es?

—¡Qué linda!

La siempre amorosa Nepeta Rose había llegado para el cambio de turnos, junto a ella estaba la linda Sophie Littlewalton. Las chicas al ver a la nueva hadita, en el puesto que tanto les enorgullecía, no pudieron estar más felices.

—Espera, esto te gustará.

Nepeta sacó de su bolsillo algo, luego lo colocó sobre la mesa en la que estaban las "peceras" de las chicas. Era brillante y redondo. Instintivamente, Rocío que no había dejado de mirarlo, voló a verlo.

—¿Qué es eso?

Pregunté también interesada.

—Es una cuenta, me la dio Sophie, que a su vez, se la dio Paj cuando regreso de uno de sus viajes.

—Dijo que la usan como dinero —aclaró Sophie—. Como parecía una roca, se la di a Nepeta, para que se la diera a Acantos. El podría decirnos que tipo de roca es.

—Es verdad, Acanti dijo que no era mineral, era más bien hecho de madera.

—¿Madera?

—Pero esa cuenta se ve dura y brillante.

—Es cierto, parece una perla.

Las chicas se pusieron a discutir acerca de esa esfera que había mostrado Nepeta. Al parecer, las cosas que siempre traía el joven Robin, cautivaban la atención de las chicas. No tenían que ser cosas muy valiosas, pero eso si, todas eran muy llamativas.

Un nuevo mundo de cosas increíbles aparecía cada que Paj, desembarcaba en con el Santón en el Puerto, en la Plazoleta William Talbooth. Pero por ahora estaba más preocupada por otra cosa.

—Rosy y Cath estan con Flox, verdad.

Vi me hizo una seña con la mano para responderme que las valla a buscar. Solo suspiré. No entendía porque esa cosa tan brillante atraía tanto la atención de las chicas, incluso de Shirley.

—Voy a ver a las bebitas, a casa de Flox.

Dije antes de retirarme, Vi nuevamente me hizo una seña con la mano para que me fuera. Solo salí volando en dirección de la casa de los Polimón. Cuando aquella persona que antes nos había estado siguiendo, al verme sola, me atrapó en una red.