La Captura de Felí.
Algo o alguien, me había atrapado en una red de mariposas. Era molesto, mis alas no podían moverse por el nylon y cada que trataba de moverlas más, me enredaba peor. Estaba tan enredada, que no podía ver la cara de mi secuestrador. Pero de seguro era alguien malvado y temible.
O tal vez no.
—Perdón Felí, te confundimos con otra mariposa. Suéltala cariño.
Con delicadeza y siguiendo las indicaciones de la dueña de esa bella y suave voz, me liberaron por fin de esa prisión de hilos. Me acomodé las antenas, que por el ajetreo estaban enlazadas. Luego agradecí a mi salvadora y antes secuestradora.
—Gracias.
Me quede observando el rostro de aquella mujer, a su lado habían tres niños. Dos de ellos, un niño y una niña, me parecían muy conocido. Es más, el rostro de esa mujer, me parecía haberlo visto antes. Pero no recordaba donde.
—Valla, que pronto de has olvidado de mí, Felí.
—Perdón, usted es…
La bella mujer sonrió, aunque no lucía dolida porque no la recordará, al contrarió. Parecía algo satisfecha.
—Te podría dar muchas pistas.
La mujer sonrió, luego puso su dedo índice sobre sus labios y arrugó las cejas como si estuviera pensando.
—¡Ya sé!
Hizo un gesto algo pícaro.
—No lo he practicado, pero a ver como va…
La mujer se aclaró la garganta y haciendo una voz algo más infantil, empezó a hablar.
—Hola Felí, mi hegmano y yo te conocimos cuando yo solo ega una niña pequeña. Ya te has de acogdag de mí. Vegdad.
La madre de los tres niños sonrió mostrando los dientes.
—¿Melisa Buttercup?
Pero al parecer no había adivinado, es más, mi error pareció enojarla.
—¡Cómo me confundes con Melisa!
Entrelazó los brazos y luego hizo un gesto molesto.
—¿Cloudy… Cloudy Bugle?
Su rostro pareció iluminarse.
—Sí, la hermanita de Acanti. Te acordaste.
Abrí la boca asombrada, según yo, Cloudy era una niña pequeña. Ahora, era toda una señorita y madre de tres niños.
—Cloudy, mírate… ¡Esta hecha toda una madre de familia!
Cloudy comenzó a reír.
—¿Dije algo malo?
—No, lo que pasa… —Cloudy se tranquilizó—. Estos niños no son míos. Son hijos de mi hermano y Nepeta.
Esa confesión casi me trauma, el justo y cordial Acantos y la siempre romántica y leal Nepeta… tenían ya ¡Tres hijos!
—To-to-to-todos so-son hijos de… ¡Acantos y Nepeta!
Ella asintió divertida, al parecer, ver a una hada muerta de asombro, era muy divertido.
—Si y no. Aunque no todos tienen poderes.
La "tía" señalo al niño y a la niña, los que eran hasta cierto modo, idénticos a sus padres hace diez años. El tercer niño, realmente no se parecía a ninguno de los dos.
—Como mi hermano y mi nueva hermana, Nepeta. Sus hijos heredaron mis poderes, son mágicos de la Luz.
—Era de esperarse, en verdad son idénticos a ellos.
—A que si.
Cloudy abrazó a su pequeño sobrino.
—Es como estar viendo a Acantí, solo que sin sus lentes gruesos o su brazo lastimado.
—O su acento francés. ¿Cómo lo perdió?
—Ah si.
Cloudy sonrió.
—Fue culpa de Nepeta.
Cloudy soltó al pequeño hijo de su hermano.
—Su culpa.
—Es una historia larga y algo confusa. Si tienes tiempo te la cuento.
Me tentó la idea de escuchar una buena historia, además el rostro iluminado de la pequeña Cloudy me tentaba aun más. Pero estaba en una misión.
—Me gustaría, pero necesito encontrar a Flox. Esta con mis niñas.
—Si esta con ella… Dalas por perdidas.
Bromeó Cloudy.
—¡Oye!
—Era mi pequeña venganza por confundirme con Melisa. Ni que nos pareciéramos.
—Bueno, no debes negar que cambiaste mucho… además, el niño a tu lado se parece a Celastro.
—A él si lo recuerdas bien.
—No es mi culpa, tú no estabas muy apegada a la banda en ese tiempo.
—Si, lo sé. Era muy joven. Por cierto…
Cloudy cargó a la pequeña hija de Nepeta, la que se parecía mucho a la madre.
—Esta es una mini versión de Nepi, a que no es linda.
Yo solo asentí sonriendo.
—Cloudy. ¿El niño también es hijo de tu hermano?
Mi curiosidad fue más, terminé preguntando por el pequeño junto a los otros dos niños. No le notaba mucho parecido físico con la familia Bugle o con la familia Rose. Cloudy bajó a la pequeña Nepeta.
—Ah, no.
Cloudy cargó al pequeño en brazos.
—El no es hijo de mi hermano o de Nepeta. Es el hijo de Celastro Buttercup.
—¿Es un Buttercup?
Ahora que me daba cuenta, si, lucía como los Buttercup. Pálido, alto, algo desgarbado; el típico niño Buttercup.
—¿Hijo tuyo o sobrino?
—¡Cómo que hijo!
—¿Entonces?
—Soy la niñera de estos niños.
Miré muy confundida a Cloudy. Ahora resultaba que nos estaba robando el trabajo a nosotras las hadas.
—¡Ah no! No es lo que crees —atinó a decir, como si adivinara lo que pensaba—. Mis sobrinos, si tienen un hada. En realidad dos.
Cloudy se notaba algo divertida con esto.
—Al comienzo se le hizo muy difícil a cada familia, con el matrimonio Bugle-Rose. Decidir que hada se quedaría con los futuros descendientes, si el hada de Nepeta o el hada que nos había cuidado a mí y a Acanti.
—¿Entonces decidieron contratar a ambas?
—No fue tan fácil, Felí. Como soy menor que mi hermano, pensaron en dejar a mi hada al cuidado mío y de mis futuros hijos. Pero cuando Nepeta dio a luz a mellizos, la preocupación reino en ambas familias.
—¿Qué preocupación?
—Ya sabes, la regla esa boba de que hermanos gemelos no podrían tener poderes.
—Pero eso solo sirve con gemelos. No con mellizos.
—Yo lo sé, tú lo sabes y todos en el pueblo. Pero ese momento, créeme, se te olvida todo.
—Entiendo.
Y de verdad entendía, era el problema con los Mágicos de la Luz. Cuando sucede algo que los asuste, se descontrolan y se olvidan de todo. No pueden reaccionar igual que los Mágicos de la Oscuridad.
—Por ello, las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, ambas familias decidieron, a cada niño ponerle un Hada Niñera. Los vigilarían y darían todo detalle acerca de ellos.
—Entonces, en la Hora del Cuento, a ti es a la que visitan las Hadas.
—Bueno fuera. Las Hadas le dan toda la información a los tíos. Tantos los míos como los de Nepeta.
—Pero porque estas de niñera de tus sobrinos. Y del niño Buttercup.
—Larga historia, digamos que espero a dos haditas amigas tuyas que pidieron permiso para ir a saludarte y aun no regresan.
Yo solo sonreí.
—Ya no tardarán, estaban ocupadas discutiendo sobre el hijo de Flox.
—Oh si. El niño de Flox. Sabes que el pueblo esta dividido entre si tendrá poderes o no.
—¿Por qué tanta preocupación en ese niño? Digo, es normal que se preocupe su familia. Pero todo el pueblo.
—Has estado mucho tiempo ausente mi querida Felí.
Cloudy sonrió mostrando una pícara sonrisa de quien guarda un secreto muy jugoso y no te quiere contar.
—Creo que es mejor que sigamos cazando "mariposas" niños. Aun hay dos de ellas que encerraré en un tarro esta noche. Nos vemos luego Felí.
Cloudy y sus sobrinos, así como el niño Buttercup, se retiraron haciendo una venía. Reanudaron su "caza" de mariposas, en realidad, estaban tratando de atrapar a dos de mis amigas hadas.
Antes de desaparecer, Cloudy me dedicó unas últimas palabras.
—Por cierto, si buscas a Flox, Felí. Ve a la Tienda de Encajes, ella esta ahí. ¡Ah! Si ves a Celastro, Melisa o Cecilia, diles que encontré a su hijo.
—Lo haré. Gracias querida Melisa ¡Salúdame a tu hermano!
—¡CÓMO QUE MELISA!
Solo bromeaba y Cloudy lo sabía, me hizo un gesto y dobló la calle, perdiéndose entre la multitud. Era lindo reencontrarse con gente a la que había visto hace muchos años y ver como habían cambiado.
Pero ahora, debía ver a mis niñas.
